Ilusión de movimiento

No hace mucho, un periodista local intentaba contrarrestar las malas noticias sobre la realidad cotidiana de los rosarinos, que los medios no cesaban de transmitir, ponderando los logros de la ciudad en materia cultural.
Ciertamente, los hechos de delincuencia, corrupción policial y otros males que tanto preocupan podrían encontrar en la producción y difusión de manifestaciones artísticas valiosas un liberador contrapeso. Ahora bien: ¿se encuentra efectivamente la actividad cultural de Rosario a la altura de su renombre o de sus mejores épocas? Ateniéndonos a lo que es especialidad de este espacio –el cine–, todo parecería indicar que el momento no es especialmente fructífero.
El corto Carnaval, de la productora rosarina Avifilms con guión y dirección de la ramonense Lisa Caligaris, ganó merecidamente estímulos en varios festivales (incluyendo un primer premio en el MARFICI), pero casi sin encontrar a su alrededor cortos o largos de ficción de calidad realizados recientemente en nuestra provincia. Los animadores rosarinos siguen dando muestras de empeño y creatividad, y sin dudas son motivo de satisfacción para quienes vivimos en esta ciudad, pero resulta legítimo preguntarse si se superarán excediendo nuevas, previsibles variaciones en torno a Guía de Rosario misteriosa y Cabeza de ratón (producciones oportunamente elogiadas en Espacio Cine, como puede apreciarse aquí y aquí). Varios documentales ponen de manifiesto la lucidez y sensibilidad de sus directores, quienes, sin embargo, deben desvivirse para encontrar espacios de exhibición y lograr romper la indiferencia general de los medios de comunicación. Algunas instituciones que años atrás se caracterizaron por exhibir material audiovisual preciado ya no lo hacen, casi no existen ciclos de cine que sirvan para entrenar la mirada (suelen agruparse películas sólo por su temática) y hablar de espacios donde debatir y reflexionar sobre cine (publicaciones gráficas, mesas de debate) parece una utopía.
Alguien dirá que estos reclamos huelen a nostalgia, en tiempos en que los progresos tecnológicos han hecho endebles las fronteras entre un medio y otro, modificando métodos, herramientas, forma y contenido. O que una producción televisiva o realizada para la web no tiene menos mérito que otra pensada para ser exhibida en salas cinematográficas. Pero, sin desestimar estos y otros argumentos, quien esto escribe sigue pensando que el cine bien entendido –ese que elude la urgencia, el afán didáctico y el rol de testigo que le cabe al periodismo– sigue buscando y teniendo un lugar en nuestra cultura, así como no es cierto que ya no interese el disfrute compartido en una sala a oscuras: basta ver los arremolinamientos cuando hay películas convocantes, funciones a precios razonables o una oferta variada y deseable, como en los festivales.
La realidad es que las notas periodísticas que se ocupan del cine reciente realizado fuera de Buenos Aires analizan y elogian producciones cordobesas, mendocinas o entrerrianas, quedando Rosario directamente excluida. Evidentemente faltan películas rosarinas que (aún con humor o sujetándose a los tópicos de algún género) procuren el camino de la belleza y soslayen lo informativo en pos de búsquedas más arriesgadas y auténticas. Lo mismo podría decirse de publicaciones sobre cine: mientras, aún en el reinado de la web, en Buenos Aires y en Córdoba abundan (de hecho, la mejor revista de cine de los últimos años, Cinéfilo, se hace en la capital cordobesa), acá para encontrar textos sobre cine de un nivel decoroso hay que rastrearlos en los diarios El Ciudadano y Rosario/12, o en algunos blogs que se abren dificultosamente camino en medio de un periodismo de espectáculos frívolo o puramente informativo (ésta es la ciudad, recordémoslo, donde un periodista entrega a gente del medio todos los años promocionadísimos premios sin que nadie nunca cuestione públicamente el dudoso criterio de esos galardones).
A continuación intentamos algunas reflexiones en torno a posibles causas de este estado de las cosas. Ojalá estimulen discusiones, generalmente ausentes en el ámbito local.

