Mar del Plata 2010: las películas

Las siguientes son algunas de las películas más significativas exhibidas durante el 25º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

-Por FERNANDO VAREA e IGNACIO FOSCO

AÑO BISIESTO (Dir: Michael Rowe). La soledad se apodera de una joven y se transforma en mentiras hacia sus amigos y familia, voyeurismo para con sus vecinos y relaciones espóradicas, amorales y desprovistas de conexión emocional, hasta que conoce a un hombre que la lleva a experimentar una relación sadomasoquista, de intensidad creciente. La violencia va escalando, desdibujando los roles establecidos, dejando difusa la concepción de quién es el oprimido y quién el opresor. (I.F.)

CHANTRAPAS (Dir: Otar Iosseliani). Los problemas de un joven cineasta en distintos países y circunstancias, en una obra con el estilo del director de Jardines en Otoño: tímidos gags, personajes medio inexpresivos, episodios curiosos, cierta gracia visual, aplomo y frialdad. Pocos sabían que uno de los personajes estaba encarnado por Pierre Etaix, director que mereció una retrospectiva en el festival. (F.V.)

CHASSIS (Dir: Adolfo Borinaga Alix Jr.). La supervivencia de un grupo de hombres y mujeres en un puerto de Manila, en medio de grandes camiones allí estacionados, expuesta con naturalidad y expresivas imágenes en blanco y negro. El registro semi-documental se desvía abruptamente en los últimos minutos hacia el melodrama, desembocando en un final tan impactante como banal, sin indagar en las causas del estado de marginalidad de esa gente. (F.V.)

EL ILUSIONISTA (Dir: Sylvain Chomet). Melancólica película animada, de ambientes muy vívidos gracias a un refinadísimo trabajo con el color. De atmósfera algo anticuada en comparación con la arrebatada creatividad del cine de animación actual, y con un personaje (el de la chica) algo indefinido, en medio de sus estampas que parecen extraídas de algun viejo libro ilustrado para niños, asoma una perla: Tati animado encontrándose con el Tati verdadero en una sala de cine. (F.V.)

ESSENTIAL KILLING (Dir: Jerzy Skolimowsky). Thriller, poesía audiovisual, denuncia de la intervención estadounidense en Medio Oriente. Un protagonista fugitivo (Vincent Gallo) lucha solo contra un mundo que involuciona a medida que se hace más desesperante su huída. En paisajes bellamente retratados, el mudo personaje corre desesperadamente de sus captores y las circunstancias lo llevan hasta un estado salvaje, primitivo, propio de la barbarie de la guerra. (I.F.)

FASE 7 (Dir: Nicolás Goldbart). El miedo al contagio por la Gripe A que vivimos los argentinos el año pasado ya tiene su película, con una trama bastante híbrida que aúna el terror y la sátira de costumbres (con algo de Felicidades, del rosarino Lucho Bender), pericia técnica y la presencia siempre disfrutable de Daniel Hendler. Como algunos de sus jóvenes colegas, Goldbart parece ver en el cine no mucho más que un medio para montar bromas entre amigos. (F.V.)

KABOOM (Dir: Greg Arakki). En el mundo lisérgico en el que nos sumerge el director, se entremezclan misteriosos asesinos, conspiraciones globales y –como es habitual en sus films- una visión diversa de la sexualidad humana que no suele abundar en el mainstream. Aunque se la defina como película de horror, nunca pretende asustar, sino brindar un poco de diversión sin pretensiones de amoldarse a las estructuras tradicionales. (I.F.)

I WISH I KNEW (Dir: Jia Zhang Ke). El director de The world cuenta la historia de Shangai recurriendo a testimonios, diversos documentos fílmicos e imágenes de la ciudad. Estas últimas (con esa belleza hipnótica e inquietante que el realizador sabe extraer de las grandes ciudades) son lo mejor de un film en el que sobreabundan cabezas parlantes. (F.V.)

OKIE’S MOVIE (Dir: Hong Sang-soo). Las relaciones sentimentales abordadas con ligereza, sucediéndose cuatro puntos de vista diferentes en torno a la misma situación. Charlas amables y perspicaces entre personajes queribles, con el estilo habitual de este director coreano, que muchos consideran heredero de Eric Rohmer. (F.V.)

OUTRAGE (Dir: Takeshi Kitano). Sin el estilo poético que caracterizó a sus anteriores películas sobre el mismo tema, Kitano vuelve al ruedo con una historia de crimen organizado, llena de giros argumentales, traiciones y muertes ingeniosas. El submundo yakuza retratado una vez más, esta vez de manera más violenta y visceral. (I.F.)

