La tercera es la vencida

ANTES DE LA MEDIANOCHE
(Before midnight, 2013; dir: Richard Linklater)

Describiendo el encuentro en un tren a París de Celine y Jesse (una estudiante francesa y un joven periodista estadounidense, encarnados por dos fotogénicos intérpretes en ascenso), entre quienes progresaba el deseo de comprenderse y la posibilidad de enamorarse a partir de discusiones amables, Richard Linklater (1960, Houston, EEUU) sorprendió dieciocho años atrás. La película se llamó Antes del amanecer (1995) y fue recibida con satisfacción en una época en la que el cine estadounidense estaba necesitado de nombres nuevos. Su continuación, Antes del atardecer (2004), fue también un acierto, ya que implicaba el reencuentro de la pareja, que conservaba las ganas de conversar para seguir conociéndose y ese brillo en los ojos que sólo da el amor. Ambas forman parte de la primera etapa de Linklater, marcada por un ímpetu juvenil y una frescura celebrables (Rebeldes y confundidos, Despertando a la vida, La pandilla Newton, Escuela de rock).
Ese encanto se diluyó casi completamente en algunos de sus últimos trabajos: Fast Food Nation (2006) y Me and Orson Welles (2008) parecen hechas por cualquier profesional del montón. Aunque resulte inapropiado afirmarlo (la inspiración no se agota con el paso de los años), al director tal vez le esté pasando lo mismo que a Jesse y Celine, que a los cuarenta y pico lucen algo agotados, desapasionados, repitiendo lo que les divertía tiempo atrás como por obligación.
Es que la propuesta de su último film es develar qué ha sido de la vida de los enamorados durante esa elipsis de varios años (algo que otros directores ya han hecho antes, de otras maneras, por ejemplo Claude Lelouch con Un hombre y una mujer y Un hombre y una mujer, veinte años después), aunque no con flashbacks sino sólo a través de lo que se dicen el uno al otro o le dicen a los demás. En esta ocasión, a partir de un guión escrito por Linklater junto a sus actores, Jesse y Celine comparten en Grecia distendidos momentos con parejas de distintas edades, hasta finalmente recluirse en un hotel. Los propósitos (además de jugar un poco con la curiosidad de los espectadores que ya conocen a los personajes principales) están claros: enfrentarnos con las consecuencias del paso del tiempo –como lo sugiere la hermosa escena en la que contemplan una puesta de sol– y, a la vez, con el retrato íntimo de una pareja tras varios años de convivencia, exponiendo la siempre arriesgada disposición a agredirse con mutuos reproches y la deriva en torno a cómo mantener viva la llama de la pasión.
El film llega a la Argentina en medio de expectativas y elogios de críticos de distintas partes del mundo, que parecen excesivos. Probablemente el hecho de que muchos de ellos sean de la misma generación, formación cultural y extracción social de los personajes (Jesse, de hecho, es periodista) provoque una identificación más fuerte que la que pueden despertar otros personajes de ficción, pero lo cierto es que cuesta ver en Antes de la medianoche la obra maestra que algunos dicen que es, sobre todo si se pone atención en algunas aspectos puntuales:
– En Antes del amanecer y Antes del atardecer Jesse y Celine eran jóvenes, simpáticos y glamorosos en su informalidad. El problema es que aquí lo siguen siendo: más allá de algunas arrugas en sus rostros, a Ethan Hawke se lo ve todavía como un pibe entrador y a Julie Delpy como una chica risueña y capciosa. Jesse (Hawke) es ya un escritor consagrado internacionalmente (en el hotel le acercan una edición griega de un libro suyo), pero ni siquiera parece interesado en la lectura. Cuando, durante la primera parte del film, ambos caminan charlando casi sin mirar lo que los rodea, lo hacen en medio de bromas, confesiones y risas nerviosas como si aún estuvieran conociéndose, aunque están representando a una pareja consolidada e incluso desgastada. La verosimilitud, un tesoro de las dos primeras películas de la saga, aquí tambalea.
