Archivos de la categoría ‘Cine en Santa Fe’

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La ciudad, como el cine, fuente de misterios

Septiembre 13, 2009

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Ya se ha expresado muchas veces y de distintas maneras: el cine es un arte hecho de luces y sombras creadoras de vida y buceadoras de lo profundo. “El cine no es arte ni técnica, es misterio”, reflexionó el francés Jean-Luc Godard. “La pantalla es el lugar donde aparece algo que, de forma imperceptible, vuelve a desaparecer –escribió, a su vez, la austríaca Elfriede Jelinek–: ver cine es, sobre todo, ver fantasmas.” Tal vez por eso el cine alcanza una dimensión particular cuando -como respondiendo a su esencia- desde la pantalla nos revela misterios o permite encontrarnos con los huidizos espectros que nos rodean. Por eso fue estimulante encontrar, dentro de la programación del XVI Festival Latinoamericano de Video Rosario, dos películas interesadas en explorar los misterios de nuestra ciudad, de sus calles y sus habitantes.
Dante en la casa grande (2009) se centra en un rosarino reconocido evitando los lugares comunes habituales en los documentales institucionales. El realizador Rubén Plataneo (1958, Santa Fe) nos lleva a ingresar en la cotidianeidad del artista plástico Dante Taparelli esparciendo imágenes y voces que asoman con el mismo creativo desorden y melancólica sencillez que forman parte de esa vida. No se trata ni de una suma de confesiones en primer plano ni de una intromisión incómoda en los pliegues del pasado de Taparelli: la cámara simplemente lo acompaña, lo escucha, desviándose ocasionalmente hacia los objetos que lo rodean o la penumbra que cubre su enorme casa. Algunos hechos más precisos, como los preparativos de una exposición o la hermosa iniciativa de reproducir cuadros en paredes de edificios, son expuestos sin énfasis, integrándose naturalmente trabajo, arte y vida cotidiana.
No sólo sobre el artista se echa una mirada afectuosa, contenida y discretamente curiosa, sino también sobre la ciudad, de la cual se percibe su aliento, su respiración, gracias al sonido ambiente –apenas interferido por la funcional música de Ángela Tullida– y al registro de rincones y pasajes muy vistos pero poco mirados. Así, en Dante en la casa grande asoman los misterios de una vida y de una ciudad, pudorosamente, con la exuberancia de las telas de colores y las viejas muñecas combinándose con las nostálgicas conversaciones de entrecasa y el rumor de la calle. Por sus características, trae a la memoria a otro notable documental rosarino, Trescientoscincuenta (2006, Diego Fidalgo), sobre el artista Fernando Traverso, también de Calanda Producciones (lo cual habla de la continuidad de criterios de esta productora autogestionaria local).
Por su parte, Guía de Rosario misteriosa (2009) se adentra en secretos y enigmas de nuestra ciudad de una manera deliberadamente más graciosa, procurando, sobre todo, la comunicación efectiva con los espectadores más chicos. Primer trabajo de la Cooperativa de Animadores de Rosario, impulsado por Pablo Rodríguez Jáuregui (1966, Santa Fe), propone a un inspector de lentes y bigotes (cuya voz recuerda a Mr. Magoo) recorriendo -junto a un simpático perro y un libro-guía que suena como un teléfono celular- algunas de las leyendas urbanas e historias ocultas de Rosario, pasando por museos, cementerios, teatros, parques, túneles, islas y casonas. El resultado es divertido y disfrutable, y si desde un punto de vista estrictamente informativo permite enterarse de datos sorprendentes, depara, además, el placer de –entre otras cosas– ver fulgurar a la “montañita” del parque Independencia o moverse a las estatuas del palacio Fuentes.
Guía de Rosario misteriosa va y viene con vivacidad por las distintas épocas, recurre a estilos ligeramente diversos (ya que distintos animadores se hicieron cargo de los episodios) y a viejos titulares de diarios o fotografías, e integra con habilidad lo didáctico con lo humorístico. El hecho de que contenga una evocación de los cines de antaño no se contradice con la acertada decisión del equipo de que la obra –junto al merecido estreno en salas cinematográficas– circule sin demoras en copias en dvd y pueda verse y bajarse por Internet.
Si bien a ambos trabajos pueden hacérsele objeciones (en el film de Plataneo hubiera resultado oportuno un recuerdo de las recorridas nocturnas por los cementerios organizadas tiempo atrás por Taparelli; el de Rodríguez Jáuregui da por cerrado el misterio de la torre del correo sobre el que viene investigando desde hace tiempo Sonia Helman), ambos se destacan como necesarios, solitarios intentos –dentro de la producción audiovisual local– de rescatar a la Rosario más escondida y rica en secretos.
Lamentablemente, y compartiendo el pensamiento de los realizadores de Guía de Rosario misteriosa –que ponen en boca de su protagonista– “en el siglo XXI hay cada vez menos lugar para lo mágico y lo misterioso”.

Por Fernando G. Varea

http://calandaproduce.blogspot.com/
http://rosariomisteriosa.blogspot.com/

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Dos niños en ritos de pasaje

Agosto 30, 2009

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EL ÚLTIMO VERANO DE LA BOYITA
(2009; dir: Julia Solomonoff)

Julia Solomonoff lo deja claro cuando se refiere a lo que necesitaba para abordar la historia que cuenta El último verano de la boyita: más herramientas que las que tenía en su primer opus Hermanas; un pulso más firme para la dirección (esto es síntesis, condensación); la certeza sobre aquello que debe entrar o no en el relato. Y todo eso, claro, vino después de su film debut, con la experiencia y participación en producciones ajenas que finalmente terminan conformando el propio bagaje.
En El último verano de la boyita, esta seguridad se nota rápidamente, apenas transcurridos los primeros planos de un relato que se configura de iniciación, de rito de pasaje, y a cuya gravedad se le aplica un tono sutil y hasta reparador.
El film está planteado como una historia de opuestos donde la incomprensión y la curiosidad van justificando la trama, a la que Solomonoff ubica en un naturalismo pleno para narrar los sucesos que le dan forma.
Jorgelina es una niña inquieta que va queriendo encontrar su lugar en un mundo adulto que aparece complejo. Los apenas mayores que ella, su hermana incluida, le dejan claro -ironías y desmanes domésticos mediante- que no pertenece a ese universo. Sus padres, aunque estén y no estén, protegen desde sus argumentos su inocencia. De algun modo, la realizadora apuesta a dejar delineado perfectamente en la primera media hora del film la perspectiva que la mirada de la niña tiene sobre su universo, todavía un universo urbano y sin dudas caprichoso, donde los referentes parecen no ser modificables.
Luego vendrá la partida al campo, ese otro espacio donde el asombro y la apariencia traen también la amenaza y la experimentación de lo distinto, de lo independiente a la imaginería de la niña, acontecimiento que se sincroniza en el encuentro sensible con Mario, el niño curtido y diferente, consustanciado con el ámbito en que se mueve. A partir de allí, comienza a jugarse una dialéctica vital, un movimiento de creencia y de duda que funda y mantiene la relación de los niños, y de éstos con el espectador.
Solomonoff sostiene la tensión y no larga “prenda”, escamotea lo fácil, lo previsible, lo que asegura el devenir de un relato unívoco. La coreografía se construye con el paisaje que intensifica las presencias, con la desmesura del cielo abierto, la brutalidad de los hábitos campestres, la desconfianza y banalidad de los paisanos, los prejuicios y egoísmo de los padres del niño a los que la ignorancia les impide pagar el precio del amor.
En ese trance entonces surge la emancipación de Jorgelina y Mario, la compleja sexualidad del niño será el talismán para que la niña expanda su subjetividad hacia la comprensión y la ternura y oponga sus propios códigos a los del mundo adulto, que trata de “normalizar” a su manera. Los niños, que no eran actores antes de este film, intensifican la presencia de sus cuerpos con gracia y suficiencia y Solomonoff resiste la estrecha lógica del “dar por sentado”, esquiva la vanidad y la sensiblería y, lo más importante, la redundancia de formas narrativas garantizadas. Con estos elementos abre las puertas de una percepción propia para cifrar un juego fílmico por lo menos inusual, en la escena del cine argentino reciente.

Por Juan Aguzzi
(Publicado en diario El Ciudadano el 30/8/09)

Reportaje de Fernando Varea a Julia Solomonoff aquí

http://www.laboyitafilm.com/

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Cierto clima de época

Mayo 24, 2009

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DÍAS DE MAYO
(2009; dir: Gustavo Postiglione)

Dentro de la nutrida lista de producciones que abarca el cine rosarino -desde los tiempos del cine mudo hasta la actualidad-, pocas han sido las que abordaron episodios de la historia de la ciudad, y, más escasas aún, las que lograron hacerlo con rigor y profundidad.
Días de mayo se aproxima al llamado rosariazo, cuando cuarenta años atrás (durante el régimen militar de Onganía), la represión policial a una manifestación estudiantil en pleno centro de Rosario dejó como saldo un joven muerto y una indignación que llevó a nuevas expresiones de irritación, en distintos puntos del país. Su guionista y director, Gustavo Postiglione (1963, Rosario), desecha la crónica periodístico-testimonial, el estudio dialéctico o la reivindicación apasionada de esa generación, y prefiere trazar un ligero fresco de la época, en el que prevalecen los vaivenes de la relación de una pareja. Los problemas laborales, las discusiones políticas y la incómoda convivencia con los padres, parecen conflictos laterales o simplemente complementarios, en torno al vínculo entre Laura, joven actriz y militante universitaria, y Pablo, taciturno camarógrafo (con una compañera de él como vértice de un posible triángulo).
El tono es evidentemente mesurado, sobrevolando cierto acartonamiento, parsimonia en los diálogos y apocamiento en los actores, contrapuestos al fervor generalizado de la época. Por otra parte, devela superficialidad la manera con la que Días de mayo busca reflexionar sobre matices de la historia y la política, algo que era más notorio en La peli (2006), anterior largometraje del director. La forma con que la cámara muestra estratégicamente icónicas imágenes del período o se agregan en voz alta datos innecesarios, o la trillada idea de que el joven documentalista revele en alguna oportunidad imágenes inéditas, afectan al film, lo tornan ingenuo.
Los resultados son otros cuando Postiglione articula cuidadosamente planos, movimientos, música y tensión narrativa, en dos secuencias que son, indudablemente, las mejores de la película: el enfrentamiento de los estudiantes con la policía, al comienzo, y la aproximación sexual de la pareja, momentos que toman beneficiosamente distancia de la profusión de charlas características de su cine (en Días de mayo, también, en tres oportunidades, irrumpen fantasías o deseos de los personajes, pero resultan triviales).
En procura de verosimilitud, el guión podría haber agregado alguna mención a sitios arquetípicos de esos años (como la Biblioteca Vigil), y agregar elementos (una clase en la facultad, por ejemplo) que ensancharan el ambiente y permitieran percibir una sociedad convulsionada detrás.
La fotografía en blanco y negro de Héctor Molina –magnificada por el cinemascope– y la música de Iván Tarabelli contribuyen a crear estados de ánimo, clima de época y belleza. Asimismo, es irreprochable la calidad del sonido de Carlos Rossano, y (por encima de la frialdad de las escenas en las que interviene Darío Grandinetti, y de un Antonio Birabent cuyo mejor aporte es la canción “El amante del futuro”) vale destacar la expresividad de las jóvenes actrices Agustina Guirado y Caren Hulten.

