Preguntas en torno a nuestras pantallas públicas (II)

Hace unos días publicábamos las respuestas de los programadores y coordinadores de los cines El Cairo y Arteón y de los centros culturales Fontanarrosa y Lumière a nuestras dudas acerca de cómo eran elegidas las películas que programan en dichas salas (nota que puede leerse aquí). Ahora compartimos con los lectores de Espacio Cine lo que nos ha expresado un representante de 5RTV –el primer canal público de la provincia de Santa Fe, próximo a cumplir dos años de existencia– respecto a la elección del material audiovisual que se difunde en este medio.
FABIÁN GALLEGO
(Subcoordinador artístico de 5RTV – Radio y Televisión Santafesina S.E.)
– ¿Quién o quiénes programan las películas que emiten en el canal? ¿Qué criterios se tienen en cuenta para seleccionarlas?
– En la selección y programación del cine dentro de 5RTV participan diferentes personas de varios departamentos. La programación como tarea de ubicar en día y horario los envíos la lleva el Departamento de Programación, que es el encargado de dar coherencia a las grillas y orden a los programas, series, películas, coberturas y otras piezas que la componen. La selección de los films corresponde al Departamento de Arte y se ajusta según el ciclo en el que se emiten. En este momento contamos con tres ciclos de largos de ficción y uno de cortos del cine mudo. Entre los largos, encontramos un ciclo de cine nacional, con presentador y contextualización del film; uno de directores consagrados, donde un presentador y un invitado relacionado al medio audiovisual conversando sobre el film presentado; y un ciclo diario por la tarde con películas dirigidas al público en general. Nuestro criterio de selección está definido de acuerdo con las pautas de participación, divulgación y compromiso expresadas en la creación de RTS S.E. Damos prioridad a los contenidos generados en la provincia, apuntando a difundir nuestra cultura, a generar fuertes vínculos afectivos con nuestro territorio mientras damos a conocer formas de vida, lugares, modos de producción y temáticas que constituyen a nuestra provincia. En Noche de cine, el ciclo nacional. Las películas seleccionadas son grandes obras de las últimas décadas, algunas de directores consagrados y otras de directores noveles. Encarnación, Un oso rojo y Bolishopping son ejemplo de la oferta variada y de calidad que proponemos en nuestra pantalla. En el marco de este ciclo nacional hemos ubicado una gran cantidad de films de realizadores santafesinos como Hugo Grosso, Florencia Castagnani y Héctor Molina. Como canal público tenemos la tarea intransferible de difundir los realizadores de la provincia y hemos puesto al aire obras consagradas por el público de todo el país como A cada lado y otras que, sin ser de menor valor, se han vuelto difíciles de encontrar o rara vez se programan, como es el caso de El investigador de ciudades de Fernando Zago y 10 mil atados de Daniel Mancini. Estamos preparando una nueva temporada de este ciclo nacional y provincial y ya contamos con Umbral, la premiada película de Claudio Perrín. Noche de cine estrena los jueves a las 22 y repite los sábados en el mismo horario. En los ciclos Noche de cine y Grandes directores contamos con la ayuda imponderable del periodista y crítico rosarino Leandro Arteaga que, además, conduce ambos envíos semanales. Grandes directores es un ciclo dedicado a presentar títulos referenciales de realizadores internacionales. El programa recrea un living y en él se ubican Arteaga y un invitado para intercambiar opiniones sobre la película y su director. Hemos emitido películas como Tootsie de Pollack, Átame de Almodóvar y La conversación de Coppola, y hemos tenido invitados de la talla de Andrea Fiorino, Juan Aguzzi y Gustavo Escalante. También está en preparación una nueva temporada para este ciclo. Grandes directores se emite los domingos a las 22. Por último, dentro del cine de ficción, tenemos el ciclo Tardes de novela. Es un ciclo de películas internacionales que se emite de lunes a viernes, de 16 a 18, con títulos en español latino y apuntado a completar un segmento de programación distendido. Como canal público, contamos con recursos limitados y ciclos como éste ayudan a dar continuidad a nuestra pantalla, con películas de bajo costo pero buen nivel. Nuestra política es ubicar los estrenos y las producciones locales dentro de las franjas de mayor encendido para potenciar la difusión de contenidos locales y dejar los horarios marginales para producciones foráneas, a la inversa de lo que ofrecen los canales privados de la provincia. Además de los espacios dedicados a los largos, tenemos un ciclo semanal de media hora de cine mudo. Pablo Suárez, su presentador, es licenciado en Historia, escritor, músico y redactor publicitario y elige y pone en contexto cada corto mudo del programa. Han pasado ya piezas de Chaplin, Lloyd y Keaton y en las semanas próximas se sumarán personajes como Gloria Swanson y Fatty Arbuckle.
