Benjamín Ávila: “En la ficción uno puede construir lo que quiere decir”

Con la misma humildad con la que seis años atrás había acompañado el estreno de Nietos (identidad y memoria) (2004, el mejor documental realizado sobre las consecuencias de la última dictadura militar) en el cine Del Patio (hoy Arteón), Benjamín Ávila (1972, Buenos Aires) presentó en Rosario su nueva película, Infancia clandestina, historia de ficción que se introduce nuevamente en la época a partir de la vida cotidiana de un pibe (excelente trabajo del debutante Teo García Moreno) que debe camuflar su identidad por la militancia de sus padres y tío montoneros. Si por temática y enfoque la película trae a la memoria el cine que solía hacerse en nuestro país en los años que siguieron a la recuperación democrática, por su calidad y su calidez merece ser ubicada en un sitio distinto. Deparando más emoción que sorpresas, con el profesionalismo combinándose con la nobleza de intenciones y una lúcida comprensión de los medios cinematográficos, Infancia clandestina vuelve a demostrar que Ávila es un cineasta sutil y una persona sensible, con valor, además, para expresar dolorosas experiencias y recuerdos personales. Aprovechamos su paso por nuestra ciudad para volver a conversar con él.
– En tu película le ponés sensaciones y sensualidad a una temática que, en el cine, suele ser abordada con frialdad y dureza.
– Es que la intención fue, precisamente, rescatar las sensaciones de lo cotidiano. Por eso hay tantos planos tan cercanos. Mi sensación es que los chicos ven de esa manera: ven detalles o planos generales. No hay términos medios en la visión que ellos tienen.
– Al mismo tiempo, evitás las alegorías.
– Traté de que lo que correspondía estar en segundo plano estuviera en segundo plano. Que en primer plano estuviera la historia que se cuenta, una historia de amor, de niños, en ese contexto y con esa familia. La construcción, la simbolización y la metaforización de todo eso, las dejé en segundo plano.
– La aparición de la abuela parece el corazón de la película. Viene a poner un poco de sentido común a la historia.
– En realidad, es necesario que venga alguien y diga lo que todos estamos sintiendo para poder, de algún modo, mover esas sensaciones y no estar juzgándolos a los padres todo el tiempo. Sirve para eso: para que todas las posiciones de las partes tengan un enfrentamiento real y que ese enfrentamiento sea ganado por un abrazo. Eso era muy necesario, esa escena hace al tema de la película. Lo que gana es lo que los conforma, más que las ideas.
– ¿Por qué los guerrilleros son los únicos que se ven empuñando armas, al menos delante del chico?
– Creo que en esa época las armas formaban parte de un estado de naturalidad. Quisimos desmitificar algo de eso. Hasta fines de los años ’80 el uso de las armas en las provincias era algo muy normal. No era sólo por una cuestión ideológica. En la sociedad, en el campo, se manejaban armas. Yo recuerdo haber usado armas de chico en Tucumán cuando volví a vivir con mi papá. Íbamos al campo, sacábamos el arma y los chicos hacíamos tiro al blanco, no con balines o salva, sino con balas de verdad. Creo que también se ha perdido esa dimensión de la época. Las armas en ese momento no eran lo mismo que significan hoy. Además, para esos tipos pelearse era eso, no era sólo un debate ideológico.
– Son muy lindas las escenas en el patio de la casa.
– Mostramos la familia compartiendo lo que era realmente la vida de los militantes. Se ha perdido un poco la dimensión de lo que significa militar. Se ha asociado la militancia a la muerte, como que si militabas te mataban. Eso se ha construido mucho. Y en realidad si militabas era que vivías un montón, tenías un estado de vitalidad muy alto. Eso es lo que quisimos rescatar.
– ¿Por qué decidiste que las escenas de violencia queden siempre fuera de campo o expresadas a través de animaciones?
– Son escenas que suceden de verdad, no son oníricas, pero están puestas en ese lugar porque trabajan sobre el espectador desde otra manera. No desde un lugar consciente. Sirven para que el espectador se vaya metiendo en la cabeza de Juan inconscientemente. De manera que, cuando llegamos a ese Juan final, todos decimos “Somos Juan”.
– Al mostrar ese enfrentamiento militantes-militares desde el punto de vista de Juan, si bien el chico es víctima y forma parte de esa familia ¿no se está optando por mostrarlo desde afuera?
– Es el punto de vista de un niño, no tiene una cuestión dialéctica en ese accionar. Tiene una comprensión de eso como de un estado de normalidad también, algo que sucedía mucho. Esa dialéctica que no le pertenece hace que él transite con toda naturalidad, porque así era su vida. No podía ponerse a juzgar si estaba bien o mal algo que para él era normal.
– Pero como guionista ¿no tuviste la decisión de contar esto desde un personaje que observa todo un poco desde afuera, sin tener muy claras algunas cosas?
– Participando sí, mirándolo desde sus ojos sí… Pero no sé, es un poco parte de la vida también. Todos los hijos somos víctimas de nuestros padres.
– Cuando años atrás hablamos por el estreno de Nietos te pregunté si no le tenías miedo al rechazo que cierto público suele manifestar hacia las películas sobre estos temas ¿Cómo lo ves hoy?
– Me parece maravilloso ahora. Además, a aquéllos que dicen que están cansados de ver esta temática y dicen “otra película más sobre la dictadura”, yo les pregunto: cuando van a ver una película sobre Vietnam ¿dicen lo mismo? El chauvinismo es un estado general, por el cual se piensa que desde afuera nos pueden contar sus historias y no podemos nosotros hacer las nuestras. Es algo que no hace a la memoria de un país.
– ¿Por qué preferiste esta vez hacer una ficción?
– Porque en la ficción uno construye el tema desde un lugar de decisiones narrativas muy concretas y es más fácil construir un relato. Insisto que para mí la ficción es mucho más fácil que el documental. En el documental vos tenés que construir a partir de una realidad y de la reflexión que te dio esa realidad, es un proceso muy diferente. En la ficción uno puede construir lo que quiere decir.

Por Fernando G. Varea

Trailer de Infancia clandestina aquí
Entrevista realizada por el autor de este blog a B.Ávila en 2008 aquí

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2 pensamientos en “Benjamín Ávila: “En la ficción uno puede construir lo que quiere decir”

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