Por Fernando Varea

http://www.vision-interior.com.ar/diasdemayo/

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Julia Solomonoff: “Aproximarse desde el amor a lo que es diferente”

Abril 9, 2009

julia“Humanamente fue una película muy linda de hacer”, recordó Julia Solomonoff (1968, Rosario), refiriéndose a su película El último verano de la boyita, momentos después de su estreno mundial en el 11º Festival de Cine Independiente de Buenos Aires. Y, sin dudas, esa sensación es la que se percibe desde la platea. El film –que transcurre en los años ’80– se centra en una niña, Jorgelina, que en las primeras escenas aparece bañándose en el río Paraná (con Rosario de fondo) y discutiendo con su hermana mayor, para luego acompañar a su papá a un campo entrerriano donde irá descubriendo los sinsabores del crecimiento y el cariño por Mario, un amigo de su edad, cuyo cuerpo oculta un secreto que despierta rumores y temor entre los adultos. La realización de El último verano de la boyita fue el tema de nuestra conversación con Julia, así como los valores y sentimientos que aborda, con ternura y sensibilidad, sin estridencias.
– La protagonista es una nena rosarina, con un padre médico ¿Cuánto tiene de autobiográfico esta historia?
- Es lo más autobiográfico que me voy a animar a hacer en la vida (risas)… Como buena ficción, tiene mucha verdad y mucho artificio para que funcione la verdad. Hay muchos elementos fáciles de reconocer, sobre todo para quienes viven en Rosario y conocen de dónde vengo. El lugar donde más pudor me da mostrar esta película es en mi propia ciudad. Pero, al mismo tiempo, es una construcción, que parte de elementos familiares para poder pararme más fuerte. Uno construye un edificio de ficción, y si tiene cuatro o cinco pilares de verdad, a veces te traicionan, pero a veces te dan fuerza para mantener el edificio.
– ¿Cómo trabajaste para poder transmitir con tanta autenticidad el ambiente del campo?
- El trabajo fue con Lena Esquenazi, una sonidista cubana que trabajó mucho tiempo en México, se casó con un gran fotógrafo santafesino, Marcos López, y se vino a la Argentina. Había trabajado ya conmigo en Cocalero, que yo co-produje. Se trataba de recrear la sensación de estar en ese campo, de “limpiar” la película de cosas innecesarias, evitando sonidos de archivo, yendo a grabarlo a Entre Ríos o al norte santafesino, donde ella pasó sus vacaciones grabando chicharras y pajaritos del Litoral. Además, quise que la música no presionara ni invadiera, para eso trabajé con Sebastián Escofet, a quien le dije que quería sólo sonido acústico, instrumentos reales con sus rasguidos y respiraciones.
– También ayudan las actuaciones. El chico, Nicolás Trieste, es un hallazgo.
- Cuando escribí el guión empecé a buscar locaciones cerca de Villa Urquiza, en Entre Ríos, donde yo pasé mis infancias, pero cuando encontré a este chico, me pareció que no podíamos ponerlo en un lugar extraño, porque en esa mudanza podía dejar de ser quién es. Es tan único… Yo lo adoro. Sus hermanos y su papá en la película son sus hermanos y su papá reales. Lo descubrí después de ver en 2003, en Recoleta, unas fotos de una comunidad alemana en Entre Ríos. Me puse en contacto con el fotógrafo, y si no hubiera sido por él no me hubieran abierto las puertas de sus casas. Muy de a poco, en el transcurso de tres años, fuimos haciéndonos amigos de esta gente. Con las nenas hubo un trabajo de casting, de donde conocimos a María Clara Merendino, de Rosario, que, como pasó el tiempo, terminó haciendo el personaje de la hermana mayor. Con ella fue un placer trabajar. Había una energía muy rosarina, muy familiar, de códigos comunes, sus padres habían ido al Poli como yo, nos poníamos a hablar y teníamos un montón de gente en común. Con la actriz que interpreta a la madre de Mario también fue curioso: yo había ido a ver una función de una película premiada, Whisky. Cuando terminó, y la actriz, Mirella Pascual, subió al escenario, me sorprendí mucho. Tenía el pelo punk rubio y no se parecía en nada a lo que acababa de ver. Quedé muy impresionada. Y para mi película no quería una actriz porteña haciendo un acento del interior. El padre tenía que encarnar cierta verdad del campo y saber hacer algunas tareas que ningún actor puede hacer, pero la madre necesitaba una carga dramática que no podía resolver alguien que no fuera actriz. Y ella logra mimetizarse con el paisaje de manera tan orgánica… Son muy pocas las actrices que entienden que su rol puede consistir en empezar por allá atrás, dándole de comer a las gallinas, y de a poco entrar en un primer plano.
– ¿Cómo hiciste para abordar un tema tan difícil con esa delicadeza?
- Todavía no sé cómo voy a hablar con la prensa, es muy difícil hablar de esta película con quien no la vio, porque al preguntar de qué va el tema, la vinculan directamente con otra. Y yo me tomo 35 minutos en la mía para que entre “ese” tema, a esa altura ya instalado, con sutileza. Además, el tema aquí es la infancia, la conciencia de algo más complejo, más conmovedor que una especie de titular de diario.
– La película tiene que ver también con ciertos gestos de solidaridad, de comprensión, de no discriminación. ¿Te preocupan estas cuestiones?
- Sí, claro. Me preocupa la estigmatización, el ponerle etiqueta a la gente. Creo que la película habla de una apertura. Por eso elijo una nena que no sabe, para que pueda desde el “no saber” aceptar cosas que un adulto enseguida diría “Es un caso clínico”. Me permito decir, incluso, que pone en duda el saber médico sobre el tema. Todo lo que puede hacer uno es aproximarse desde el amor a todo lo que es diferente.
– También están tratados con mucho respeto los personajes del campo, con su parquedad y negación de ciertos problemas. No los juzgás.
- No, para nada. No solamente porque quiero mucho a todos mis personajes (en esta película no hay nadie a quien yo no quiera) sino también porque me parece políticamente bestial pensar que la ciudad tiene más soluciones que el campo. Intersexuales ha habido en toda la historia, todas las culturas han reaccionado de alguna manera. Es muy fácil decir desde la ciudad ‘Qué brutos que son los del campo’, pero eso es una brutalidad de la ciudad. La palabra ‘metrosexual’, por ejemplo, me parece una aberración total, porque asume que en la ciudad la sexualidad es más abierta que en el campo y yo no estoy en condiciones de aseverarlo. Alguien puede juzgar que en la película el padre de Mario tiene una reacción un poco violenta, pero hace veinte años –y hoy probablemente también, aunque hay un poco más de conciencia– en la ciudad, en la clase media educada, se hubiera actuado con la violencia de una cirugía o un tratamiento hormonal. La violencia tiene muchas caras, y una cirugía también lo es, sobre todo en un cuerpo que todavía no puede pronunciarse hacia dónde quiere ir.
– Como en tu película anterior, Hermanas (2005), acá también hay un secreto que alguien revela aunque debería callarlo.
- Totalmente. Ese es el momento donde el personaje de Jorgelina siente que lo que hizo tiene consecuencias inesperadas, que la asustan.
– ¿Cómo fue el trabajo de diseño de los títulos? Es muy original.
- No iba a haber diseño alguno, por esas cosas de que la película es clásica y pensamos que quedaría mal. Pero el diseñador, muy sensible e inteligente, me hizo la propuesta a último momento y le dimos para adelante. Creo que complementa la idea de que la película es la construcción de un saber.

Por Fernando G. Varea

(Publicado el 10/5/09 en suplemento Señales de la Cultura y la Sociedad del diario La Capital de Rosario)

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Santa Fe: Proyectos en marcha, imágenes en movimiento

Febrero 4, 2009

santafe24El año pasado, la Secretaría de Producciones e Industrias Culturales de la provincia de Santa Fe, dependiente del Ministerio de Innovación y Cultura, convocó a un Concurso de Proyectos de Producción y Realización Audiovisual, al que decidió destinar $ 1.180.000. Los ganadores se conocieron en diciembre, quienes en enero firmaron los convenios y recibieron las justificaciones emitidas por el comité de selección. Al estar organizado en distintas categorías y modalidades, el concurso llevó a que los proyectos premiados fueran muchos y variados, lo cual supone la materialización en el corto plazo de diversas producciones audiovisuales santafesinas. Para conocer a los ganadores, compartir sus inquietudes y expectativas, y anticiparnos a sus obras, les propusimos a todos ellos responder las siguientes preguntas.

1) ¿Dónde y cómo fue su formación como realizador audiovisual?
2) ¿Cuáles son las características de su proyecto?
3) ¿Cuáles son sus expectativas?
4) ¿Qué hechos de su vida, películas o directores influyeron en su pasión o interés por el cine?

FRANCISCO MATIOZZI MOLINAS
(Rodaje y Posproducción en Largometraje Documental por Operación México):
1) En la EPCTV. Ahí me recibí con el film Pochormiga – Un mundo donde quepan todos los mundos.
2) En este documental Sebastián Álvarez, a través de la carta que le escribió su padre, el jefe montonero Tulio Valenzuela, reconstruye la “Operación México”, una operación de inteligencia diseñada por el general Galtieri durante la última dictadura argentina.
3) Contribuir a mantener la memoria activa y que aporte al debate entre las distintas generaciones.
4) Provengo de una familia que ha sufrido el genocidio de la dictadura. Tengo cinco tíos asesinados. Uno de ellos está desaparecido. En ese contexto y a través de estos vínculos me manifiesto, lucho y canalizo con mi arma, que es la cámara. Películas y directores: varios, no soy “seguidor” de ninguno, pero aprendo de casi todos. En Rosario, Mario Piazza, Gustavo Postiglione, Héctor Molina y Hugo Grosso. También me marcaron películas como: Mala junta, Sol de noche, El padrino, Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, Gato blanco gato negro, Cadena de favores, Cien pasos, 8 y medio, Parada. Son muchas, de cada film saco determinadas situaciones, partes, escenas y las incorporo en mi memoria permanentemente activa. Por eso, las películas de las que no puedo sacar siquiera una toma no existen.
Trailer de Operación México aquí

PATRICIO AGUSTI
(de Santa Fe, ganador para Rodaje y Posproducción en Largometraje Documental por El hombre de los guantes):
1) Hice la tecnicatura en Comunicacion Social con especialización en imagen (UNER), fui auxiliar docente del Taller de Imagen y trabajé en el área de video por varios años. Estudié la carrera de Dirección de Cine en el Instituto Nº 10 de Santa Fe. Gasté algunas videocaseteras.
2) Trata sobre la vida de una de las mayores leyendas del boxeo mundial, Amilcar Brusa. Con más de 14 títulos mundiales y luego de haber ingresado al salón de la fama, el legendario entrenador volvió a Santa Fe para seguir entrenando, a sus 86 años de edad, a chicos provenientes de los barrios marginales de la ciudad.
3) Que se vea. Que ayude a pensar. Que guste. (¿Tengo que decir que quiero que llegue a Cannes?, antes me van a salir canas).
4) Hechos: a los 12 cuando vi con mi abuela Un lugar en el mundo de Aristarain en el cine Chaplin. Verla con mi abuela creo que ayudó mucho también. Eso lo recuerdo bien. Luego, citar nombres es algo engorroso y no quiero caer en la pose de citar sólo los grandes directores. Todo me influye, hasta las que considero malas películas, para saber lo que no tengo que hacer.

