El cine según Faretta y Cozarinsky

Entre las actividades especiales del XII BAFICI, se destacó la presentación del libro Cinematógrafos, compilación de textos críticos escritos por Edgardo Cozarinsky (quien también estrenó, en el marco del festival, su film Apuntes para una biografía imaginaria). Fue una buena idea convocar para la misma a Angel Faretta.
En el auditorio del denominado espacio bafici, ambos se apartaron rápidamente de las formalidades requeridas por la presentación del libro y se mostraron dispuestos a desplegar ácidos comentarios y divertidas anécdotas. Bastan algunos fragmentos de las opiniones deslizadas por Cozarinsky (nacido en Buenos Aires en 1939, periodista y escritor, autor de libros como Borges y el cine y Palacios plebeyos, y director de Boulevards du crépuscule, Fantasmas del Tánger, Ronda nocturna y otras películas) y Faretta (también porteño, nacido en 1953, teórico, crítico, ensayista, autor de los libros El concepto del cine y Espíritu de simetría) para conocerlos, aprender, e incluso discutir con ellos.

Luchino Visconti
AF: – Me acuerdo que allá por 1975, Cozarinsky dijo que la peor película del año había sido Muerte en Venecia. Yo estaba de acuerdo con ese tipo de contundencia. Aunque uno no le guste una vaca sagrada, lo tiene que decir.
EC: – Me sigue pareciendo una mala película… Creo que es una larga paja que nunca termina.
AF: – A mí de Visconti me gusta mucho Vaghe stelle dell’Orsa.
EC: – Sí, tiene un momento extraordinario en el que Claudia Cardinale joven, vestida de blanco, sale al jardín y se acerca a la estatua del padre, cubierta de blanco. Una gran toma, de esas que a uno le quedan en la mente, dos sombras blancas en medio del follaje. Una gran idea plástica.

Marguerite Duras
AF: – No la admiro como cineasta, lo digo con franqueza, pero me parece una escritora muy interesante y tiene algunos momentos de cine geniales. Es también la autora de películas imposibles. Me parece interesante su actitud ante el cine, de cocinera, haciendo con las sobras del día anterior nuevos platos, y de mujer que tiene una especie de valentía para decir ‘Esto es lo que yo hago, si no les gusta…’. La mejor manera de ver una película suya es ponerla en el televisor e ir al baño y verla de vez en cuando. Por momentos es verdaderamente fascinante y por momentos verdaderamente irritante.

Los franceses
AF: – Jacques Rivette dijo una vez que el cine de Howard Hawks era el arte de la evidencia. Una pelotudez total. Yo puedo hablar tres horas de HH sin aplicar eso del arte de la evidencia que puede aplicarse a cualquier cosa, al noticiero de TN… Me molestaba esa mala defensa que se estaba haciendo, sobre todo en París…
EC: – Lo que pasa es que la cursilería es un patrimonio parisino. Nosotros, los argentinos, fuimos educados con el miedo a lo cursi, que es preferible ser idiota a ser cursi. Pero cuando empecé a conocer aspectos de la cultura francesa, descubrí que ellos no le tienen miedo. Hace dos semanas en un diario argentino, en una entrevista, un psicólogo francés, para expresar su admiración por Martha Argerich, dijo que era la Maradona del piano, y lo dijo con una impunidad total.

Guionistas y directores
AF: – Un montón de viudas de Scott Fitzgerald lloraban porque Joseph L. Mankiewicz le había corregido los diálogos. Yo digo: alquilate La malvada a ver qué te parecen los diálogos de Mankiewicz… Así se hicieron gran parte de las leyendas negras de Hollywood. A Fitzgerald lo llevó Mankiewicz a Hollwyood porque estaba borracho como una cuba, no podía escribir dos diálogos seguidos.
EC: – Claro, fijate que hace 30 años sacaron esa famosa historia ridícula de que El Ciudadano era obra del guionista y no de Orson Welles.

El cine experimental
AF: – Si quiero hacer El rata (Sam Fuller), sé que de un día para el otro no la puedo hacer. Pero una película experimental sí. Sólo el poeta menor o secundario intenta innovar sin estar dentro de la tradición. Para hacer poemas experimentales antes tengo que conocer los sonetos. No es que no me guste el cine experimental, lo que me molesta es que se diga que lo es. Como cuando alguien dice que es transgresor.
EC: – Esa palabra tiene un enorme desprestigio en Argentina. Recordemos que era una parte del establishment Menem.
AF: – Hay una frase de Cocteau que dice que cuando el cine sea tan accesible como un cuaderno y un lápiz al poeta, ahí realmente veremos quiénes son los verdaderos poetas del cine.

