Violencia beat

EL ÁNGEL
(2018; dir. Luis Ortega)

Mostrar en una película a un personaje bailando solitario una canción pegadiza es siempre un plus, por la libertad y gracia que irradia esa figura: entre los muchos ejemplos que podrían citarse valga el de Sonia Braga en la reciente Aquarius (2016, Kleber Mendonça Filho). El ángel comienza, precisamente, con Lorenzo Ferro introduciéndose en una lujosa casa desocupada para poner allí en funcionamiento un tocadiscos y comenzar a moverse al ritmo de El extraño de pelo largo (hit de La Joven Guardia que, recordemos, mereció una película con el mismo nombre en 1970). En ese baile puede intuirse algo del desparpajo y la enajenación del ser que encarna, pero también la intención del realizador de valerse del mismo para rendirse ante el encanto que desprende un adolescente de actitudes díscolas en medio de los chisporroteos de los años ’70. En la decoración de esa vivienda que asalta Carlitos, el pibe en cuestión, hay ecos de La naranja mecánica (1971, Stanley Kubrick), así como en su ambigüedad sexual y seducción late el Terence Stamp de Teorema (1968, Pier Paolo Pasolini).
El Carlitos de El ángel es Carlos Robledo Puch, autor antes de los diecisiete años del asesinato de once personas y robos varios, cómplice de una violación y protagonista de temerarias fugas de unidades penitenciarias, todo lo cual alarmó a los argentinos entre 1971 y 1972, especialmente porque su crueldad chocaba con una apariencia angelical. Pero a Luis Ortega (Caja negra, Monobloc, Lulú, las miniseries Historia de un clan y El marginal) le interesó menos contar la historia de Puch que plasmar una lustrosa ficción en función del look rocker del fotogénico Lorenzo Ferro.
A su film le sobra solidez y le falta profundidad. Esto último no porque embellezca al criminal ni porque se desentienda de búsquedas formales, sino por cierta liviandad para retratar a un personaje complejo y por sus imágenes con vocación de poster. El guión escrito por el propio Ortega junto a Rodolfo Palacios y Sergio Olguín, al hacerle decir a Carlitos que roba cosas para regalárselas a otros y que es “un enviado de Dios”, cae en estereotipos con los que el cine ha construido tantas veces rebeldes temidos y admirados a la vez. “El mundo es de los ladrones y de los artistas” es otra de estas frases que suenan adecuadamente maliciosas (aunque problemática por su desdén hacia trabajadores que deben ganarse la vida, por ejemplo, en una oficina o una fábrica).
Las canciones que van asomando a lo largo de la película –además de recordar, una vez más, la potencia de cierto cancionero beat y el incipiente rock nacional de esos años– calientan la puesta en escena demasiado calculada. Al mismo tiempo, al sumarse a estas intervenciones musicales vagas alusiones al contexto político y superficiales escenas dialogadas con representantes de la Policía, El ángel parece retomar consignas de Tango Feroz (1993, Marcelo Piñeyro), aunque afortunadamente el resultado es mucho menos ramplón.
Hay al menos dos secuencias realizadas con admirable precisión y suspenso: la del robo de la joyería y el asalto al camión cargado de botellas de leche. Hay cambios de planos con positivo efecto sorpresivo, como los que exponen el despliegue de fuerzas de seguridad sobre el final. Y hay también ligeras extravagancias (desde el plano detalle de un testículo hasta Carlitos depositando joyas robadas sobre el cuerpo desnudo de su amigo, además de varias de sus respuestas ocurrentes o inesperadas), que pueden divertir o verse como triviales boutades. Lo mismo puede decirse de la luz casi siempre radiante, dominada por colores cálidos: no es mala idea trocar la crónica sórdida por una fábula colorida, pero cabe preguntarse si ese tono glamoroso no acerca la película hacia el terso producto publicitario. “¿Uno más croto no había?” le reprocha Carlitos a su amigo Ramón cuando conoce a un nuevo y desaliñado compañero de tropelías (Peter Lanzani), pareciendo hacer suyo el afán esteticista de este film en el que nunca llueve y nadie parece transpirar. ¿Qué ocurriría si Carlitos-Puch no fuera un adolescente de rulos rubios y cara de bueno? Del mismo modo que en El clan (2015, Pablo Trapero) e Historia de un clan el extravío anidaba en una familia adinerada, con un joven rugbier como protagonista, acá Carlitos es un efebo simpático que proviene de un colegio privado y recorre ambientes atractivos en su raid delictivo. Ortega ha manifestado más de una vez su admiración por Leonardo Favio, y en el momento en que el protagonista de El ángel escapa intentando trepar una pared asoma un guiño a momentos emblemáticos de El romance del Aniceto y la Francisca (1967) y Juan Moreira (1973), pero tanto Aniceto como Moreira eran jóvenes desheredados, menos decorativos y más sanguíneos.
Por sobre reparos menores, como alguna expresión fuera de época (“¿Todo bien?”) y caracterizaciones tan calibradas que ocasionalmente llevan a los actores a la rigidez, se impone la presencia magnética del debutante Lorenzo Ferro, quien por momentos parece un niño jugando con armas o rebelándose caprichosamente a mandatos familiares y sociales. Muchas veces la tensión depende más de sus ansiedades sexuales que de su acción criminal, y así como su amigo Ramón (Chino Darín, reiteradamente fumando con actitud seductora) y el padre del mismo (sinuoso Daniel Fanego) pesan en su vida, cumplen roles menos relevantes las mujeres, incluyendo las víctimas (uno de los desvíos del prontuario real de Puch).
Una objeción mayor puede hacérsele al diálogo de Carlitos y Ramón con agentes de policía, defendiéndose diciendo “¿Acaso nos ve pinta de terroristas?”, sin que nadie discuta, ni siquiera al pasar, la imagen que se supone tendría un joven terrorista o las connotaciones de la palabra en esa época. Esto tal vez tenga que ver con el interés que le despierta a Luis Ortega –según puede advertirse en sus trabajos previos– retratar a jóvenes transgresores sin adentrarse en las causas de su inconformismo y sin evidenciar alguna forma de incomodidad sobre el rol que su padre Palito Ortega representó (como cantante, actor, productor y director de cine) durante las décadas del ’60 y ’70. Puede resultar simpático que en El ángel agregue, en un momento, a Ramón (Darín) bailando en TV una canción de Palito, pero no tanto que Carlitos le diga sonriente a un comisario “Yo quiero ser policía”, exactamente lo mismo que un chico decía en Brigada en acción (1977, dirigida y protagonizada por Ortega padre), suerte de apología de la Escuela de Policía en plena dictadura. La capacidad y perspicacia de Luis Ortega como realizador de cine y TV no se ponen en duda, pero su rebeldía deja siempre a salvo ciertas zonas que sería deseable pulsar.