ROBERTO BIANCHI
(de Rosario, ganador para Posproducción en Largometraje Documental, por Seguir remando, guionista del proyecto):
1) Me recibí en la Escuela Provincial de Cine y TV e hice cursos y seminarios complementarios en diversos lados.
2) Es un documental sobre la inundación de la ciudad de Santa Fe en el año 2003, sus causas, sus consecuencias y cómo afectó y afecta, aún hoy, a la población.
3) Primero, terminarla. En este documental hay una crítica política, me gustaría que sirviera para modificar la realidad social, pero eso es una utopía con mucha soberbia, así que me conformo con que sea un testimonio de que no todos estamos conformes con la injusta realidad de la Argentina.
4) Muchos directores han influido, y han ido cambiando con los años. En estos momentos estoy viendo los films de Marco Bellocchio, una de sus películas me ha llegado profundamente y estoy reviendo toda su filmografía.

PABLO ROMANO
(de Rosario, ganador para Posproducción en Largometraje Documental, por Los nueve puntos de mi padre):
1) No hubo una formación que yo considere específica. Hubo muchas y disímiles, pero para sintetizar y ser absolutamente reduccionista, podría nombrar dos: los libros de Lévi-Strauss “Tristes trópicos” y “El pensamiento salvaje”, y la formación académica en la Kunsthochschule für Medien, en Köln, Alemania.
2) Registro documental sobre un fantasma que hace de las suyas en una familia pequeño burguesa
3) Como siempre, lo imposible: que la vean mil millones de espectadores, que me amen por eso, ser inmortal y después morir.
4) No estoy seguro, pero tal vez el regalo que me hizo mi padre a los 5 años: una cámara fotográfica para que yo sacara mis propias fotos.

JUAN DANIEL BUSTAMANTE
(de Santa Fe, ganador para Posproducción en Largometraje Documental, por La escuela caracol):
1) Soy egresado de la ENERC. Estudié en el Taller de Fotografía de la Universidad de Avellaneda y realicé diferentes cursos de capacitación en el país y el exterior, en áreas como montaje y guión.
2) Un viaje de ex-alumnos para visitar lo que fue su escuela primaria, en el que descubriremos otro viaje: el que realizó entre 1940 y 1962 una maestra y una escuela rodante.
3) Las verdaderas hazañas las realizan las personas corrientes, pero sólo cuando las anima un proyecto noble y generoso. Nadie nace con futuro de héroe, sólo lo será cuando esa persona convierta un proyecto en destino. Mis expectativas son que el documental refleje estos principios.
4) El resumen de esta pregunta es una frase de Fernando Birri: “Somos lo que somos en los ojos de los otros”. A partir de esta frase el cine de Birri, el de Christensen, el de Torre Nilsson y el de Hugo del Carril, han marcado mi visión sobre el cine. Y mi manera de hacer cine.

LUCRECIA MASTRANGELO
(de Rosario, ganadora para Posproducción en Largometraje Documental por Sexo, dignidad y muerte – Sandra Cabrera, el crimen impune):
1) En la EPCTV de Rosario. Luego cursé un Postítulo en la UNR, obteniendo la Licenciatura en Comunicacion Audiovisual.
2) Documental testimonial – docudrama, que combina ficción y documental, sobre la vida y muerte de una trabajadora sexual, Sandra Cabrera.
3) Promover el debate, la difusión y la reflexión sobre un crimen impune y sobre aquellos temas con los cuales la sociedad tiene una deuda pendiente.
4) Los grandes pioneros del documental social: el maestro Fernando Birri, Gerardo Vallejo, Pino Solanas.Y, sobre todo, un profundo compromiso social y político que tengo tomado desde que empecé mi carrera profesional y docente.
http://sexodignidadymuerte.wordpress.com/

JUAN ROBERTO MASCARDI
(residente en Rosario, ganador en Documental para TV por Sustancias elementales):
1) Estudié Comunicación Social en la UNR y me especialicé en Periodismo Televisivo en la Escuela de Cine y TV de San Antonio de los Baños de Cuba. Trabajo en la tele desde que llegó el cable a mi ciudad, Colón. Fue determinante mi participación como auxiliar docente en la cátedra Taller de TV en la UNR junto a Elbio Córdoba durante 4 años. Él es un gran referente. Mi base es la televisión.
2) Es un ciclo de documentales para TV, de cuatro capítulos, cada uno de ellos vinculado con un elemento: aire, fuego, agua y tierra. A su vez, en cada programa, se narran cuatro historias de personajes santafesinos que se vinculan con las sustancias. Como característica particular, en cada capítulo habrá algo de poesía y animación, pero preferiría adelantar estos detalles más adelante.
3) La TV regional está muy lejos de la porteña. Los programas existentes insisten en la entrevista como elemento narrativo básico. No hay que desecharla, pero también hay que apostar por otros formatos, como Cabeza de ratón, Bótelos o Cables Cruzados, por citar algunos ejemplos. Pareciera que los realizadores y las gerencias locales transitan por caminos paralelos que jamás se encuentran. Y los horarios para las producciones locales siempre son de madrugada. Mis expectativas son poder consolidar este formato en la TV regional y luego poder proyectarlo a nivel nacional, ya que, si bien contamos historias muy locales, las pensamos para un público universal. Sería bueno poder pensar en alternativas televisivas diferentes sin mudarse a Buenos Aires.
4) Por un lado, el mejor programa de mi infancia siempre fue ir al cine. El primer documental que ví fue Evita (Quien quiera oír que oiga), la de Eduardo Mignogna donde Flavia Palmiero actúa de Eva adolescente. Yo tendría 9 años. Recuerdo que muchos se paraban de las butacas, gritaban, puteaban y se iban. Años complicados con una democracia de estreno. Yo me emocioné tanto con la historia y con el género, fue significativo y caló profundo. Otro hecho importante fue ver La escuela de la señorita Olga, de Mario Piazza, cuando estaba comenzando mi carrera universitaria. Admiro la simpleza profunda que posee Mario para contar sus historias. Pero mi formación viene más por el lado de la tele. De chico me compraba la revista TV Guía y me estudiaba las programaciones de todos los canales de TV de Argentina, y no me perdía Titanes en el Ring, el primer reality de Argentina. De todos modos, el programa con el que empecé a sentir una atracción especial hacia el medio fue La noticia rebelde, genios totales, de vanguardia. Como influencia directa, sin dudas, El Otro Lado y El Visitante, los ciclos conducidos por Fabián Polosecki, y haber trabajado durante cuatro años en Crónica TV, canal comandado por Héctor Ricardo García, uno de los inventores de la tele en Argentina, que siempre se arremangaba en busca de la noticia.
http://sustanciaselementales.blogspot.com

MARCELA GALMARINI
(de Rosario, ganadora en Documental para TV por Versiones en la ciudad, las palabras y los recuerdos en la vida rosarina):
1 – Soy Licenciada en Filosofía por la UNR, Realizadora Audiovisual egresada de la EPCTV de Rosario, y estudié guión durante algunos años con el maestro José A. Martínez Suárez, en Buenos Aires. El haber estudiado Filosofía y el contacto con el maestro Martínez Suárez constituyen lo más significativo en mi formación como cineasta.
2 – El proyecto consiste en la realización de un ciclo para televisión de cuatro documentales, cuyo escenario son cuatro barrios, Refinería, Saladillo, el Puerto y la zona oeste. La ciudad de Rosario ha asistido en los últimos años a una transformación inédita en su historia. Cambios radicales que en la vida cotidiana quedan generalmente fuera de la percepción, o a lo sumo se incorporan como fondo ruidoso y polvoriento al hacer de cada día. Buscar versiones y registros diferentes de estos cambios puede ser también la posibilidad de encontrar nuevos sentidos para la ciudad, nuevas historias en las que el pasado y el presente se vinculen de un modo distinto para pensar lo nuevo.
3 – Que se encuentre con la mayor cantidad de espectadores posible.
4 – Hechos: ver Nazareno Cruz y el lobo de Leonardo Favio, en el Cine América de la zona sur de Rosario, cuando era muy chica, y entré colada, porque era prohibida para menores. De las películas que más me movilizaron en su momento, recuerdo Feos, sucios y malos, de Scola; Apocalypsis now, de Coppola; El dependiente, de Favio. También fue muy fuerte ver en la sala Lavarden La hora de los hornos, de Pino Solanas, cuando recién comenzaba la democracia en Argentina. Entre los directores argentinos, encabeza la lista Leonardo Favio. Son también una guía aquellos cineastas que sostienen un fuerte compromiso con el cambio social, aunque no necesariamente acuerde con su propuesta estética o política, como Raymundo Gleyzer, Solanas, Octavio Getino, Fernando Birri y otros que injustamente estoy olvidando por lo sintéticas que deben ser las respuestas. Directores de otros países: Agnes Vardá y Farocki como documentalistas, entre muchos otros, y en cine de ficción: Fritz Lang, Buñuel, Dreyer, Welles, Hitchcock, el neorrealismo italiano, el Free Cinema inglés, la mayoría de los autores de los años ‘60. La lista es demasiado extensa ya, y quedan afuera muchos cineastas contemporáneos como Coppola, Scorsese, Clint Eastwood, Wong Kar Wai, etc.

DANIEL CLAUDIO SOSO
(de Rosario, ganador en Documental para TV por El folklore de las cosas)
1) Empecé siendo motivado por la idea de producir un video con fines educativos para la Facultad de Medicina de la Universidad de Rosario en el año 1997, en un principio guiado por la intuición y unos libros de cine. Con la intención de adquirir lenguaje cinematográfico hice cursos, seminarios, talleres, en festivales de cine científico y en los que organizaba el Festival Latinoamericano de Video de Rosario. Finalmente continué los estudios en la EPCTV.
2) Es un ciclo de documentales para televisión y consta de cuatro capítulos de 30′ de duración. Gravita temáticamente sobre búsquedas, en la música y la canción popular y folclórica argentina, transitadas por cuatro artistas, creadores e intérpretes de nuestro Litoral. Estos músicos desarrollan testimonios de nuestro mundo folclórico, que abren a partir de su imaginario y del universo ético y estético de sus obras.
3) Acercar al espectador la posibilidad de reflexionar sobre el imaginario del folclore y qué cosas lo representan.
4) Fueron hechos y también creencias. Creo que la primer marca la tuve con la parte “audio” de lo “audiovisual” y fue durante mi infancia, prestándole gran atención a la música de las películas y a las series de TV, quizá motivado por mis estudios musicales. También creo que la gran cantidad de horas, en la década del ‘70, de cine por TV (Espartaco, Melody, otras), las series infantiles como El Zorro, a la hora del café con leche Kung Fu, y una correntada de películas, que me empujaron hacia el camino de lo audiovisual: desde El joven Frankenstein por sus inolvidables gags, Desde el jardín por la actuación de Peter Sellers, Taxi Driver por la escena frente al espejo y por sostener la dignidad, Y la nave va por mostrar el fracaso de una sociedad necia e individualista, Juan Moreira por la raíz valiente y sincera de muchos de los argentinos, Zelig por contarnos, haciéndonos reír, sobre nuestra gran necesidad de ser reconocidos, Apocalipsis now por jugarse a criticar la locura de EEUU y por darle identidad al sonido en el cine, La ley de la calle por la metáfora de los peces y la libertad, Las alas del deseo por mostrarme un despertar a la vida, en una escena clave, pasando la película del blanco y negro al color, Sueños por la idea de querer filmar y dibujar con sonidos el inconsciente, Il postino por llegar al alma con sencillez, El exilio de Gardel y Sur por los reflejos de nuestra memoria, Underground por la pasión para contar una cultura, y seguiría con una barroca lista de títulos. Los directores que están detrás de las películas citadas tuvieron que ver en mi pasión, pero también los de otras películas, como Tim Burton, Jean Pierre Jeunette & Caro, David Lynch, Pedro Almodóvar, a los que le agrego una marca profunda en mi influencia: haber sido criado en el seno de una familia con una alta carga de histrionismo.