– ¿Qué espacio ocupa en la programación el cine realizado en la provincia de Santa Fe? Hace poco hubo una discusión en redes sociales por considerar que así como se programan documentales de la Televisión Alemana podrían hacerlo también con documentales santafesinos.
– Para el canal toda la producción realizada en la provincia es importante, a la vez que es resultado y motor de nuestra actividad. El 80% de los contenidos que presenta 5RTV es de producción provincial. Hay ciclos producidos íntegramente por el canal, como son los de emisión diaria: tres noticieros de una hora, Aventurados, infantil de media, y Tardenautas, programa joven de una hora. También producimos de manera integral varios programas semanales de debate, deportes y noticias internacionales. Entre las co-producciones en las que participamos podemos encontrar a 7 Latidosel programa de la EPCTV, Automovilismo Argentino, ciclo sobre las distintas categorías de la disciplina  y El cielo que nos une, una bellísima serie documental grabada en distintos países de Latinoamérica. El cine de la provincia tiene dedicado un espacio junto al nacional en Noche de cine, donde emitimos largos de ficción y apuntamos a generar nuevas temporadas con una mayor cantidad de películas realizadas en la provincia. El cine documental tiene su espacio en un ciclo que estrenamos hace un par de semanas y se llama Archivo documental. Este ciclo cuenta con piezas de media y corta duración de realizadores de la provincia. Los primeros capítulos están dedicados a Fernando Irigaray y el DCM Team y a Lucrecia Mastrángelo. Con el correr de los capítulos iremos incorporando a otros realizadores y realizadoras de la provincia y sumaremos más material de Señal Santa Fe y Espacio Santafesino. Al momento de aparecer esta nota se estarán grabando los pisos para Los transmisores, Van y El caso Melincué, de Señal Santa Fe.
Con respecto a la discusión que se dió en FB, y en la cual participé, poco me queda por sumar. Emitimos documentales de Deutsche Welle y Russia Today a través de acuerdos con ambas cadenas. Esto nos permite incorporar puntos de vista diferentes a los que propone la televisión internacional de mayor llegada e incluir en nuestra programación piezas de gran calidad artística y de temática variada. De todas formas, la presencia de estas producciones no impide la proyección de producciones documentales locales. No se da competencia entre ellas ya que las producciones de DW y RT se emiten fuera del horario central y las locales, como el caso de Archivo documental, se emiten en el primetime. El estreno de Archivo documental es los días lunes a las 23 y repite los sábados a las 20. Me gustaría sumar a la respuesta el espacio que estamos brindando al cine de animación. Dentro de los ciclos Aventurados y Aventurados Finde emitimos El viaje de Gaia, de Pablo Rodríguez Jáuregui, Anselmo quiere saber, de Juan Álvarez Neme y Conejos y Super conejos, del super joven Ezequiel González. Actualmente estamos ampliando los ciclos con nuevas piezas de animadores y animadoras de la provincia. En resumen, el cine santafesino, en todas sus expresiones, tiene lugar en nuestra pantalla y ocupa un espacio de relevancia ante cualquier elección, pero no nos olvidemos que 5RTV es un canal de televisión y, como tal, tiene una programación compuesta por contenidos producidos para ese tipo de pantalla, con duraciones ajustadas a los ciclos y estructura de temporadas.
– Teniendo en cuenta que se trata de un canal público: ¿de qué manera se posibilita la participación de la comunidad?