Por Fernando G. Varea

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Tom Cruise en la montaña rusa

MISION: IMPOSIBLE – REPERCUSIÓN
(Mission: Impossible – Fallout, 2018; dir. Christopher McQuarrie)

Algunos se entretienen comparando las seis versiones de esta saga protagonizada por Tom Cruise, encontrando más o menos valores en cada una de las que hicieron Brian De Palma, John Woo, JJ Abrams, Brad Bird y Christopher McQuarrie (que reincide aquí), pero lo cierto es que son todas variaciones de una misma receta, proveniente de antiguas y elegantes películas de espionaje (con Hitchcock como uno de sus más minuciosos devotos) pasando por todos los James Bond originales o remedados, y sin olvidar la serie televisiva homónima que comenzaba con la misma música del argentino Lalo Schifrin y fue sensación en los años ‘60. Hay que decir, sin embargo, que a pesar de abastecerse de esos regocijantes antecedentes, y más allá de la presencia del lampiño actor de sonrisa ganadora, las Misión: Imposible ofrecen una singularidad: no vuelcan torpemente FX indigestos, procurando divertir sin poses sobradoras y sin dejarse llevar por el atolondramiento de un aniñado videogame.
En Mision: Imposible – Repercusión el manejo de la fórmula se muestra más preciso que de costumbre, más cinematográfico incluso. La mayoría de los encuadres (con alguien o algo en primer plano mientras se divisa un objeto de interés en el fondo), la iluminación (que parece desplazarse siempre entre el azul, el verde y el blanco), el montaje (que estimula el vértigo de los movimientos desdeñando el sacudimiento confuso de la cámara) y la manera de exponer la belleza nocturna de los ámbitos recorridos por los personajes (con un gran ejemplo en la secuencia del aterrizaje en el techo de la discoteca que finaliza con una antológica pelea en un baño) demuestran que, detrás de la búsqueda de sobresaltos, hay un trabajo riguroso.
Es cierto que se abusa de la música y que algunas de las peripecias resultan graciosamente inverosímiles, con el escollo de la certeza de que Ethan Hunt (Cruise) sobrevivirá pase lo que le pase, pero se puede entrar alegremente en el juego como quien ingresa a un parque de diversiones para emprender enloquecidas carreras en karting y gozosos zarandeos en la montaña rusa. Otros puntos a favor son el heroísmo compartido (incluyendo a un Henry Cavill que supera visiblemente a Cruise en altura y cuya camaradería sufre un vuelco habitual en este tipo de artificios) y los personajes femeninos, entre los que hay malvadas de comic (Vanessa Kirby, Angela Basset) y una ex esposa beatífica (Michelle Monaghan), pero ninguna mujer decorativamente sexy ni ingenuamente seducida por varones (basta recordar la única escena de un beso en la boca). No faltan algunos toques de humor que invitan a no tomarse demasiado en serio la propuesta, como la interrupción de una fastuosa ceremonia fúnebre.
Si algo puede objetársele a Mision: Imposible – Repercusión, en todo caso, es la invariable necesidad de ubicar del lado de los benefactores a miembros de alguna de las patas del gobierno estadounidense, en este caso la CIA. El peligro lo representa una célula anarquista, cuyo enajenado líder (Sean Harris) repite, una y otra vez, “Es necesario mucho sufrimiento para conseguir la paz”. Una buena señal de madurez hubiera sido que el guión escrito por Bruce Geller y el propio McQuarrie deslizara –aunque sea someramente y sin desviarse de su plan escapista– cuánto sufrimiento suelen deparar las operaciones de potencias mundiales como Estados Unidos para protegernos de ciertos o supuestos terroristas.

Por Fernando G. Varea

https://www.missionimpossible.com/

Paula y los otros

LA OMISIÓN
(2918; dir: Sebastián Schjaer)

Paulas ha habido varias en el cine nacional, aunque ésta parece cercana a Paulina, la protagonista de La patota (2015, Santiago Mitre), ya que tiene una edad similar, la misma vacilante rebeldía y cierta despreocupación por confortar a quienes la rodean.
En este primer largometraje de Sebastián Schjaer –como de alguna manera lo indican su poster y su nada demagógico título– Paula es una joven porteña que hace lo que puede con sus contradicciones, sin exteriorizar sus sentimientos más profundos. Interpretada por Sofía Brito (Los salvajes, Eva no duerme), la chica va y viene por una Ushuaia atravesada de nieve y de vehículos que circulan apurados, preocupada por reunir dinero suficiente para irse con su novio y su pequeña hija a Canadá. Para ello trabaja (sin demasiada convicción) limpiando cuartos en un hotel y como guía turística.
La búsqueda y necesidad de dinero es uno de los asuntos que baraja La omisión y, si bien no hay situaciones de pobreza o mendicidad (apenas en una escena asoma algo parecido a la prostitución), la experiencia de tener que lidiar con empleadores engañosos o de regatear el pago de un alquiler transmiten esa sensación de angustia por razones laborales o económicas que muchos argentinos conocen muy bien, aunque al cine argentino de ficción actual le interese poco.
Con la cámara siguiendo a los personajes de cerca, casi siempre desde atrás, Schjaer apuesta a un estado de inquietud casi permanente. Los actores se expresan con pocas palabras y gestos registrados generalmente de soslayo (casi no hay primeros planos) y, a diferencia de lo que ocurre en el cine y la televisión que estamos acostumbrados a ver, se los muestra informales, despeinados, cansados. Los datos para conocer a Paula no son más que los necesarios y van apareciendo distraídamente, en tanto del resto generan más interés el fotógrafo enamorado (Lisandro Rodríguez) y la nena (encantadora Malena Hernández Díaz) que el novio (Pablo Sigal, bastante rígido al hablar con ella en su primer encuentro) y los demás.
La brusca vitalidad (y cierta insensibilidad) de Paula se trasladan al film mismo, que no abusa de su buena música incidental y sabe hacer valer dramáticamente el plano del recodo en el camino al que la acción vuelve, una y otra vez. Más discutibles resultan algunas situaciones que se precipitan sobre el final. En determinados rasgos se evidencia la admiración de Schjaer por cierto cine rumano y el de los hermanos Dardenne, aunque lo suyo no llega a dejar huellas tan intensas.
Finalmente, más allá de que Paula no parece muy dispuesta a compartir los motivos de su crisis, hay algo en su manera de vivir la maternidad, en su relación con los hombres, en su independencia y su desdén por cumplir con lo que se espera de ella, que la convierten en un ejemplo posible de los cambios de paradigma que vienen afrontando las mujeres en estos últimos tiempos.