MAURICIO FRANCISCO MINOTTI
(de Santa Fe, ganador en Documental para TV por Santa Fe, la historia):
1) Inicialmente en los talleres de cine de la Secretaría de Cultura de Santa Fe, allá por 1994. Años más tarde en la ENERC, escuela dependiente del INCAA. La formación más importante la hice trabajando.
2) Es una serie de cuatro capítulos para TV sobre la historia de la provincia de Santa Fe. Abarca desde los pueblos originarios, la conquista y colonización, hasta la autonomía provincial y la figura de Estanislao López.
3) Lograr un producto audiovisual de calidad tanto a nivel técnico como de contenido, y un buen equilibrio entre la didáctica y el entretenimiento. Es importante para mí que el espectador descubra, se informe, aprenda, pero, fundamentalmente, que no se aburra.
4) De adolescente la filmografía que consumía era básicamente “pochoclera”. Mi interés por saber cómo se hacían ciertos efectos o ciertas tomas hizo que terminara viendo muchos making off. Ese mundo detrás de cámara me atrajo. Así fui involucrándome hasta hacer del cine mi profesión.

FERNANDO HERRERA
(residente en Rosario, ganador en Documental para TV por Punto Qom):
1) EPCTV y todo el cine visto.
2) Refleja el viaje de un integrante de la etnia Qom (los llamados tobas) al impenetrable chaqueño, en lo que representa una inversión del camino hecho décadas atrás por otros miembros de su comunidad y de la mirada antropológica clásica; en este caso “los otros” somos nosotros.
3) Que encuentre sus canales de difusión, que contribuya al desarrollo del Barrio Los Pumitas y que nos permita al equipo de realizadores seguir apostando por este tipo de proyectos.
4) Hechos: ver E.T. en un autocine y ver muchísimas otras películas desde muy chico. Directores y referencias: son variadas pero siento predilección por los clásicos (Antonioni, Kubrick, Bergman) y los orientales, de Argentina rescato a Lucrecia Martel y a Lisandro Alonso (referente para este proyecto).
http://puntoqom.wordpress.com/

ARTURO CASTRO GODOY
(residente en Santa Fe, ganador en Cortometraje Documental por Trombón):
1) Soy estudiante de ISCAA y tomé un par de cursos de guión.
2) Trombón es un documental corto dinámico y divertido en el que se mezclan procedimientos narrativos de documental común y de ficción.
3) Espero que podamos lograr un producto entretenido y de buena calidad, que deje en alto el nombre del Trombonanza y lo haga más conocido.
4) A los 7-8 años actué en un par de cortos, y supongo que me quedó el interés.
http://www.trombonanza.com.ar/

SONIA HELMAN
(de Rosario, ganadora en Cortometraje Documental por La torre de Guido):
1) Soy licenciada en Bellas Artes (UNR), egresé con una tesina en video sobre Lola Mora. Luego hice cursos diversos, de producción, guión, edición digital, Adobe Première, etc.
2) En Rosario, en los años ‘30, el arquitecto Ángel Guido comenzó a construir el edificio del Correo, en Córdoba y Buenos Aires, coronado por una torre monumental. Esa torre, fruto de una polémica según la cual no debería haber edificios más elevados que la catedral, fue dinamitada y destruida, y el edificio concluido por otro arquitecto. Guido tuvo luego la oportunidad de reconstruir la torre, no muy lejos de allí: el Monumento a la Bandera.
3) Difundir el trabajo en distintos lugares de la provincia y el país, no sólo en festivales sino también en TV abierta, cable, proyecciones, etc. Aprender, también, de los otros colegas que han ganado. Poder relacionarnos, compartir técnicas y proyectos futuros.
4) “Anita e o Cinema”, de Mira Lobe, novela que leí en mi infancia brasileña, y que me enseñó a leer un guión, el detrás de la escena de una producción, y a desconfiar de Hollywood (¡a los 9 años!). A los 12 me regalaron una cámara de 8 mm, y a los 15, en lugar de arrumbar el juguete, me compré “Cómo hacer mejores películas”, de Myron Matzkin, y empecé a editar con tijerita. Películas: Tiempos modernos de Chaplin, que nos enseña a “ver” una bandera roja en un film blanco y negro, mucho antes de Spielberg; Gandhi, imperdible; y (recomiendo desprejuiciarse) de la película El principito (Stanley Donen, 1974), los cinco minutos del baile de Bob Fosse en el papel de La Serpiente. En esos minutos están Shirley Mac Laine en Sweet Charity, Liza Minelli en Cabaret y todo el baile final de All that jazz. ¡Ese es un director!
http://www.latorredeguido.blogspot.com/

NICOLÁS FONT
(residente en Rosario, ganador en Cortometraje Documental por La Vigil de vuelta ya)
1) Soy comunicador social (casi) y autodidacta. Empecé en 2005 y fui haciendo y metiéndome en proyectos y propuestas o laburos que van saliendo.
2) Documental de autor sobre un grupo de socios de Vigil que intentan recuperar un sueño intervenido.
3) Realizarla, distribuirla, que se vea y escuche como lo estamos pensando, que hacerlo permita trabajar a los profesionales de acá y, sí o sí, comer algún asado para festejar su presentación en La Tablada. Y que mucha gente quiera que la Vigil exista. (Como efecto colateral: que trabaje en hacerlo posible).
4) Influyen todos los hechos, pero creo que haber pasado por las carreras de Historia, Ciencia Política y Comunicación Social me influenció para tener la pulsión creativa y la urgencia. Desde siempre la música me influye muchísimo y nunca paran de acompañarme Nueva, La Máquina de Hacer Pájaros, Moreno Veloso, Spinetta, Turu Flores, Páramo, Aristimuño, Aca Seca… Películas como Pizza, birra, faso, The doors, Exils, Latcho Drom, El extranjero loco, La ciénaga, Los niños del cielo, Bs As Viceversa, Sur, Memoria del saqueo, Lost in translation, El asadito, La ciencia del sueño, Cocalero, Hartos Evos hay aquí, Bolivia para todos, La mujer sin cabeza, Un poquito de tanta verdad … Me motiva hacia el cine o del cine, por sobre otras cosas, las emociones, porque a partir de allí viene la acción y en la acción se vislumbra el amor de cada persona y de nosotros mismos al percibirlas entre tanto ruido. Si podemos crear emoción, junto a quienes nos emocionan, tal vez estemos haciendo cine.

ALEJANDRO GHIRLANDA
(de Rosario, ganador en Cortometraje Documental por Historias rodantes de cines de pueblo)
1) En realidad, yo soy actor, iluminador, y otras cosas dentro del mundo del teatro, es decir que, más allá de (varias) experiencias como actor, no he estado en el mundo de la realización. De todas formas, mi vida ha estado íntimamente relacionada al cine, ya que mi familia tuvo durante toda mi infancia y adolescencia una cadena exhibidora cinematográfica que contaba con 6 salas, que en los años 80-90 fueron cerrando sus puertas. Entre otras cosas, ese fue el disparador (al menos en lo personal) del proyecto. Debido a mi inexperiencia en la realización, decidimos ponernos en contacto con gente idónea: a cargo del guión estará Francisco Pavanetto, y en cámaras, fotografía y edición, un equipo de gente con experiencia. Dentro del proyecto trabajan también 4 personas con quienes nos reunimos, desde principios de 2008, para instrumentar un cine móvil para recorrer la provincia: Mariana Burich, artista plástica; Melania Toia, museóloga y productora artística; Marcos Ramos, actor, director y pedagogo teatral, e Ivana Mondello, periodista y comunicadora social.
2) Contar la historia de los cines de pueblos, su llegada, influencia en la sociedad, decadencia y desaparición, intentando investigar sobre las consecuencias sociales de esa desaparición.
3) En primer término, por supuesto, realizar un trabajo claro, profundo y de interés general y popular, a fin de llegar a la mayor cantidad de gente posible, en especial a aquellos que de alguna u otra manera, formaron parte de esta historia.
4) Creo que está respondido en la primera parte.

LUCIANO REDIGONDA
(de Rosario, ganador en Cortometraje de Ficción por Criatura sagrada)
1) Miré mucho, leí críticas (soy de esos raros realizadores a los que les gusta leer críticas) y estudié en la EPCTV, donde conocí a muchos amigos con intereses en común y le dimos para adelante. Pero para ser sincero, creo que mi formación más importante se dio con la escritura, muchísimo tiempo invertido en escribir guiones, ideas, y otro tanto con la edición, que para mí es otra forma de escritura. Sin eso de por medio, no me sentiría realizador.
2) Hay una frase que acompaña a la comedia Criatura sagrada y dice “la vida cotidiana puede ser una aventura”, y de eso se trata, de intervenir los espacios que nos rodean a fuerza de artificio, colores y emoción, a través de la historia de una chica con un mundo particular donde los límites entre realidad y fantasía son difusos.
3) Me gustaría que el corto se vea lo más posible, que pueda tener un recorrido. Lo interesante del corto como formato es que escapa a la lógica del cine industrial pendiente de libredeudas, distribuidores, multisalas, y se puede difundir por miles de medios.
4) De muy chiquito decía que quería ser director de cine, una pasión difícil de rastrear entonces, pero me gustaría compartir el recuerdo muy temprano de ver La fiesta inolvidable (The party), de Blake Edwards en el Cine Comedia, una de mis comedias favoritas. Recuerdo haber reído mucho y a la salida escuchar a mis padres comentando que Peter Sellers se había muerto de cáncer unos años atrás, ese tipo que parecía tan vivo y me había hecho reír tanto. Tal vez se haya despertado un interrogante en ese entonces…