– 5RTV es el canal público de la provincia y es por lo tanto un servicio esencial para la participación, la divulgación científica y cultural, el fomento de la educación, para el conocimiento de los derechos, de la tradición y del territorio. La participación de la comunidad se logra a través de articulaciones con organizaciones intermedias, constituidas legalmente o como formaciones temporales. Ejemplo de ello creemos que es interesante mencionar los acuerdos logrados con la Escuela Provincial de Cine y Televisión, que dio como fruto el programa 7 Latidos; el convenio firmado con la escuela de Comunicación Social de la UNR para la grabación en sus estudios del programa En clave Salud; y las relaciones permanentes con el Instituto 18 y la Facultad Católica de Santa Fe sobre asuntos periodísticos y de producción audiovisual. También, en la misma línea, fue para nosotros una experiencia muy interesante el lanzamiento de un llamado provincial de propuestas para que el canal presente al concurso nacional del sistema de gestión de medios públicos de Nación. Para el armado de dicho concurso provincial se aplicó presupuesto y tres meses de trabajo, logrando recibir 86 proyectos de distintos realizadores de la provincia. Creemos que el eje de participación son las articulaciones. 5RTV, para tener  un rol activo junto a la comunidad, busca enfocarse en la generación de convenios y espacios de interacción y no quedar a la espera pasiva de propuestas.
– ¿Qué repercusión advierten que tiene la difusión de producciones locales en el canal?
– La repercusión de las producciones tiene distintos impactos. Como decía más arriba, casi toda nuestra pantalla es de producción local, entendiendo local por provincial, y la repercusión varía entre programas o entre capítulos. Los noticieros tienen su público y la respuesta es inmediata a través de las redes sociales, por ejemplo. Ciclos como Noche de Cine tienen una repercusión irregular. Si bien el canal promociona en pantalla y en redes sociales todos los programas, influye mucho la difusión que le da cada realizador a la proyección de su película en el canal. Pasa lo mismo con el ciclo documental y con los programas musicales; tienen una devolución irregular y varía mucho según la difusión que hacen los músicos y los realizadores sobre su aparición. En general, tenemos una repercusión esperada con las producciones propias y una fluctuante con las producciones locales ajenas al canal.

Por Fernando G. Varea

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Preguntas en torno a nuestras pantallas públicas (I)

Son espacios públicos valiosos y entrañables que los cinéfilos rosarinos aprovechamos, sabiendo que allí pueden apreciarse producciones audiovisuales que las salas comerciales suelen desestimar. Si bien en Rosario hay centros culturales que proyectan, ocasionalmente, material discriminado por los exhibidores (como el Centro Cultural Parque de España, el Museo de la Memoria o el Complejo Cultural Atlas), así como lo hacen también valiosas muestras siempre bienvenidas, organizadas en distintas sedes (BAFICI Rosario, Conecta, Documental de Creación), y al margen de las actividades que organiza el Centro Audiovisual Rosario dependiente de la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad (como el Festival Latinoamericano de Cine), los cines El Cairo y Arteón, así como los centros culturales Fontanarrosa y Lumièremerecen especial atención. El Cairo pertenece al Ministerio de Innovación y Cultura de Santa Fe y es, desde hace nueve años, el primer cine público de la provincia. En Arteón, que tiene una larga historia como cine y teatro, funciona el llamado Espacio INCAA. El Fontanarrosa y el Lumiére dependen de la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario. Son espacios a cuidar, lo cual implica, entre otras cosas, conocerlos mejor. Por eso elevamos a sus coordinadores y programadores algunas preguntas sobre el funcionamiento de los mismos. A continuación, compartimos las respuestas que nos dieron; pronto sumaremos también la opinión de un representante de 5RTV, canal televisivo público de alcance provincial.
NÉSTOR ZAPATA
(Director Sala Arteón)
– ¿Quién o quiénes programan las películas que proyectan? ¿Cuáles son los criterios para seleccionarlas?
– La programación en general está a cargo del titular de Arteón, Sr. Enrique C. Fenizi, quien cuenta en distintos casos (ciclos, cine arte, muestras, etc.) con mi participación, como director. La programación correspondiente a Espacio INCAA (días martes y jueves) corresponde a ese organismo. Los criterios de selección responden a una tradicional condición de Arteón de más de cinco décadas, que es la de privilegiar aquellos títulos de reconocida calidad artística, que a pesar de ser desechados en los circuitos comerciales poseen verdaderos valores temáticos, lingüísticos y expresivos. Asimismo, reposiciones de los grandes títulos de la cinematografía mundial de todas las épocas.
