Archivos de la categoría ‘Reflexiones’

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Magia

Noviembre 9, 2009

“La planificación es lo más destructivo del mundo porque mata el espíritu, la improvisación, la magia. Necesitamos la magia en nuestras vidas para abstraernos de la realidad.”

(John Cassavetes, realizador, 1929/1989)

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Barco

Agosto 11, 2009

“Un realizador puede compararse al capitán de un barco a la deriva. En mi caso, hago propia esa frase bien conocida: las mujeres y los niños primero.”

(François Truffaut, realizador, 1932/1984)

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Verdad

Julio 3, 2009

“Lo real en bruto no da por sí mismo lo verdadero.”

(Robert Bresson, realizador, 1901/1999)

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Política

Mayo 19, 2009

“Creo que Fahrenheit 9/11 [ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes en 2004] no es un film sino un panfleto. Que yo comulgue con la causa a favor de la cual se hace la propaganda no cambia nada. Jamás debió estar en la competencia, y que además ganara el premio principal es una negación del trabajo político del que el cine es capaz. Por el contrario, cada vez que se premia una película que desarrolla una mirada nueva, problematizadora, que le da libertad al espectador, para mí es una victoria política.”

(Declaraciones de Jean-Michel Frodon, director de Cahiers du Cinema, durante el Festival de Cannes 2009)

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Memoria

Mayo 2, 2009

“No hay en América idea más radical que la memoria de largo plazo”.

(Frase con la que comienza Profit Motive and the Whispering Wind, documental dirigido por John Gianvito)

Reportaje a John Gianvito aquí

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Valor

Abril 9, 2009

“El cine, en lo que tiene que ver con la verdad y la belleza en fuga, puede ser valorado mejor cuando sale de los condicionamientos de su época, las taras de las modas, la verosimilitud, los guiños a mayorías y élites, etc. Cuando cesa la lucha por el éxito comercial-social y el film entra en la Noche, empezamos a vislumbrar lo que realmente vale.”

(Rodrigo Tarruella, crítico cinematográfico, extraído del libro Jugar [La luz de otra cosa], presentado en la última edición del BAFICI)

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Obra

Febrero 28, 2009

“Si no he actuado en proyectos más comerciales, es porque me gustan las películas que tratan sobre la fe, la duda en uno mismo y la ambigüedad moral. Nunca pienso que estoy haciendo una película aislada, cada una es parte de mi obra total (…) No he podido acumular dinero, porque no gano mucho con las películas en las que trabajo y tampoco hago dinero como director. Y la vida es muy cara, especialmente cuando uno empieza a dirigir. Por eso, me puedo permitir dirigir una película cada cinco años. Entretanto, me alquilo como actor”.

(Sean Penn, actor de Milk y director de Hacia rutas salvajes)

Hacia rutas salvajes/Into the wild ha sido editada en dvd y será exhibida el próximo martes 3/3 a las 20 hs. en Cine Club Rosario.

http://www.intothewild.com/

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Sensaciones

Febrero 19, 2009

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“Un film, aunque sea muy complejo de realizar y requiera mucho tiempo, puede existir en una sensación, en una sospecha, en una anticipación que puede ser una luz, un sonido. Una obra de arte puede ser anunciada a su autor aún por un perfume. La vida entera puede ser sugerida por el temblor de una hoja.”

(Federico Fellini, 1920/1993, realizador)

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Ruido

Enero 7, 2009

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“Para mí, el pecado capital que puede cometer un guionista es que, cuando se discute algún problema, lo escamotee diciendo Lo justificaremos con una frase del diálogo. Yo pienso que el diálogo debe ser un ruido entre los demás, un ruido que sale de la boca de los personajes, cuyas acciones y miradas son las que cuentan una historia visual”.

(Alfred Hitchcock, 1899/1980, realizador)

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Cine

Enero 7, 2009

“Me parece que a los nuevos cineastas el cine les sirve para existir, más que ellos hacen existir el cine”.

(Jean-Luc Godard, realizador, entrevistado para Cahiers du Cinema, abril de 2000)

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Ideas

Enero 1, 2009

“La cultura cinematográfica no tiene lugar para las ideas, dada su naturaleza masiva. Quise que esta película fuera un desafío dentro de ese estado de cosas, un vehículo para un montón de ideas y energías”.

(Richard Linklater sobre su película Despertando a la vida/Waking life, 2001)

Despertando a la vida fue el nombre original de este blog.
Fragmento de la película aquí.

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Consumo

Enero 1, 2009

“Cada vez se consumen más imágenes pero cada vez se paga menos por ellas. La excitación y fascinación que provocan las nuevas tecnologías disimula el vapuleo que sufren los derechos intelectuales”.

(Daniel Burman, realizador)

“Se va al cine como se va (no es casual su convivencia) al shopping: a ver aquello que, como las vidrieras, cambia todas las semanas y sin embargo es siempre más o menos lo mismo”.

(Luciano Monteagudo, periodista)

En suplemento Cultura & Espectáculos del 30/12/08 del diario Página/12.