ESTEFANÍA CLOTTI
(de Rosario, ganadora en Cortometraje de Ficción por El chancho y la luna, co-directora con Julia Bastanzo):
1) Comenzamos a estudiar en la EPCTV. Este trabajo es la tesis para poder recibirnos.
2) Es un corto-ficción, sobre una pareja que vive en un basural. Va estar filmado íntegramente en estudio y mezcla la técnica de animación y trucos de cámara en vivo.
3) Primero, poder plasmar lo que hoy nos imaginamos, y luego, que tenga una buena difusión para poder evaluar la reacción del publico.
4) Muchos hechos de nuestra vida y muchos directores han influido en nuestro aprendizaje, pero la que hoy recordamos al leer esta pregunta es Entre’acte de René Clair, una peli que en cierta manera nos unió y nos marcó. Para El chancho y la luna tenemos como referencia a George Méliès, Karel Zeman y Michel Gondry, entre otros.
http://estefaclotti.blogspot.com/

FEDERICO ACTIS
(de Rosario, ganador en Cortometraje de Ficción por Los teleféricos)
1) Soy egresado de la EPCTV y licenciado en comunicación social en la UNR. Obtuve una beca para realizar un curso sobre historia y cine en la Universidad Complutense de Madrid y otra para una pasantía en dirección y producción en la Dirección de Producción Audiovisual de la Universidad de Guadalajara, México.
2) Es un cortometraje de ficción acerca de las vías de escape, la historia de Lucas (25) que decide emprender un viaje con su abuelo antes de que éste muera.
3) Que el proyecto una vez terminado pueda tener difusión, que se pueda mostrar y que la gente pueda verlo, no está bueno que los materiales sean vistos por unos pocos y después terminen guardados por ahí.
4) Seguramente son muchos y diversos. Aunque no recuerdo ningún hecho específico en este momento, puedo citar como referentes a Wong Kar Wai, Woody Allen sin dudas, Lucrecia Martel aquí en el país, y una ya no tan nueva camada de directores norteamericanos como Paul Thomas Anderson, Spike Jonze y Wes Anderson.

ANDRÉS MARIANO NICOLÁS
(de Rosario, ganador en Cortometraje de Ficción por La llegada de un gato a la estación de tren):
1) Me inicié en los talleres de Guión dictados por Elbio Córdoba. Más tarde, cursé la carrera de realizador audiovisual en la EPCTV de Rosario.
2) Desde el inicio del cine, un clan de gatos se relaciona con su historia. Muchos de sus integrantes participan de films importantes como La quimera del oro o Lo que el viento se llevó. Gracias a Manchita, el último gato del clan Miú Miú en la Argentina, dos niños sordomudos se conocen y se hacen amigos inseparables. En la adultez viven lo cotidiano en un clima fascinante y poético, pero todo se desmorona con la muerte del gato.
3) Hacer una película con amigos.
4) Walt Disney y Leonardo Favio.

PABLO RODRÍGUEZ JÁUREGUI
(de Santa Fe, ganador en Cortometraje de Animación por Guía de Rosario misteriosa)
1) Primero, en el cine club infantil en Santa Fe, donde descubrí que había un cine de animación “alternativo”. Por la misma época, el programa de TV Cine club infantil de Víctor Iturralde Rúa y Mario Grasso. A principios de los 80s, con un veterano camarógrafo llamado Luis Trossero y con el realizador Julio Toledo en Santa Fe. En 1984 me mudé a Rosario para cursar la Escuela Provincial de Cine. En el ‘85 Mario Piazza me presentó a Luis Bras, con quien tomé clases particulares y a quien seguí frecuentando como amigo hasta 1995. Bras y Julián Usandizaga, con quien estudio actualmente dibujo, son mis mayores referentes en cuanto a técnica y ética del realizador. También son muy importantes en mi formación como realizador mis amigos Fernando Martín Peña, Fernando Kabusacki y Carlos Loiseau (Caloi) y María Verónica Ramirez, que a lo largo de los años han educado y orientado mi sensibilidad hacia distintas expresiones del cine y la música. El encuentro constante y renovado con los “alumnos” de la Escuela para Animadores es una pata importante en mi visión del oficio de realizador.
2) Es un proyecto colectivo elaborado durante 2007 y 2008 por la cooperativa de trabajo Animadores de Rosario Ltda. integrada por docentes y egresados de la Escuela para Animadores. Es un corto que utiliza el recurso del dibujo animado para ilustrar historias fantásticas que, según mitos urbanos, ocurrieron en nuestra ciudad.
3) Abiertamente, es un intento de proponer la producción constante y sostenida de dibujos animados que se integren a la vida cultural de la ciudad como material didáctico escolar, turístico y como contenidos televisivos. Para esto los animadores de la cooperativa se están entrenando en la dinámica del trabajo en equipo, resolviendo simultáneamente problemas de orden práctico (producción, distribución y exhibición) y en el desarrollo de ideas.
4) Charles Chaplin. Buster Keaton. Laurel y Hardy. Jaques Tati. Los Beatles (Submarino amarillo). Hijitus.
http://asterisco.org/prj/
http://www.rosariomisteriosa.blogspot.com/

LEONEL DEL PICCOLO
(de Cañada de Gómez, ganador en Cortometraje de Animación por El secreto de Proteo):
1) EPCTV de Rosario (el proyecto ganador servirá como tesis de la carrera). Años de Cursado: 2004/5/6. Asistente de Dirección (curso en SICA) durante el 2º cuatrimestre de 2007.
2) Es un corto de animación 3D de 12 minutos, de género policial de ciencia ficción con temática ecológica.
3) Poder dedicarle el tiempo suficiente para pulir conocimientos y ganar experiencia en la animación 3D. Que sirva como presentación de nuestros trabajos y que nos abra puertas, así como un posible desarrollo de guión de largometraje.
4) Me comenzó a apasionar el cine como espectador cuando descubrí que las películas me transportaban a mundos extraordinarios, donde existían los dinosaurios, donde se podía viajar en el tiempo, donde la aventura no tenía límites y donde la cotidiana realidad quedaba en un segundo plano. Películas de Spielberg me hicieron cambiar de una visión de espectador a un punto de vista detrás de las cámaras. Libros de ciencia ficción hicieron que me acerque a ese tipo de historias cinematográficas. Films de animación como los de Pixar lograron una concientización en la importancia de las historias y de transmitir sentimientos con ellas. Directores como Bay o R. Scott me mostraron un cine con estilos rítmicos y una magnificencia visual digna de aprender y, por último, El señor de los anillos logró que una película trascienda más allá de sus límites anamórficos en mi vida y que reúna todas las anteriores características en una misma unidad.
http://www.rlab.com.ar/proteo/

DIEGO ROLLE
(de Rosario, ganador en Cortometraje de Animación por The flower)
1) Fui alumno durante dos años del taller de animación dictado en 1996 por Pablo Rodríguez Jáuregui y Esteban Tolj, en el sótano de Luis Bras. También asistí a distintos talleres y seminarios y cursé los talleres de producción audiovisual de la carrera Comunicación Social.
2) Es un cortometraje animado de 30 minutos, compuesto por una historia central que introduce relatos con distintas estéticas; de la misma manera que un director de orquesta presenta cada historia en Fantasía, en The flower el presentador es un árbol contador de historias.
3) Mi principal expectativa es la que (creo) tiene la mayoría: que la película sea vista por la mayor cantidad de gente posible.
4) Recuerdo un primer hito en mi vida: a los 6 años de edad me movilizó mucho haber visto Los cazafantasmas, lo cual me llevó a dibujar la primera historieta que recuerdo haber hecho: una adaptación de esa película. Mi interés por el cine creció a la par que mi gusto por dibujar. Ya de adolescente, al asistir al taller de animación pude aunar mis dos pasiones: el cine y el dibujo.
http://www.diegorolle.com.ar/

EMILCE ÁVALOS
(de Santa Fe, ganadora en Cortometraje de Animación por El vuelo de Ati):
1) Participé del Taller El Pibe, de Cine Club Santa Fe, donde tuve mi primer acercamiento al cine, al video y a la animación. Después de terminar la escuela secundaria en la escuela de Artes Visuales Juan Mantovani, realicé la carrera de Diseño de Imagen y Sonido en la UBA.
2) Es un cortometraje de animación, de stop motion con muñecos de latex y plastilina. Cuenta la historia de un niño que entabla una relación de amistad con un pájaro de madera que le regala su padre, un juguete que él ve como real. Se plantea la diferencia de los mundos realidad/fantasía, del mundo del niño con el del adulto. Y de una posible adaptación del uno al otro.
3) En principio me gustaría poder alcanzar la calidad que tanto yo como el resto del equipo deseamos. Además, que esto nos permita seguir produciendo obras en animación. Me interesa también consolidar un equipo de trabajo, dando oportunidad a jóvenes santafesinos que están interesados en trabajar esta técnica y que tienen mucho talento, que esta producción nos sirva para poder seguir trabajando en esto que nos gusta hacer.
4) La participación en el Taller El Pibe me abrió a la posibilidad de hacer jugando, de llevar a cabo ideas, de buscar estéticas, etc. Siempre me gustaron mucho las historias, leerlas, verlas. Y aprender a contarlas, en diferentes formatos. Artistas que influyen hay muchos, podría nombrar a Miyazaki, me encantan sus historias y sus personajes, que incluyen la fantasía y la magia. Wong Kar Wai me fascina estéticamente, y también algunas de sus historias. Últimamente encontré a Miranda July, tiene una película que se llama Tú, yo y todos los demás, que me gustó mucho, es muy fresca, simple, super estética y personal. De Sofía Coppola también me gusta su cuidado del detalle, es super femenina.

ANALÍA POLETTI
(de Santa Fe, ganadora en Micro Documental por Patrimonios edilicios):
1) Vengo del palo del teatro, también hice un poco de artes visuales aquí en Santa Fe. No he recibido formación en medio audiovisuales, nunca concurrí a una escuela de cine.
2) Intentamos hacer una breve reconstrucción histórica a partir de los bienes patrimoniales edilicios, una concientización y una apropiación del espacio que nos circunda y que transitamos cotidianamente.
3) Obvio que nuestra expectativa primera es que salga como queremos ¡ja! Que se vea reflejado en lo producido el motor dinamizador, que la imagen verdaderamente hable. Lo segundo: que encuentre un espacio de difusión.
4) Es demasiado amplio para contestar, así es que te debo ésta.

MÓNICA CHIRIFE
(de Rosario, ganadora en Micro Documental por Una ciudad para todos):
1) No tengo una formación académica. Mi primer contacto con la realización audiovisual fue en 1981 con la producción de la película A bordo de un carrito, filmada en Super 8. Hice una pequeña intervención en La escuela de la señorita Olga y fui co-directora de Madres con ruedas.
2) Este proyecto tiene fines educativos: mostrar los inconvenientes para poder transformar la realidad, que va desde las barreras arquitectónicas hasta la conducta hacia todos los ciudadanos.
3) Que sirva para crear conciencia y transformar una realidad y una actitud.
4) Por mi discapacidad, me he visto obligada a estar mucho tiempo recluida. Lo primero que rescato como conexión con el mundo es la literatura, con la cual pude viajar y vivir situaciones impensadas. Después, cuando pude descubrir y acceder al cine, los directores que me han impactado más son Fellini, Woody Allen, Ettore Scola, Luchino Visconti, Ingmar Bergman, quienes –así como los grandes escritores– han sabido escudriñar en el alma humana y plasmarla en imágenes.