– Las películas a exhibir dentro del Espacio INCAA, así como los días y horarios de las funciones, ¿son resultado de decisiones del INCAA, de los propietarios de la sala o de ambos?
– Los criterios de programación del Espacio INCAA corresponden al área de programación de ese organismo, que atiende esencialmente a la difusión de todas las películas argentinas, así como latinoamericanas, ya sean de ficción o documentales. Como Espacio INCAA de Rosario, Arteón comparte el objetivo de difundir la cinematografía de producción nacional y latinoamericana. Los días y horarios han sido acordados desde su inicio en forma conjunta.
– Hay descuentos para jubilados y funciones gratuitas dos días de la semana para la Tercera Edad. ¿Esto responde a un interés por incentivar la asistencia de determinado sector de público?
– Responde a atender las posibilidades económicas del sector, así como a la valorización del mismo del arte cinematográfico y del rol social que cumple el cine. Igualmente, está implementado el descuento especial a jóvenes a través de planes municipales como 0-21 y Movi Joven, y de estudiantes a través de convenios con la UNR, la UAI, etc.
– ¿Cómo se manejan para difundir la programación?
– A través de nuestra página, así como con la información semanal a nuestros socios, a la base de datos de contactos-asistentes y a través de las redes sociales. Igualmente con la cartelera en diarios y la información a través de nuestro Departamento de Prensa con gacetillas a medios gráficos, radiales y televisivos. Poseemos además seis carteleras (115 X 72 cm) a la calle y efectuamos la impresión y distribución de un programa anticipando la programación mensual.
– ¿Qué espacio ocupan en la programación las producciones audiovisuales realizadas en la pcia. de Santa Fe?
– La pantalla de Arteón está abierta históricamente a la proyección de todas las realizaciones audiovisuales de nuestra provincia, tanto en largometrajes ficción como documentales, inclusive a estrenos y proyección de distintos formatos como series, telefilms y cortometrajes. De estos últimos se organizan múltiples funciones con las producciones de alumnos de las escuelas de Cine de Rosario, como la EPCTV y la UAI.
ARIEL VICENTE
(Director general y responsable de programación de Cine El Cairo)
– ¿Quién o quiénes programan las películas que proyectan? ¿Qué criterios se tienen en cuenta para seleccionarlas?
– El Cairo pertenece al Ministerio de Innovación y Cultura de Santa Fe, su rescate lo  transformó en el primer cine público de la provincia. Su misión fundacional es la de ser un cine para todos los públicos. En ese sentido, el servicio cultural que presta hace énfasis en la formación de audiencias y en la democratización del acceso a bienes culturales audiovisuales, a través de una oferta amplia que expresa la riqueza y diversidad de la producción contemporánea. En tanto espacio cultural, posibilita la experiencia cinematográfica o audiovisual a nuevos y diversos públicos, a nuevas propuestas de programación y dispositivos de visualización, buscando la innovación en las lógicas, ejes y contenidos, a través de producciones y formatos inéditos, propuestas culturales multiplataforma y pedagógicas, que interpelan a partir de la experiencia audiovisual, como también jornadas y encuentros de formación y capacitación, entre otros. En cuanto a la programación, su composición, tanto presencial como virtual, pone en diálogo producciones legitimadas por un circuito de difusión con otras producciones alternativas y con aquellas narrativas en las que los lenguajes audiovisuales están involucrados. Se trata de un espacio público de encuentro, en el que se ponen en juego disciplinas, lenguajes o expresiones artísticas y comunicacionales, así como también los diversos espectadores posibles. Un espacio que genera lazos, diálogos e intercambio de ideas, apelando a posiciones críticas en torno a narrativas multiplataforma y a lenguajes audiovisuales y performáticos. Por todo lo anterior, se entiende la complejidad que reviste la programación de El Cairo y los diversos criterios y saberes que implica.