  • Al ser tantos los eventos y organismos culturales que dependen de Cultura municipal-provincial (el Centro Audiovisual Rosario, la Escuela de Animadores, el Festival Latinoamericano de Video, Ojo al Piojo, Mirada Mayor, Cine El Cairo, etc.), manteniendo cada uno de ellos equipos de trabajo inamovibles sin convocar a otros, y con el lógico apoyo del Estado para su sostenimiento económico y difusión, los proyectos ligados a lo audiovisual fuera de esa órbita (cursos, ciclos de cine, festivales) resultan quijotadas. A esto se suma que Rosario cuenta (tanto en el ámbito de la realización como en el de la crítica) con tres o cuatro líderes que promueven la autocelebración y rehúsan la competencia. La consecuencia es que quienes no son acogidos por unos u otros andan mendigando oportunidades para ejercer su profesión, como homeless de la cultura rosarina. Los sitios destinados a la programación y, más aún, a la crítica (en medios gráficos, radiales y televisivos), son compartimentos ocupados desde hace tiempo por las mismas personas, cerrados, infranqueables. No todos quienes ocupan esos lugares son competentes, en tanto gente que ha dado claras muestras de capacidad para desempeñarse en esas funciones suele ser ignorada. Contribuye la persistente costumbre de encontrar más valor a todo lo que viene de Buenos Aires, con la mirada puesta más en lo que llega de allí que en lo bueno que puede estar ocurriendo a los costados.
  • Las posibilidades ofrecidas por subsidios y concursos varios que desde hace unos años vienen ofreciendo los gobiernos provincial y nacional son, sin dudas, bienvenidas y, a esta altura, indispensables. Desde un principio Espacio Cine se hizo eco de estas meritorias iniciativas (como lo demuestra la encuesta realizada entre los ganadores del 1º Concurso de Proyectos de Producción y Realización Audiovisual organizado por la Secretaría de Producciones e Industrias Culturales de Santa Fe, apenas iniciado el blog, que puede leerse aquí). Pero,  probablemente, la tendencia a fomentar la difusión cultural, con el énfasis en criterios didácticos y temáticas localistas, ha tenido como consecuencia que, salvo excepciones (Los labios, de Fund/Loza), no se estimulen ensayos audiovisuales más personales y arriesgados.
  • A diferencia de otras ciudades del mal llamado interior, Rosario puede enorgullecerse de contar con varios periodistas que han sido convocados para trabajar en los principales medios de Buenos Aires, donde son conocidos y respetados. Tampoco son pocas las producciones televisivas de distinto tipo que obtienen reconocimientos. Tal vez esta vocación de los rosarinos por la noticia, y la necesidad de dar testimonio de su pasado y presente de luchas sociales y militancia, llevan a relegar la exploración estética o la cinefilia fértil. O, finalmente –y tristemente–, como decíamos aquí, aquella ciudad de riqueza arquitectónica y efervescencia artística fue siendo ganada por otra, más opaca y materialista, en la que las películas reflexivas, los textos lúcidos y las iniciativas culturales más inquietas tienen cada vez menos cabida.

Por Fernando Varea

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23 pensamientos en “Ilusión de movimiento

  1. Interesante nota muy cierta en muchos aspectos. Los otros días fui a ver Relatos Salvajes y re confirme mi humilde opinión que el cine es un espectáculo masivo yo no se si es excelente la pelicula, si es buena o regular, pero su exhibición me permitió disfrutar de una pelicula a sala llena con quizas 500 personas reindose de un gag y eso creo que es lo que hace que el cine funcione no es otra cosa por mas que uno quiera y de vuelta y se repregunte como hacer para que la gente disfrute de algo. Estoy convencido que a las personas le gusta compartir un momento con mucha gente. Siempre que se va a un recital o a una marcha o a ver un partido o la crack bang boom, lo que primero dice cualquier persona es cuanta gente o cuan poca gente. El cine es un espectaculo masivo de contagio y contra eso no se puede ganar, por lo tanto asi tengas la mejor pelicula sino la ve mucha gante que logra contagiar la risa a otros o un buen comentario no va lograr cambiarse nada.