POETRY (Dir: Lee Changdong). Un nieto displicente, la muerte de una niña y los síntomas de una enfermedad, son algunos de los hechos de la vida que una mujer debe afrontar, intentando encontrar poesía en todo lo que la rodea. Sutilezas narrativas y las paradojas del mundo traslucidas en el rostro elocuente y cambiante de la gran actriz coreana Jeong–hee Yoon. (F.V.)

RUBBER (Dir: Quentin Dupieux). Desde el primer segundo, un personaje se encarga de dejarle en claro a la audiencia que hay muchas cosas que pueden hacerse en una película sin que haya una razón que las respalde. Aunque, haciendo una rápida lectura de la sinopsis, uno puede intuir que se presenta como “la historia de una goma con poderes mentales”, va a romper lo establecido y jugar con lo absurdo, transformando delirio en carcajadas, aunque no mucho más que eso. (I.F.)

SILENT SOULS (Dir: Alexei Fedorchenko). El viaje de dos amigos por el interior de Rusia, para celebrar un extraño rito funerario, es plasmado con un lenguaje hecho de planos meticulosos y serenos movimientos de cámara, generando un clima triste, meditabundo. Lamentablemente, la insistente narración en off del protagonista en primera persona y el tono edulcorado de ciertas resoluciones formales desdibujan el potencial dramático de la historia. (F.V.)

SOMEWHERE – EN UN RINCÓN DEL CORAZÓN (Dir: Sofía Coppola). Algo de desilusión ante los parámetros de éxito que se le adjudican al mundo del cine hay en esta película sencilla y sensible, sobrevalorada en el último Festival de Venecia. Siguiendo la vida cotidiana de un joven galán (Stephen Dorff) y su hija (Elle Fanning, lo mejor del film), la directora de Perdidos en Tokio confirma su interés por acercarse a personajes necesitados de afecto. (F.V.)

SYMBOL (Dir: Hitoshi Matsumoto). El punto de partida (un hombre encerrado en una habitación, sin saberse la razón) no es original. Tampoco lo es la narración paralela, en este caso de un héroe de la lucha libre mexicana que tiene a su hijo como fan incondicional. Lo novedoso pasa por su ejecución -demencial, hilarante y por momentos sin sentido- y por el talento humorístico de Matsumoto detrás y delante de la cámara. (I.F.)

THE HUNTER (Dir: Rafi Pitts). Un solitario y silencioso guardia nocturno sufre la muerte de su esposa e hija en circunstancias que nunca quedan claras, por lo que decide tomar la justicia en sus propias manos y disparar contra las fuerzas de seguridad en un evento que rompe en dos el relato. Lo que comienza como un retrato de la soledad del protagonista y la injusticia a la que queda expuesto por su situación de ex presidiario, muta hacia una desesperada persecución, en donde la línea entre asesinos y policías queda desdibujada, brindando más interrogantes que respuestas. (I.F.)

TODOS VOS SODES CAPITANS (Dir: Oliver Laxe). Chicos marginales descubriendo el valor del cine, empuñando cámaras en calles de Marruecos, reflexionando sobre su realidad de todos los días. Las discusiones, las imágenes resueltas apresuradamente y la frescura de los pibes le dan al film su principal valor: la comunicatividad. (F.V.)

TOURNEÉ (Dir: Mathieu Amalric). La agitada vida cotidiana de un atropellado productor y su séquito de opulentas strippers, recorriendo hoteles y teatros, en un film atractivo, en el que los fulgores del cabaret y los sentimientos contradictorios de los personajes se combinan con vitalidad. Así como es posible descubrir figuraciones impresionistas, emerge, también, una mirada celebratoria del mundo del espectáculo. (F.V.)

THE BELGRADE PHANTOM (Dir: Jovan Todovoric). Con elementos documentales y un relato ficcional que se suma al testimonio de los entrevistados (protagonistas y testigos de los sucesos), se va dibujando el perfil del misterioso deportista que deleitó durante diez días a la población yugoslava en 1979, desafiando a la autoridad policial –estandarte del régimen totalitario del mariscal Tito- con sus proezas automovilísticas. La obra devuelve el recuerdo de lo que hoy se reconoce como un pequeño aporte a la libertad silenciada durante aquellos años. (I.F.)

Lista de premiados aquí

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