– Es evidente la búsqueda de realismo, procurando mostrar los claroscuros de la vida cotidiana sin adornos. Sin embargo, la parte inicial en Grecia, al sol y a orillas del mar, con la sensualidad a flor de piel entre risas y comidas, es un estereotipo optimista del lugar, trayendo vagamente a la memoria a películas mediocres como Mamma mía (2008, Phyllida Lloyd). Por otra parte, por caprichos del guión los hijos son borrados del mapa con facilidad: el hijo preadolescente de Jesse se despide en el aeropuerto apenas iniciado el film, en tanto a las mellizas de ambos se las ve dormidas en el auto y luego sólo fugazmente en una secuencia posterior. ¿Celine, por ejemplo, no debería estar más pendiente de sus chicas? ¿Por qué (salvando algunas referencias en las charlas) los hijos no forman parte de las preocupaciones y los cambios que conlleva esta etapa de sus vidas? La respuesta tal vez sea: para no apartar a la película del proyecto trazado. De esta forma, Jesse y Celine no son más que figuras locuaces en torno a las cuales los demás son un esquemático relleno.
– Es conocida la afición de Linklater por acumular diálogos estimulantes, pero en este caso algunas de las cosas que se dicen son irremediablemente triviales (como ese clisé de que los varones se preocupan por su pene y las mujeres por sus seres queridos). Desde ya que hay comentarios provocativos, por ejemplo cuando Celine sostiene que todos seguimos siendo más o menos los mismos que cuando éramos chicos, pero quedan flotando en el vacío de charlas de sobremesa: se puede reflexionar sobre el invasivo uso de las tecnologías en la sociedad actual con ligereza, como se hace acá, o con una estética coherente con las afirmaciones de los personajes, como lo hacía David Cronenberg en Cosmópolis (2012). En cuanto a la sobrecarga de palabras, si en Despertando a la vida (2001) los que hablaban eran diversos personajes y con variados registros (bromas, aforismos, citas, explicaciones científicas, canciones), aquí Linklater nunca se eleva por encima del lenguaje coloquial naturalista. Por otra parte ¿se puede verdaderamente amar u odiar a una persona sin parar de hablar aunque sea un momento para escucharse, para pensar?
– Más allá de la delicadeza en los encuadres y los travellings de seguimiento, el film exhibe una estructura teatral. Esto se hace especialmente evidente en la secuencia en la habitación del hotel, donde todo (la pareja yendo y viniendo por ese espacio reducido, Delpy bajándose y subiéndose los breteles del vestido, Hawke poniéndose y sacándose el pantalón) luce demasiado calculado, como si estuviéramos viendo a los actores discutiendo en un escenario. Incluso el hecho de que uno de ellos salga y vuelva a entrar varias veces remite a las tradicionales puertas de los decorados teatrales: Linklater no ofrece en ese caso ni siquiera un plano del exterior. De esta manera, el film recuerda a Tape (2001), otro film suyo que era, visiblemente, más teatro que cine.
– Su final, quizás feliz, suena algo impostado. Intentar el romanticismo con palabras elegantes y mesas de café a orillas del río suena perezoso para un director como Linklater.
Debe reconocerse que, cerrando una trilogía que supo ganarse -con buenas armas- el cariño de los cinéfilos, en Antes de la medianoche el director examina con cierta lucidez las huellas del tiempo en las relaciones personales. Pero, lamentablemente, lo hace confiando más en las disputas de entrecasa que en la profundidad de los silencios o la agridulce intuición de los pequeños gestos.