  2. Gracias Javier por tu comentario. Lo comparto hasta cierto punto: con ese razonamiento que planteás algunos piensan que debería existir un solo tipo de cine, o que todas las películas deberían parecerse a RELATOS SALVAJES o EL SECRETO DE SUS OJOS. Hay películas más modestas, sin actores conocidos, que nunca tendrán tanto público pero sí espectadores que las disfruten y logren conectarse de manera íntima y personal con sus realizadores. Una película hecha con $ 2 que recaude $ 3 es un éxito. Por otra parte, he visto en festivales como el BAFICI salas colmadas para ver una de Apichatpong Weerasethakul o Guy Maddin, con el público aplaudiendo al final. Me parece que no hay recetas para el éxito, y que éste es relativo.
    El objetivo de mi nota, de todas formas, era pensar un poco en voz alta sobre problemas más ligados al cine y el periodismo local.

  3. Que tal Fer, excelente el ensayo pero además creo que es una buena punta -o retazo- de una discusión que debe darse, y en eso veo un acierto de tu parte al plantearlo. En el medio hay algunas cuestiones objetables en el análisis, pero que son dignas de revisión y están bien planteadas, por ejemplo aquello de establecer comparaciones con Capital Federal en donde toda industria es favorecida por la coyuntura y fundamentalmente por su micro economía -quizá macro-.

    En mi humilde opinión como cinéfilo y como constante investigador de la conducta de los usuarios y su relación con el cine (justo ahí donde la vida nos encontró alguna vez), estamos ante un nuevo paradigma de la comunicación que absorve particularidades del formato, como vos bien decís, está quedando relegado como actividad de fomento cultural y comienza a situarse (más redituable económicamente y políticamente hablando) en la descarada industria de la propaganda y la “estupidización” -si se me permite la expresión-, industria que por otra parte se importa y cuyo objetivo cumple. La distancia entre Rosario y Córdoba se debe directamente a la posición ejecutiva de personas con más o menos interés en una u otra facción -su estrategia- de las que menciono.

    Abrazo de pantalla grande.
    Fernando.

  4. Gracias, querido tocayo. Es cierto que Bs. As. corre con ventaja en algunos aspectos (no sólo los rosarinos: todos los argentinos vivimos pendientes de lo que pasa allí), pero a veces es cómodo hacer responsable al centralismo porteño de nuestras falencias. Lo que decís de Córdoba está muy claro y lo comparto.
    Un abrazo.

  5. Buenas. Aqui Pablo Rodríguez Jáuregui, animador independiente, docente de la Escuela para Animadores y socio de la cooperativa de animadores.

    Quisiera sumar un condimento a la construccion del balance que intenta el autor del blog.
    Creo que cualquiera de los camaradas realizadores audiovisuales de la ciudad sabe por experiencia que, para ejercer el oficio en forma sostenida, el realizador, aparte de “autor” y “persona sensible” debe constituirse en gestor, contador, cadete y actor político.
    Creo que, mas alla de juicios de valor sobre las producciones independientes locales de distintos formatos, detras de ellas reside una intención y un objetivo (por accion u omisión) de formar parte de la construccion de este entramado que es el panorama cultural de la ciudad.
    En el caso de Cabeza de Ratón y Guia de Rosario Misteriosa (y la gestión de la Escuela para Animadores) que el autor menciona en esta nota, los animadores de la cooperativa elegimos buscar la co-producción del estado municipal desde el 2006, año de la fundación de la Escuela, proponiendo nuestros proyectos y negociando condiciones con la gestión de turno.
    Este uso de los dineros públicos nos compromete a entregar un producto con una clara utilidad didáctica. (otro es el debate sobre si el didactismo desmerece los aspectos creativos o lúdicos de nuestras propuestas).
    La propuesta de Cabeza de Ratón (5 temporadas de 13 episodios ya emitidas por canal 5 y 6ta temporada en producción) y Guia de Rosario Misteriosa contiene desde su pre producción un circuito de exhibiciones acompañadas por sus realizadores que saca todo el jugo posible a las pantallas de las que disponen los centros municipales de distrito, los cines “de rosario” las escuelas y, finalmente la TV de aire y el cable. A dos semanas de su estreno, Guia de Rosario Misteriosa 2 ya tuvo 6 proyecciones en el Cine El Ciro, Cine Lumiere, Centro Municipal de Distrito Noroeste, con público general y grupos de escuelas sumando en 15 dias unos 2500 espectadores,
    Los realizadores estamos presentes en cada función para recibir la devolución del público, mayormente infantir y resucitar ese “Cine Debate” que proponía Victor Iturralde hace 30 años en “Cine Club Infantil”.
    Durante octubre hay programadas 6 axhibiciones más en el Cine Monumental, Cine Diana, Distrito Noroeste y Cine Lumiere.
    EL caracter localista de estas producciones las convierte en NO COMPETITIVAS fuera del circuito local. Esto también es una decisión tomada.
    Personalmente no me desvela que los medios porteños no nos registren.
    Creo que es un dato no menor dentro del balance del “Estado de las cosas” las fuentes de las que pueden provenir los fondos que financien las nuevas producciones audiovisuales rosarinas (si hay otros que no sean los estatales, la alternancia del trabajo “de autor” con los trabajos comerciales o la inversión del dinero propio, que me lo haga saber) y no me parece mal que tanto la municipalidad como la provincia por medio del ES pongan sus condiciones para financiar esas producciones.