Por Fernando G. Varea

www.trapeciocine.com.ar/largometraje/15-la-omision

Preguntas en torno a nuestras pantallas públicas(III)

Tras nuestra consulta a los programadores de espacios públicos locales que exhiben material audiovisual (los cines El Cairo y Arteón, los centros culturales Fontanarrosa y Lumiere y el canal 5RTV), nos pareció oportuno recabar la opinión de gente del medio, algunos con la experiencia de haber integrado con sus producciones la programación de los mismos. Los propósitos no son otros que aclarar dudas y exponer necesidades en torno a su funcionamiento, incentivando el intercambio y la discusión, esenciales para el ejercicio de la democracia. Algunas de las inquietudes ya podían advertirse en las preguntas planteadas a los programadores, a las que podrían sumarse otras (como la manera salteada u ocasional con la que se exhiben las películas, o el hecho de que algunos rosarinos conocedores y apasionados por el cine sean mantenidos al margen de las actividades que allí se organizan). Reunir opiniones de gente del medio audiovisual creemos que suma puntos de vista y puede servir para mejorar lo bueno que ya tenemos. Cabe aclarar que sólo siete de las 28 personas consultadas enviaron sus apreciaciones sobre el tema; del resto, unos pocos se excusaron por no poder participar, por falta de tiempo o por motivos personales.
DIEGO FIDALGO
Realizador (Hombres de ideas avanzadas, El origen del pudor, Fotosíntesis), productor (Oxímoron)
Creo que en el caso de 5RTV hay una crisis de identidad. No saben a qué público quieren llegar con sus propuestas y quienes diseñan y programan tienen un gran desconocimiento de lo que es el medio audiovisual en la región santafesina, más allá de que haya algunos intentos aislados de remediar esa situación, con (por ejemplo) 7 Latidos o algún programa que están empezando a producir sobre archivos documentales, que ayudan a poner en contexto y visibilizar la producción regional de cine de ficción y documental, y nuevos formatos multimedias. Pero ese no es el caso, lo que es importante es poder tener espacios donde pasar nuestros trabajos, no digeridos dentro de otros programas de TV sino como obras completas, que interpelan y ayudan en el desarrollo de nuestra identidad regional. Veo en la grilla mucha programación tomada del BACUA, producciones porteñas, documentales de otros países y una serie de programas que hacen acordar a la televisión de cable de los ’80. Veo poca innovación y en, el mismo movimiento, poca memoria. Creo que el canal no debería despreciar la reciente producción de documentales y ficciones (producidos con fondos del mismo Estado que lo financia), ni hablar de los programas producidos por Señal Santa Fe, tildados de aburridos. Por último, lo más importante aún no dicho sobre el contenido del canal es que no están claros los procesos por los cuales los programas se producen. No escuché jamás de una licitación o concurso para realizar contenido para la señal, cosa que se propuso de entrada, por ejemplo, canal Encuentro.
LUCRECIA MASTRÁNGELO
Realizadora, guionista (Nosotros detrás del muro, Sexo, dignidad y muerte)
Si bien tenemos que celebrar cierta apertura a nuevos canales de exhibición sobre los materiales que hacemos los realizadores locales, creo que sigue siendo una gran deuda pendiente la verdadera promoción y difusión de los mismos en tiempo y forma, de acuerdo a las particularidades de cada proyecto. Personalmente, nunca he sido convocada por El Cairo ni por Arteón para proyectar mis documentales, salvo en el momento de su estreno (años 2010 y 2013 en El Cairo, después de una tenaz persistencia en el pedido de sala). Sabemos que la exhibición sigue siendo una tarea más del realizador, pero resulta incomprensible que además del enorme trabajo que significa producir películas en Rosario (muchas veces con escaso financiamiento, sin descuidar la calidad técnica y estética, queriendo hacer cine contra viento y marea) seamos nosotros también los que vayamos a golpear las puertas de las salas y/o canales locales, cuando debería ser prioridad la búsqueda de materiales federales, indagando sobre la producción existente y sus realizadores, antes de dar espacio a otras producciones. Hace pocos días me solicitaron la serie documental que realicé en 2013 con un premio del INCAA Nosotros detrás del muro (4 capitulos para TV) para un nuevo espacio de R5TV llamado Archivo Documentalque comenzó a emitirse los lunes a las 23 hs. Amablemente cedí el material (no hay ningún pago en dinero por la emisión de la serie) y la sorpresa fue que se emitió el primer capítulo pero no me pueden confirmar cuándo saldrán los otros tres, porque (respuesta textual del coordinador artístico Juan Carlos Cheroni) “Lamento no poder emitir todos los capítulos de manera correlativa, pero tenemos que ordenar el material de manera de ir emitiendo diferentes cosas para lograr variedad, dando lugar a diversos realizadores, tratando de que nadie quede excluido ni se sienta postergado ni piense que hay otros que tienen prioridad. Tenemos mucho respeto por todos y tratamos de que no haya que cortar ni alterar ninguna pieza, lo que no es fácil cuando se tiene la premisa de armar un programa de 48 min con piezas de muy disímiles duraciones.” Por eso salió un primer capítulo de 26 min, después siguió otro material de 22 min y este lunes habrá otra mixtura de documentales que encajen como piezas de rompecabezas. ¿Cuál es entonces el criterio narrativo cuando despedazan así un material de 4 capítulos? ¿Quién o quiénes y con qué capacidad en el oficio de narrar hacen esta mezcolanza de programación? Esto va en desmedro no sólo del material sino del televidente, que si se enganchó con el primer capítulo… vaya uno a saber cuando podrá ver el otro. Sin la menor intención de opacar la emisión y el merecido espacio a otros colegas, lo que estoy diciendo es: si no tienen criterio, pasen música.
GUSTAVO POSTIGLIONE
Realizador, guionista, director de cine y teatro (El asadito, Brisas heladas), productor (2779 Home Movies)
Creo que la difusión del cine que se exhibe en las pantallas que podríamos llamar alternativas está conformado por películas que no son de fácil acceso o de acceso restringido en comparación con el que se estrena semanalmente en las cadenas comerciales. Pero son pequeños incentivos, que por ahora solo satisfacen la necesidad de exhibir esos materiales por parte tanto de los programadores como de los directores-productores que ven en esa pantalla una salida a sus laburos. En el caso de las producciones santafesinas, entiendo que para que ese tipo de difusión sea una alternativa real debería dársele prioridad y continuidad, ya que una o dos proyecciones solo sirven para mostrarle la película a los amigos o colaboradores. Lo que hace falta es una continuidad en ese tipo de difusión y esto lo digo en lo que atañe a lo que podríamos llamar los espacios públicos, que aparte de ser difusores muchas veces también participan de la producción. Creo que se debería cuidar a nuestras películas desde el mismo Estado, más aún cuando éste a nivel nacional está cada vez más ausente. En Santa Fe deberíamos tener un refugio para nuestras producciones que no sean solamante proyecciones eventuales, sino crear una línea de distribución en acuerdo con los productores para que el cine de la provincia rompa el cerco del público iniciado.
FEDERICO ACTIS
Realizador (Los teleféricos, La arquitectura del crimen), productor (Pez Cine)
Me parece indispensable que las producciones locales adquieran en las salas mencionadas un mayor número de repeticiones y no solo una función de estreno, o como sucede en el mejor de los casos, un estreno y solo algunas funciones más. Necesitamos que los rosarinos se acerquen más al cine rosarino, y desde el lugar de la exhibición estoy convencido que eso se logra también con una oferta sostenida de horarios como lo hace cualquier sala comercial. Más horarios y más días en cartel es una necesidad de los productores y realizadores.
MARÍA LANGHI
Realizadora (Seguir remando, Ni una menos en Santa Fe), productora
