Iván Fund: “Buscamos frescura y veracidad”

Iván Fund (1984, San Cristóbal, pcia. de Santa Fe) llegó a su primer largometraje sumando los conocimientos adquiridos por estudios discontinuos y la experiencia de haber realizado varios cortometrajes. Sensitiva, informal, ocasionalmente graciosa, La risa (realizada con recursos mínimos y sin grandes ambiciones) se limita a acompañar a cuatro jóvenes amigos que vuelven de una fiesta, con la cámara registrando sus miradas, sus risas, su respiración, sus balbuceos. La película despertó discusiones tras sus presentaciones en el BAFICI, no tanto por la estrechez de su tema (después de todo, el festival está saludablemente abierto a propuestas extrañas), sino por su discutible uso (y abuso) de los primeros planos y su falta de rigor en el empleo del lenguaje. En el marco del festival, hablamos con Fund, quien explicó con humildad cuáles fueron los propósitos buscados.
– ¿Por qué consideraste importante hacer una película sobre los efectos de una resaca después de una noche de fiesta entre amigos?
– Una de las razones es porque encontraba en ese momento una verdad que se hacía evidente, que en otros momentos de la vida no aparece. Había algo como de esa neblina que cubre todo, mientras ellos están mitad despiertos mitad dormidos, mitad borrachos mitad no, todo un poco confuso. Había ahí algo interesante para navegar. La idea de un falso despertar, donde toman conciencia, en cierta medida, de quiénes son o dónde están. Están vulnerables, al natural. Hay algo de verdad en las reacciones más básicas de ese ida y vuelta de ellos como amigos. La vuelta de una fiesta puede ser una toma de conciencia, como si fuera un post parto.
– ¿Vos querés decir que, detrás de esas situaciones donde pareciera no pasar nada, hay cosas más profundas?
– Sí, creo que se filtra la muerte, un miedo a que algo se termine. Es como que uno acepta ‘Estoy acá, soy esto, la gente que tengo al lado es la que le estoy viendo la cara’.
– ¿Por qué no pusiste ninguna línea de diálogo relacionada con estos temas, con alguna reflexión de este tipo?
– Tratamos de manipular la cosa lo menos posible, todos sabíamos de qué iba. Queríamos darle lugar a la realidad o a ciertos sucesos, que tengan su propio peso, sin remarcar nada. Como en la vida cotidiana, que uno ve un solo plano de la otra persona y así lo conocés. No intelectualizar, al igual que los personajes. Hay una suerte de despedida en ellos también, de fin, un fin que llega cuando empieza el día. Para mí, significa algo medio triste.
– ¿Cómo trabajaste con los actores? ¿Hubo improvisaciones?
– Fue bastante intensivo. Había un guión, bastante corto, donde trabajé con Santiago Loza, especie de padrino artístico. Él me acompañó mucho con el proyecto. El guión era de unas 4 páginas, con las pautas principales. Decidimos trabajarlo ahí mismo, en el rodaje, ya que la falta de presupuesto nos llevó a eso. No teníamos que rendirle cuentas a nadie. Tratamos de ser fieles a esa frescura, a esa impronta de veracidad.
– ¿Cómo hiciste para que no pareciera que están actuando?
– Son todos actores menos uno, un compañero de la infancia que yo quería que asumiera un personaje. Y yo quería hacer una película de rostros, mostrar cómo una mínima expresión puede contar algo de alguien. Como te dije, hubo actores, hubo guión, pero se improvisó mucho, improvisación en sentido de construcción. Incluso en el aspecto técnico.
– Si bien está filmada en muy pocos lugares (la mayor parte en el interior de un auto) no debe haber sido fácil registrar esas miradas, esa cercanía con los actores.
– Sí, fue muy difícil. Si hubiera contado con más presupuesto la película se hubiera hecho a dos cámaras, pero se filmó con una sola porque era lo que teníamos, lo cual complicó la cosa, pero se logró. Aunque fue disfrutable. En algunos momentos, yo también hacía la cámara, y era como el quinto beatle. Estaba ahí, jugando con ellos, tratando de ser parte de la escena.
– En esos amigos se observa algo de machismo, de inmadurez, de despreocupación por aprovechar mejor el tiempo. ¿Tuviste el propósito de criticar de alguna manera a esos personajes, o a la generación que representan?
– No era la intención, pero la película juguetea con que uno sea parte, riéndose adentro del auto con ellos, de las barbaridades que dicen, y después tomando distancia para volver a estar implicado. Creer lo que están sintiendo y diciendo. Al principio, pueden sonar bastante desagradables. Parte de la propuesta era conseguir una franqueza, una honestidad brutal en ese aspecto: si este tipo puede ser esto, también puede ser esto otro. No ponerlos en tela de juicio sino entender que son eso, haciéndose cargo uno mismo también de ciertas actitudes.
– Entre tus influencias mencionaste a Cassavetes ¿qué otros referentes tuviste para hacer esta película?
– Influencias supongo que debe haber varias pero no soy muy cinéfilo, desconozco mucho de la historia del cine, admito que soy culpable (risas)… Pero me gusta mucho el mundo de Fellini, y hay cosas de Cassavetes que me parecen increíbles. Ojalá mi cine se le parezca. Me acuerdo que revimos Husbands, que, si bien es otra cosa, otro contexto, con otra intensidad, es una historia que admiro mucho. Pero no hubo un punto de partida. Quisimos ser lo más honestos posibles con lo que sentíamos allí, en ese lugar y en ese momento.
– Ese constante juego de miradas, sonrisas, roces, abrazos, crean algo muy físico.
– Evidentemente aparece un plano físico muy importante, sobre todo por las características de los personajes, que hablan mucho a través de eso. En realidad, los “diálogos” –entre comillas– de la película no dicen prácticamente nada, aparecen generalmente en off mientras se ve cómo reacciona el que escucha. Es un pueblo chico donde están todos muy juntitos y cada mínima cosa es una bomba nuclear. Es el roce del día a día.

Por Fernando G. Varea

Iván Fund ha sido uno de los ganadores del Concurso de Proyectos de Producción y Realización Audiovisual convocado por la Secretaría de Cultura de la provincia de Santa Fe, por su proyecto Los labios, y como tal ha participado en la encuesta organizada por este blog, cuyas respuestas pueden leerse aquí

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