La pasión de Sands

HUNGER
(2008; dir: Steve Mc Queen)

El conflicto que aborda Hunger no es original, la forma en que lo hace sí.
El cine vuelve a poner su atención en la lucha del Ejército Republicano Irlandés (IRA), en este caso centrándose en la figura del activista Bobby Sands, quien, firme en sus ideas y tras sufrir, junto a algunos compañeros, duras jornadas en la prisión de Maze (Irlanda del Norte), en 1981, inicia una huelga de hambre a la que no está dispuesto a renunciar fácilmente. Pero –tal vez por llegar a su primer largometraje desde el ámbito de las instalaciones audiovisuales y la experimentación artística, y no desde la política o el periodismo– el director Steve McQueen (1969, Londres, Inglaterra) consigue que su denuncia sea, al mismo tiempo, una obra de arte.
Con la misma precisión, fuerza, dramatismo y convicción con las que resiste y pelea su protagonista, McQueen ha realizado su película, siempre intensa y al mismo tiempo escrupulosamente planificada.
Hunger está dividida en tres partes bien definidas: la extenuante experiencia carcelaria primero (tramo pleno de significativos planos detalles, violencia implícita, cercanía y fisicidad), una extensa conversación de Sands con un sacerdote católico irlandés en el medio (antológico plano fijo donde la palabra cobra inusitada fuerza), y, finalmente, la tensa, silenciosa huelga de hambre (expuesta de manera respetuosamente despojada, apenas interferida por raptos líricos sugiriendo la presencia ingobernable de los recuerdos y la cercanía de la muerte).
Premiada por asociaciones de críticos de Londres, Los Angeles y New York, así como también por jurados de los festivales de Cannes, Toronto, Montreal y Chicago, la forma misma de Hunger sustenta su dialéctica, como lo demuestra el desplazamiento ocasional hacia puntos de vista diferentes al de Sands (encarnado por el actor alemán Michael Fassbender, que posteriormente filmó Eden Lake y Bastardos sin gloria), mostrando, por ejemplo, el rostro angustiado de un guardia en primer plano mientras sus compañeros maltratan prisioneros a un costado. Excede, además, la recreación de hechos históricos puntuales, integrando observaciones sobre abusos de poder e intransigencias ideológicas, militancia y martirologio cristiano, el cuerpo como (principal, e incluso único) medio de lucha.
Por otra parte, y a diferencia de tantos films sobre temas similares, Hunger no necesita agregar malvados estereotipados: le bastan las palabras sin compasión de la ministra Margaret Thatcher, sonando como un eco maligno.

Por Fernando G. Varea

Hunger será exhibida el próximo 21/8 a las 22 hs. dentro de la Muestra de Cine Europeo Inédito organizada por Cine Club Rosario.

Trailer de Hunger aquí

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