Avatar
AF: – Para mí, el cine ahora es James Cameron. Tanto que tuvo que reproducirse a sí mismo, el avatar es él. Creo que hay ahí una visión del mundo que no creo que nadie en este planeta pueda tener.
EC: – Yo pude ver diez minutos nada más de Avatar y me dio tanto asco… Esas caras azules con esas orejas, me parecieron de una fealdad tan agresiva, un insulto visual.

La crítica
EC: – En el año ’72 yo terminaba de hacer mi primera película under, Puntos suspensivos, y necesitaba la indemnización que pagaban en aquella época por los despidos a los periodistas. Si yo renunciaba no tenía derecho a la indemnización. Entonces empecé a publicar cosas cada vez más agresivas hasta que me llamaron la atención. Y recibía esas advertencias de que la gente quería saber si la película era buena o mala. Yo contesté que no tenía la menor idea. Que lo que hacía era dar líneas, intuiciones, para que la gente eligiera si eso le podía interesar o no.
FERNANDO VAREA (desde la última fila del auditorio): – Teniendo en cuenta lo agudos y a veces irónicos que son al evaluar trabajos de otros ¿cómo reciben ustedes las críticas a sus propias producciones?
AF: – Tiene que estar hecha de buena leche. Mala leche es cuando intuyo que el tipo que hace la crítica quiere ser yo. Y el lugar ya está ocupado, salvo que hagamos algún experimento de Avatar (estoy tentado de pedir permiso al Vaticano para que me clonen)… En la parte teórica tiene que dar una contra-teoría, tiene que argumentar. Que yo diga, por ejemplo, que hay un elemento común al cine clásico norteamericano y que alguien diga “eso no puede ser”, a mí me interesa tres carajos. Por otro lado, estoy intentando que me respondan que no hay ejes verticales, me gustaría que me den ejemplos en las películas que yo cito. Además, yo no hago una crítica impresionista. He encontrado una crítica hecha con buena intención en una revista virtual, llamada Planta, muy buena. El que la escribió no entendió la mitad de lo que yo dije, obviamente, era alguien que tiene 24 años y es estudiante de letras (espero que huya rápidamente de eso), pero trata de entender. Una crítica a uno de mis libros, bastante meticulosa, hecha por una chica que no recuerdo el nombre, en La Nación, estaba bien, pero insistía con lo oscuro. Digo yo: si se pone a leer a Jean Genet se mata. Y me preguntaba por qué no ponía esotérico o simbólico y santas pascuas. Lo que pasa que oscuro queda dark… ¿no? Yo siempre quiero ver si la persona que critica es un par, si está escribiendo dentro de la misma tradición mental. Yo no busco lo que no hay en los films o en los libros que critico, no voy a buscar sentimentalidad en Dashiell Hammett o virilidad en Marcel Proust.
EC: – Evidentemente, una crítica buena te pone contento, una crítica mala no te gusta. Pero hay que ver: una crítica buena dicha por un estúpido, que te elogia por cosas que a uno le da vergüenza leer, no cae bien. Y una crítica mala que por ahí pone el dedo en la llaga y toca algo que uno sabe íntimamente que no le salió bien, hiere porque está diciendo la verdad. Una novela que tuvo poca suerte, de lo mejorcito que yo escribí, Maniobras nocturnas, tuvo en Radar Libros una crítica peor que mala, perdonavidas. Fue muy extraordinario porque el crítico no había observado nada de lo que para mí era importante en la novela. Me acuerdo que cuando la leí pensé ‘¿Este pelotudo que leyó? ¿leyó mi libro? ¿le habrá pasado la vista por encima porque tenía que entregar la nota al día siguiente?’. Fue uno de los pocos casos en que me indigné, pero muy orgulloso no dije nada.

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2 pensamientos en “El cine según Faretta y Cozarinsky

  1. Fernando, buenísimo este rescate que hacés de la mesa entre estos dos polemistas natos. También estuve ahí, así que te debo haber visto preguntar y todo.
    Saludos.

  2. Casi no me dejan hacer esa pregunta porque había poco tiempo (finalmente, la chica que circulaba con el micrófono me dijo “valió la pena que la hicieras”). Me pareció que la reunión de Cozarinsky y Faretta merecía más gente.
    Gracias David por pasar por acá. Y vuelvo a decirte que me gustó mucho tu crítica de “A simple man” en http://cinemarama.wordpress.com/

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