– ¿Por qué los ciclos suelen organizarse de acuerdo a temáticas y no siguiendo otro tipo de valoración?
– La programación se trabaja desde una mirada crítica, entendiéndose como tal una posición critica frente a la obra cinematográfica o audiovisual a ser programada pero también en torno a la programación del propio espacio público. La misma pregunta encierra ya una toma de posición en cuanto a cómo deberían organizarse los ciclos de cine, lo que demuestra que precisamente, desde el trabajo de programacion de El Cairo se busca un corrimiento respecto de lo que suponen las formas de programar cine.
– Respecto a las producciones realizadas en el ámbito de la provincia: ¿existe algún criterio para la programación de las mismas y la cantidad de funciones que se le destinan?
– Los programas de estímulo a la producción audiovisual de la Provincia y el propio cine El Cairo forman parte de una misma política cultural, que propicia la producción y difusión de bienes culturales, en este caso audiovisuales. Lo fundamental a la hora de programar cualquier material en El Cairo es que cada producción encuentre su público en consonancia con el objetivo del cine que es construir una oferta plural para diferentes públicos. En definitiva, El Cairo es la pantalla legitimada de las producciones locales ganadoras de Espacio Santafesino, pero no por ello encuentran un tratamiento diferencial en cuanto a su programación.
– ¿De qué forma se eligen a los que programan el ciclo Un día para los amigos?
– Los amigos de El Cairo son las personas que originariamente se encargaron de detener con su accionar la venta del edificio del cine. Fueron ellos quienes, a través de la Asociación Amigos de El Cairo, visibilizaron la posible pérdida de este espacio, quienes militaron su rescate y así  detuvieron esa venta, vehiculizando la refundación del nuevo cine. Personalmente, entiendo que todo acto siempre es una declaración política y el accionar de los amigos no escapa a eso: defender un espacio cultural para que el Estado tome partido en el caso. Y así fue. Por otro lado, y a lo largo de los casi nueve años del cine público, es innegable que el compromiso y trabajo de muchos otros nuevos actores sociales, profesionales y nuevos públicos hicieron posible sostenerlo una vez fundado como espacio provincial. Y así ellos han engrosado la lista de los originales Amigos de El Cairo. Desde El Cairo, una manera de mantener vivo ese lazo con sus amigos, de agradecerles la importancia de todo lo que siguen haciendo para que siga en funcionamiento, es que cada mes uno de ellos es invitado a programar la función de este ciclo con una película que le haya sigo significativa.
– Uno de los fuertes es la presencia de realizadores, productores o actores presentando sus películas, brindando al público la oportunidad de poder dialogar con ellos. ¿Hay alguna anécdota de este tipo de presentaciones que recuerdes especialmente? 
– Es cierto que los encuentros con realizadores, productores, actores y público en general son fundamentales dentro de las ofertas. Supongo que las anécdotas no deben faltar pero seguramente son impresiones que quedan en la memoria de sus protagonistas, es decir el público asistente, aquellos para los que tales propuestas han sido pensadas. Invitados que no han venido son muchos, pero siempre por problemas de agenda, así que estoy seguro que esas visitas en algún momento se van a concretar.
– Recientemente, en una medida sin dudas positiva, se resolvió que los estudiantes de la Escuela Provincial de Cine y TV de Rosario puedan acceder a las distintas funciones pagando la mitad del valor de las entradas. ¿Cómo se llegó a ese acuerdo?
– El Cairo Cine Público y la EPCTV forman parte del mismo Ministerio. Este acuerdo surge como una acción concreta para incentivar a los estudiantes de cine y televisión de la escuela, a ir al cine y ver películas. Se tata de un interés común que tiene tanto la Escuela como El Cairo. Esperamos que este acuerdo sea el puntapié para articular con la EPCTV acciones más complejas en el futuro próximo.
SOL DORIGO
(Coordinadora General del Centro Cultural Cine Lumière)
– ¿Quién o quiénes programan las películas que proyectan? ¿Cuáles son los criterios para seleccionarlas?
