TV 2013: algunas opiniones

Este año, al margen de la elección de las mejores películas, y teniendo en cuenta que muchos advierten en producciones televisivas (sobre todo series extranjeras) un nivel de calidad que en el cine escasea, Espacio Cine le ha pedido a un puñado de conocedores del medio elegir lo mejor de la TV.  Éstas son sus opiniones. 

DIEGO ROLLE
Co-director de la serie animada de TV Cabeza de ratón
Mis favoritos: Jorge Game of Thrones (3ª Temporada) – Germán, últimas viñetasTerritoriosLes revenants

GABRIEL GUILLAUMET
Realizador, director de fotografía, docente
Horacio y los plasticines (Dir: Cristián Louit – Coproducción Chile-Argentina – Canal Paka Paka). Excelente serie de animación stopmotion y títeres.
Continuará… (4ta. Temporada) (Dir: Mariano Mucci – Canal Encuentro). Programa dedicado a la historieta con muy buena factura técnica y la intervención de Juan Sasturain que le suma muchos puntos.
Filmoteca, temas de cine (Conducción: Fernando Martín Peña y Fabio Manes – TV Pública). Por lejos el programa que fielmente he seguido en los últimos años.
Territorios (Producción: Mauro Boggino, Horacio Ríos, Sofía Pagani, CAR – Canal 5 de Rosario). Me gustó la selección de músicos y la alta calidad en el registro de los temas.
Zaffaroni presenta ‘El Decálogo’ de Kieslowski (TV Pública). El Decálogo tiene una profundidad y una calidad narrativa que no hace falta decir, pero me pareció muy interesante repensarlo a partir de los análisis de Zaffaroni antes y después de cada capítulo, que apuntaban al contenido y no tanto a lo audiovisual.

FEDERICO FRITSCHI
Periodista, productor audiovisual, conductor de Parte del plato
Anthony Bourdain: Parts Unknown (CNN). Cualquier programa que haga el chef Anthony Bourdain me gusta. Por su impronta, por el estilo descontracturado y su forma de preguntar, de entrarle a la gente. Tanto éste como Anthony Bourdain: No Reservations y The Layover son insuperables. Da gusto verlos.
Clase turista (Telefé). Lo dejaron de grabar hace un par de años pero siguen pasando sus capítulos y no quedan viejos. Me gusta cuando los programas no tienen fecha de vencimiento. A este ciclo le encontraron la vuelta, tiene un formato muy entretenido y te invita a visitar diversas ciudades del mundo desde los recorridos que proponen los argentinos que viven en esos lugares. Viajás por el mundo sentado en el sillón más cómodo de tu casa.
Pura química (ESPN). Germán Paoloski es un conductor muy versátil y lleva adelante muy bien un programa que sale por radio y TV, manteniendo un espíritu de estudiantina con onda y contenido. Lo retipen en varios horarios y anda. Logró dar con públicos de diferentes edades y eso lo hace muy potente. Me gusta el clima que generan con los entrevistados, les sacan cosas que no dicen en otros lados. Tiene ritmo, es un programa con swing.
Black mirror. Nunca vi una serie tan tan buena. No sé dónde la pasan porque todas las series me las pasan mis amigos. Se puede ver online. Es la crítica más acertada al uso de las tecnologías que se pueda haber hecho en TV. Entre el placer y la angustia está ese espejo negro en el que todos nos miramos un rato. Tremenda. Tremendamente recomendable.
Antes de salir (Canal 3). Celebro que haya nuevas caras en la TV local. Apostaron por un equipo de trabajo conformado por periodistas jóvenes, con otro empuje, otra impronta. Cuidaron los planos, la escenografía y propusieron otros contenidos. Generaron tan buen clima que se robaron la primera mañana de la pantalla local. Y sin duda los videograph son la vedette del programa (muy divertidos).

PABLO MAKOVSKY
Periodista, escritor, blog Apóstrofe
La premisa de este año es que la distopía, que antes era social, ahora es familiar. Es decir, todas aquellas pesadillas sociales que vemos en películas como El precio del mañana, El vengador del futuro o, para ir a un clásico, Un mundo feliz, ahora suceden de alguna manera en la perversión de lo que conocemos como familia. En ese sentido, las series que mejor entendieron esta premisa y se estrenaron en 2013 son las siguientes cinco:
Ray Donovan (Showtime, 12 episodios). La historia de un fixer que arregla los conflictos criminales de las estrellas de Hollywood pero no ha podido reconstruir los puentes con su familia: desde su padre que es un ex convicto hasta sus hijos que comienzan a asumir solapadamente el legado del padre. Actúan Jon Voight, Liev Schreiber y Elliott Gould.
The Americans (FX, 13 episodios),. El asunto acá es el matrimonio: los Jennings (Keri Russell y Mathew Rhys) actúan como matrimonio, con sus dos adorables hijos americanos que viven en Washington, pero son espías de la KGB y tienen de vecino a un agente del FBI. Es el año 1981 y el FBI persigue comunistas. Todo lo irreal del mundo de los espías –sus lealtades, traiciones y trampas– son más reales en el universo del matrimonio.
Rectify (Sundance Channel, 6 episodios). En los 90 una familia de un pequeño pueblo de Georgia despide a su hijo adolescente, quien se va al pabellón de la muerte acusado de un crimen que no sabemos si cometió o no. Con apelaciones la sentencia a muerte se posterga como 30 años y el hijo sale, vuelve a la casa y al pueblo hecho casi un zombie: un ser suspendido en el tiempo, ni vivo ni muerto. La familia también va contaminándose de esa no-vida. La escribe, dirige y produce el escritor, director y actor Ray McKinnon. Actúa Abigail Spencer, que no es un dato menor.
Top of the Lake (BBC2 + Sundance Channel, 7 episodios). Es el paraíso indie bien entendido, la hicieron productoras de cine australianas en locaciones de Neo Zelanda. Actúan Holly Hunter y Elisabeth Moss, y la escribió y dirigió Jane Campion. O sea, es una película de Campion de poco más de seis horas.
The Fall (BBC, 5 episodios). Como para que quede claro que no es la angelical Dan Scully de X-Files, la primera imagen que vemos de Gillian Anderson nos la muestra con una máscara facial verde (verde: como los marcianitos), en el baño, poco antes de quitársela con una toalla. La puesta en escena de esa aparición es un dato para el espectador atento: Pibe, sacate de la cabeza a aquella agente inmaculada del FBI, esto es Irlanda del Norte, parece decirnos. Anderson persigue a un asesino serial al que vemos cometer sus crímenes y desarrollar su vida cotidiana (es un psicólogo social). Transcurre en Belfast. El título está tomado de una línea del poema de T.S. Eliot The Hollow Men (forma parte de la educación básica de cualquier estudiante avanzado del Reino Unido e incluso Estados Unidos). El relato se apoya en la investigación porque es la investigación la que pone un relato a la pornografía (en todo sentido) de los crímenes.

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