Sacándole filo al cine

CINÉFILO
(Revista de Cineclub Cinéfilo, de la ciudad de Córdoba)

Paradojas de estos tiempos: se accede muy fácilmente a películas de distintas épocas y procedencias y se discute acalorada y libremente sobre ellas en las redes sociales, pero se reflexiona poco y con liviandad sobre lo que se ve. Podría decirse que se ve mucho pero se aprende poco, o que el consumo rápido y fragmentado lleva a diluír el interés por analizar a fondo lo visto. Ya hay, incluso, influyentes críticos y revistas especializadas que se limitan a reproducir twitts o discusiones vía mail, que en otra época se hubieran desestimado por considerarse equivalentes a informales charlas de café.
En este contexto, es casi un milagro la existencia de la revista cordobesa Cinéfilo, realizada por un puñado de empeñosos amantes del cine bajo la coordinación de Rosendo Ruiz (el realizador de De caravana), como extensión del trabajo que realizan en el cineclub del mismo nombre. No tanto porque se trate de una revista en papel, con calidad en su diseño gráfico (ya que algunos de sus contenidos pueden leerse en la web), sino por el valor de sus artículos y la pasión que evidencian sus autores.
Todos los que escriben en el Nº 13 de la revista, por ejemplo, demuestran ser mejores que la mayoría de los críticos que publican en los medios y sitios especializados más conocidos: a sus conocimientos y entusiasmo por el medio expresivo del que se ocupan suman un empleo atento y riguroso de las palabras (cualidad esencial en un buen análisis escrito, aunque a muchos de sus colegas pareciera no importarles). Por otra parte, cada uno lo hace con un estilo propio.
Fernando Pujato ofrece una descripción afectuosa y admirablemente precisa de Tabú (Miguel Gómes), se plantea una serie de lúcidas preguntas en torno a La noche más oscura (Kathryn Bigelow) y se sorprende ante los recursos empleados en The act of killing (Joshua Oppenheimer). Ramiro Sonzini analiza algunas recientes películas de ficción (Un reino bajo la luna, Holy motors, El puerto, Cosmópolis y otras) deslizando perspicaces observaciones por ejemplo, comparando sus capas de sentido o niveles de lectura con ventanas de internet, además de intentar comprender los motivos del raro hechizo de P3nd3jo5 (“tal vez todos estos pibes sean fantasmas, lo que queda del mundo después de una tragedia”) y entrevistar a su director Raúl Perrone. Santiago Gómez Cragnolino escribe sobre Quentin Tarantino a propósito de Django sin cadenas sin la hueca exaltación de sus fans, y sobre La última vez que vi Macao, última obra del portugués Joâo Pedro Rodrigues, aprovechando los cambios de identidad en los personajes de este director (Morir como un hombre) para inferir “¿Qué es el cine sino un arte de la transfiguración?”. Adrián Martín y Leandro Naranjo utilizan la primera persona del singular sin ponerse ellos mismos como protagonistas de sus textos: el primero para hablar con fervor de Jerry and me (Mehrnaz Saeedvafa) y, por consecuencia, de la obra de Jerry Lewis; el segundo para recorrer las características de thrillers europeos y orientales recientes. Alejandro Cozza parece haberse divertido mucho viendo Stake Land (Jim Mickle), lo cual no le impide examinarla con detenimiento. Finalmente, Martín Álvarez propone una amigable crónica del último BAFICI, sin solemnidad ni cediendo a las consideraciones meramente impresionistas salvo una referencia canchera a Sean Penn o algunos comentarios del tipo “debo volver a verla porque me dormí” y un excelente reportaje a Matías Piñeyro, comentando su obra con extraordinaria claridad (“sus ficciones, si bien incluyen ambientes cotidianos, transcurren en un mundo ligeramente desplazado de sus leyes”).
Es cierto que, por momentos, Cinéfilo busca lectores demasiado informados, como lo demuestra el hecho de que buena parte del último número de la revista esté destinado al brasileño Júlio Bressane, difícilmente conocido entre quienes no hayan asistido al BAFICI. Pero nunca dictamina y, en cambio, comparte generosamente pensamientos y saberes.  Es una lástima que, dentro de la larga lista de publicaciones cinéfilas que han existido en nuestro país, pase desapercibida sólo por el hecho de no hacerse en la ciudad de Buenos Aires.

Por Fernando G. Varea

http://cinefiloweb.com.ar/revista/

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2 pensamientos en “Sacándole filo al cine

  1. El arte debe ser concebido o mirado desde la locación, de lo contrario seremos acólitos de los que han conseguido una posición de poder en el mercado de la cultura, y consecuentemente, repetiremos o alabaremos según haga falta.
    Creo en la honestidad de la propuesta de los que hacen la revista Cinéfilo, es además, una necesidad, no se puede vivir sin espacios donde lo que se diga no responda a intereses especulativos. Que haya al menos algunos espacios. Lo otro abunda. Bien venido Cinéfilo.

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