– El Centro Cultural Cine Lumière pertenece a la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario y  cuenta con un equipo de programación/producción, encargado de armar los ciclos temáticos mensuales y las funciones especiales. Está compuesto por Ernesto Micol (coordinador cultural del espacio), Pamela Gaido (programadora, productora y comunicadora del Lumière) y María Sol Dorigo (coordinadora general del Centro Cultural). Los criterios de programación son varios y se encuentran condicionados por los recursos técnicos de la sala. Durante varios años en el Lumière no se programó cine infantil. Cuando ingresé a trabajar en producción en 2014 propuse a la directora que intentáramos retomar las funciones para niños. Durante unos meses no tuvimos gran respuesta de público, pero poco a poco fue creciendo de manera exponencial. Mensualmente programamos en función de temas que muchas veces tienen que ver con efemérides (por ejemplo, Revoluciones, en junio de este año, surge del 90º aniversario del natalicio del Che Guevara; en julio de 2016 se tomó como tema las celebraciones, teniendo en cuenta que es el mes aniversario del Lumière, y así muchas otras temáticas), con directores y/o actores cuya obra nos interesaba difundir (hemos hecho ciclos de Miyazaki,  Tim Burton, Woody Allen, etc.), o con ofertas de diferentes espacios que proponen ciclos (embajadas, espacios de investigación, Festivales como Una Mirada Mayor, F.I.N.C.A 2017, Festival de Cine Latinoamericano Rosario) . Siempre intentamos dar lugar a títulos populares y sumar alguna rareza o alguna película menos comercial o a la que usualmente no se acceda por medio de plataformas o el cable.  Cada sábado se proyecta una función infantil y una para adultos, y se programan solamente aquellas de las cuales podamos adquirir permisos de exhibición. Teniendo en cuenta que somos una sala municipal, pública y EXCLUSIVAMENTE NO COMERCIAL, los recursos para pagar los permisos son limitados, aunque estamos realizando compras de permisos anuales y realizamos convenios con instituciones, productoras y particulares. Otra de las limitaciones a la hora de programar tiene que ver con la calidad del sonido de nuestra sala, que presenta muchísimas dificultades, en especial cuando son películas realizadas en español y que no están acompañadas por subtítulos. Otro tema es el soporte de formatos de nuestros equipos: actualmente no tenemos posibilidad de proyectar en blu-ray o DCP, porque no contamos con equipos de ese tipo. La adquisición de copias es otra de las grandes cuestiones a la hora de programar. Muchas veces las productoras no cuentan con el material, o no tienen manera de hacer llegar las copias a destino en tiempo y forma.
– ¿Por qué consideran relevante exhibir algunas películas que ya pasaron con éxito por las salas comerciales e incluso por la TV?
– No es prioridad de nuestra programación que las películas a proyectar sean aquellas que han pasado con éxito en salas comerciales. Muchas veces lo que se programa es un punto medio entre lo deseable (inquietudes intelectuales de los programadores, demanda del público) y lo que verdaderamente es posible. Dentro del espectro de películas posibles, que se adecuan a nuestras posibilidades técnicas y a los permisos que conseguimos, intentamos abrir un abanico que contemple tanto nuestras intenciones  y la demanda de algunos/as de nuestros concurrentes, que también dejan sus sugerencias y sus observaciones. Hay que tener en cuenta que muchas veces las personas que vienen a nuestro espacio no acuden a cines comerciales, entre otros motivos, por los elevados costos de las entradas, o porque muchas veces las películas que programamos no estuvieron demasiado tiempo en cartelera o son clásicos que ya no se programan en otras salas.
– ¿Hay actividades que permitan acompañar la proyección con la divulgación cultural o el debate?
– Durante muchísimos años realizamos el Cine Fórum que se realiza un viernes al mes. Ese día se programa una película referida a la temática mensual, que generalmente es considerada de culto, o de algún director de renombre, o clásica, y se realiza un desarrollo previo de la misma y posteriormente se realiza un debate. En ciertas ocasiones se ha invitado a especialistas en el tema a tratar o a la/el  directora/r en caso que se contara con esa posibilidad. Este año el Cine Forum se programó de manera anual en función de una propuesta de desarrollar el tema de lo utópico y lo distópico por parte del CELChe, y armamos un ciclo especial. Se llama Utopías y Distopías y está dirigido a estudiantes de 4to, 5to y 6to años de escuelas secundarias. Se toma como eje temático el cine, como espacio en el que se han desarrollado las utopías y distopías de forma más popular, y se invita a pensar al respecto junto con especialistas de otros campos: psicología, filosofía, historia, literatura, comunicación y estudios de género. Y contamos con profesionales muy comprometidos que llevarán adelante estos encuentros.
