Buenos efectos, pero ninguna revolución

AVATAR
(2009; dir: James Cameron)

A fines de los años ’50, el alejamiento de la gente de las salas cinematográficas por el rotundo éxito de la televisión como medio masivo de comunicación, llevó a probar tácticas que hicieran del cine un espectáculo más atractivo y poderoso, agigantando la pantalla y agregando sonido estereofónico con el Cinerama, o agrandando las dimensiones de la imagen con el CinemaScope. Fue en esos años que despertó el 3D, pero, si bien hubo experiencias interesantes (como algún corto experimental de Norman McLaren), el cine tridimensional fracasó rápidamente. Uno de los motivos fue la incomodidad de fabricar y usar lentes especiales; otro, la necesidad –como registra Homero Alsina Thevenet en uno de sus libros– de “arrojar al público toda clase de objetos excepto un relato interesante”. En efecto, aquellas películas en 3D de medio siglo atrás eran una acumulación de viajes, vuelos, corridas de toros y recorridas frenéticas por pistas de carreras y parques de diversiones. Intentando competir no tanto ya con la televisión sino con el dvd y con Internet (y agregando nuevas invenciones de orden informático y digital), hoy la historia se repite.
Si la sujeción del cine a la espectacularidad y los despliegues estereoscópicos es preocupante, lo es más cuando, como en el caso de esta película de James Cameron (1954, Ontario, Canadá), se asevera que se está gestando una revolución. La sensación de grandeza y de importancia viene de los ampulosos comentarios periodísticos referidos a los gastos que requirió la realización, de las declaraciones del propio Cameron, y hasta de ese título de una sola palabra (enigmático pero inteligible en todos los idiomas y fácil de recordar, como Titanic).
Por supuesto que, como entretenimiento, Avatar cumple con las expectativas generadas: hay algo ciertamente maravilloso en la creación de ese mundo distinto (el planeta Pandora), al que accede el protagonista (un soldado enviado allí para aprovecharse de los nativos). Debe reconocerse, asimismo, que Cameron sabe cómo conducir los elementos con los que cuenta hacia el terreno de la diversión y la aventura. Sin embargo, como en algunas de sus películas anteriores (El abismo, Titanic), convierte todo en un ovillo en el que se enmarañan escenas de acción + una historia de amor + heroísmo políticamente correcto + lucha de intereses. La música es omnipresente y redundante, en tanto el diseño de lugares y personajes apela a unos tonos azules y rojizos saturados.
Además, hay que decir que bajo su apariencia bienintencionada oculta un mensaje tramposo: es cierto que los militares con vocación conquistadora y materialista son los malos de Avatar, pero no son los Na’vi (equivalentes a indígenas y comunidades colonizadas en distintas épocas y circunstancias) quienes adoptan una postura revolucionaria uniéndose contra aquéllos, sino que es uno de los militares (arrepentido) quien los lidera. “Soy un guerrero que viene a traerles la paz”, dice en un momento, como si estuviera en Vietnam o Irak. Es a ese joven marine estadounidense, bastante irresponsable en un comienzo (“No pensé que tuviera algo en el cerebro”, dice la científica interpretada por Sigourney Weaver, como sólo ella sabe decirlo), a quien la película acompaña y con quien se busca la identificación de los espectadores. Suena contradictorio, por otra parte, alzar tan ambicioso panfleto ecológico con un producto fuertemente artificioso desde su concepción y su estilo.
El tiempo dirá si el cine en 3-D seguirá siendo algo cercano a un espectáculo de feria. Por ahora, y tal cual lo demuestra Avatar, parece certera la reflexión del legendario crítico Fernando Chao cuando tres años atrás –en una entrevista que puede leerse aquí–, con la experiencia de sus 94 años, nos decía “El cine comenzó siendo lo que es ahora: un espectáculo para niños”.

Por Fernando Varea

http://www.avatarmovie.com/

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12 pensamientos en “Buenos efectos, pero ninguna revolución

  1. Es increíble como a través de este mundo de fantasía este director demuestra todas sus concepciones etnocentristas

  2. AVATAR: Aburrimiento en 3-D

    Vino mi cuñado de visita a casa, y para no tener que recibirlo me fui al cine.