    Atentos saludos a Fernando y sus lectores.

    PRJ

  6. Pablo:
    Desde ya que tengo claro que un realizador no puede vivir del aire y debe gestionar, negociar, etc. Pero, aunque sea en su tiempo libre, si es que lo tiene, y sin caer en gastos irresponsables, podría (¿debería?) darse el gusto de expresarse y contar lo que realmente quiere. Sin intenciones de ponerme de ejemplo de nada, este blog me permite muchas cosas sin gastar ni cobrar un peso, mientras con otros trabajos me gano la vida.
    Vuelvo a decir que tu obra y el trabajo en general de la Escuela para Animadores me parece que están entre las creaciones más valiosas (y exitosas) que ha dado el quehacer audiovisual local. Y no creo que lo didáctico o lúdico las desmerezca (no es lo que escribí), sino que me parece deseable esperar de Uds. alguna propuesta diferente. Tiene que ver con el perfil educativo y de difusión cultural o histórica de la mayoría de las producciones que veo que se estimulan en nuestra provincia. Trabajos experimentales como los de Luis Bras no tendrían apoyo, por ejemplo. De todos modos, es sólo una causa posible de la escasez de películas santafesinas más personales o inconformistas.
    Tampoco a mí me parece que los rosarinos tengamos que estar pendientes de que los medios porteños nos registren (de hecho, fijate que cuestiono la costumbre de poner más atención en leer y consumir lo que viene de Bs As que lo bueno que puede estar haciéndose en Rosario). Pero tampoco me parece beneficioso cerrarnos y acotar la mirada sólo a nuestra aldea.
    A todo esto, es un honor para mí que te hayas tomado el trabajo de leer lo que escribí y hayas dejado un comentario.

  7. Fernando, ¿porqué decís “nuestras falencias”?… ¿Acaso vos pensás que la cercanía a esta capital mundial no afecta toda la geopolítica santafesina?. Obvio que es mucho más sencillo de argumentar en un debato que plantea muchas cosas, si cerramos el mismo diciendo “y bueno, el único problema es que tenemos a Bs.As. muy cerca…” nos aburrimos, pero ocurre que la otra alternativa es aceptar (tal como vos decís) que hay ciertas falencias que nos hacen totalmente responsables de la poca creatividad rosarina… y realmente no creo que esto sea así, creo que hay mucha más creatividad que fomento (a pesar de todo el esfuerzo enumerado por Pablo Rodríguez Jáuregui), evidentemente… no alcanza. Pero la discusión tiene que empezar acá mismo: ¿porqué no alcanza?, ¿podemos hacer un discurso más positivista y aportar datos al respecto de lo que intentamos dilucidar?… ¿Cuanta distancia hay entre nuestra ciudad y otras tantas de este país?…

