Mar del Plata: algunos momentos en la historia del festival

1961: En enero finalizaba la 3ª edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y la revista Radiolandia mostraba a Lautaro Murúa (premiado por su debut como director con Shunko, Mejor Film hablado en castellano) junto a Susan Strasberg (premiada por su actuación en Kapó, de Gillo Pontercorvo). Muchos esperaban que el premio otorgado a Murúa fuera a manos del español Juan Antonio Bardem, por A las cinco de la tarde, por lo que el español Bardem recibió posteriormente un pergamino “en desagravio”. Según consigna la nota, la entrega de premios fue precedida por la presentación de la orquesta de Mariano Mores en un escenario levantado en la explanada de los Lobos. Como puede verse, entre los asistentes estaba Leonardo Favio, despuntando ya su vocación de director.

1968: En un artículo de la revista Análisis de marzo de ese año, el cronista se sorprendía porque por primera vez el Festival era absolutamente oficial (“presidido, financiado e inspirado por las autoridades del Instituto Nacional de Cinematografía”) y se lamentaba por el cambio de funcionarios estables en la conducción del mismo. En la nota se destacaba el vigor de Bonnie and Clyde  (Arthur Penn) y la extravagancia del realizador inglés Peter Collinson (que había organizado un baile con sus actores antes de presentar su film En la encrucijada), señalándose que algunas funciones habían sufrido cambios para que pudiera exhibirse Playtime (Jacques Tati). Asimismo, se indignaba porque el Consejo Nacional de Calificación Cinematográfica había impuesto cortes a algunas películas. Ese año el Festival no contó con el apoyo de la Asociación Argentina de Actores, gesto que no impidió que Armando Bo e Isabel Sarli se hicieran presentes.

1996: Después de más de veinte años, el festival volvía a realizarse con la gestión de Julio Mahárbiz al frente del INCAA, oportunidad a la que fueron invitadas actrices como Raquel Welch, Gina Lollobrigida, Elsa Martinelli y Jacqueline Bisset. Página/12 recordaba el hecho en septiembre de 1999, año en que el evento pasaría a noviembre y cuya organización quedaría en manos de una asociación integrada por comerciantes del rubro turístico, presidida por el empresario Florencio Aldrey Iglesias (amigo personal del presidente Carlos Menem). El año anterior había sido convocada para integrar el jurado una actriz más joven pero tan vistosa como las anteriormente mencionadas, la italiana María Grazia Cucinotta. En la misión de juzgar las películas en competencia la habían acompañado, entre otros, el realizador iraní Abbas Kiarostami y el escritor santafesino Juan José Saer.

1998: En una de sus crónicas del festival, Clarín entrevistaba a Rodrigo Moreno, Nicolás Saad, Mariano de Rosa y Salvador Roselli, que presentaban en competencia Mala época. Los jóvenes realizadores, egresados de la Universidad del Cine, contaban que el film había podido hacerse con 280.000 pesos. “No es una película industrial –decía Roselli– y venir fue la única manera de promocionarla. La trajimos para que la vea Kiarostami”. Hubo protestas por ser la única película argentina no programada en horario central, lo cual ocurría, según los directores, porque “se hace cargo del momento político y probablemente a alguien del Instituto eso no le gustó”. El año siguiente desaparecían las secciones Contracampo y La mujer y el cine, programadas por equipos dirigidos por el cineasta Nicolás Sarquís y la actriz Marta Bianchi respectivamente. Sarquís se quejaba, consultado por Página/12: “Hasta ahora mi interlocutor siempre había sido Mahárbiz, pero ahora hay una comisión de empresarios marplatenses que no conozco”, al tiempo que lamentaba la sorpresiva aparición de una sección denominada Otra Opción: “No se trata solamente de reunir películas por su origen exótico, Contracampo implicaba otra mirada”.

2002: En noviembre, el realizador Miguel Pereira asumía como coordinador artístico del Festival, cuya 18ª edición se anunciaba para marzo del año siguiente. El director del INCAA, Jorge Coscia, consideraba que “así como el cine siempre luchó por su autarquía, el Festival deberá en el futuro tener la suya, sin que el Estado se ausente”. Consultado por Página/12, Pereira proponía una programación de cine hispanoamericano: “Tenemos que ser realistas y ver dónde estamos parados; decir que Mar del Plata es un festival clase A es como decir que un peso es igual a un dólar”. 2004: Uno de los invitados fue el director inglés Ken Russell, quien –según consignaba Horacio Bernades en Página/12– presentó sus trabajos con una camisa tachonada de espejos, cantando, gritando y alentando al público al desorden en la sala. 2015: Por encima de la calidad de algunas películas, de los invitados internacionales y las diversas actividades, Paraná Sendrós destacaba razonablemente en Ámbito Financiero la exhibición de Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1921) en copia restaurada por los historiadores Kevin Bronlow y David Gill, proyectada en 35 mm y con música en vivo a cargo de la Orquesta Sinfónica de Mar del Plata. “Dos horas y media de proyección de una historia conmovedora  –describía–, con una música que ponía piel de gallina y la sala del Colón repleta hasta el gallinero. Las ovaciones fueron atronadoras”. El principal impulsor de estos eventos era Fernando Martín Peña, entonces director artístico del Festival.

Por Fernando G. Varea

http://www.mardelplatafilmfest.com/

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