    Fui a ver Avatar, del canadiense James Cameron, director del recordado y extenso bodrio melodramático Titanic; que antes ya había plagiado y dirigido la tambien taquillera Terminator, protagonizada por el hoy gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, quien trata de salvar de la quiebra al tesoro de su estado promoviendo los libros digitales, en el sistema educativo, y la despenalización del comercio de marihuana.

    El argumento de la película es una mezcla de Pocahontas, Danza con lobos, El último Samurai, Dinotopia… etc, en un pastiche insufrible tipicamente Hollywoodense.
    Es una de vaqueros ingenuamente revisionista, solo que en vez de indios, los buenos son los alienígenas. A los cinco minutos ya sabes quien es el bueno, quien el malo, quien se queda con la chica y quien tiene una muerte horrible, en justa retribución de su maldad. El capitalista, por supuesto, al final se salva: no tiene sangre en sus manos, para eso tiene a la policia , el ejercito y participación accionaria en alguna de las corporaciones dueñas Hollywood.

    Está editada de un modo lineal, carente de cualquier originalidad y tan mal hecho, que en al menos dos oportunidades tienen que recurrir a una vos en off, que relata una escena que falta y otra que no se entiende sino se la explica. El desarrollo de la trama es chato, previsible y aburridísimo…!
    … insisto: ABURRIDISIMO…!

    Sigourney Weaver hace el mismo papel que en “Gorilas en la niebla”, solo que esta vez trata de salvar extraterrestres en lugar de simios, y solo que esta vez está mas entrada en años, en kilos y cansada. Y ya no esta para cazar Aliens, tal vez por eso quiere haceres amiga de ellos…

    Algunos detalles son francamente estúpidos, como que los alienigenas se conecten a sus caballos de 6 patas o a sus pterodactilos biplanos, con una especie de conector USB biológico que tienen en la punta del pelo trenzado.

    El 3-D es intrasendente, a los pocos minutos te olvidas que está y solo queda la incomodidas de los anteojos. Los personajes digitales y el ambiente recreado no aportan mayor novedad, tal vez por lo intrasendente de la historia.
    El cine 3-D no sirve, no hace falta, nuestro cerebro ya realiza el trabajo sin necesidad de artilugios, ¿o acaso cuando vistes Salvando al soldado Rayn, la sangrienta escena del desembarco del Dia D, pensastes: “a esta escena le falta profundidad, es muy 2-D…” ?

    ¿Hay que decir algo sobre ecología?, ¿es serio pensar que Hollywood, una industria corporativa, dedicada a la destrucción de la diversidad cultural en todo el planeta, como medio para maximizar ganancias, promueva valores de responsabilidad con el medio ambiente y solidaridad con los pueblos menos desarrollados? …no jodas!

    El tedio opera sobre la subjetividad del tiempo, por eso esta película se hace tan larga que a la mitad hacen una pausa, se encienden las luces, y el caramelero te despierta para tratar de venderte otro balde de palomitas de maiz, carísimo! …mientras despertás, tenes la sensación de que te están asaltando.

    26 $ la entrada!, la siesta mas cara de la ciudad…
    No se cuando voy a escarmentar y dejar de caer en estas estafas yanquis.

    Supongo que Cameron conseguirá con este nuevo engendro taquillero, dinero suficiente como para hacer otra serie de sus fanáticos documentales para el History Chanel , fundamentalistamente cristianos, en los que cree probar que la biblia es un texto rigurosamente historico.
    Esta vez, tal vez trate de demostrar que Santa Claus existe, y nunca fue empleado de la coca-cola, y que los Reyes Magos no son los padres.

  3. Patxoko: de acuerdo con tu apreciación.
    Daniel: coincido con casi todas tus opiniones. Creo, de todas formas, que “Terminator” es una película importante y representativa del cine de los ’80. Que Sigourney Weaver esté entrada en kilos y años no me molesta. Tampoco diría que el 3-D no sirve, personalmente me seduce la experiencia, al mismo tiempo que (como vos decís) noto que, una vez que pasa la sensación de sorpresa, uno empieza a aburrirse (sobre todo cuando lo que te están contando es tan elemental y dura dos horas y media). Confiemos en que en el futuro alguien lo utilice con otros propósitos, explorando sus posibilidades.
    Y en cuanto a Cameron, no conozco los documentales que ha hecho, pero me gusta cuando aborda ciertos géneros sin megalomanía. Por ejemplo en “Mentiras verdaderas”, adrenalínico divertimento sin ínfulas de nada.