VANINA BENÍTEZ
(de Rosario, ganadora en Microficción por Perpetuo despertar):
1) Estudié del 2004 al 2006 Realización Audiovisual en Rosario (EPCTV) y me capacité en el SICA (Buenos Aires) como jefe de producción.
2) Es una microficción de 4 capítulos de 5 minutos cada uno, jugando con un encuentro y desencuentro de personajes.
3) Que pueda gustar a muchos, al no ser algo tan común en Rosario o Argentina. Poder participar en festivales fuera del país. Y poder crecer profesionalmente, con 23 años de edad, en el rol que amo, la producción.
4) Las trabas que tuve fueron muchas pero acá me encuentro recibida, y, gracias a Dios, ganadora de dos incentivos de la provincia. Películas que me marcaron no fueron muchas, destaco las alejadas de la realidad: El gran pez de Tim Burton, 21 gramos, Harry Potter (me atrapó más con la lectura que por las películas). Almodóvar me gusta lo que hace como director. Spielberg fue al primero que admiré, antes de estudiar cine. No me vienen otros nombres por el momento, pero sé que me olvido de muchos.
http://perpetuodespertar.blogspot.com

CAROLINA CARRILLO
(de Rufino, ganadora en Microficción por La despedida de Tony Figueras):
1) Formación en cine en general: estoy cursando el 3º año de Realización Audiovisual en la ENERC (Bs As) y, a nivel no formal, participación en varios cortos en distintos roles (asist. de arte; eléctrica; asist. de producción; asist. de dirección), en su mayoría cortos de escuelas.
2) No sé cómo explicarlo de manera breve pero lo que me salta de forma más pronta es que la protagonista de nuestro micro de ficción, Claudy, es una persona que si no tiene lo que desea, lo crea, por ende, siempre va a conseguir lo que quiere…
3) Que nos salga algo “veíble”. Más allá que estamos trabajando con el mayor profesionalismo posible y con todas las ganas, no deja de ser una experiencia más, debido a que la mayoría del grupo no hace tantos años que está en esto. Que nos permita aprender mucho, y que nos llevemos bien como grupo, que lo podamos disfrutar!! Y que nos vuele la cabeza!!!
4) Volver al futuro (la 1 sobre todo), Almodóvar en general, más que nada de Carne trémula para acá, las tres de Lucrecia Martel, las pelis cuyo guionista es Charlie Kaufman (El ladrón de orquídeas, Quieres ser John Malkovich), etc… Eh… Medem!!!!… y seguro me olvido de algo.

RAMIRO ERASO
(de Rosario, ganador en Micro Animación por Días):
1) Mi formación como realizador se dio en la Escuela para Animadores de la ciudad de Rosario.
2) Es una serie animada pensada para un público adulto, organizada en capítulos de cinco minutos, en la que se cuenta una historia que transcurre en Rosario, en dos tiempos diferentes: 1971 y 2009.
3) En principio, el mayor deseo es que la serie quede buena, es decir, que los diseños, los personajes, la animación, las voces, los sonidos, la música y demás, se complementen armónicamente y logren transmitir todo lo que la historia tiene por transmitir. El segundo deseo está íntimamente ligado al primero, es casi una condición de aquel: que las personas involucradas se sientan bien trabajando en este proyecto y lo sientan como propio. También, y cómo es lógico, espero que Días sea correctamente difundido, que a la gente le guste, que al verlo se sienta movilizada en algún aspecto. Finalmente, me gustaría que la serie crezca, que se multipliquen los capítulos, y que haya muchos más Días.
4) No hay un hecho en particular. Se trata mas bien de haber crecido dentro del lenguaje audiovisual, empapado en él. Y no me refiero puntualmente a mi persona, sino a la forma en que nuestra cultura se parece cada vez más a aquello que puede llegar a verse en una pantalla. En todo caso, el hecho que define mi interés por el lenguaje audiovisual es el haber tomado conciencia de esta realidad (tan parecida a la ficción).

JUAN CARLOS BUHAERUK
(de Santa Fe, ganador en Micro Animación por Creación imperfecta):
1) Trabajo desde hace 20 años realizando cortos publicitarios y arte de pantalla para canales de cable. Estudié Dirección de Cine y me especialicé en Dibujos Animados (3 años en Buenos Aires).
2) Sátira humorística reflexiva sobre el comportamiento destructivo del hombre, desde su creación.
3) Que se difunda y se comprenda.
4) La serie animada de La Pantera Rosa, mi serie favorita.
http://www.buhajeruk.com.ar/

MARÍA GRACIA LANGHI
(de Santa Fe, ganadora en Desarrollo Largometraje de Ficción por La infinita distancia):
1) Me recibí en la EPCTV de Rosario en 1998 con mi trabajo de tesis Jamais Vu, emigré a EEUU y me gradué en el City College de San Francisco, trabajé durante 4 años junto a la directora Vicky Funary en el documental Maquilapolis, sobre las consecuencias del plan NAFTA en la ciudad de Tijuana, regresé a la Argentina y me inserté en la rama de producción en películas como El piano mudo de Zuhair Jury, El TorCan de Gabriel Arregui y El último verano de la boyita de Julia Solomonoff. Actualmente me dedico a promover proyectos cinematográficos y acompañar como productora ejecutiva el trabajo de compañeros rosarinos, como es el caso de La infinita distancia, de Florencia Castagnani.
2) Es un proyecto de largometraje ficción de la directora Florencia Castagnani, que forma parte de su trilogía fílmica, que comenzó con La mínima distancia y siguió con La íntima distancia. Habla de las búsquedas personales, el amor y, por supuesto, las distancias…
3) Creo que en los dos casos de las películas en las que estoy trabajando que ganaron premios en este concurso, Seguir remando (dirección y producción) y La infinita distancia (producción), todos los integrantes del equipo queremos lo mismo: que se realicen y puedan ser vistas por la mayor cantidad de gente posible.
4) El cine me ha gustado siempre, recuerdo los programas dobles del cine Roma de Santa Fe al que asistíamos con mi hermano cuando éramos chicos. Y directores me gustan muchos, puedo citar desde Leos Carax hasta Pablo Trapero, pero creo que mi relación con el cine está ligada a la imposibilidad de poder dejarlo, ya que, como te imaginarás, no es una profesión fácil ni un medio alentador. Pero esto hizo a su vez que se haya transformado en mi verdadera pasión.

PATRICIO COLL
(de Santa Fe, ganador en Desarrollo Largometraje de Ficción por La huella del gato):
1) Me formé en el Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral en la ciudad de Santa Fe. Allí, mis principales maestros fueros Hugo Gola, Adelqui Camusso y Juan José Saer. Además, dediqué el mayor tiempo posible a trabajar paralelamente en los largometrajes de la Industria.
2) Será preparar el armado de un largo de ficción de expresión personal.
3) Poder filmar La huella del gato en el 2010.
4) Sintéticamente: ver mucho cine desde la adolescencia, el descubrimiento del prolífico y renovador cine europeo de los años ‘60 y la tremenda excitación que se experimenta durante los rodajes.

IVÁN FUND
(de San Cristóbal; ganador en Desarrollo Largometraje de Ficción por Los labios).
1) Terminé el secundario y me fui a Buenos Aires con ansias de hacer cine. Estudié poco más de un año en una escuela de cine que ya ni siquiera existe… y, tras sentir que me frenaba más de lo que me impulsaba, opté por estudiar por mi cuenta, hacerme una suerte de plan de estudio y realizar un par de cursos a la vez que comenzaba (lo más importante) a filmar mis primeros cortometrajes. Poco después empecé a trabajar como camarógrafo y director de fotografía y en asistencia de dirección, entre otros con Santiago Loza, con quien trabajé en sus últimas tres películas.
2) Es un largometraje de ficción cuya historia nace tras escuchar a una amiga contar la experiencia que estaba atravesando junto con un grupo de mujeres, que se alojaban en un viejo hospital abandonado mientras trataban de ayudar a una comunidad mocoví del norte de Santa Fé: una asistente social, una médica y una obstetra, cada una en etapas muy diferentes de la vida, conviviendo en ese lugar derruido, luchando por entenderse, y por entender para mejorar las condiciones de los aborígenes.
3) Hacer la película en las condiciones necesarias (las mejores posibles) para poder ser fiel a la propuesta. Que la realización se convierta en una experiencia memorable para todos los involucrados y, por supuesto, luego compartir con la mayor cantidad de espectadores esta historia.
4) Desde muy chico me encantaba ir al cine, recuerdo que era “todo un viaje” ya que el cine más cercano quedaba a 40 km del pueblo. Así y todo mis viejos procuraban ir tan seguido como les era posible. Si bien la experiencia de ver cine y la de hacer cine son cosas que poco tienen en común, descubrí que disfrutaba de filmar tanto como de asistir a la función. En cuanto a influencias y preferencias, personalmente tengo que mencionar que contribuyó de manera fundamental en mi formación el cine de Santiago Loza y su mirada. Admiro profundamente la voracidad de existir del cine de Cassavetes y, entre otros clásicos predilectos, estarían Antonioni y Fellini, pero bueno, ¡¿quién no admira sus peliculas?!

También ganaron premios (y fueron invitados a participar de esta encuesta):
RUBÉN PLATANEO
(Rodaje y Posproducción en Largometraje Documental por David y el gran río)
GUSTAVO GOÑI
(Posproducción por Detrás de la línea amarilla)
JUAN MANUEL ALONSO
(Cortometraje de Ficción por La juncal)
http://www.la-juncal.blogspot.com/
DIEGO CASTRO
(Cortometraje de Ficción por 7:05)
JUAN ARONNA
(Micro Documental por Peces del Paraná)
SABRINA GULLINO
(Micro Animación por Sweet Baby)
JAVIER BOIAGO
(Desarrollo Largometraje de Ficción por Velador)
http://velador-velador.blogspot.com

http://www.audiovisualsantafe.blogspot.com/

h1

Raúl Beceyro: “El material que ofrece la escena política para una película es descomunal”

