Ezequiel Acuña: “Me interesan la expresión corporal y el movimiento”

Menos visible que otros realizadores de su generación, con apenas tres cortos y un par de largometrajes –Nadar solo (2003), Como un avión estrellado (2005)- en su haber, Ezequiel Acuña (1976, Buenos Aires) ha logrado, sin embargo, esbozar un estilo propio, sensible a detalles y vivencias juveniles, sereno y melancólico como la música que lo sustenta. En la última edición del BAFICI presentó Excursiones (2009), centrado en dos amigos cuyo reencuentro implica la reaparición del afecto tanto como de viejas desavenencias e inseguridades. Este mes Excursiones llega a las salas de cine, por lo cual rescatamos el diálogo que tuvimos con Acuña en el festival porteño.
– Con tus películas parecieras tener la intención de imaginar un mundo habitado únicamente por adolescentes, al punto de excluir a los adultos.
– Lo que pasa es que, por ejemplo, en Nadar solo, al trabajar con algunos actores mayores, fue medio complicado. Tenían que adaptarse a algunas ideas, a cierto lenguaje. Hay otra cosa también: una especie de vacío, por el cual no hay padres. Aunque se habla de ellos.
– Me refería, más que nada, si no hay una idealización del mundo adolescente.
– Sí, obvio. Aunque ahora los personajes son más grandes. Yo tengo 32 años y ellos tienen esa edad también.
– En Excursiones, por primera vez, percibo cierto cuestionamiento a la inmadurez o irresponsabilidad de esos personajes.
– Sí, son inmaduros. Pero me parece que también guardan algo que los adultos por ahí se lo pierden, como una vuelta atrás a algunas cosas.
– En el tipo de actuación de Alberto Rojas Apel noté un parecido con Daniel Hendler.
– Ah, mirá vos. ¿Te pareció? ¿sí? Qué bueno… Hicimos varios cortos juntos con Alberto, que es el co-guionista de mis dos películas anteriores. Y tiene un registro que… claro, puede ser, pensándolo…
– En tus películas los personajes abren sus brazos o juegan que se arrojan al piso, bailan, patinan, nadan. Es un tratamiento del espacio, que, junto con la música, provoca un clima muy particular, medio etéreo.
– Está buenísimo lo que decís. Hay cosas de movimiento que ayudan a muchas cosas estáticas que hay en la película, a planos fijos. Pero es cierto, me interesa la expresión corporal, me gusta el atletismo, salgo a correr. En Como un avión estrellado, por ejemplo, cuando Nacho se tiraba en el primer plano de la película, había una cosa de acción física suya, ya que se entrenaba para una obra de teatro. Me parece interesante que algo le de movimiento a las cosas. El avión que va y viene todo el tiempo, como si fuera una pelotita de tenis. O los giros de Martina (Juncadella), esa idea de carrusel cuando van a patinar.
– Como el personaje de Ignacio Rogers, que habla del mar, el fuego y el aire, también tu cine, me parece, da valor a esos elementos.
– Sí. Por ahí me gustaría hacer cosas más puntuales, de observación de la naturaleza, por ejemplo. No es casual que Como un avión estrellado terminaba en un bosque, Nadar solo en una playa, y ésta también en una playa y después, de alguna manera, en un botánico. Hay lugares visuales que son importantes.
– ¿Hasta qué punto pensás que vas a poder seguir retratando personajes similares, casi siempre encarnados por los mismos actores?
– Uno, pensando en los elementos que se necesitan, sabe si los actores pueden aportarlos o no. Por ejemplo la música, en este caso hecha por Santi (Pedrero) y su hermano. El día de mañana cuando tenga que hacer una película no significa que los pondré a Ignacio (Rogers) sí o sí, o a Santiago. Para éstas servían. Como Antonella Costa, que en Como un avión estrellado aparecía en un papel muy chiquito, pero que servía para eso. Repetir con gente que sirve, si los resultados son positivos, me parece que está bueno. De hecho ahora estoy haciendo algo distinto, un guión con Antonio Birabent, con quien somos bastante amigos. Es otra idea, y laburar con él es algo muy opuesto a todo esto.
– ¿Te molesta que se diga que tu cine tiene influencias de Gus Van Sant o Richard Linklater?
– No, me encanta. También me gusta mucho la comedia americana más actual. Incluso hubo alguna idea de hacer Excursiones más arriba, en cuanto a comedia. Me gusta mucho David Gordon Green, las películas producidas por Judd Apatow. Es un recambio mucho más fresco dentro del cine americano, con un diálogo bastante fuerte con las relaciones y la amistad, y un humor descontrolado y libre. Diferente a la comedia americana de antes, que era romántica y generalmente acartonada, si bien hubo ejemplos muy valiosos.
– Como observador atento de los adolescentes ¿cómo los ves actualmente?
– Me interesa más meterme en la edad que tengo ahora. Creo que cambió mucho el registro de Nadar solo, esos adolescentes que fantaseaban con Sacoa de Mar del Plata, con cosas muy de la época de cuando yo era chico. Los de ahora son otra cosa, hay muchas más tribus, otras informaciones, van al colegio con celular, tienen la tecnología a su lado, y no sé si tienen o podrían tener un romanticismo o ciertas cosas cercanas a aquello. Me parece que no les interesaría ser observados por alguien. Son centros ellos todo el tiempo, con fotologs y todo eso. Ya no existe esa generación más “por debajo”.

Por Fernando Varea

http://www.ezequielacuna.com.ar/

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