  4. La verdad es que, más allá del nada pequeño detalle de que tanto el bueno como el malo son marines, y las escenas de violencia que ni en dibujitos me aguanto, me ha resultado interesantísimo lo que Fernando llama “el ovillo”, los diferentes niveles de relato, que la hacen entretenida para gente de diversas edades y diversos intereses. Y las mil citas a otras películas… 2001, Apocalipsis Now, Alien, las de John Wayne, todas las viejas películas de romanos en las que el gladiador hace su lucha final solito con el malo…
    Y no agrego, porque es imposible que sea una cita, la aviadora que se cambia de bando me hizo acordar al Sargento Cruz del Martín Fierro…
    Acumularon todos los arquetipos, todas las citas, y no hace ruido, en medio de un clásico divertimento yanqui. Ni siquiera falta el “establishing shot” al cambiar de locaciones.
    Yo puedo no coincidir ideológicamente. Pero me pareció muy buena.

  5. Sonia:
    Fijate que ya desde el título estoy diciendo que en “Avatar” hay cosas interesantes, aunque no tiene, para mí, la importancia que algunos le adjudican (empezando por el propio Cameron).
    Gracias por pasar por mi blog y dejar tu comentario.

  6. Sumo lo dicho por un amigo (Diego Fiorucci), que mejor supo definirme Avatar: es incoherente la propuesta de un mundo natural, incontaminado, desde la más fría y lógica digitalización. Agrego yo: para esta geometrización de la imagen, todo está perfecto, muy lindo y limpio. Mejor pensar en la naturaleza “alla” Herzog, donde la cámara se mete -en serio- dentro del Amazonas y la experiencia pasa a ser cualquier cosa menos placentera. Aquí hay vivencia, mientra que en Avatar muñequitos de McDonalds.

  7. Coincido con Diego: yo preguntaba, medio en broma, si los lentes para ver en 3D estaban hechos con material descartable… Lo ecológico y lo revolucionario son estrategias de guión (o de marketing) para darle cierta seriedad a lo que no deja de ser un vacío entretenimiento. Eficaz y atractivo, pero vacío. En la obra de Herzog o en la de Tarkovski se respira y se siente la cercanía de la tierra, del agua, de la naturaleza en sus distintas formas.
    Gracias Leandro por pasar por acá.