Diciembre 23, 2008

Raúl Beceyro (1944, Sunchales, pcia. de Santa Fe) es docente, ensayista y realizador. Sus contactos con el cine se remontan a los años ‘60, cuando, por ejemplo, participó del guión de Palo y hueso (1967), película dirigida por Nicolás Sarquís basada en un cuento de Juan José Saer. Desde 1985 dirige el Taller de Cine de la Universidad Nacional del Litoral. Ha dirigido varios cortos y documentales, además de un único largometraje de ficción, Nadie nada nunca (1988), que –según recuerda– “Se dio en una muestra de Mar del Plata y tuvo algunos defensores, pero en general no gustó”, y, cuando se le señala que tal vez estaba fuera de época, se sincera sonriendo: “Quisiera consolarme con eso”. En la sección Panorama Democracias del BAFICI 2008 se exhibió 2007/Imágenes de Santa Fe 3, su documental sobre pormenores domésticos de las últimas elecciones en nuestra provincia, deteniéndose especialmente en las figuras de Griselda Tessio y del intendente de la ciudad capital, Mario Barletta. 2007/Imágenes de Santa Fe 3 completa una suerte de trilogía con Guadalupe/Imágenes de Santa Fe 1 (2000) y Jazz/Imágenes de Santa Fe 2 (2005). Con el aporte del músico Pedro Casís, el director piensa componer un solo documental de dos horas, integrando “la religión, la música y la política, tres temas que me interesan mucho”.
- ¿Por qué en 2007/Imágenes de Santa Fe 3 aparece tan poco Hermes Binner y no hay imágenes de Rosario, poniéndose el foco en los candidatos a vicegobernadora y a intendente de la ciudad de Santa Fe?
- Me atraía el tema de una mujer candidata. En algún momento hasta pensé en buscar otra, en otro partido, pero por suerte se armó. No está Rosario porque es un film hecho en la ciudad de Santa Fe. Y no está Binner porque fue muy difícil, no por una decisión nuestra. En la película hay, incluso, un momento de tensión y de dificultad de acceso. Uno entiende los problemas que tenían, reconozco que éramos molestos, que estábamos todo el día arriba de ellos, sin embargo la candidata nunca nos dijo no a nada. Y en cuanto al candidato a intendente, fue apareciendo de a poco. Las películas documentales necesitan dos cosas: la posibilidad de acceso y las técnicas adecuadas para eso, porque si no, uno se queda sin poder filmar o sin tener sonido. Pero si no se pudo registrar algo uno no lo lamenta, sino que trata de desarrollar la idea en otra situación parecida. Son las reglas de juego del documental.
- Años atrás usted realizó un trabajo similar sobre la Convención Constituyente en Santa Fe ¿considera que la política de nuestra provincia tiene algo de particular, de distinto?
- La política en Santa Fe es como está en la película: tiene esa característica medio pueblerina, medio provinciana. Para que eso esté en el documental tiene que haber pasado en la realidad. Es cierto que cuando filmamos hubo otras cosas, pero ninguna comparable en espesor con esta cuestión. Yo me río cuando se los ve tratando de ver a dónde tienen que dirigirse en ese pueblo, o preguntándole a la gente los nombres de las calles, pero eso pasó. Pasó, pudo ser filmado y fue conservado.
- Algunas escenas recuerdan a Cocalero (2006, Alejandro Landes), el documental sobre la campaña electoral de Evo Morales.
- Vi Cocalero con sumo interés. Diría que ese documental y el mío son primos hermanos. He hablado con gente que participó de Cocalero de todos los problemas que tuvieron: son los que se tienen cuando se trata de filmar la campaña de un candidato a gobernador o a presidente, de este país o de otros países. Todo esto nace en los años ’60 cuando un grupo de documentalistas norteamericanos filma Primarias (Primary, 1960, Robert Drew), sobre la candidatura del después presidente Kennedy. Ahí nació una línea del cine documental que es retomada por Raymond Depardon y otros. El año pasado, en el BAFICI hubo varias películas sobre esto, como la japonesa Campaña (Campaign, 2006, Kazuhiro Soda). Lo que pasa es que la escena política ofrece un material descomunal: tenés actores principales, de reparto, quinientos extras, sólo están esperando que uno vaya a filmarlos. Sería imposible armar una secuencia como la del final de la película, con Barletta caminando por ahí y llegando a un lugar donde hay quinientos tipos, no tendría la materialidad de lo real que tiene esa secuencia documental.
- Algunas situaciones, además de poner en evidencia la mirada del director, parecen gags de una comedia, como los partidarios diciéndose secretos o rumores al oído, o la candidata repitiendo el mismo saludo a distintas personas.
- Eso tiene que ver con el trabajo político. Hay que saludar a un montón de personas, como ya se lo veía en aquella película a John Kennedy, un profesional de la política, concentrado en saludar a cada una de las quinientas personas a quienes daba la mano. Debe haber muchas otras cosas sobre las cuales muchos cineastas podrían hacer otras películas, pero la misión que uno tiene es cerrar el discurso sabiendo que, aunque algunas cosas quedan afuera, en cierta manera se completa. No se puede objetivamente mostrar todo, es imposible.
- Otro elemento curioso que muestra el documental es que la gente se informa de lo que ocurre en Santa Fe (por ejemplo de quién va ganando las elecciones) a través de canales de TV de Buenos Aires, como si la opinión autorizada viniera de allí.
- Efectivamente, la política es también así. Eso viene por esos medios no sólo a nosotros, espectadores, sino incluso a los protagonistas. Y nuestra provincia aparece en contadas ocasiones: “Se está votando en Santa Fe”, “Ganaría Binner”, festejos de la televisión que se encuentran con los de la realidad, que por supuesto, tal como los muestra mi película, son mucho mejores. Uno busca que no sólo esté la realidad, sino que esté organizada, narrada, eso tienen en común el documental y la ficción. La escena política, como la musical o la teatral, o como la religión, ofrecen puestas en escena. Por eso hay tantos documentales que filman la política, la música o la religión. Incluyendo algunos míos.

Por Fernando G. Varea

http://www.unl.edu.ar/noticias/noticia.php?nid=4819

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Los chicos nos miran

Diciembre 23, 2008

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Con pocos meses de distancia, se estrenaron dos películas argentinas que abordan el período de la última dictadura militar desde la óptica inocente y temerosa de chicos con padres perseguidos o desaparecidos. Una es Kamchatka (2002), última realización de Marcelo Piñeyro; la otra, Ilusión de movimiento (2001), primer largometraje dirigido por Héctor el nene Molina, rodado en Rosario. Pero, más allá de la coincidencia argumental, no son pocos los elementos que las diferencian.
De los dos guiones, el de Kamchatka, escrito por Marcelo Figueras, luce más aceitado, al tiempo que evidencia cierta artificiosidad; de hecho, trae a la memoria otras películas (el padre oculta la realidad a sus hijos para evitarles sufrimiento como en La vida es bella, los chicos asisten secretamente a un colegio católico como en Adiós a los niños). Mirado con desconfianza, parece el resultado de calculados procedimientos para emocionar o gustar. La historia de Molina, en cambio, aún con sus imperfecciones (personajes prescindibles, algunas situaciones humorísticas que no logran acomodarse al clima general) transmite una espontaneidad, una sinceridad, que la alejan de toda especulación o concesión comercial.
Un rasgo discutible del guión de Ilusión de movimiento es la ausencia de referencias políticas: cuesta creer que, en 1986 (cuando los responsables de haber violado los derechos humanos durante la dictadura acababan de ser juzgados y encarcelados, mientras sigilosamente se gestaba la llamada “ley de Punto Final”), familiares y amigos de una desparecida dialoguen sin hacer referencia alguna al contexto político. En Kamchatka, en tanto, la militancia política de los padres se manifiesta con sutileza. Sin embargo, aquí la violencia es eludida, algo que no hace Molina en su film, recreando el secuestro (con efectos sonoros y distorsiones fotográficas, procurando representar la irrupción de recuerdos dolorosos). No deja de ser oportuno mostrar las acciones del terrorismo de Estado antes que darlas por supuestas; no por morbosidad, sino para no diluir en la memoria de los espectadores la gravedad de lo que aconteció en esos años.
Figueras y Piñeyro se permiten también algunas metáforas (el audio de Los invasores, el juego del T.E.G.), pero Molina propone una idea más luminosa: las fotos en movimiento de la madre desaparecida, que permiten reflexionar sobre la posibilidad de supervivencia que ofrece el cine.
De todos modos, hay algo más que los aciertos o desaciertos de guión. Fiel a su estilo, Piñeyro acumula gente linda, encuadres decorativos y resoluciones estéticas efectistas. En su película los personajes son arquetipos, en la de Molina son personas. La primera tiene lustrosa prolijidad y glamour, la otra tiene vida. La acción de Kamchatka transcurre en una vistosa casaquinta (un cómodo atajo para la elaboración de imágenes bellas), en tanto la cámara de Molina recorre calles y ámbitos melancólicamente verdaderos. En ambas hay chicos simpáticos, pero los de Ilusión de movimiento juegan, hablan y miran con una naturalidad y una gracia que probablemente no tenga antecedentes en el cine argentino.
Es cierto que la credibilidad de la historia de Molina tambalea con algunas actuaciones o escenas riesgosas (como la del coraje abrupto del personaje interpretado por Darío Grandinetti), pero es cierto también que, por sobre sus limitaciones, levanta humilde y esforzadamente las banderas del cariño intergeneracional, de la lealtad entre amigos, del valor de los afectos, del encanto cotidiano que tienen el silencio entre seres queridos, las distendidas sobremesas, los bares húmedos, las calles empedradas, los juegos a la pelota y las vueltas a la manzana.
La obra de Piñeyro “habla” de sus competencias profesionales y sus habilidades comerciales, pero no de él como persona; la película rosarina, en cambio, transparenta al nene Molina, puede decirse que con ella realmente se expresa, se muestra, comparte con los espectadores su visión íntima de la ciudad y de las relaciones humanas.
Premisas comerciales gestaron el proyecto de Kamchatka, que gustó sin fervores, obtuvo previsibles recaudaciones y fue elegida para representar a nuestro cine en la siempre interesada competencia por los premios Oscar. Producto de la vocación y la perseverancia, Ilusión de movimiento, en cambio, le habrá deparado a su director una recompensa seguramente más valiosa: la emoción de ver hecho realidad un viejo sueño.

F. G. Varea
(Publicado en mensuario de cultura Lote Nº 68, marzo de 2003)

Imágenes: Fotogramas de Kamchatka (izq) y de Ilusión de movimiento (der).

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Los inundados de siempre

Diciembre 23, 2008

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Cuarenta y dos años atrás, una sorpresiva inundación agregó dificultades al rodaje de una película en el norte santafesino. Fernando Birri, su director, debió enfrentar la pérdida de tiempo y de dinero, ya que dieciocho ranchos que su equipo había levantado a orillas del río Salado, para ser utilizados durante la filmación, fueron de repente cubiertos por las aguas. La película se llamó Los inundados.
Basada en un cuento de Mateo Booz –santafesino como Birri–, con la producción ejecutiva de David Cwilich y Edgardo Pallero (más tarde partícipe en la producción de La hora de los hornos y Los hijos de Fierro), y producto del apasionamiento con el que encaraba sus proyectos el flamante Instituto de Cine de la Universidad del Litoral, Los inundados recreaba un problema social que, como se ve, no es nuevo. Y lo hacía a través de la historia de Dolores Gaitán y su familia, quienes, después que las aguas del río invaden su modesta casilla, van a parar con todas sus cosas al interior de un vagón que, por accidente, se pone en marcha. Luego del inesperado paseo son recibidos cálidamente en un pueblo, para más tarde volver a sus pagos.
Los títulos iniciales aparecen sobre un fondo de elocuentes imágenes de muebles, ollas y platos flotando sobre el agua. Entonces comienzan las desventuras de la familia Gaitán, entre ironías diversas y alusiones pícaras: la llegada de los bomberos en bote con cascos y gestos similares a los de conquistadores españoles, grupos de boy scouts solidarios bajo un enorme cartel con la leyenda “Día del inundado”, chicas solicitando ayuda con sus alcancías mientras se detienen a mirar mocasines italianos en las vidrieras, políticos que ignoran o defienden a los inundados según las circunstancias… El drama no interrumpe las campañas proselitistas, y los cánticos y las leyendas en las paredes permiten hallar un detalle indicativo de la época: alusiones a Colón por Perón, entonces innombrable. Lo que permanece igual es el siempre alborotado y desprolijo reparto de ropa y de comida.
Sensible, inspirado, Birri muestra a los Gaitán echando una mirada melancólica a las estrellas o suspirando ante la amenaza de un cielo nublado. O también apreciando, desde las ventanillas del tren en marcha (y con los chamamés interpretados por el acordeón de Raúl Barboza de fondo), el campo santafesino con sus árboles, caballos, bandadas de pájaros y tractores en actividad. “Los gobiernos son todos iguales: puras promesas nomás”, se queja en un momento la mujer. Su marido, a su vez, con la fuerza de las palabras simples, razona: “Somos todos argentinos, pero a algunos nos han agarrado de zonzos”.
Varias cosas han cambiado desde entonces: hay menos trenes, la Escuela de Cine de Santa Fe ya no existe, Birri se fue hace rato a concretar sus sueños lejos de la Argentina, Pallero murió viendo cómo durante el menemismo podía hacerse con Perón algo peor que no nombrarlo. Sin embargo, muebles, ollas y platos vuelven a aparecer flotando, sobre el agua fría del río Salado.

