Simpático y liviano homenaje

EL ARTISTA
(2011, The artist; dir: Michel Hazanavicius)

Casi totalmente muda, en blanco y negro y protagonizada por desconocidos actores franceses, muchos se preguntan cómo es posible el entusiasmo que el film de Michel Hazanavicius (París, Francia, 1967) viene despertando en distintas partes del mundo, con innumerables reconocimientos internacionales (incluyendo el premio a Mejor Actor en Cannes y diez nominaciones al Oscar). Desatienden el hecho de que la concepción argumental y dramática de El artista responde a las fórmulas habituales en las películas hechas para gustar sin rodeos: una historia de amor con complicaciones pero final feliz, situaciones emotivas alternadas con otras cómicas, personajes que pasan del fracaso al éxito y del enojo a la comprensión, y hasta la presencia de un perrito fiel y gracioso.
Por otra parte, siguiendo los pasos de Georges Valentin (Jean Dujardin), un astro del cine mudo que se resiste al sonoro, y de Peppy Miller (Berenice Bejo), una joven que, al mismo tiempo, se convierte rápidamente en star, el film resulta un claro homenaje al cine de Hollywood, con los imprevistos que se desencadenan en los camarines y en los rodajes, los dramas y el glamour de sus estrellas. Inclusive, entre las muchas referencias cinéfilas con las que se sostiene el film, prevalecen las que singularizan a la industria del espectáculo estadounidense (el gag, el tap, la comedia musical). “Filmamos en Hollywood porque es una película sobre Hollywood y necesitábamos la presencia física de Hollywood”, declaró el francés Hazanavicius, como para que quede claro.
Todo esto hace pensar en el concepto de originalidad que suele aplicarse a determinados productos cinematográficos. Muchas veces una película se considera original por el abordaje novedoso de un tema trillado o por los giros imprevisibles de su guión: no puede decirse que sea el caso de El artista que, si en algo es original, es en la iniciativa de haber plasmado un entretenimiento atractivo rescatando tópicos del cine mudo.
La película es tan simpática como simple. Algunos momentos tienen la chispa que hubiera sido deseable en todo su transcurso: un gran plano general que muestra gente subiendo y bajando las escaleras de un decorado, el brazo de Peppy asomando por la manga del saco de su amado, el “bang” de un letrero que juega con lo que espera ver el espectador. Pero su puesta en escena es bastante plana (la argentina La antena, dirigida hace cinco años por Esteban Sapir, exhibía más variedad de recursos) y su planteo es demasiado lineal, sin pliegues ni comentarios sobre ciertos fenómenos como la dictadura del star-system o los cambios de distinto orden que trajo aparejado el comienzo del cine sonoro. Es cierto que episodios como el de Peppy protegiendo a Georges cuando éste cae en desgracia tienen su origen en anécdotas reales, pero el film atenúa esos problemas con una persistente candidez.
Días atrás nos preguntábamos, a propósito de La invención de Hugo (2011, dir. Martin Scorsese), si un homenaje puede agotarse en la mera copia o la conmemoración sin aportar nada nuevo, y, por otra parte, si el cine actual no está siendo contaminado cada vez más por el virus del aniñamiento, donde todo tiene que ser obvio, ligero y azucarado.
De todos modos, aún tratándose de un film menor –y al margen de la desproporcionada cantidad de premios que viene recibiendo–, El artista tiene méritos: nos recuerda las facultades de la mímica y de la música para expresar sentimientos, su banda sonora (que comprende obras de Bernard Hermann y del argentino Alberto Ginastera) es heterogénea pero funcional, y la pareja Dujardin-Bejo, además de ofrecer expresividad, luminosas sonrisas y gracia para bailar, demuestra que hay mucho talento esperando ser descubierto fuera del star-system, ese sistema de contratación de actores utilizado por los estudios de Hollywood sobre el que la película de Hazanavicius no reflexiona ni discute, ni siquiera ironiza.