  8. La naturaleza para Herzog representa lo mismo que para Friendrich, de allí lo atávico de su puesta en escena, si vale el término, aunque con Herzog y como romántico siempre será un combate imposible. Muy lejos está para Cameron esa representación, porque el romanticismo de Cameron no está “por eso tan genuinamente alemán”, sino por su cine. Cine que despliega la cinefilia como pocas películas de los últimos años y que obligan a leer de manera original, al menos. Sus citas de “Apocalipsis Now” no son casuales, si se entiende a la película de Cóppola como una lectura del estado de América y Occidente, y no “sobre Vietnam”, aunque el entorno le resulte apropiado. Los temas de Cameron son siempre los mismos desde “Terminator” hacia aquí, y el último gran director que “pensaba” en su público de una manera terminal fue ni más ni menos que Hitchcock, director que para su época también era considerado un gordo publicitario que hacía películas “divertidas”, de suspenso, poco serio…y esta era la mirada universal sobre su cine, que hasta el mismo Bazin se lo perdió por encontrarse con su símil católico, como era el director inglés. “Avatar” es una película de gran presupuesto (como “Apocalipsis”), una película megalómana (como “Apocalipsis”) y una película pletórica de cine (como “Apocalipsis”). Si empezamos a ver esto o arrancamos de aquí, empezaremos a ver las capas de cinefilia que la articulan y no en vacío. Leer de esta película la problemática de los lentes 3-D no sólo es poco serio, es una pérdida de tiempo. Toda película está en su puesta en escena, verdad a esta altura de perogrullo, pero parece ignorarse de una manera descomunal. Entre las argumentaciones de fábula ecológica, historia elemental o divertimento pochoclero, uno no sabe muy bien qué fueron a ver al cine. Toda fábula es elemental y sencilla, condición sine qua non para ser fábula. Todo film narrativo es exégesis de relatos míticos, todos los relatos ya fueron articulados, todo ya fue contado. Toda fábula es sencilla, la complejidad se articula siempre en la forma, en la puesta en escena. Y la forma resolutiva de “Avatar” es de una maestría que pocos directores podrían articular. No “mirar” las diferencias entre “Avatar” y cualquier film adocenado del Hollywood contemporáneo es tener una ceguera mayúscula. Porque entender cómo, por ejemplo, la sacerdotiza libera a Jake de la “cruz”, no es sólo entender hasta donde sabe ¡y cómo! ese genio que es Cameron sobre mitología, es saber cuanto sabe de cine. ¿Cuál es la función de la “madre sacerdotiza” en el film?¿Porqué el padre de Naytiri es el rey?¿Porqué el nombre de la investigadora es Gracia?¿Qué tipo de conversión aqueja a Jake, en su “forma” ontológica?¿Qué significa el árbol primordial para tantas culturas tradicionales? Recuérdese la “forma” en que se convierte David Burton en “La última ola” del australiano Peter Weir… Fernando, si vas a decir que en “Avatar” hay cosas interesantes, pues pon cuales son esas cosas… Recuerdo haber leído hace años un texto de Truffaut (creo que era él), donde decía sobre un personaje de un film de Hitchcock, y que al dispararle un antagonista, la bala es detenida por una Biblia de bolsillo. Truffaut decía que no era la Biblia sino la fe lo que salvaba al personaje. En “El abismo” de Cameron, el personaje de Virgil (O Virgilio…hace falta explicarlo?) es salvado de quedar encerrado por una puerta blindada por su anillo. Faretta decía que no es el anillo sino la “fe” en el matrimonio lo que lo salva. Ahora bien, agregaríamos que Hitchcock y Cameron y hasta Von Stroheim son los tres directores que más “puestearon” sobre el Matrimonio con mayúsculas en el cine. Ahora bien, en “Avatar”…cuál es el nexo objetual que “enlaza” a la pareja?¿Como semantiza ese objeto a lo largo del film? La operatoria simbólica fue recuperada por el cine en su hacer desde Griffith hasta ahora, tema del símbolo que nadie debería ignorar para entender el cine. Porque el cine “es” la puesta en formas del símbolo con todo lo que ello implica. Vuelvo al principio: Diego, decir: “es incoherente la propuesta de un mundo natural, incontaminado, desde la más fría y lógica digitalización” es no entender en absoluto lo que es el Cine. Es casi como decir que no podemos hacer una película bélica usando armas de verdad: las balas son de fogueo, sólo están allí para dar una “impresión de realidad” al decir de Bazin. Si algo hizo Griffith ya no por el cine sino por todos nosotros, fue desviar la técnica de sus fines y sacarlo de los Lumiere y/o Melies para convertirlo en un arte, salir de la tecné. E insisto, para Herzog la naturaleza es lo atávico porque para todo romántico lo es, en oposición al modernismo y su manía destructora desde la clasificación y el enciclopedismo. No es esa la naturaleza que muestra Cameron, porque lo que Cameron muestra es el Paraíso, que es un tiempo que no es este y de un mundo que ya ha sido. Comparar la mostración desde el Paraíso a lo Dante con el romanticismo herzogiano es evidenciar que se equivocaron de puerta. La forma de “respirar” esa naturaleza, Fernando, es tan distinta que no puedo entender esa relación Herzog-Tarkovski. Para Herzog la naturaleza es un todo opositor al hombre partido en dos de la modernidad, para Tarkovski la naturaleza es una nueva forma de entenderla a partir de cierta displicencia de su “ser”. Si en uno es salvaje y atávica, en el otro es mostrar casi su esencia, como siendo parte de eso que se está contando. “Avatar” exige mucho más que una mirada displicente, creo que Avatar es la síntesis mayúscula del cine contemporáneo. Solo hay que saber mirar un poco más. Saludos.

