Animados por los dibujos

escuela

“Acción y efecto de animar o animarse”, “Infundir alma o vida”, “Estado de ánimo propicio a la alegría”. Cualquiera de estas acepciones que el diccionario da a la palabra “animación”, sirve para explicar las motivaciones de quienes producen y realizan dibujos animados en nuestra ciudad.
Un arte que se vale de la paciencia y de la inspiración, de la habilidad y de la magia. Y del que Rosario careció hasta hace cuarenta y cinco años, cuando el profesor de dibujo y grabado Luis Bras comenzó (experimentando con una cámara de 16 mm prestada) a realizar cortos animados. Artistas plásticos y dibujantes fueron sus alumnos en la Facultad de Bellas Artes y en su sótano taller de San Lorenzo 1453, que funcionó hasta su muerte en 1995. El taller se mantuvo activo unos años, en manos de Esteban Tolj, José Beccaría y Pablo Rodríguez Jáuregui. Hasta que, más tarde, el Centro Audiovisual Rosario y la Isla de los Inventos (dependientes de la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario) plantearon la posibilidad de abrir un espacio público para los interesados. “Si la animación es un medio de comunicación de ideas –reflexiona hoy Rodríguez Jáuregui–, mas allá del oficio y de la técnica, lo mas interesante era crear un espacio de encuentro, de debate y de producción.”
No eran muchos los antecedentes cercanos de ámbitos dispuestos a difundir y promover películas de animación: el programa televisivo “Caloi en su tinta”, el Festival Anima de la ciudad de Córdoba, las escuelas y talleres de animación El Pibe, El Mate y CEFOPRO del INAA, y el Taller de Animación de la Universidad de Salta, más algunos logros individuales en Argentina y Uruguay.
LA ESCUELA PARA ANIMADORES
El punto de partida fue la realización del Primer Encuentro Regional de Animadores Independientes, en marzo de 2006, para el que fueron convocadas distintas escuelas de animación e importantes figuras del medio, como Juan Pablo Zaramella, Javier Mrad, Rocambole Cohen y Caloi, quien fue nombrado “padrino” del nuevo espacio. Con Chiqui González (entonces directora de la Isla de los Inventos, actualmente Secretaria de Cultura de la provincia), se acordó una convivencia de la Escuela para Animadores y el “Espacio Animado” en el mismo salón, y se facilitó la construcción de un pequeño “Museo del cine”, compuesto por cámaras, proyectores y otros objetos, cedidos por coleccionistas de la ciudad.
Pablo Rodríguez Jáuregui (reconocido por sus cortos El gordo, El pibe y El rayo rubio, entre muchos otros, y autor también del ambicioso trabajo en dvd 40 años de animación en Rosario) pasó a hacerse cargo de la coordinación de la Escuela. “A lo largo de casi dos décadas de trabajo como animador independiente –afirma– tuve la suerte de compartir experiencias con maestros como Bras, Fernando Birri, Julián Usandizaga, Caloi, Fernando Martín Peña, Fernando Kabusacki y otros, y de viajar a distintos festivales y escuelas de distintos países. La generosidad de estos amigos para compartir sus conocimientos y generar proyectos inclusivos, me dieron pautas de cómo formatear esta nueva escuela”.
La Escuela para Animadores de Rosario cuenta actualmente con un plantel de profesores idóneos para enseñar asignaturas como Historieta, Teoría del color, Guión o Historia del Cine: además de Jáuregui y Beccaría, brindan sus conocimientos Víctor Zenobi, Silvia Lenardón, Leandro Arteaga, Diego Fiorucci, Diego Rolle, Max Cachimba, y el propio director del CAR, Horacio Ríos. El curso se desarrolla durante siete meses, con tres clases semanales, en la Isla de los Inventos (Corrientes y el río Paraná). En ese período se programa un seminario mensual, con personalidades que asisten para dar clases magistrales: en estos dos años la Escuela recibió ya las visitas del animador holandés Gerrit Van Dijk, del dibujante Rep, de Juan Pablo Buscarini (director de los largometrajes El ratón Pérez y El arca), del dibujante y arquitecto Luis Lleonart, del coreógrafo Gerardo Agudo, y de los periodistas e investigadores Fernando Martín Peña y Raúl Manrupe, entre otros.
Además del sencillo Museo –que, como no podía ser de otra manera, tiene un rincón reservado a la memoria y la obra del maestro Bras–, la Escuela cuenta también con una biblioteca y una videoteca.
ESTÍMULOS Y PROYECTOS
En su todavía breve existencia, la Escuela ya atesora logros más que estimulantes, indicadores de lo que genera más allá del ámbito de las clases. El principal, seguramente, es la formación de una cooperativa compuesta por egresados y docentes, cuyo objetivo es continuar la formación de quienes terminan el curso y facilitar su relación con el mundo laboral. Dicho grupo se ha ocupado, por ejemplo, de realizar spots publicitarios para promocionar la Escuela, y actualmente se encuentra abocado a la realización de una tan inquietante como deseable Guía de Rosario misteriosa.
A los frutos que va dando este trabajo en cooperativa, pueden sumarse otros motivos de satisfacción: la incorporación de estudiantes de otras ciudades y provincias, y la Mención de Honor obtenida en el Primer Festival Internacional de Animación del Uruguay, por la presentación de un dvd con trabajos de los egresados, que concursó junto a otros de distintas partes del mundo.
Para comienzos de abril de 2008, la Escuela tiene previsto el segundo Encuentro Regional de Animadores, donde, además del consabido intercambio de experiencias, se prevé un homenaje al equipo de trabajo de los estudios “García Ferré”, realizadores de la serie Hijitus y de seis largometrajes animados. Este año la TV abierta emitirá, además, el programa “Cabeza de ratón”, con trabajos de los alumnos.
Rodríguez Jáuregui aspira a que personas provenientes de bellas artes, del cine, del teatro y de la música, encuentren en la Escuela para Animadores un buen ambiente de trabajo, estímulos, motivaciones, e incluso un horizonte de trabajo posible. “Al dibujante-animador –dice– se lo asocia generalmente con caracteres solitarios y ermitaños, pero puede ser un protagonista activo dentro de la comunidad donde vive. Creo firmemente que la producción artística puede transformar la realidad.”

Por Fernando G. Varea
(Publicado en el suplemento Señales de la Cultura y la Sociedad del diario La Capital, de Rosario, el 10/2/2008)

http://www.escuelaanimadores.com.ar/

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