El secreto de su éxito

EL SECRETO DE SUS OJOS
(2009; dir: Juan José Campanella)

Pocas veces una película que se convierte en foco de atención y entusiasmo logra ese privilegio por sus méritos cinematográficos. Ocurre a menudo que las circunstancias políticas, las expectativas del público y hasta la influencia de la publicidad contribuyen a situarla en el podio de las obras recordables, aunque una mirada atenta permita detectar que -al margen de lo atractiva que pueda ser- no explota adecuadamente los materiales que el cine ofrece.
El secreto de sus ojos, el último y exitoso film de Juan José Campanella (1959, Buenos Aires) -un poco como ya ocurría en sus anteriores El mismo amor, la misma lluvia (1999), El hijo de la novia (2001) y Luna de Avellaneda (2004)- basa su eficacia en la sucesión de diálogos vivaces, en una hábil combinación de drama-comedia-romance-tensión, en una caracterización simpática y superficial de los personajes, y en el carisma de sus actores. Es un poco el modelo de muchas comedias dramáticas estadounidenses, del tipo de Mejor… imposible (1997, James Brooks) o Erin Brockovich (2000, Steven Soderbergh). Gratas películas que ofrecen cada cinco minutos una situación divertida, un enredo inesperado o alguna liviana sorpresa. Nadie debería sentirse culpable por disfrutar de estos productos menores, pero sería importante no perder de vista que tienen poco de cine y mucho de televisión.
En el caso de El secreto de sus ojos, los insistentes primeros planos, el énfasis de la música y un tratamiento formal anodino la convierten en algo muy parecido a un discreto unitario televisivo. Hay planos donde se resalta visualmente una lámpara encendida en una oficina sin que haya motivos para ello, o se dicen frases ingeniosas que suenan como salidas de un guión calculado. Al respecto, resultaría ilustrativo hacer una comparación con Una semana solos (Celina Murga), película argentina también estrenada en nuestra ciudad en estos días, narrativamente más lánguida pero, al mismo tiempo, más interesada en expresar ideas y sensaciones aprovechando las posibilidades del lenguaje cinematográfico.
Otro aspecto discutible de Campanella es la manera con la que divide a sus seres de ficción en buenos y malos. En el caso de esta película, algunos despiertan toda la animadversión posible, mientras que los personajes interpretados por Ricardo Darín, Soledad Villamil (ambos muy comunicativos) y Guillermo Francella, aunque sean medio egoístas, cobardes o negligentes, sobre el final se redimen decididamente. Y, si bien no resulta desdeñable la mirada cáustica sobre la Argentina sombría de 1975, las culpas -como en Luna de Avellaneda– apuntan básicamente hacia la clase política, siendo muy vagas, casi inexistentes, las referencias a la dictadura militar. Hay, incluso, una cuestionable resolución relacionada con una forma de venganza ante la ineptitud de la Justicia.
Tal vez en eso también El secreto de sus ojos conduzca a la satisfacción de nuestro público de clase media, que celebra cómo se le cuenta una entretenida historia policial con fútbol, calles de barrio, piropos a las chicas y amigos en el café, así como también con una mirada desconfiada hacia jueces, policías, dirigentes políticos y una presidenta de la Nación.

por Fernando Varea

www.elsecretodesusojos.com/

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3 pensamientos en “El secreto de su éxito

  1. Crítica informal
    No comparto el análisis de la fotografía, no me parece que que Felix Monti use “planos donde se resalta visualmente una lámpara encendida en una oficina sin que haya motivos para ello”, es la forma de trabajar que tiene, arranca iluminando lo general para llegar a lo particular sin descuidar ningun sector del cuadro. A mi parecer la foto es muy buena, más aún tomando en cuenta los planos secuencias en la tribuna.
    Lo único que le puedo objetar es algun que otro plano demasiado cerrado en donde deja al descubierto fallas en los maquillajes y se puede notar claramente el latex cubierto con interminable polvo, pero eso creo que es mas un problema de arte que de fotografía o de un desencuentro entre ambos.
    Por otro lado creo que en la crítica se obviaron las actuaciones, a mi me sorprendió que hasta Pablo Rago actuara bien, con eso digo todo.
    Saludos
    Nos vemos en clase.

  2. Gracias Gonzalo por pasar por el blog y por tus interesantes observaciones.
    Sigo pensando que es una decisión errada destacar un objeto sin que haya un propósito dramático o plástico que lo justifique. No se trata de no descuidar ningún sector del cuadro, sino que cada decisión, cada encuadre, respondan a un criterio, a un punto de vista (responsabilidad no sólo del iluminador sino también, y fundamentalmente, del director). Al plano secuencia durante el partido de fútbol, por ejemplo, no le veo mucha relación con el resto ¿a cuenta de qué ese despliegue, si la película es intimista? El hecho de que no haya fallas técnicas y el argumento sea inquietante no me parece suficiente, ambas cosas deberían estar al servicio de la puesta en escena.
    Y respecto a las actuaciones, fijate que hago referencia al carisma de los actores y a la comunicatividad de Darín y Villamil. Lo de Francella y Rago me parece que tiene más que ver con sus personajes (fuertes, sufridos) que con lo que ellos logran como actores. La caracterización de los personajes y la forma de actuación, de todas formas, las veo muy deudoras del estilo televisivo.
    Me gustan algunas cosas de las películas de Campanella, pero me molestan bastante su falta de sutileza y cierta demagogia, así como el hecho de que muchos piensen que “El secreto de sus ojos” es lo mejor que puede hacerse en materia de cine argentino.

  3. La vi anoche y qué decir, más o menos lo que escribe Fernando. Más tarde le pregunté a Lu si le había gustado: “si, una peliculita más” me respondió.
    Lo frustrante para los que queremos hacer o colaborar de algún modo en el cine de la zona o nacional es que estas peliculitas que hacen pasar el rato son las que el público va a ver al cine.
    El análisis técnico no es suficiente. Que en un primer plano se note un poco el maquillaje puede pasar a un segundo plano si el clima, el sonido, la calidad de la luz me tienen atrapado en el pathos de la escena.
    La actuación de Rago me puso incómodo toda la película.
    El problema no es que existan estas películas, el problema es que como espectadores no sentimos la necesidad de que exista una alternativa de mayor calidad.

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