  9. Marcelo:
    – No creo que puedan compararse demasiado “Avatar” y “Apocalipsis now”. La película de Coppola tiene una riqueza conceptual, argumental y estética de la que -en mi opinión- carece la de Cameron. Su realización misma estuvo signada por contratiempos ligados a fuerzas naturales y conflictos humanos de distinto tipo (es interesantísimo el “Diario de filmación” escrito por Eleanor Coppola), mientras que “Avatar” es el producto de manipulación de efectos y herramientas digitales. Quiero decir: si “Apocalipsis now” es lo que “es”, es porque su mismo proceso estuvo signado por estados de irracionalidad y ambición que tienen que ver con la obra misma, con su búsqueda y sus resultados. En “Avatar” hay algo frío, artificioso y calculado que sinceramente (teniendo en cuenta el “mensaje” que propone) me molesta.
    – No se puede, creo, analizar “Avatar” sin tener en cuenta el “detalle” de la proyección en 3-D. Eso ya implica, por ejemplo, que la película será destinada a un público infantil y adolescente.
    – Los aspectos que yo considero interesantes de “Avatar” están señalados en mi crítica: la capacidad de Cameron para generar sensaciones de misterio y de suspenso, logrando que el espectador viva de manera placentera la aventura y los peligros que atraviesa el protagonista.
    – El maestro Faretta -que vos nombrás, y a quien, de todas formas, no considero un oráculo- elogiaba en su momento a “Terminator” como “obra severa, sutil, secretamente metafórica”. Creo que “Avatar” está lejos de merecer esos adjetivos.
    – Creo que, aunque son muy diferentes sus estilos y sus propósitos, Herzog y Tarkovski coinciden en reflexionar seriamente (uno con furia, el otro con serenidad) sobre el hombre y su relación con la naturaleza, sin oposiciones pueriles (materialistas malos vs. comunidad de hombres buenos).
    – No creo que mi mirada sea displicente, simplemente expreso lo que sentí y pensé viendo la película. De eso se trata. Tampoco pretendo que nadie me dé la razón, por eso el blog está abierto a comentarios como el tuyo. Que, de paso, te agradezco.
    Desde ya, es un gusto debatir con vos.
    Saludos.