El Canal Público 5RTV tiene por constitución un Consejo Asesor que debe estar compuesto por organismos representantes del sector audiovisual y de la sociedad en su conjunto, como las universidades, las escuelas de cine, las distintas ONG, la Cámara de Productores Audiovisuales de Rosario, las Mujeres Audiovisuales de Rosario, etc; agentes públicos que pueden asegurar una programación con pluralidad de voces. A lo largo de los 3 años que lleva funcionando esto nunca sucedió, porque según lo que nos transmitieron sus representantes nunca se terminó de conformar su Directorio para que pudiera existir dicho Consejo Asesor, como lo dicta (repito) su Acta de Constitución. A mí entender, un canal público debe discutir su línea de programación con estas organizaciones y hacer llamados a Licitación Pública para sus contenidos, basados en un Manual de Estilo y un Presupuesto Estimado para sus realizaciones, para que todes puedan acceder a él como plataforma de producción y divulgación. Como quedó claro en la reunión solicitada a través del Diputado Carlos Del Frade hace 2 años, entre el presidente de su directorio el Sr. Canabal y la Cámara de Productores Audiovisuales de Rosario (CEPIAR) todo esto está lejos de existir, y pareciera que los contenidos que se producen y se exhiben fueran elegidos a gusto y piacere de un Directorio, que por otra parte ya fue cuestionado por estar conformado por siete hombres y ninguna mujer. El año pasado el grupo Mujeres Audiovisuales de Rosario presentó una carta en la Legislatura Provincial (que curiosamente fue extraviada y tuvo que ser rehecha) cuando se realizó la renovación de las autoridades del canal. Lamentablemente el Directorio fue renovado con la misma desigualdad de género, a pesar de tener el respaldo del proyecto de ley de la Diputada Silvia Augsburger, que garantiza la paridad de las mujeres en el ámbito audiovisual. Por otro lado, cuando se habla de incluir material producido en la Provincia, habría que aclarar si dichos contenidos son aireados gratuitamente o cuál es el canon de exhibición que se ofrece. La mayoría de las veces estas exhibiciones se hacen sin ninguna contraprestación para les productores que exhiben su material, lo que nos deja en un lugar más que vulnerable a la hora de seguir produciendo. Si se habla de declarar Industria a la Producción Audiovisual en nuestra Provincia, no debería permitirse dicha manera de trabajar. Se debe tener presente que nuestros contenidos son nuestra fuente de ingresos y lo que hace girar la rueda para que podamos seguir produciendo. Esto también es una falencia, no sólo del canal público sino también de las salas que se mencionan en la nota realizada. Pareciera que filmar es una cuestión meramente artística por la cual no hace falta una retribución económica, cuando todes los que estamos en este medio sabemos que producir contenidos audiovisuales es una de las tareas económicamente más difíciles de afrontar. Con respecto a El Cairo, creo que también debería tener un Consejo Asesor de contenidos y, por lo pronto, servir como plataforma de exhibición para les productores locales. La exhibición en sala es uno de los cuellos de botella más difíciles de superar por les productores cinematográficos de nuestro país y ni qué hablar para les locales. Según las reglamentaciones del INCAA una película debe tener una exhibición de siete días consecutivos en sala para ser considerada de estreno comercial; esto hace que puedan ser tenidas en cuenta a la hora de presentar nuevos proyectos al INCAA y acceder a las diferentes líneas de financiamiento que tiene ese organismo. Jamás hemos podido lograr eso en El Cairo, porque no está abierto siete días a la semana y porque, aún teniendo películas premiadas y bien recibidas por el público, jamás se nos ha dado la oportunidad de ir por una media de taquilla, es decir: si va gente se queda, sino se baja. No conozco en detalle el funcionamiento de las demás salas que se mencionan en la nota, pero me parece que es mucho lo que falta hacer en materia de exhibición en nuestras pantallas, y sería bueno que desde el Estado (Provincial y Municipal) se generaran políticas de diálogo con todos los agentes del sector para poder mejorarlo. Lo primero que se debería lograr es la sinceridad de los interlocutores, como es el caso de la representante del Cine Lumiere, que habla de los déficits con los que se enfrenta diariamente para poder llevar adelante al buen funcionamiento de esa sala. Rescato profundamente las respuestas de Sol Dorigo, porque no se para en la defensa a ultranza de cosas que todes les que estamos en este medio sabemos que deberían ser mejoradas. Espero que este espacio sirva para profundizar la discusión, entre el buen funcionamiento de estos espacios del Estado y les realizadores y productores locales, porque en definitiva lo que todes queremos es que haya más producción audiovisual local, de mejor calidad y con pluralidad de voces en sus contenidos.
MARIO PIAZZA
Realizador, director de La Escuela de la Srta Olga, Madres con ruedas y Acha Acha Cucaracha
Valiosa por necesaria tu iniciativa, Fernando, de realizar esta encuesta sobre las pantallas públicas de la provincia. Rescato como especialmente representativa en este sentido tu frase Son espacios a cuidar, lo que implica conocerlos mejor. Cuando el programador de un espacio comercial dice programar de acuerdo al gusto del público, lo que ciertamente está haciendo es sumarse a la propaganda de los más poderosos y contribuir a consolidar un estado de cosas establecido. Las pantallas públicas son (han de serlo) lugares de resistencia cultural. Donde pueda participarse del cine que importa cultural e ideológicamente, y no necesariamente comercialmente. Sus programadores debieran tener bien en claro esta condición, estar seguros de una misión a cumplir en este sentido, en una sociedad que librada a las leyes del capital caminaría hacia siniestros destinos. Como integrante de la comunidad de realizadores audiovisuales santafesinos tengo muy determinados intereses en la forma de programar que tengan las pantallas públicas de la provincia; pero también los tengo como espectador. Debiera ser interés de la población en general el de poder apreciar especialmente las producciones del propio lugar. En todo caso, los programadores no habrían de actuar con una certeza en contrario y sí fomentar e incentivar entre el público la apreciación de los trabajos que hablan de los aconteceres y sentires del propio lugar y de las propias gentes. En este sentido tiene también mucha importancia la difusión, la posibilidad de dar a conocer cada producción audiovisual a través de los medios de comunicación. Lo cual implica incorporar a estos otros actores en la cuestión, sin que pueda el exhibidor desatenderla.
DAVID PIRE
Realizador, director de Delinquido, programador de la muestra Conecta
Valoro todas estas pantallas y es importante destacar que existen por políticas de Estado municipales y provinciales, que se han dado en las gestiones del Frente Progresista Cívico y Social. Lejos de adherir al partido, creo oportuno reconocer algunos valores en lo que respecta a sus gestiones culturales. Con respecto al Espacio Incaa en Arteón, corresponde a la gestión, un poco federal, del INCAA durante los gobiernos del Frente para la Victoria. Entidad ahora venida a menos, por las garras de Cambiemos, donde se subejecuta el presupuesto. Esto significa tener dinero que (por ley) se tiene que gastar en el fomento del cine nacional y que con el mismo no se hace nada, algo que tiene fines oscuros para el pueblo; no dichos, pero sospechados. Arteón está muy lejos de otros espacios INCAA del país. Creo que su principal problema como Espacio INCAA se debe a los pocos y malos días de proyección. No creo que desde el INCAA hayan dicho Preferimos los días martes y jueves. Y no está demás recordar la lamentable censura a la película Pibe Chorro. El Cairo me encanta, sobre todo por su programación; sin embargo, al cumplirse este propósito de incluir a públicos diversos, a veces pasan semanas sin que encuentre alguna película que me interese. Respecto al convenio con la EPCTV, lo veo como una mejora, ya que para estos estudiantes la entrada debería ser gratuita: ambiciono que la ciudad crezca en calidad y cantidad de producciones audiovisuales y, para ello, el Estado debe propiciar y facilitar con la gratuidad todo espacio de aprendizaje posible para su estudiantado. De las otras pantallas no tengo mucho conocimiento así que me abstengo de opinar sobre las respuestas de sus exhibidorxs. PD: Gracias por tu trabajo.

