Cuando en la ciencia ficción no todo es ficción

SECTOR 9
(District 9; dir: Neill Blomkamp)

Racismo. Pobreza. Discriminación. Terrorismo. Manipulación de la información. Contaminación. SIDA. Violaciones a los derechos humanos. Venta ilegal de armas. Aunque parezca raro, éstos y otros temas aparecen abordados con agudeza en este film de ciencia ficción con apariencia de producto clase B, donde muchas sutilezas se insinúan, además, con irónico humor.
El astuto guión imagina a una comunidad de alienígenas (que parecen una cruza de langostinos con cucarachas) confinados en las afueras de Johannesburgo, hasta sufrir un intento de “desalojo” de los terrenos que ocupan –junto a grupos de nigerianos– que culmina en una serie de acontecimientos violentos. El principal afectado es un funcionario medio temeroso, que pasa de ser observador y entusiasta enemigo de estos bichos a involucrarse cada vez más con ellos, hasta llegar a una desesperante situación demostrativa de que, a veces, podemos terminar siendo nosotros mismos esos “otros” a los que mal miramos y distanciamos.
El director Neill Blomkamp (1979, Sudáfrica) recurre a variados registros: imágenes que remedan noticiarios televisivos, confesiones de testigos y especialistas que parecen provenir de un documental, tomas desde helicópteros militares o con cámara en mano. Los decorados, nutridos de basurales y materiales de descarte de distinta naturaleza, traen a la memoria la estética de películas como Mad Max, que presagiaron un futuro deshumanizado y corrompido.
Sector 9 es un film menor, que se desborda bastante hacia el final (dejando en evidencia la experiencia de Blomkamp como realizador de videojuegos y comerciales), pero divierte y se distingue de otros productos similares por su perspicacia.

Por Fernando G. Varea

Trailer de Sector 9 aquí

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2 pensamientos en “Cuando en la ciencia ficción no todo es ficción

  1. Para continuar con tu primer planteo agregaría en la lista inicial una feroz crítica a la ONU, que en su versión futurista aparece como un organismo burocrático y perverso. Luego, creo que el único elemento que inscribe a la película en el género de ciencia ficción es que los “otros”, en el margen, en el gueto, son extraterrestres (dando lugar a naves espaciales, armamento exhuberante y demás efectos especiales). Pero si los “otros” fueran humanos estaríamos ante un filme, sin más, crudo y realista.

  2. No creo que sea un film menor, sobre todo por tratarse de Johannesburgo, y por la metaforización de una población desplazada convertida en repulsivos langostinos. Uno de los comentarios de uno de los habitantes de la ciudad, cuando es entrevistado en televisión (dentro de la película), dice, : “Si al menos fueran humanos…”, pero por detrás está diciendo: lo “extranjero”, lo “extraño”, debe ser desplazado. ¿Quién no siente ternura por estos langostinos cerca del final de la película? ¿Y al comienzo, cuando el hijito ayuda a su papá langostino a buscar desechos de tecnología extraterrestre? Ese “horror” a lo diferente, en esta película, me enseña que “eso” diferente está más cerca de lo humano que lo que creemos. Esto lo confirma el hecho de que el personaje principal termina adecuando su ADN al de los extraterrestres y convertido en un o de ellos. Es un film muy comparable con Avatar, a mi criterio, en relación a la evolución del Hombre como especie, al rol de la genética en todo esto: son planteos muy actuales, que nos hablan sobre una situación límite del hombre: la incertidumbre de su origen, la incertidumbre de su destino.
    Gracias
    Pablo

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