Lúcida reflexión sobre un tema complejo

ENTRE LOS MUROS
(Entre les murs, 2008; dir: Laurent Cantet)

Sería interesante ver esta película después de Ser y tener (2002; dir: Nicolas Philibert), ya que ambas aspiran a apresar esos resquicios de esperanza que asoman entre las dificultades que conlleva la labor de los educadores. Pero si aquella tenía la delicadeza característica de la obra de Philibert y transcurría en una escuela primaria, ésta es visceral, rebosa de palabras y casi no sale de entre los muros de una escuela secundaria pública. Es curiosa la aproximación porque ésta no es un documental, aunque registra nerviosamente diálogos, gestos, miradas y reacciones consiguiendo una fuerte sensación de espontaneidad.
El director Laurent Cantet (1961, Melle, Francia) tiende a un realismo reproductivo o indicial, como lo demuestra su celebrada Recursos humanos (1999). Esa vocación por la observación franca y seca lo lleva a poner la cámara al servicio de situaciones rutinarias, como las conversaciones que van surgiendo en el transcurso de una clase o durante una charla entre profesores. Pero seguramente su valor no está tanto en esa fidelidad a la realidad, sino en las entrelíneas que ofrece a quien esté dispuesto a descubrirlas. La trama sencilla y superhablada de Entre los muros, por ejemplo, está todo el tiempo interferida por apuntes sustanciosos, lúcidamente expuestos, en torno a temáticas diversas, desde el racismo hasta los intereses culturales de los adolescentes en la actualidad o los problemas económicos de los docentes (el aumento del precio del café que consumen en el colegio es el dato que basta para plantearlo). Asimismo, los roles de los estudiantes y sus padres, de los profesores, de los directivos y del personal de limpieza, están sutilmente delineados con pocos elementos.
De la sensibilidad de los espectadores dependerá, por otra parte, hallar emoción en ciertos momentos esporádicos, por ejemplo al ver a los alumnos interesados en la lectura de un libro o al profesor sonriendo al comprobar que, después de todo, han aprendido algo (y no todos dentro de la institución).
Entre los muros es una película exigente, que alienta la reflexión y la discusión. No es poco mérito que lo haga sin distraerse en conflictos laterales (poco y nada se sabe de la vida de los personajes fuera del ámbito escolar) ni procurando el sentimentalismo y la complacencia (no hay música, no hay buenos y malos, no hay certezas), poniendo claramente su foco en un tema complejo, esencial y relegado: la educación.

Por Fernando Varea

Trailer de Entre los muros aquí

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