Por Fernando G. Varea

Preguntas en torno a nuestras pantallas públicas (II)

Hace unos días publicábamos las respuestas de los programadores y coordinadores de los cines El Cairo y Arteón y de los centros culturales Fontanarrosa y Lumière a nuestras dudas acerca de cómo eran elegidas las películas que programan en dichas salas (nota que puede leerse aquí). Ahora compartimos con los lectores de Espacio Cine lo que nos ha expresado un representante de 5RTV –el primer canal público de la provincia de Santa Fe, próximo a cumplir dos años de existencia– respecto a la elección del material audiovisual que se difunde en este medio.
FABIÁN GALLEGO
(Subcoordinador artístico de 5RTV – Radio y Televisión Santafesina S.E.)
– ¿Quién o quiénes programan las películas que emiten en el canal? ¿Qué criterios se tienen en cuenta para seleccionarlas?
– En la selección y programación del cine dentro de 5RTV participan diferentes personas de varios departamentos. La programación como tarea de ubicar en día y horario los envíos la lleva el Departamento de Programación, que es el encargado de dar coherencia a las grillas y orden a los programas, series, películas, coberturas y otras piezas que la componen. La selección de los films corresponde al Departamento de Arte y se ajusta según el ciclo en el que se emiten. En este momento contamos con tres ciclos de largos de ficción y uno de cortos del cine mudo. Entre los largos, encontramos un ciclo de cine nacional, con presentador y contextualización del film; uno de directores consagrados, donde un presentador y un invitado relacionado al medio audiovisual conversando sobre el film presentado; y un ciclo diario por la tarde con películas dirigidas al público en general. Nuestro criterio de selección está definido de acuerdo con las pautas de participación, divulgación y compromiso expresadas en la creación de RTS S.E. Damos prioridad a los contenidos generados en la provincia, apuntando a difundir nuestra cultura, a generar fuertes vínculos afectivos con nuestro territorio mientras damos a conocer formas de vida, lugares, modos de producción y temáticas que constituyen a nuestra provincia. En Noche de cine, el ciclo nacional. Las películas seleccionadas son grandes obras de las últimas décadas, algunas de directores consagrados y otras de directores noveles. Encarnación, Un oso rojo y Bolishopping son ejemplo de la oferta variada y de calidad que proponemos en nuestra pantalla. En el marco de este ciclo nacional hemos ubicado una gran cantidad de films de realizadores santafesinos como Hugo Grosso, Florencia Castagnani y Héctor Molina. Como canal público tenemos la tarea intransferible de difundir los realizadores de la provincia y hemos puesto al aire obras consagradas por el público de todo el país como A cada lado y otras que, sin ser de menor valor, se han vuelto difíciles de encontrar o rara vez se programan, como es el caso de El investigador de ciudades de Fernando Zago y 10 mil atados de Daniel Mancini. Estamos preparando una nueva temporada de este ciclo nacional y provincial y ya contamos con Umbral, la premiada película de Claudio Perrín. Noche de cine estrena los jueves a las 22 y repite los sábados en el mismo horario. En los ciclos Noche de cine y Grandes directores contamos con la ayuda imponderable del periodista y crítico rosarino Leandro Arteaga que, además, conduce ambos envíos semanales. Grandes directores es un ciclo dedicado a presentar títulos referenciales de realizadores internacionales. El programa recrea un living y en él se ubican Arteaga y un invitado para intercambiar opiniones sobre la película y su director. Hemos emitido películas como Tootsie de Pollack, Átame de Almodóvar y La conversación de Coppola, y hemos tenido invitados de la talla de Andrea Fiorino, Juan Aguzzi y Gustavo Escalante. También está en preparación una nueva temporada para este ciclo. Grandes directores se emite los domingos a las 22. Por último, dentro del cine de ficción, tenemos el ciclo Tardes de novela. Es un ciclo de películas internacionales que se emite de lunes a viernes, de 16 a 18, con títulos en español latino y apuntado a completar un segmento de programación distendido. Como canal público, contamos con recursos limitados y ciclos como éste ayudan a dar continuidad a nuestra pantalla, con películas de bajo costo pero buen nivel. Nuestra política es ubicar los estrenos y las producciones locales dentro de las franjas de mayor encendido para potenciar la difusión de contenidos locales y dejar los horarios marginales para producciones foráneas, a la inversa de lo que ofrecen los canales privados de la provincia. Además de los espacios dedicados a los largos, tenemos un ciclo semanal de media hora de cine mudo. Pablo Suárez, su presentador, es licenciado en Historia, escritor, músico y redactor publicitario y elige y pone en contexto cada corto mudo del programa. Han pasado ya piezas de Chaplin, Lloyd y Keaton y en las semanas próximas se sumarán personajes como Gloria Swanson y Fatty Arbuckle.
– ¿Qué espacio ocupa en la programación el cine realizado en la provincia de Santa Fe? Hace poco hubo una discusión en redes sociales por considerar que así como se programan documentales de la Televisión Alemana podrían hacerlo también con documentales santafesinos.
