Scola, Rivette, Zulawski y la censura argentina

Si muchos cinéfilos jóvenes desconocen hoy a Ettore Scola, Jacques Rivette y Andrzej Zulawski, realizadores fallecidos en las últimas semanas, seguramente se debe a que sus películas más recientes han tenido poca difusión y sus nombres permanecían semiocultos en la vorágine de datos que van superponiéndose, en busca de la novedad. Pero hubo épocas en las que si un director prestigioso era ignorado, podía ser porque –lisa y llanamente– sus películas estaban prohibidas.
Estando cerca un nuevo aniversario del golpe militar con el que, en marzo de 1976, se inició una dictadura que restringió atrozmente derechos y garantías constitucionales, no viene mal recordar cómo a los argentinos se los privó (durante ese y otros gobiernos previos) de apreciar y juzgar sin intermediarios obras como las de estos tres destacados directores europeos.
SCOLA. Aunque ya tenía detrás una interesante trayectoria como periodista, guionista y realizador, la popularidad del italiano Ettore Scola (1931/2016) llegó con sus películas Nos habíamos amado tanto (1974, C’eravamo tanto amati, premiada en el Festival de Moscú), Feos, sucios y malos (1976, Brutti, sporchi e cattivi, Premio a Mejor Director en Cannes) y Un día muy particular (1977, Una giornata particolare, doblemente nominada al Oscar, por Mejor Film en idioma extranjero y Marcello Mastroianni por Mejor Actor). La primera, que recorría la historia reciente de Italia siguiendo las vidas de tres amigos enamorados de una misma mujer, se estrenó en 1976 y fue una de las tres películas más vistas en Argentina ese año (después de Infierno en la torre y La carrera de la cebolla), aunque se había exhibido con cortes asestados por el Ente de Calificación Cinematográfica. Algo similar ocurrió con Un día muy particular (sobre el vínculo que se establece entre una agobiada ama de casa y un vecino suyo, homosexual antifascista, mientras Hitler visita Italia), estrenada el año siguiente. Peor le fue a Feos, sucios y malos, descarnado retrato de una familia marginal, que se mantuvo prohibida durante la dictadura y pudo estrenarse ocho años después de su realización, el 29 de marzo de 1984 (apenas recuperada la democracia y abolido el Ente), apta para mayores de 18 años. El éxito alcanzado por ésta y otras películas de Scola a mediados de los ’80 (El baile, Macaroni, La familia) llevó a la reposición de Nos habíamos amado tanto y Un día muy particular, ahora completas, y a estrenar tardíamente La noche de Varennes (1982), el 19 de julio de 1986.
RIVETTE. Cineclubista, cortometrajista y asistente antes de filmar su primer largometraje (París nos pertenece) como parte del movimiento de la Nouvelle Vague, el francés Jacques Rivette (1928/2016) no ha tenido demasiadas oportunidades de hacer conocer sus obras al público argentino, probablemente por lo extensas y poco demagógicas. La belle noiseuse (1991, doblemente premiada en Cannes), por ejemplo, llegó a ser muy valorada en círculos cinéfilos a partir de su circulación en VHS, pero nunca se estrenó en cines. La única de sus películas esperada con expectativa –y estrenada con escándalo– fue La religiosa (1966, Suzanne Simonin, la religieuse de Denis Diderot), basada en una novela epistolar de Diderot, sobre una joven (interpretada por Anna Karina) que, forzada a ser monja, es maltratada y acosada en dos conventos diferentes, lo que la lleva a fugarse y finalmente suicidarse. Rivette había tenido problemas para hacer su película en Francia, que terminó siendo prohibida por M. Yvon Bourges, ministro de información del gobierno de De Gaulle. El episodio de censura despertó reacciones como la de Jean-Luc Godard, quien le escribió al ministro André Malraux: “Es realmente siniestro ver a un ministro gaullista de 1966 temeroso de un enciclopedista de 1789. Usted no podrá comprender por qué en esta carta le estoy hablando por última vez, ni por qué en el futuro no le estrecharé ya la mano”. En 1967 se levantó la prohibición del film, que participó del Festival de Cannes. En Argentina lo compró la distribuidora Centuria –que en esos años trajo también Belle de jour (Luis Buñuel) y Juegos nocturnos (Mai Zetterling)–, pero se estrenó tardíamente (en agosto de 1969) y con cortes que aplicó la censura local por un total de 18 minutos. El crítico uruguayo Homero Alsina Thevenet señala en un número de la revista Cine & Medios que los cortes incluían diálogos, lo que significaba “saltos de imagen y sonido” y “la ilación interrumpida de algunas secuencias”.
ZULAWSKI. Después de haber estudiado filosofía y cine, y de ser asistente de Andrzej Wajda y otros directores, el polaco Andrzej Zulawski (1940/2016) comenzó a sorprender con sus trabajos como director: dramas alucinados y sacudidores que tuvieron dificultades para estrenarse en su país. Lo importante es amar (1975, L’important c’est d’aimer) obtuvo cierta repercusión internacional por la actuación protagónica de Romy Schneider, pero no llegó a estrenarse en nuestro país. Un film anterior de Zulawski, La tercera parte de la noche (1971, Trzecia czesc nocy) se conoció aquí diez años después de haberse filmado, seguramente por la expectativa despertada por otro film suyo, Una mujer poseída (1981, Possession), en el que Isabelle Adjani –actriz que ya había sido, poco antes, la Adela H. de François Truffaut y una de las hermanas Brönte en el film de André Techiné– interpretaba a una mujer perturbada que abandona a su marido y cuyo amante oculto parece ser un monstruo. Una mujer poseída se estrenó en Buenos Aires el 10 de septiembre de 1981, con siete minutos menos de los 127 originales, y sin la respuesta de público esperada. A las salas de cine de Rosario no llegó, por presiones de la extinta Liga de la Decencia: el contador Pedro M. García, inspirador de la Liga, consideraba que el film contenía “crudas escenas de aberración sexual y violencia”, por lo que, según decía, quien lo exhibiera bien podía ser penado con un período que iba de dos meses a dos años de prisión. Daniel Briguet recordaba no hace mucho en una nota para un diario local que algunos críticos tuvieron que viajar a la localidad vecina de San Lorenzo para ver la película, ya que aquí estaba interdicta. Abolidas ya las normas de censura en nuestro país, La mujer pública (1984, La femme publique) se estrenó el 27 de febrero de 1986, completa y apta para mayores de 18 años, aunque –mediando avisos publicitarios que aprovechaban los desnudos de la protagonista Valérie Kaprisky– confundida con productos sexplotation que entonces proliferaban en la cartelera. El último film de Zulawski estrenado en Argentina fue Sinfonía pasional (1991, La note bleue, sobre un episodio de la vida de Chopin), en octubre de 1994.

Por Fernando G. Varea

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3 pensamientos en “Scola, Rivette, Zulawski y la censura argentina

  1. Querido Fernando, Una mujer poseída fue exhibida en el Cine Club Rosario. Yo tendría 14 o 15 años y allí la ví pese a ser menor. Año 82 u 83. Tal vez la memoria me falle y su exhibición fue posterior pero esos años en Cine Club fue un respiro frente a la censura. Habría que consultarle a Alfredo. Abrazo

  2. Es probable que haya sido así, Pablo, pero debe haber sido un tiempo después. Una de mis primeras experiencias como socio de Cine Club Rosario fue LA TERCERA PARTE DE LA NOCHE, que me dio vuelta. Un abrazo.

  3. Pingback: Escritura esencial sobre cine #01 – Enero/Febrero 2016 | LAS PISTAS

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