Por Fernando G. Varea

http://www.sonyclassics.com/beforemidnight/

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Un pensamiento en “La tercera es la vencida

  1. Mi opinión de esta película generó un intercambio de comentarios en facebook con algunos queridos colegas, que me parece oportuno transcribir aquí.

    Roger Alan Koza: Se trata, según mi juicio, de un film que excede en su importancia a la trilogía en cuestión.

    Fernando Herrera: No puedo estar más en desacuerdo. Para mi es la mejor de las tres, y la mejor del año.

    Roger Alan Koza: Bueno, acabo de leerte. El tema generacional es un tema a tratar y sobre todo la cuestión vinculada a la identificación, que excede dicho sea de paso al tiempo,sino que también implica a una clase social específica. Eso, de por sí no es malo, y al mismo tiempo creo que es el film detenta ser consciente sobre eso. No creo, por otra parte, que exista teatralidad alguna en la película. ¿Cuál es tu método de verificación al respecto? Justamente, el registro es preciso al respecto y elude lo teatral por diversos motivos: el espacio es móvil y seguir la palabra en torno a su movimiento no implica convertir los alrededores en set. La teatralidad consiste en devaluar los alrededores e impone un orden del discurso sobre el orden de las cosas. No ocurre aquí. Sobre Fast Food Nation: creo que es un film que no es del montón y su importancia en la obra de RL es capital. Es una autocrítica a su radicalismo pop, y en ese sentido la escena de la liberación de las vacas es el límite del discurso del propio Linklater. No veo, sinceramente, banalidad alguna en lo que se dice y no dice en el film. Todo lo contrario. Respecto a los niños: la partida del hijo a Chicago es perfecta. El fuera de campo de las mellizas en la última parte del film no resulta arbitraria, pero sí es necesaria en función de una discusión comprensible. Pero pronto escribiré sobre el film y estaremos parejos para seguir la discusión. Abrazo grande. RK

    Fernando Herrera: La ausencia de los hijos no solo está totalmente justificada sino que es central en la trama. Es su primer día juntos y sin hijos después de mucho tiempo, de la misma manera que en la segunda era su primer día juntos en mucho tiempo después del libro de él y la canción de ella, y en la primera era simplemente su primer día juntos.

    Fernando G. Varea: Roger: Señalé lo de la identificación porque leo críticos que escriben “es la historia de nuestras vidas”, “me veo reflejado” etc. Me pregunto hasta qué punto eso puede influir en la valoración, como también el hecho de que una película llegue precedida de elogios del exterior ¿Es posible tomar distancia de todo eso? ¿Es necesario hacerlo? En fin, es para discutirlo. Sobre lo teatral: si el peso está en la dramaturgia y los diálogos, siento que estoy viendo y escuchando a actores en un escenario. Se podría reemplazar la caminata inicial por una charla sentados en un banco de plaza y no cambiaría mucho la cosa. Sobre FAST FOOD NATION: no dije que fuera una película del montón sino que “parece hecha por cualquier profesional del montón”: no hablo del discurso que sostiene sino de su estilo, tan opaco y poco personal. Sobre la banalidad de las conversaciones: creo que hay una intención de deslizar todo el tiempo ironías y comentarios agudos sobre distintos temas, pero vi algo de frivolidad en eso. Tampoco entiendo cómo ni por qué Jesse y Celine siguen hablando y comportándose como adolescentes. Sobre sacar a los hijos del argumento: me parece un recurso demasiado cómodo, como el final conciliador. Tal vez yo esté equivocado (ya leeré con mucho interés lo que escribas), pero quise ser fiel a lo que pensaba y sentía viendo la película. Un gusto grande discutir con vos.

    Leandro Ceruti: umm… no creo que representen nunca a una pareja consolidada e incluso desgastada, Fernando. Justamente de eso se trata, de una relación nunca consumada, siempre determinada por una distancia, por el desencuentro casi crónico, por las elecciones que los llevaron a vivir una suerte de relación que es una no-relación. Me parece por otra parte que la estructura teatral a la que te referís es propia de la trilogía, y no veo que en ese sentido diste mucho de las anteriores, sobre todo de Antes del Atardecer. tercero, a mi Cosmópolis de Cronenberg me pareció bastante floja, de lo más flojo de él, sobre todo porque he leído la novela de De Lillo y se le escapa ferozmente toda la abulia y el descontento que vive el personaje, tan detalladamente expuesto en el texto. Por último, no creo necesario comparar los diálogos de una película como esta con los de Waking Life, puesto que me parecen dos propuestas absolutamente diferentes, y puesto que celebro que la coloquialidad (si tal término existe) esté naturalmente plasmada en la retórica de los personajes. Al fin y al cabo, es el registro con el que conversan los amantes, los amigos, aquellos que mantienen una relación similar a la de los personajes. Saludos!

    Leandro Ceruti: ah, por cierto, no tenia el dato de esos dos filmes de Lelouch, que ya mismo voy a buscar. Gracias por la info!

    Roger Alan Koza: Los dos filmes de Lelouch respecto a los de Linklater son casi inconmensurables.

    Roger Alan Koza: Y con respeto y con afecto a Leandro: Cosmopolis es extraordinaria, pero lamentablemente la gran mayoría la vio bajada. En cine su poder es físico más que discursivo. En mi blog he defendido tres veces el film de Cronenberg. Saludos.