– Para el canal toda la producción realizada en la provincia es importante, a la vez que es resultado y motor de nuestra actividad. El 80% de los contenidos que presenta 5RTV es de producción provincial. Hay ciclos producidos íntegramente por el canal, como son los de emisión diaria: tres noticieros de una hora, Aventurados, infantil de media, y Tardenautas, programa joven de una hora. También producimos de manera integral varios programas semanales de debate, deportes y noticias internacionales. Entre las co-producciones en las que participamos podemos encontrar a 7 Latidosel programa de la EPCTV, Automovilismo Argentino, ciclo sobre las distintas categorías de la disciplina  y El cielo que nos une, una bellísima serie documental grabada en distintos países de Latinoamérica. El cine de la provincia tiene dedicado un espacio junto al nacional en Noche de cine, donde emitimos largos de ficción y apuntamos a generar nuevas temporadas con una mayor cantidad de películas realizadas en la provincia. El cine documental tiene su espacio en un ciclo que estrenamos hace un par de semanas y se llama Archivo documental. Este ciclo cuenta con piezas de media y corta duración de realizadores de la provincia. Los primeros capítulos están dedicados a Fernando Irigaray y el DCM Team y a Lucrecia Mastrángelo. Con el correr de los capítulos iremos incorporando a otros realizadores y realizadoras de la provincia y sumaremos más material de Señal Santa Fe y Espacio Santafesino. Al momento de aparecer esta nota se estarán grabando los pisos para Los transmisores, Van y El caso Melincué, de Señal Santa Fe.
Con respecto a la discusión que se dió en FB, y en la cual participé, poco me queda por sumar. Emitimos documentales de Deutsche Welle y Russia Today a través de acuerdos con ambas cadenas. Esto nos permite incorporar puntos de vista diferentes a los que propone la televisión internacional de mayor llegada e incluir en nuestra programación piezas de gran calidad artística y de temática variada. De todas formas, la presencia de estas producciones no impide la proyección de producciones documentales locales. No se da competencia entre ellas ya que las producciones de DW y RT se emiten fuera del horario central y las locales, como el caso de Archivo documental, se emiten en el primetime. El estreno de Archivo documental es los días lunes a las 23 y repite los sábados a las 20. Me gustaría sumar a la respuesta el espacio que estamos brindando al cine de animación. Dentro de los ciclos Aventurados y Aventurados Finde emitimos El viaje de Gaia, de Pablo Rodríguez Jáuregui, Anselmo quiere saber, de Juan Álvarez Neme y Conejos y Super conejos, del super joven Ezequiel González. Actualmente estamos ampliando los ciclos con nuevas piezas de animadores y animadoras de la provincia. En resumen, el cine santafesino, en todas sus expresiones, tiene lugar en nuestra pantalla y ocupa un espacio de relevancia ante cualquier elección, pero no nos olvidemos que 5RTV es un canal de televisión y, como tal, tiene una programación compuesta por contenidos producidos para ese tipo de pantalla, con duraciones ajustadas a los ciclos y estructura de temporadas.
– Teniendo en cuenta que se trata de un canal público: ¿de qué manera se posibilita la participación de la comunidad?
– 5RTV es el canal público de la provincia y es por lo tanto un servicio esencial para la participación, la divulgación científica y cultural, el fomento de la educación, para el conocimiento de los derechos, de la tradición y del territorio. La participación de la comunidad se logra a través de articulaciones con organizaciones intermedias, constituidas legalmente o como formaciones temporales. Ejemplo de ello creemos que es interesante mencionar los acuerdos logrados con la Escuela Provincial de Cine y Televisión, que dio como fruto el programa 7 Latidos; el convenio firmado con la escuela de Comunicación Social de la UNR para la grabación en sus estudios del programa En clave Salud; y las relaciones permanentes con el Instituto 18 y la Facultad Católica de Santa Fe sobre asuntos periodísticos y de producción audiovisual. También, en la misma línea, fue para nosotros una experiencia muy interesante el lanzamiento de un llamado provincial de propuestas para que el canal presente al concurso nacional del sistema de gestión de medios públicos de Nación. Para el armado de dicho concurso provincial se aplicó presupuesto y tres meses de trabajo, logrando recibir 86 proyectos de distintos realizadores de la provincia. Creemos que el eje de participación son las articulaciones. 5RTV, para tener  un rol activo junto a la comunidad, busca enfocarse en la generación de convenios y espacios de interacción y no quedar a la espera pasiva de propuestas.
– ¿Qué repercusión advierten que tiene la difusión de producciones locales en el canal?
– La repercusión de las producciones tiene distintos impactos. Como decía más arriba, casi toda nuestra pantalla es de producción local, entendiendo local por provincial, y la repercusión varía entre programas o entre capítulos. Los noticieros tienen su público y la respuesta es inmediata a través de las redes sociales, por ejemplo. Ciclos como Noche de Cine tienen una repercusión irregular. Si bien el canal promociona en pantalla y en redes sociales todos los programas, influye mucho la difusión que le da cada realizador a la proyección de su película en el canal. Pasa lo mismo con el ciclo documental y con los programas musicales; tienen una devolución irregular y varía mucho según la difusión que hacen los músicos y los realizadores sobre su aparición. En general, tenemos una repercusión esperada con las producciones propias y una fluctuante con las producciones locales ajenas al canal.