Por Fernando Varea

Trailer de El artista aquí

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8 pensamientos en “Simpático y liviano homenaje

  1. Como el año pasado, las nominadas al Oscar no tienen sabor a nada. Además le veo algo reaccionario a esa mirada hacia atrás, nostálgica. Me parecía más loable lo de The Good german, que era no sólo homenaje, sino que fue rodada con cámaras de la época. Esta, en cambio, parece más un ejercicio de estilo. Y hubiera preferido una de gangsters.

  2. No vi THE GOOD GERMAN, pero de todas maneras creo que si algo tienen de bueno algunas de las películas nominadas al Oscar este año es que han despertado discusiones interesantes entre los cinéfilos (basta ver la falta de unanimidad de los críticos en http://todaslascriticas.com.ar/)… ¿Las historias de HUGO y de EL ARTISTA son menos pueriles que la de CABALLO DE GUERRA porque tienen que ver con los comienzos del cine? ¿Hubiera sido tan celebrada HUGO si al final el chico en vez de encontrar a Meliés descubría que ese señor era, por ejemplo, coleccionista de zapatos? ¿LOS DESCENDIENTES vale más que las demás por ser la única en la que asoman conflictos del mundo de los adultos en la actualidad? ¿El hecho de que Spielberg narre con recursos genuinamente cinematográficos (mientras otros parecen estar haciendo un telefilm o una exhibición celebratoria casi circense) debe desmerecerse por un guión remilgado?

  3. Fernando: conocí de tu blog a través de la “publicidad” que te hizo Roger Koza titulando una de sus entradas recientes en su blog “Con los ojos abiertos”. He leído este comentario y acuerdo plenamente con tus afirmaciones. Pude ver la película este fin de semana que pasó, y tuve la misma impresión que vos. Personajes esquemáticos, historia elemental, puesta en escena sin logros originales, etc.

  4. Sí, Jorge, a veces los premios y la repercusión periodística le dan a una película una importancia inmerecida. En el caso de EL ARTISTA, me parece un homenaje simpático, válido, pero modesto. Los personajes esquemáticos y la historia elemental tal vez respondan a algunas características del cine mudo, pero la puesta en escena es bastante teatral y la narración algo deshilachada.
    Y en cuanto a Roger, sí, es muy generoso.
    Saludos.

  5. Es un alivio leer una critica que no alabe a la pelicula, dejos de que el tema (cine mudo) puede tener adeptos o no, la historia, que pa mi gusto personal es la estructura de una pelicula, practicamente no tiene el minimo interes, no justifico su tan profundo dolor por la perdida de una industria, y su penar no se me hace tan dramatico, la mayoria de las escenas totalmente previsibles y carentes de sorpresa, y el perrito cayó de mi gracia luego de 15 minutos de pelicula. Es como si el que invento el fax se tirara a al depresion porque el email lo destronó. Luego existen modas donde todo mundo esta “in” si le gusta lo que la demas gente dice que es bueno. Me aburri de lo lindo y quizá tenia mucha esperanza de ver una pelicula fuera de lo convencional con ingredientes insospechados que me hicieran sentir algo nuevo en cine, pero no, afortunadamente las palomitas jumbo estaban en oferta.

  6. Hablando de telefilmes, Los descendientes parece uno. No entendí la celebración de varios críticos a esta película.

  7. En cuanto a Hugo, no celebro tanto su parte argumental, sino su belleza “plástica”. Y si, lo de homenaje al cine me emocionó, cosa que El artista no logró.
    Aunque varios críticos compararon a Hugo con el cine de Spielberg, a mi me recordó más al Zemeckis de El expreso… , Bewolf y Cuenro de navidad. Algo de los movimientos de cámara, los colores “irreales”, cierta textura artificial, el niño protagonista.
    Felicitaciones por el blog. Saludos.

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