– ¿Qué espacio ocupa en la programación el cine realizado en la provincia de Santa Fe?
– Hemos tenido muchas proyecciones de directores locales y de la provincia, que muy generosamente han exhibido sus trabajos en nuestra sala, entre ellos Mario Piazza,  Claudio Perrin, Federico Actis, Patricio Carroggio, videorealizaciones del acervo digital del Castagnino+Macro, entre otros. La realidad es que al no contar con recursos digitales modernos y de calidad para la proyección, sumado a las dificultades técnicas (sonido deficiente, formatos obsoletos, proyector de uso doméstico) para los propios realizadores nuestra sala no es una prioridad como espacio para estrenos o exhibición de sus proyectos. Estamos trabajando para ir mejorando esos recursos: hay un proyecto de digitalización y acustización de la sala que estamos intentando llevar a cabo, vamos adquiriendo y alquilando equipos, realizando licitaciones y otras acciones concretas que año a año van mejorando la calidad técnica y nos van posicionando como un espacio apetecible a tales fines. Siempre hay productoras locales y directoras que se acercan y nos ofrecen sus películas e intentamos satisfacer esas demandas. Además, estamos acondicionando los proyectores de 35 mm. del antiguo cine, con la idea de poder proyectar películas en ese formato. Cabe aclarar que el Lumière también tiene programación teatral y musical, y que en el mismo se realizan  eventos de instituciones de la zona (colaciones y festivales de escuelas cercanas, festivales de academias de danzas) y que es un polo cultural del Distrito Norte, teniendo actualmente  28 talleres de diversas disciplinas. Es por eso que la programación de cine es, en principio, los días sábados, función doble, y algunas funciones especiales que se adaptan a la programación habitual de centro cultural.
GRACIELA MIRAGLIA
(Jefa de Actividades Culturales del Centro Cultural Fontanarrosa)
– Salvo alguna ocasión excepcional (como ocurrió recientemente dentro de las actividades agrupadas bajo el título La imaginación al poder), no se programan ciclos de cine con continuidad. ¿A qué se debe?
– El motivo por el cual no se ha programado cine en el CCRF en el último año se debe a que el edificio se encuentra aún en un proceso de remodelación de varias de sus salas, entre las que se encuentra la destinada a las proyecciones cinematográficas. Por eso no se han realizado las gestiones correspondientes de renovación de la autorización anual que nos exige el INCAA como sala de proyección para poder realizarlas.
– Los ciclos de cine tenían la particularidad de exhibir cine clásico, material muy poco difundido en otras salas e incluso en la TV actual. ¿Quién o quiénes los programaban?
– La programación del ciclo de cine y la elección de los filmes  a proyectar  se realiza conjuntamente  entre la dirección de CCRF y un coordinador, en este caso el cineasta Pablo Romano, quienes, teniendo en cuenta que es un Centro Cultural, definen la programación  teniendo como objetivo  la difusión de un cine no comercial o no tan difundido.
– ¿Qué contactos tienen con la comunidad audiovisual local y qué espacio ocupan en la programación las producciones audiovisuales de nuestra provincia?
– La producción audiovisual  local  es parte integrante  de nuestra  programación cuando ilustran las  conferencias o charlas de los disertantes  sobre una temática   particular, o  en ciclos completos (que incluyen varias conferencias sobre un determinada temática), como es el de Ecología, donde la actividad está basada  en el debate  sobre lo proyectado.