  8. F.Cuadrado:
    Seguir haciendo responsable de lo que en Sta. Fe no hacemos o hacemos mal a la influencia mediática y el poder económico y político de Bs As, me parece cómodo. Hay producciones locales recientes como EL GRAN RÍO, de R.Plataneo, o LOS TELEFÉRICOS, de F.Actis, que lograron su exhibición en salas de Bs As y buenas críticas en medios porteños. El problema es que no hay mucho para mostrar y que los que lo intentan son, generalmente, los mismos que vienen haciendo cine desde hace años.
    Dejo acá links de un par de notas en un diario porteño que me parece que sirven para ilustrar lo que quiero decir. Desde ya, no es que se tenga que estar pendiente de lo que se publica en Bs As, pero el hecho de que, por ejemplo, se hable del “ascenso irresistible del cine cordobés” o de “un cine made in Crespo (Entre Ríos)”, son indicadores de que acá, en la 2ª (o 3ª) ciudad del país, algo está faltando.
    http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-31378-2014-02-18.html
    http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-31716-2014-03-27.html

  9. Pingback: Entrevista a Claudio Perrin – Parte 2 | MIRAR Y VER

  10. Fernando, será mucho pedir una consideración acerca de los méritos de Carnaval? Desde ya, muchas gracias.
    Ernesto

  11. CARNAVAL me gustó como retrato de la melancolía y la soledad en un pueblo santafesino, con un trabajo preciso de ambientación y composición de sus planos fijos. Me pareció interesante, además, el recurso de sugerir los festejos del carnaval en off.
    Un gusto, Ernesto, que pases por acá.

  12. Sí, Carnaval es un ejercicio estilístico, pero no entiendo muy bien ni su riesgo, ni su innovación. Yendo a tu nota inicial, creo que Bronce no debería estar como parte de ninguno de los grupos que mencionás, porque si bien se benefició de un premio de Espacio Santafesino, ese premio llegó cuando ya estaba terminada, inclusive habíamos hecho la mitad del proceso de corrección de color, absolutamente a pulmón, y entonce el premio vino a cubrir parte de nuestro trabajo en forma retroactiva. Sí puedo convenir conque el premio le abrió las puertas del cine El Cairo, lo que resulta muy significativo para su exhibición y contacto con el público en las mejores condiciones. Lo que también permite que suceda lo siguiente: me escribe Claudio, “ayer, faltando cinco minutos para que termine la película, un señor se levanta y se va, al salir se encuentra conmigo y me dice -en esta película ya insultaron cinco veces! Quién hizo esto?, Perrín responde -yo la hice. -Vos la hiciste? -Sí -Dedicate a otra cosa! y ya de lejos: -es un bodrio!” Bien podría decirse que Bronce salió del núcleo de los cineastas para finalmente llegar al público.
    En la Escuela de Cine de Rosario, algunos nos preguntamos y preocupamos por el estancamiento, claramente puesto de manifiesto, por ejemplo, en el último Festival Latinoamericano de Cine de Rosario. Un lugar donde hace tiempo era algo normal que trabajos de la EPCTV fueran premiados y donde hoy vemos que varias escuelas del resto del país han mostrado propuestas muy superadoras. Este amesetamiento creo que pone de manifiesto el agotamiento de su propuesta educativa, que necesita primero tomar conciencia del problema y después, trabajar para superarlo. Los propios orígenes de la Escuela, un taller de cine de aficionados, que para nada suponía pasar de un nivel amateur, han regido su forma educativa. Esa forma de “trabajar con amigos” da por resultado una fuerte endogamia que sin renegar de sus costados positivos, hacen por otro lado muy difícil y dolorosa la inserción de los egresados en la industria audiovisual. El resto de las instituciones educativas rosarinas del rubro audiovisual, en buena medida son desprendimientos del mismo tronco, por lo que no es dable esperar que haya resultados diferentes. Hace un tiempo, un exalumno David Pire, desde su cursada en la UNR, realizó una tesina donde estudió el currículum de la EPCTV y que podría ser tomada como un disparador para empezar a trabajar sobre su problemática. Parte de ese trabajo está aquí: http://prezi.com/7amm_co6ltha/aportes-para-la-transformacion-del-curriculum-de-la-escuela-provincial-de-cine-y-television-necesidades-academicas-de-los-estudiantes/

    Otro hecho que no debe soslayarse es la cuestión política. Página/12, el diaro que ponés como ejemplo, está en las antípodas de los gobiernos municipal y provincial, y es algo lógico que nos ignoren y ninguneen.