Por Fernando G. Varea

Preguntas en torno a nuestras pantallas públicas (I)

Son espacios públicos valiosos y entrañables que los cinéfilos rosarinos aprovechamos, sabiendo que allí pueden apreciarse producciones audiovisuales que las salas comerciales suelen desestimar. Si bien en Rosario hay centros culturales que proyectan, ocasionalmente, material discriminado por los exhibidores (como el Centro Cultural Parque de España, el Museo de la Memoria o el Complejo Cultural Atlas), así como lo hacen también valiosas muestras siempre bienvenidas, organizadas en distintas sedes (BAFICI Rosario, Conecta, Documental de Creación), y al margen de las actividades que organiza el Centro Audiovisual Rosario dependiente de la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad (como el Festival Latinoamericano de Cine), los cines El Cairo y Arteón, así como los centros culturales Fontanarrosa y Lumièremerecen especial atención. El Cairo pertenece al Ministerio de Innovación y Cultura de Santa Fe y es, desde hace nueve años, el primer cine público de la provincia. En Arteón, que tiene una larga historia como cine y teatro, funciona el llamado Espacio INCAA. El Fontanarrosa y el Lumiére dependen de la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario. Son espacios a cuidar, lo cual implica, entre otras cosas, conocerlos mejor. Por eso elevamos a sus coordinadores y programadores algunas preguntas sobre el funcionamiento de los mismos. A continuación, compartimos las respuestas que nos dieron; pronto sumaremos también la opinión de un representante de 5RTV, canal televisivo público de alcance provincial.
NÉSTOR ZAPATA
(Director Sala Arteón)
– ¿Quién o quiénes programan las películas que proyectan? ¿Cuáles son los criterios para seleccionarlas?
– La programación en general está a cargo del titular de Arteón, Sr. Enrique C. Fenizi, quien cuenta en distintos casos (ciclos, cine arte, muestras, etc.) con mi participación, como director. La programación correspondiente a Espacio INCAA (días martes y jueves) corresponde a ese organismo. Los criterios de selección responden a una tradicional condición de Arteón de más de cinco décadas, que es la de privilegiar aquellos títulos de reconocida calidad artística, que a pesar de ser desechados en los circuitos comerciales poseen verdaderos valores temáticos, lingüísticos y expresivos. Asimismo, reposiciones de los grandes títulos de la cinematografía mundial de todas las épocas.
– Las películas a exhibir dentro del Espacio INCAA, así como los días y horarios de las funciones, ¿son resultado de decisiones del INCAA, de los propietarios de la sala o de ambos?
– Los criterios de programación del Espacio INCAA corresponden al área de programación de ese organismo, que atiende esencialmente a la difusión de todas las películas argentinas, así como latinoamericanas, ya sean de ficción o documentales. Como Espacio INCAA de Rosario, Arteón comparte el objetivo de difundir la cinematografía de producción nacional y latinoamericana. Los días y horarios han sido acordados desde su inicio en forma conjunta.
– Hay descuentos para jubilados y funciones gratuitas dos días de la semana para la Tercera Edad. ¿Esto responde a un interés por incentivar la asistencia de determinado sector de público?
– Responde a atender las posibilidades económicas del sector, así como a la valorización del mismo del arte cinematográfico y del rol social que cumple el cine. Igualmente, está implementado el descuento especial a jóvenes a través de planes municipales como 0-21 y Movi Joven, y de estudiantes a través de convenios con la UNR, la UAI, etc.
– ¿Cómo se manejan para difundir la programación?
– A través de nuestra página, así como con la información semanal a nuestros socios, a la base de datos de contactos-asistentes y a través de las redes sociales. Igualmente con la cartelera en diarios y la información a través de nuestro Departamento de Prensa con gacetillas a medios gráficos, radiales y televisivos. Poseemos además seis carteleras (115 X 72 cm) a la calle y efectuamos la impresión y distribución de un programa anticipando la programación mensual.
– ¿Qué espacio ocupan en la programación las producciones audiovisuales realizadas en la pcia. de Santa Fe?
– La pantalla de Arteón está abierta históricamente a la proyección de todas las realizaciones audiovisuales de nuestra provincia, tanto en largometrajes ficción como documentales, inclusive a estrenos y proyección de distintos formatos como series, telefilms y cortometrajes. De estos últimos se organizan múltiples funciones con las producciones de alumnos de las escuelas de Cine de Rosario, como la EPCTV y la UAI.
ARIEL VICENTE
(Director general y responsable de programación de Cine El Cairo)
– ¿Quién o quiénes programan las películas que proyectan? ¿Qué criterios se tienen en cuenta para seleccionarlas?
– El Cairo pertenece al Ministerio de Innovación y Cultura de Santa Fe, su rescate lo  transformó en el primer cine público de la provincia. Su misión fundacional es la de ser un cine para todos los públicos. En ese sentido, el servicio cultural que presta hace énfasis en la formación de audiencias y en la democratización del acceso a bienes culturales audiovisuales, a través de una oferta amplia que expresa la riqueza y diversidad de la producción contemporánea. En tanto espacio cultural, posibilita la experiencia cinematográfica o audiovisual a nuevos y diversos públicos, a nuevas propuestas de programación y dispositivos de visualización, buscando la innovación en las lógicas, ejes y contenidos, a través de producciones y formatos inéditos, propuestas culturales multiplataforma y pedagógicas, que interpelan a partir de la experiencia audiovisual, como también jornadas y encuentros de formación y capacitación, entre otros. En cuanto a la programación, su composición, tanto presencial como virtual, pone en diálogo producciones legitimadas por un circuito de difusión con otras producciones alternativas y con aquellas narrativas en las que los lenguajes audiovisuales están involucrados. Se trata de un espacio público de encuentro, en el que se ponen en juego disciplinas, lenguajes o expresiones artísticas y comunicacionales, así como también los diversos espectadores posibles. Un espacio que genera lazos, diálogos e intercambio de ideas, apelando a posiciones críticas en torno a narrativas multiplataforma y a lenguajes audiovisuales y performáticos. Por todo lo anterior, se entiende la complejidad que reviste la programación de El Cairo y los diversos criterios y saberes que implica.