Por Fernando G. Varea

Temores de una madre adoptiva

JOEL
(2018; dir: Carlos Sorín)

Aunque el título y el afiche –por cierto, bastante poco imaginativos– se centran en Joel, el niño de esta historia, la verdadera protagonista es Cecilia, la mujer que afronta con miedos y contradicciones la difícil tarea de ser madre adoptiva, más ardua aún porque el chico que recibe tiene nueve años y toda una vida previa. Como la Alicia (Norma Aleandro) de La historia oficial (1984), Cecilia también es bienintencionada, toca el piano y parece algo incómoda con los buenos modales que se impone ante los demás, poniendo a prueba su amor por el niño ante sospechas sobre la familia biológica y presiones de la sociedad. Desde ya, en el film de Sorín la protagonista no carga con el peso de la metáfora ni debe lidiar con intereses en juego durante la dictadura en retirada o con un marido perverso, según proponía la guionista Aída Bortnik en el film de Luis Puenzo: Joel transcurre en la época actual, en la Patagonia, y la adopción se realiza sin infringir la ley, de manera más que deseable. Sin embargo, hay también intolerancia agazapada y derechos del niño en peligro.
Ocurre que Joel parece tener un tío preso y habla de droga con sus compañeros: eso basta para que los padres de la escuela se alarmen y no duden en discriminarlo. Así, una sencilla escuela o un nevado pueblo del sur terminan siendo algo mucho más hostil de lo que sugiere su benigna apariencia.
Sorín (a quien alguna vez tuvimos oportunidad de hacerle una entrevista, que puede leerse aquí), es uno de los pocos realizadores de cine argentino de ficción de los ’80 que continuó su obra con dignidad hasta el presente, apostando desde Historias mínimas (2002) a relatos con pocos personajes atravesando conflictos nada extraordinarios. Continuando esa línea, ofrece ahora un film sobrio y honesto, con una estructura narrativa excesivamente simple y un tono algo apagado. Lo que cuenta podría resumirse en una o dos oraciones, lo cual puede ser un obstáculo cuando se trata de un film sujeto al conflicto. Como sus personajes, Joel avanza temeroso y sin correr grandes riesgos, asomando lo dramático (e incluso lo polémico) sin que nadie levante demasiado la voz.
La verosimilitud flaquea de a ratos: sorprende que nadie sugiera un psicólogo como ayuda para el niño o para sus padres adoptivos, así como hay algunos descuidos en el tratamiento que le da la institución educativa al problema (la legislación actual impide que los directivos de una escuela adopten una medida como la que aquí afecta finalmente a Joel, por más bravos que parezcan los reclamos de los padres).
Sus mejores momentos son aquéllos en los que no se apoya en las conversaciones, por ejemplo cuando la cámara busca la mirada y las esquivas sonrisas de Joel (Joel Noguera, gran hallazgo del director) o cuando muestra a Cecilia mirando la nieve por la ventana del gimnasio vacío mientras escucha el aplauso de la reunión de padres finalizando. En otro orden, resulta atinada la manera con la que se expone –sin juzgar, sin subrayar, dejando en el espectador la posibilidad de darle relevancia o no– la convivencia del director de la escuela con la joven que había señalado como su mejor maestra, la confiabilidad tal vez dudosa de una de las madres, o la resignación de otra que revela haber sido adoptada. Defrauda, en cambio, que cuando director y supervisora le comunican a Cecilia la decisión a la que se arribó tras la reunión de padres, no se haga un primer plano de su rostro, o que en algún momento el pastor y su mujer desparezcan de la trama. El propio desenlace, acertado en términos de efecto, podría haberse resuelto de modo menos blando, más conmovedor.
En cuanto a los actores, no pueden ponerse en duda la eficacia de Victoria Almeida (que ya había actuado en otro film de Sorín, Días de pesca) como Cecilia, Diego Gentile (el novio de Érica Rivas en Relatos salvajes) como su paciente marido, y Ana Katz (actriz y realizadora de Mi amiga del parque, entre otros trabajos) como una madre de apariencia amistosa. Pero hay también escenas como la de la reunión de padres, en las que queda muy en evidencia el esfuerzo por conseguir naturalidad. Algo que viene advirtiéndose en varias películas argentinas (como la reciente Animal), como si tras el progreso que significó la soltura en el habla de los personajes en las primeras obras de Caetano, Martel, Burman y otros, nuestro cine estuviera volviendo ahora a un estado anterior.

Por Fernando G. Varea