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El fantasma de la libertad

Diciembre 6, 2008

Si se habla de autoritarismo en el mundo del cine, se piensa inmediatamente en instituciones sobreprotectoras y funcionarios moralistas. Todavía hoy, ya sin organismos oficiales de censura en nuestro país –y más de veinte años después de haberse abolido el Ente de Calificación Cinematográfica–, asoman indignadas notas editoriales, solicitadas y marchas cuando se ejerce algún tipo de presión para impedir o dificultar la difusión de alguna expresión artística. No es un mal síntoma, visto como la saludable reacción de una sociedad celosa por defender sus libertades, durante tantos años coartadas. Pero no existe la misma preocupación por otras formas de censura más sutiles o engañosas, no provenientes de personas u organismos ajenos al quehacer cinematográfico, sino de sus mismas entrañas.
Algunas se manifiestan con descaro, como cuando los productores de la transmisión televisiva de la entrega de los Oscar le impidieron a Jorge Drexler interpretar su canción nominada a los premios. “He visto la cara más furiosa del fundamentalismo mediático”, declaró el cantautor uruguayo en esa ocasión, en que la censura no se ejerció por exposición de sexo o de violencia ni por razones políticas o religiosas, sino por carencia de fama o glamour. Sin irse tan lejos, y con argumentos parecidos, desde hace años los canales privados de la TV abierta argentina programan únicamente películas de Hollywood –o bendecidas por Hollywood, como La vida es bella o El hijo de la novia–, restringiéndole a los televidentes la posibilidad de acceder a obras cinematográficas de diversos orígenes y estilos. Como en antiguas épocas, otros deciden qué debemos y qué no debemos ver, aunque ya no se ocupan de ello cerrados censores sino empresarios sedientos de rating.
Otro tanto hacen distribuidores y exhibidores cuando marginan películas con la argucia de que no son del interés del público, algo difícil de comprobar teniendo en cuenta que la gente prácticamente no tiene oportunidad de verlas (por lo general no se estrenan o se exhiben en horarios decididamente incómodos). Por otra parte, creerles implicaría la ingenuidad de ignorar las impresionantes campañas publicitarias que estimulan la “necesidad” de ver determinados films, especialmente los destinados al público infantil y adolescente, que se estrenan acompañados de una verdadera artillería de figuritas, revistas, juguetes, CD, videogames, reposiciones en TV, etc. (no por nada se los suele definir como tanques). Puede discutirse si la gente elige o si eligen por ella, si va a ver lo que quiere o lo que puede, pero entre tanto basta echar un vistazo a la cartelera semanal de los cines o a las estanterías de la mayoría de los video-clubes, para reconocer que no suele encontrarse allí una pluralidad de opciones.
Lo sorprendente es que, en muchos casos, funcionarios y programadores de salas independientes eligen, también, esas películas para proyectar en ámbitos públicos, por lo que –en un verdadero círculo vicioso– los mismos films con Mel Gibson o Arnold Schwarzenegger se repiten en las salas comerciales, en las alternativas, en los video-clubes y en la TV. Esa uniformidad altera la capacidad de apreciar obras que se salgan del lenguaje convencional y de pautas previsibles, y entonces terminan siendo censuradas –con más o menos disimulo– películas con excesivos silencios o con planos cuya duración exceda lo que acostumbran los video-clips, con personajes o finales ambiguos, con historias que lleven al desconcierto lúdico o a reflexiones abiertas, sin conclusiones predigeridas.
Cabe recordar que en los años ’60, el Instituto Nacional de Cinematografía calificaba a las películas en “A” y “B”, y las que entraban en esta última categoría –por ponerse en duda su calidad y sus atractivos comerciales– se consideraban “de exhibición no obligatoria”; entre las que corrieron esa suerte figuran Los inundados (Fernando Birri) y El dependiente (Leonardo Favio). Hoy, de hecho, existe una discriminación similar, no establecida por reglas del Estado sino del mercado.
Suele suceder, asimismo, que los propios realizadores, ante el miedo a no contar con la “aprobación” de quienes deciden la exhibición de una película, terminan acotando riesgos y autocensurando sus inquietudes.
También entre los defensores del cine de calidad suele haber actitudes limitativas. Un lustro atrás, en el estatal Canal 7 existió un ciclo en el que se programaban films de Fellini, Tarkovski, Kitano, Loach, Taviani, Sokurov, Guédiguian, Ming-liang y otros directores igualmente valiosos, en horario central, en su idioma original y subtitulados al castellano. Pero el milagroso espacio televisivo se llamaba, de manera elitista, El otro cine, como si aquello que tiene valor artístico debiera forzosamente estar separado, discriminado en un rincón aparte.
Y así como son habituales manifestaciones intolerantes de algunos directores ante los comentarios adversos de los críticos, éstos, a su vez, acostumbran ejercer un autoritarismo casi policial cuando se dirigen al potencial espectador empleando expresiones como “No vaya”, “Ni se le ocurra”, “¿Qué espera para ir a verla?”, “Prohibido perdérsela”, “Usted debe verla”, etc. La sensación es que sólo la opinión de uno es la que importa, y si alguien disiente es por ignorancia o resentimiento.
Tal vez ocurra como en ciertas películas, en las que cuesta reconocer que los “malos” están camuflados dentro del mismo bando; tal vez, a ciertos sectores les convenga que desviemos nuestras broncas para no perjudicar directamente sus intereses. Lo cierto es que, muchas veces, quienes nos adulan hablando de la magia y la libertad del cine, casi sin que nos demos cuenta, son quienes deciden por nosotros.

Fernando G. Varea

(Publicado en revista de cultura Lote Nº 94, mayo de 2005)