Benjamín Ávila: “Lo que cuenta mi película no es algo del pasado”

Después de desempeñarse como fotógrafo, actor y director de fotografía, Benjamín Avila (1972, Buenos Aires) escribió y dirigió seis cortometrajes (La triste y penosa historia de Mateo Praxedes Calsado, Ricardo Alventosa, en honor a su obra, Paco, Fotografía de mi infancia, Dando la vuelta al perro y La gotera), por algunos de los cuales obtuvo premios nacionales e internacionales. También fue editor e impulsor del ciclo “El independiente”, destinado a exhibir cine no comercial en Buenos Aires. Para su primer largometraje, Nietos (Identidad y memoria) (2004), eligió un tema conocido pero lo abordó desde una perspectiva diferente.
– Durante una charla en el Festival de Video de Rosario, Octavio Getino decía que los militares del Proceso habían sido muy hábiles en no conservar material fílmico de lo que había pasado en esos años. Sin embargo, tu película rescata mucho material inédito de esa época ¿cómo lo consiguieron?
– Un poco por el archivo de Abuelas, un poco por la investigación que fuimos haciendo –sobre todo el productor– sobre material de archivo, se sacó de todos lados. Buscamos muchos documentales de la década del ’80 que se hicieron afuera: producciones inglesas, alemanas, francesas, españolas, italianas, cubanas.
– Hay imágenes de allanamientos muy poco vistas.
– Hay un par de imágenes con un discurso de Videla bastante inédito y una persecución en auto que realmente yo no sé de dónde salió, eso lo tenía el productor guardado para usarlo para esta película.
– Otro aspecto curioso, que me recordó a Yo no sé qué me han hecho tus ojos (2003, Lorena Muñoz/Sergio Wolf), es el hecho de enfrentar a los entrevistados con material de su propia vida.
– Eso, para ser sincero, proviene de un maestro chileno que se llama Patricio Guzmán. El último documental suyo que vi, que se llama La memoria obstinada (1996), es un documental básicamente de puesta en escena. El tipo genera situaciones para hablar de la memoria, y hace esto: enfrentar a las personas al pasado… Es un maestro.
– ¿Tuviste otros referentes dentro del cine documental?
– A nivel ideológico, Pino Solanas. Por la actitud, el compromiso, el coraje, la voluntad, él es un referente concreto. Y después, admiro mucho a Robert Kramer, sobre todo a nivel de cómo usar la cámara. Víctor Kossakovsky es un documentalista ruso bastante joven, de unas películas impresionantes, que también labura con la cámara de un modo muy particular. Yo, como vengo más de la ficción, empecé a ver muchos documentales para ver cómo encarar la puesta en escena y la cámara, desde qué punto de vista abordar las entrevistas, cómo lograr un clima.
– Otra cosa notable es que, por tratar un tema tan duro, Nietos es muy sensible, muy tierna, incluso la crueldad de los hechos ocurridos está mostrada de una manera, digamos, indirecta ¿eso fue buscado?
– Yo no quería hacer una película de revisionismo histórico ni empezar a hablar de los militares, ya el cine se ha encargado de narrar eso. Quería narrar otra cosa: el costado humano. Esta historia tiene actualidad, esos chicos viven hoy, hablan desde el hoy, y lo que genera la película es que ésta no es una temática del pasado sino actual. Muchos no aparecieron, están secuestrados aún hoy en día. Cuando la mostramos a chicos del secundario, nos decían que por primera vez se sentían cercanos a la historia porque sentían cuán cerca de ellos está.
– En la película no hay una sola palabra en off ni una sola leyenda, salvo la del final, que sería una manera de colaborar con la labor de las Abuelas. Supongo que eso también habrá sido deliberado.
– Formalmente no me gusta la voz en off, me parece que las cosas se pueden narrar con los personajes mismos, que las situaciones pueden hablar por sí solas. No hace falta darle a las personas una interpretación extradiegética digamos, para poder hablar de la historia. Me parece que mostrando a la gente cuando habla, cuando se mueve, cuando piensa y cuando se silencia, se dice mucho más de lo que uno le puede aportar con la voz en off.
– ¿Tuviste en algún momento temor de que la gente no quiera acercarse al cine para ver una película con este tema?
– Sí, pero eso no puede coartarnos el hecho de hacerla. Es como decir: a Abuelas nunca le dieron bola, recién hace uno o dos años, y por eso hace diez años hubieran dejado de trabajar, es lo mismo. Nosotros somos una nueva generación que está empezando recién a hablar de estos temas, y si queremos hacerlo lo vamos a hacer aunque desgraciadamente, y tal vez corporativamente, no seamos populares. Pero vamos a llegar a la tele y va a ser masivo esto; yo sé que la TV va a ser el lugar masivo y no las salas, eso está muy claro.
– De hecho, ya está llegando a los alumnos de las escuelas.
– Ese trabajo lo vamos a hacer siempre, porque de los colegios secundarios es de donde está saliendo la nueva generación. Los chicos tienen que entender que esto es parte de su país y de la injusticia que ellos mismos están viviendo.

Por Fernando G. Varea

(Originalmente publicado en los sitios web Cineindependiente y Citynema)

http://www.abuelas.org.ar/

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