Por Fernando G. Varea
(Publicado en Rosario/12 el 28/5/2003, con el título “Los inundados de Birri”)

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El cine como club

Diciembre 22, 2008

Quien imagina al Cine Club Rosario como un reducido grupo de cinéfilos asistiendo rutinariamente y con gesto grave a una sala oscura para ver presuntuosas extravagancias, desconoce que en los últimos años ha sido un espacio abierto a experiencias que van más allá del aprendizaje y las discusiones entre iniciados.
Bastaría recordar aquéllas soleadas mañanas de domingo, década y media atrás, en las que Pablo Rodríguez Jáuregui divertía a un grupo de pibes expectantes con su cámara y sus películas, en la sede de calle San Lorenzo al 1600 donde funcionaba el llamado Cine Club Infantil “La linterna mágica”. O la maravillosa posibilidad, un sábado no muy lejano, de trasladarse en el tiempo viendo un film mudo musicalizado en vivo por el pianista francés Francois Debaecker. O la ansiedad de aquella tarde de diciembre de 1993 en que se reveló el misterio de Los traidores, la película que –a diferencia de su director, Raymundo Gleyzer– pudo encontrarse después de desaparecer durante la dictadura militar. O, también, los animados debates del Cine Fórum, y el interés por el material de la biblioteca que amablemente facilitaba Noemí Caisutti.
Esta continuidad de vivencias placenteras está ligada a la capacidad de la institución para recibir aportes, para abrirse a otros ámbitos y tareas. Por ejemplo: resulta difícil que algún realizador local no haya visto proyectado un trabajo suyo en la pantalla del auditorio de la Asociación Médica, o que un intelectual vinculado al cine en nuestra ciudad no haya intervenido en algún curso, taller, seminario, presentación o publicación dependiente del mismo. Asimismo, las actividades, ciclos y exhibiciones especiales suelen extenderse a otros recintos (Alianza Francesa, Colegio de Escribanos) o realizarse con auspicios de otros organismos, mientras que, al mismo tiempo, se reciben y acompañan muestras y seminarios organizados por otros. Las propuestas, a su vez, abarcan desde el rescate de viejas películas y el subtitulado de documentales fílmicos de especial valor para los santafesinos (La Pampa gringa, Zenón Pereyra), hasta la circulación de publicaciones especializadas y el engrosamiento de una videoteca (inaugurada en 1998) que permite a los socios acceder a la obra de clásicos y modernos, desde Charles Chaplin, Orson Welles y Sergei Eisenstein hasta Tsai Ming Liang o Lars Von Trier.
Esa atención dispensada a la labor de los demás, llevó a abordar, como actividad del centro de Estudios, Perfeccionamiento e Investigación Cinematográfica (CEPIC), surgido en 1999, una investigación para dar cuenta de todos los rosarinos que –como realizadores, productores, escritores, actores o músicos– han intervenido en el mundo del cine. El proyecto, titulado “Rosarinos en Pantalla”, lleva más de cuatro años de labor, durante los cuales se prepararon alrededor de 279 biofilmografías. El trabajo incluye, además, reseñas de distintos aspectos relacionados con el tema, a cargo de una decena de especialistas. Cuando logre publicarse, el Cine Club Rosario será, una vez más, un medio para el conocimiento y la información, tanto como para encuentros y emociones.

F.G.V.
(Publicado en suplemento Señales de la Cultura y la Sociedad del diario La Capital de Rosario, el 1/10/2006)

El libro Rosarinos en pantalla fue publicado en 2008.

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Animados por los dibujos

Diciembre 22, 2008

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“Acción y efecto de animar o animarse”, “Infundir alma o vida”, “Estado de ánimo propicio a la alegría”. Cualquiera de estas acepciones que el diccionario da a la palabra “animación”, sirve para explicar las motivaciones de quienes producen y realizan dibujos animados en nuestra ciudad.
Un arte que se vale de la paciencia y de la inspiración, de la habilidad y de la magia. Y del que Rosario careció hasta hace cuarenta y cinco años, cuando el profesor de dibujo y grabado Luis Bras comenzó (experimentando con una cámara de 16 mm prestada) a realizar cortos animados. Artistas plásticos y dibujantes fueron sus alumnos en la Facultad de Bellas Artes y en su sótano taller de San Lorenzo 1453, que funcionó hasta su muerte en 1995. El taller se mantuvo activo unos años, en manos de Esteban Tolj, José Beccaría y Pablo Rodríguez Jáuregui. Hasta que, más tarde, el Centro Audiovisual Rosario y la Isla de los Inventos (dependientes de la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario) plantearon la posibilidad de abrir un espacio público para los interesados. “Si la animación es un medio de comunicación de ideas –reflexiona hoy Rodríguez Jáuregui–, mas allá del oficio y de la técnica, lo mas interesante era crear un espacio de encuentro, de debate y de producción.”
No eran muchos los antecedentes cercanos de ámbitos dispuestos a difundir y promover películas de animación: el programa televisivo “Caloi en su tinta”, el Festival Anima de la ciudad de Córdoba, las escuelas y talleres de animación El Pibe, El Mate y CEFOPRO del INAA, y el Taller de Animación de la Universidad de Salta, más algunos logros individuales en Argentina y Uruguay.
LA ESCUELA PARA ANIMADORES
El punto de partida fue la realización del Primer Encuentro Regional de Animadores Independientes, en marzo de 2006, para el que fueron convocadas distintas escuelas de animación e importantes figuras del medio, como Juan Pablo Zaramella, Javier Mrad, Rocambole Cohen y Caloi, quien fue nombrado “padrino” del nuevo espacio. Con Chiqui González (entonces directora de la Isla de los Inventos, actualmente Secretaria de Cultura de la provincia), se acordó una convivencia de la Escuela para Animadores y el “Espacio Animado” en el mismo salón, y se facilitó la construcción de un pequeño “Museo del cine”, compuesto por cámaras, proyectores y otros objetos, cedidos por coleccionistas de la ciudad.
Pablo Rodríguez Jáuregui (reconocido por sus cortos El gordo, El pibe y El rayo rubio, entre muchos otros, y autor también del ambicioso trabajo en dvd 40 años de animación en Rosario) pasó a hacerse cargo de la coordinación de la Escuela. “A lo largo de casi dos décadas de trabajo como animador independiente –afirma– tuve la suerte de compartir experiencias con maestros como Bras, Fernando Birri, Julián Usandizaga, Caloi, Fernando Martín Peña, Fernando Kabusacki y otros, y de viajar a distintos festivales y escuelas de distintos países. La generosidad de estos amigos para compartir sus conocimientos y generar proyectos inclusivos, me dieron pautas de cómo formatear esta nueva escuela”.
La Escuela para Animadores de Rosario cuenta actualmente con un plantel de profesores idóneos para enseñar asignaturas como Historieta, Teoría del color, Guión o Historia del Cine: además de Jáuregui y Beccaría, brindan sus conocimientos Víctor Zenobi, Silvia Lenardón, Leandro Arteaga, Diego Fiorucci, Diego Rolle, Max Cachimba, y el propio director del CAR, Horacio Ríos. El curso se desarrolla durante siete meses, con tres clases semanales, en la Isla de los Inventos (Corrientes y el río Paraná). En ese período se programa un seminario mensual, con personalidades que asisten para dar clases magistrales: en estos dos años la Escuela recibió ya las visitas del animador holandés Gerrit Van Dijk, del dibujante Rep, de Juan Pablo Buscarini (director de los largometrajes El ratón Pérez y El arca), del dibujante y arquitecto Luis Lleonart, del coreógrafo Gerardo Agudo, y de los periodistas e investigadores Fernando Martín Peña y Raúl Manrupe, entre otros.
Además del sencillo Museo –que, como no podía ser de otra manera, tiene un rincón reservado a la memoria y la obra del maestro Bras–, la Escuela cuenta también con una biblioteca y una videoteca.
ESTÍMULOS Y PROYECTOS
En su todavía breve existencia, la Escuela ya atesora logros más que estimulantes, indicadores de lo que genera más allá del ámbito de las clases. El principal, seguramente, es la formación de una cooperativa compuesta por egresados y docentes, cuyo objetivo es continuar la formación de quienes terminan el curso y facilitar su relación con el mundo laboral. Dicho grupo se ha ocupado, por ejemplo, de realizar spots publicitarios para promocionar la Escuela, y actualmente se encuentra abocado a la realización de una tan inquietante como deseable Guía de Rosario misteriosa.
A los frutos que va dando este trabajo en cooperativa, pueden sumarse otros motivos de satisfacción: la incorporación de estudiantes de otras ciudades y provincias, y la Mención de Honor obtenida en el Primer Festival Internacional de Animación del Uruguay, por la presentación de un dvd con trabajos de los egresados, que concursó junto a otros de distintas partes del mundo.
Para comienzos de abril de 2008, la Escuela tiene previsto el segundo Encuentro Regional de Animadores, donde, además del consabido intercambio de experiencias, se prevé un homenaje al equipo de trabajo de los estudios “García Ferré”, realizadores de la serie Hijitus y de seis largometrajes animados. Este año la TV abierta emitirá, además, el programa “Cabeza de ratón”, con trabajos de los alumnos.
Rodríguez Jáuregui aspira a que personas provenientes de bellas artes, del cine, del teatro y de la música, encuentren en la Escuela para Animadores un buen ambiente de trabajo, estímulos, motivaciones, e incluso un horizonte de trabajo posible. “Al dibujante-animador –dice– se lo asocia generalmente con caracteres solitarios y ermitaños, pero puede ser un protagonista activo dentro de la comunidad donde vive. Creo firmemente que la producción artística puede transformar la realidad.”

Por Fernando G. Varea
(Publicado en el suplemento Señales de la Cultura y la Sociedad del diario La Capital, de Rosario, el 10/2/2008)

http://www.escuelaanimadores.com.ar/