    Por otro lado, la creatividad tiene reglas inescrutables y así como en un momento fuimos la capital de la música con la Trova, los tiempos cambian y la creatividad se muda a otro lado. Eso no debería preocuparnos, si hacemos las cosas bien. Un abrazo

  13. Gracias Ernesto por aportar con sinceridad tus puntos de vista. Van algunas aclaraciones:
    – CARNAVAL, aún imperfecta, es de esas obras en las que el “cómo se cuenta” importa más que el “qué se cuenta”. Más aún: su forma es lo que le da sentido. Eso me parece valioso.
    – No hice mención a BRONCE en esta nota.
    – No creo que las referencias generosas de críticos de Página/12 al “cine cordobés” o a películas de directores entrerrianos responda al oficialismo del diario: suele haber en este medio elogios al BAFICI y a películas de la FUC, por ejemplo.
    – Respecto a no preocuparse si se hacen las cosas bien: no todos estamos dispuestos a darnos cuenta que no estamos haciendo las cosas bien. Por eso a veces es necesario que alguien lo haga notar.
    Un abrazo.

  14. Fernando, resumo o reformulo tu pregunta y la contesto ¿Se encuentra la actividad cinematográfica y audiovisual de Rosario a la altura que los rosarin@s queremos? Para mi no. Tenemos mucho por hacer y mejorar para alcanzar el nivel productivo deseado. Y uno de los pilares necesarios para ese crecimiento es el educativo, donde creo que debemos abandonar la formación de realizadores audiovisuales integrales y avanzar a una educación con especializaciones en los principales roles de trabajo que comprende una producción audiovisual. Abajo les copio el link de mi tesina, sobre la necesidades de aprendizaje de los estudiantes de la EPCTV, donde en las últimas dos páginas pueden leer las conclusiones que sintetizan mi investigación. Abrazo compañeros https://drive.google.com/file/d/0B-cKrsRsoqanRXMxU2tpZXYzQzg/view?usp=sharing

  15. Muy interesante tu trabajo David. Y comparto tu inquietud, aunque creo que la especialización por roles de trabajo podría ser una de las soluciones, no la única ni probablemente la más importante. Creo que hay en Rosario una dificultad grande para armar buenos equipos de trabajo, tal vez porque las posibilidades de trabajo son pocas (en cine, TV, periodismo) y eso genera una fuerte competitivdad, o tal vez porque en una ciudad relativamente chica deben convivir (dificultosamente) personas con intereses y miradas sobre el cine muy diferentes. Otro motivo puede ser que algunas instituciones vinculadas con la enseñanza o la difusión de producciones audiovisuales se encuentran anquilosadas, poco dispuestas a renovarse.
    Gracias por participar de este incipiente debate.

  16. Ya que Fernando menciona oportunamente a actores culturales como “homeless de la cultura rosarina”, me permito preguntar si no es la cultura de la ciudad en sí la que empieza a sufrir una situación de abandono o incluso orfandad. Mientras bares con propuestas válidas cierran sus puertas, (La viè en rose, Lennon… sin mencionar El Sótano o Willie Dixon, que serían tema para otro debate), los ciclos de cine ciertamente son cada vez menos y los jóvenes profesionales que egresan tanto de escuelas relacionadas con el arte o la comunicación se ven no obligados, pero sí inducidos a mirar hacia otro lado; no llevan inevitablemente a la falta de renovación que se menciona. Los espacios culturales en Rosario son reducidos (idea posiblemente refutable) o al menos víctimas de la no difusión. Los cambios no se van a dar, mientras no haya espacio para los más jóvenes. A cambio, esos nuevos profesionales tienen que generar un compromiso ineludible con la profesión que eligen y con la oportunidad que idílicamente deberían tener. Parece, al menos desde la suposición, una premisa necesaria. Concuerdo en lo cerrado de algunos círculos, y concluyo que es uno de los puntapié necesarios para un cambio, para una salida a este “estancamiento” (cito de un comentario anterior) que sufre evidentemente la cultura audiovisual rosarina.