    Fernando G. Varea: Leandro yo creo que la película da a entender que llevan varios años juntos (si el dejó a su mujer para estar con Celine es porque se trata de una relación importante, que se necesitan verdaderamente el uno al otro) y que la feroz discusión que mantienen en el hotel es un índice del desgaste de la pareja. La estructura teatral tal vez sea propia de toda la trilogía, pero las anteriores tenían la frescura del encuentro y el reencuentro, tenían más valor que aquí las miradas y los gestos de seducción. Mi referencia a COSMÓPOLIS es porque también es una película muy hablada, pero en mi modesta opinión todo lo que se dice se corresponde totalmente con el clima malicioso y enfermo que crea Cronenberg (lo que Roger define muy bien como un poder físico antes que discursivo). Las discusiones de sobremesa de ANTES DE LA MEDIANOCHE me hicieron acordar un poco a películas como MARTIN (HACHE), con la diferencia que Aristarain es evidentemente más pesimista y menos romántico que Linklater. Lo de las películas de Lelouch era sólo un ejemplo para recordar que no es la 1ª vez que se hace algo así en el cine (no porque lo de Lelouch fuera interesante). Y a WAKING LIFE la comparo con ANTES DE LA MEDIANOCHE sólo porque también es una película de Linklater que rebosa de palabras, pero provenientes de diversos orígenes y disparadas por una multiplicidad de voces (incluyendo las de los mismísimos Jesse y Celine, en una escena). Es cierto, y esto no te lo discuto, que la retórica coloquial de los personajes es la de los amantes/amigos, pero también los amantes/amigos se comunican con silencios y gestos conocidos. Hay películas como AQUEL MARTES DESPUÉS DE NAVIDAD donde los esposos/amantes/amigos parecen gente adulta y no eternos adolescentes, moviéndose con naturalidad en lugares que no tienen mucho de turístico. Tengo la sensación de que el cariño que nos despiertan Jesse y Celine (obviamente me incluyo) nubla un poco la capacidad de juzgar ANTES DE LA MEDIANOCHE tomando cierta distancia. Gracias Leandro por hacerme pensar y seguir discutiendo.

    Roger Alan Koza: Sobre la comparación con M. Hache. Como muy bien dijo Fernando Martín Peña, otro defensor de Antes de la medianoche (y que ve como yo el trabajo de registro como algo fundamental), el film de Aristarain se podría ver por radio. El de Linklater es imposible. Los gestos no son radiofónicos y las distintas decisiones de RL en cómo mostrar las distintas conversaciones son inaudibles. Una vez más: lo discurso no es necesariamente sinónimo de teatral. Y este un punto clave de la discusión. ABZ

    Leandro Ceruti: Es cierto. Tal vez haya cierto color soleado sobre los conflictos… Leyendo tu ultimo comentario, Fernando, recordé la cruda y angustiante atmósfera de A Perfect Couple, de Nobuhiro Suwa, donde el dolor de ambos queda completamente cristalizado en esa triste instancia de la ruptura que no tiene vuelta atrás. Desde luego, no es lo que plantea Linklater, pero qué momentos tan negros las de aquella película… Un abrazo y gracias por el intercambio!

    Roger Alan Koza: A PERFECT COUPLE sí tienen que ver con la de RL. Excelente film.

    Fernando G. Varea: Roger sinceramente, no recuerdo un solo gesto de E.Hawke en ANTES DE LA MEDIANOCHE que me transmita algo (tal vez cuando despide a su hijo, pero ni siquiera se le nublan los ojos en ese momento). A J.Delpy su desnudez y energía al discutir en el hotel al menos movilizan un poco. Sólo algunas de las cosas que dicen me resultaron estimulantes, pero casi nada de lo que vi. Estoy de acuerdo que el hecho de que un film sea muy hablado no significa necesariamente que sea teatral (pienso en RELACIONES PELIGROSAS, de S.Frears, o en algunos de Eric Rohmer por ejemplo) pero en este caso sentí que no hubiera perdido mucho si veía esas charlas en un teatro. Por otra parte, no tenés idea de cómo respeto la opinión de FMPeña, tanto como la tuya, pero sólo intento dar la mía, tratando de fundamentarla. Abrazo.

    Roger Alan Koza: Y yo respeto la tuya, y en este intercambio, como en otro, lejos estoy de intentar descalificarte. Me interesa que existan críticos que piensen distintos. Mi respeto por lo que escribiste es total. Es un tibio intercambio por este medio que es una cagada. Abrazo.

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