  10. Fernando:
    Por supuesto que el “3-D” importa, la visualización en ese formato es mucho más imponente. Pero importa a los fines de la recepción. Hitchcock decía que hacía películas para que las entendiera un matrimonio japonés de clase media. Cameron hace un film para que también la vean los adolescentes y jóvenes. Y nada de esto invalida un ápice de la película. Porque si con Titanic hubiera fracasado, o con esta Avatar, Cameron no vuelve a filmar en su vida (mirar si no lo que le pasó al pobre de Cimino). Porque lo que importan en cine son las ideas que sustentan el film. El resto es la perfomance, la forma que pugna por declararse esperando de nosotros que la reconstruya. De allí las “capas de lectura”.
    Los estados de “irracionalidad y ambición” que llevó a la realización de Apocalipsis Now están descriptos ya en el título mismo: Apocalipsis y refiere al estado de América y Occidente (cita dixit de “La tierra baldía”) –y el libro de Eleonor describe muy bien ese estado de locura en Francis. Y la diferencia entre ambos tienen que ver justamente con ese estado dionisíaco que se impregnó en el cine de Cóppola (¡ y más en ese film!). Cameron es apolíneo, y esa “frialdad” a la que referís está directamente relacionada con el maestro Hitchcok: este también era frío y calculador: sus filmes estaban exactamente en su cabeza antes de rodar un solo plano. Ser apolíneo o dionisíaco en la creación no invalida, per se, absolutamente nada.
    No considero un oráculo a Faretta, más sí un teórico brillante. También cité a Truffaut que dijo lo mismo, y antes (y tampoco era un oráculo), más sí entiendo a ambos como brillantes “lectores” de films, nunca escondo el nombrar de quienes tanto se puede aprender. Y ni hablar de Bazin.
    La diferencia Herzog – Tarkovski y su relación con la naturaleza es, sí, opuesta. Tarkovski reflexiona sobre la naturaleza, lejos está en Herzog el reflexionar: la naturaleza lo abruma, no la piensa, se emociona ante tanta magnanimidad. Los planos de Tarkovski sobre la naturaleza son prístinos e incluso lo son penumbrosos; en Herzog la naturaleza es inabordable, mientras Andrei se recuesta en ella, en Werner los planos de esta naturaleza son de una violencia abisal . Insisto, Herzog es un romántico, Tarkovski es muchas cosas menos eso.
    Si en Apocalipsis los dos estados de “América” los encarnan los altos mandos que le encargan la misión a Willard por un lado, y Kurtz por otro, la radiografía del infierno en Occidente queda plasmada en esa dicotomía liminar. Cameron esgrime otra cosa y esa “diferencia” aparece plasmada entre los distintos modos de apropiarse de Pandora: el empresario que “dirige” las operaciones, la investigadora científica, el militar, etc. Todos ellos encarnan los Willard, los Kurtz, los Kilgore de un Occidente a-ruinado. La comunidad de los Na`vi viven en un estado de mito, Cameron define y continúa la definición coppoliana de un occidente sin salida a una sagrada. Si en uno se articula el infierno desde el inicio (Apocalipsis), en la otra desde el mismo título se irradia un cambio (Avatar) porque occidente no tiene ninguna respuesta. Si además esa relectura se la construye con la historia del cine: la forma de “domar” al animal es réplica del western donde el vaquero domaba al caballo; pensemos además el “cómo” lo filma Cameron y como lee esa historia. La metafísica de domar un caballo del western era parte de la apropiación también de un estado mítico: el Oeste americano en cine era eso –también ya lo decía Bazin hace ¡60 años!!!!… -. El cine y el drama, siempre operaron desde el conflicto y la oposición: no es pueril, es un recurso. Cuando Jake regresa de “domar” al más salvaje y portentoso, los Na`vi se arrodillan a su paso reconociendo la conversión: ya no es más el militar de antaño, escena filmada cuasi calcada de Willard aceptado por la comunidad de Kurtz y ya converso en ese otro. Relacionar ambos estados de aceptación nos obliga a mirar la posición del mundo, del espectador y del cine entre ambas películas. Willard vuelve y seguramente estaría en la avanzada sobre Pandora, Jake a pasado a otro estadio sagrado. Avatar, y entre muchísimas cosas, re-lee Apocalipsis Now. Solo por eso, requiere una atención mayúscula.
    También es un placer discutir con vos Fernando. Saludos.

  11. Marcelo:
    Cuando me refiero a que el 3-D da la pauta de que la película ha sido pensada para chicos, no los estoy subestimando ni subestimando a quienes hacen excelentes películas que pueden ser apreciadas por chicos (Miyazaki, por ejemplo). Lo que quiero decir es que, en esta época, una producción millonaria hecha para exhibirse en 3-D especula fuertemente con ese público como principal consumidor.
    Es cierto que Hitchcock era frío y calculador, pero había algo lúdico y cálido en sus personajes, sus diálogos, su luz y sus ambientes. Tal vez eran otras épocas, pero aún hoy hay directores obsesivamente cuidadosos de la forma y el detalle, como Hitchcock, pero sin esa frialdad robótica-militarista (pienso en Wes Anderson, por decir uno).
    Coincido: Faretta es un teórico brillante. Pero me molesta un poco su tendencia a dictaminar lo que se debe y no se debe pensar sobre determinadas películas o directores.
    No estoy tan seguro que Herzog no reflexione sobre la Naturaleza. Tal vez no lo haga deliberadamente, pero sus imágenes, sus películas, terminan siendo fenomenales reflexiones sobre el hombre y su medio. Tanto él como Tarkovski se preguntan permanentemente sobre el planeta que habitan (aunque el alemán no plantee esos interrogantes en voz alta, como a veces lo hacía el ruso).
    Tu interpretación de “Avatar” no sólo me parece válida sino interesantísima. De hecho, ha habido calurosas discusiones sobre la película en revistas y sitios de cine. Personalmente, sigo viéndola como un producto más ingenuo y simplista de lo que parece. Pero es simplemente mi opinión.
    Un abrazo.

  12. Pingback: Hacia lo que vendrá. Escritos desde el cine. * por Fernando Varea | La noche del cazador

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