  17. Gracias, Martín (columnista de lujo que hemos tenido en Espacio Cine durante un tiempo), por dejar tu comentario. La renovación implica, es cierto, darle espacio a las nuevas generaciones, y lo que planteás acerca de las dificultades de los jóvenes profesionales para ejercer su vocación es una triste verdad. Como espectador, me preocupa ver que quienes hacen cine en Rosario son, salvo excepciones, los mismos que vienen haciéndolo desde hace muchos años. De todas formas (así como puede haber jóvenes exitistas y con una formación cultural insuficiente) también me parece que sería valioso sumar a la labor que se lleva a cabo en distintas instituciones, escuelas de cine, etc. el aporte de tipos con años de experiencia en lo suyo y una concepción abierta y moderna sobre el cine.
    Hoy leía declaraciones del director del Centro Cultural Fontanarrosa preocupado por los problemas que se generan de noche en la plaza Montenegro: volvemos al punto de partida de mi texto, y a la pregunta acerca de hasta qué punto las actividades culturales pueden desarrollarse al margen de ciertos problemas graves que afligen a la comunidad.
    Un abrazo.

  18. Pido disculpas por lo caótico de mi comentario anterior. En buena medida se debe a la falta, no ya de espacios donde discutir, sino de interlocutores. Bienvenido sea pues, este espacio.
    Con relación a los jóvenes creo que como nunca las condiciones tecnológicas han democratizado la producción audiovisual. Pero, comparando los tiempos con los de mi juventud, creo que por un lado y paradójicamente, la falta de “prohibiciones” de alguna manera relaja las necesidades expresivas. Y por favor, que no se tome esto como una postura a favor de limitación alguna. Por otro lado, siento que los jóvenes, a fuerza de pecar de jovato, no trabajan lo suficiente, ni en los guiones, ni en los rodajes, ni en las post, ni en las exhibiciones. Estimo que tal vez sea por las facilidades tecnológicas. No estoy del todo seguro. Hay en el aire una sensación de que todo debe ser instantáneo. Pero claro, esto mismo debe suceder en todos lados. En Side by side, documental que indaga sobre la muerte o no del celuloide, hay quien afirma que sin la presión de los costos del film, ahora da lo mismo poner cualquier cosa frente a la cámara. De nuevo, esto no explica el bajón “rosarino”. Claro que un buen currículum y cierta astucia en las carpetas presentadas y en las defensas de los proyectos, seguramente allanan los proyectos de los “consagrados”. Pero tampoco creo que sea “culpa” de los jurados. Insisto en que la clave pasa porque los jóvenes debe esforzarse más en todos los ítems. Y esto empieza en las escuelas. Estudiando más y exigiendo más a sus docentes. Que la viveza de pasarla fácil tiene patas cortas. Y que te feliciten por un trabajo mediocre, solo te asegura que los de siempre seguirán ganado todos los espacios.

    Párrafo aparte quiero compartir la felicidad de que Bronce, producto absolutamente rosarino e independiente, haya llegado a su tercera semana de exhibición y que eso se deba a que lleva espectadores a la sala, es un hecho que no se si tiene antecedentes. Ya que Martín cita a la difusión, nuestros medio vernáculos necesitan de los “premios” foráneos para difundir las obras rosarinas. Vieja rémora que acompaña desde siempre al cine y al teatro “de acá”. Me consta que no es mala leche, sino solamente mediocridad. Y acá no hay escuela de críticos a la que echarle la culpa.

    Pero no todo es bajón.

    Gracias por leer, y más que nada, por opinar.

  19. Muy de acuerdo con todo lo que decís y con algunas de tus dudas, Ernesto.
    Mi opinión sobre BRONCE está en otro post de este blog: de verdad me alegra que le esté yendo bien a la película, pero no me convence que el cine de ficción realizado en Rosario siga siendo el resultado de la misma fórmula de 20 o 30 años atrás: pocos recursos + buenas intenciones, y no mucho más que eso. Recuerdo cuando una importante productora porteña, siendo miembro del jurado de Pizza Birra y Cortos (Gálvez) hace dos años, se sorprendió delante mío al ver LOS TELEFÉRICOS y me preguntaba “¿Es rosarina? ¿Esto que muestra es Rosario?”… Creo que Rosario está en condiciones de plasmar productos que no parezcan los “patitos feos” en festivales, muestras de cine o donde se exhiban. Los motivos de por qué casi no se hacen o por qué los pocos que se hacen no trascienden fuera de la ciudad (sigo pensando que es importante eso) es una cuestión para discutir.

  20. Si tengo que entender que Bronce para vos es un “patito feo”, me parece que esta charla, al menos de mi parte, amablemente, se termina acá.

  21. Obviamente Ernesto no estoy hablando de “fealdad”, tampoco específicamente de BRONCE. Me refiero a las ficciones realizadas en el “interior” del país que por sus limitaciones (de recursos, pero sobre todo en el guión y la puesta en escena) suelen ser relegadas y recibidas con indiferencia fuera del ámbito local. Con la expresión “patito feo” quise decir: las últimas de la fila, miradas con más compasión que respeto o admiración.
    Ahora sí, respecto a BRONCE: mi opinión (que no es más que eso: una opinión) está resumida en el texto que vos leíste https://espaciocine.wordpress.com/2013/10/07/bronce/ Supongo que no verás mal que podamos tener distintas opiniones sobre esta película. De todos modos, permitime contarte que el propio C.Perrín leyó y me agradeció el texto, lo recomendó en facebook y twitter, y subió el link al sitio de la película.

  22. Siento que la charla tomó por caminos muy resbaladizos. Guiones de mala calidad, disfrazados tras actores famosos y producciones con mucho dinero, son los que más abundan en el cine argentino actual, y no especialmente en el “interior”, sino en muchas de las producciones “industriales” entre las que también están algunas donde ha trabajado la “importante” productora, que sabrá ella qué vio o dejó de ver de las producciones rosarinas. La verdad su opinión me importa tres rabanitos. Me interesó tu primer comentario, el que dio origen a esta nota, pero las ramificaciones (de algunas me hago cargo), están corriendo el eje a comparaciones forzadas y traidas de los pelos. Sin ir más lejos, Los teleféricos y Carnaval tienen en común solo dos cosas, su origen “rosarino” y que son productos audiovisuales.
    Terminando con el tema Bronce (supongo que ya a nadie le debe importar esta conversación) se que en su momento y para la crítica, la viste en DVD, vaya a saber en que condiciones, que eso se trasluce en tu crítica, y justamente por eso te instaba en el comentario que te hice en este blog, a que la volvieras a ver pero esta vez en una sala de cine, con el tamaño de pantalla y la calidad sonora que brinda El Cairo.

  23. Ernesto:
    A mí la opinión de la productora porteña a la que hice referencia me importa. No más que la tuya o la de Pablo Rodríguez Jáuregui, pero me importa. Y no porque sea “productora” ni porque sea “porteña”, sino por su experiencia y porque (por lo que pude apreciar al conocerla) sabe de cine: eso me parece suficiente, más allá de si vio muchas o pocas películas rosarinas.
    Es cierto que CARNAVAL y LOS TELEFÉRICOS son distintas, pero creo que tienen algunas cosas en común, por ejemplo que no usan un tema prestigioso como coartada para parecer “importantes”, en ambas además se nota que encuadres, planos y locaciones han sido muy pensados, en función de lo que han querido contar.
    Tenés razón que el planteo inicial de este post derivó en otras cosas, pero me parece interesante lo que discutimos, incluso aunque tengamos algunas ideas diferentes. Vuelvo a agradecerte tu intervención, y ojalá más gente se hubiera enganchado y dejado su opinión (y rebatido las mías).

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