– ¿Por qué los ciclos suelen organizarse de acuerdo a temáticas y no siguiendo otro tipo de valoración?
– La programación se trabaja desde una mirada crítica, entendiéndose como tal una posición critica frente a la obra cinematográfica o audiovisual a ser programada pero también en torno a la programación del propio espacio público. La misma pregunta encierra ya una toma de posición en cuanto a cómo deberían organizarse los ciclos de cine, lo que demuestra que precisamente, desde el trabajo de programacion de El Cairo se busca un corrimiento respecto de lo que suponen las formas de programar cine.
– Respecto a las producciones realizadas en el ámbito de la provincia: ¿existe algún criterio para la programación de las mismas y la cantidad de funciones que se le destinan?
– Los programas de estímulo a la producción audiovisual de la Provincia y el propio cine El Cairo forman parte de una misma política cultural, que propicia la producción y difusión de bienes culturales, en este caso audiovisuales. Lo fundamental a la hora de programar cualquier material en El Cairo es que cada producción encuentre su público en consonancia con el objetivo del cine que es construir una oferta plural para diferentes públicos. En definitiva, El Cairo es la pantalla legitimada de las producciones locales ganadoras de Espacio Santafesino, pero no por ello encuentran un tratamiento diferencial en cuanto a su programación.
– ¿De qué forma se eligen a los que programan el ciclo Un día para los amigos?
– Los amigos de El Cairo son las personas que originariamente se encargaron de detener con su accionar la venta del edificio del cine. Fueron ellos quienes, a través de la Asociación Amigos de El Cairo, visibilizaron la posible pérdida de este espacio, quienes militaron su rescate y así  detuvieron esa venta, vehiculizando la refundación del nuevo cine. Personalmente, entiendo que todo acto siempre es una declaración política y el accionar de los amigos no escapa a eso: defender un espacio cultural para que el Estado tome partido en el caso. Y así fue. Por otro lado, y a lo largo de los casi nueve años del cine público, es innegable que el compromiso y trabajo de muchos otros nuevos actores sociales, profesionales y nuevos públicos hicieron posible sostenerlo una vez fundado como espacio provincial. Y así ellos han engrosado la lista de los originales Amigos de El Cairo. Desde El Cairo, una manera de mantener vivo ese lazo con sus amigos, de agradecerles la importancia de todo lo que siguen haciendo para que siga en funcionamiento, es que cada mes uno de ellos es invitado a programar la función de este ciclo con una película que le haya sigo significativa.
– Uno de los fuertes es la presencia de realizadores, productores o actores presentando sus películas, brindando al público la oportunidad de poder dialogar con ellos. ¿Hay alguna anécdota de este tipo de presentaciones que recuerdes especialmente? 
– Es cierto que los encuentros con realizadores, productores, actores y público en general son fundamentales dentro de las ofertas. Supongo que las anécdotas no deben faltar pero seguramente son impresiones que quedan en la memoria de sus protagonistas, es decir el público asistente, aquellos para los que tales propuestas han sido pensadas. Invitados que no han venido son muchos, pero siempre por problemas de agenda, así que estoy seguro que esas visitas en algún momento se van a concretar.
– Recientemente, en una medida sin dudas positiva, se resolvió que los estudiantes de la Escuela Provincial de Cine y TV de Rosario puedan acceder a las distintas funciones pagando la mitad del valor de las entradas. ¿Cómo se llegó a ese acuerdo?
– El Cairo Cine Público y la EPCTV forman parte del mismo Ministerio. Este acuerdo surge como una acción concreta para incentivar a los estudiantes de cine y televisión de la escuela, a ir al cine y ver películas. Se tata de un interés común que tiene tanto la Escuela como El Cairo. Esperamos que este acuerdo sea el puntapié para articular con la EPCTV acciones más complejas en el futuro próximo.
SOL DORIGO
(Coordinadora General del Centro Cultural Cine Lumière)
– ¿Quién o quiénes programan las películas que proyectan? ¿Cuáles son los criterios para seleccionarlas?
– El Centro Cultural Cine Lumière pertenece a la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario y  cuenta con un equipo de programación/producción, encargado de armar los ciclos temáticos mensuales y las funciones especiales. Está compuesto por Ernesto Micol (coordinador cultural del espacio), Pamela Gaido (programadora, productora y comunicadora del Lumière) y María Sol Dorigo (coordinadora general del Centro Cultural). Los criterios de programación son varios y se encuentran condicionados por los recursos técnicos de la sala. Durante varios años en el Lumière no se programó cine infantil. Cuando ingresé a trabajar en producción en 2014 propuse a la directora que intentáramos retomar las funciones para niños. Durante unos meses no tuvimos gran respuesta de público, pero poco a poco fue creciendo de manera exponencial. Mensualmente programamos en función de temas que muchas veces tienen que ver con efemérides (por ejemplo, Revoluciones, en junio de este año, surge del 90º aniversario del natalicio del Che Guevara; en julio de 2016 se tomó como tema las celebraciones, teniendo en cuenta que es el mes aniversario del Lumière, y así muchas otras temáticas), con directores y/o actores cuya obra nos interesaba difundir (hemos hecho ciclos de Miyazaki,  Tim Burton, Woody Allen, etc.), o con ofertas de diferentes espacios que proponen ciclos (embajadas, espacios de investigación, Festivales como Una Mirada Mayor, F.I.N.C.A 2017, Festival de Cine Latinoamericano Rosario) . Siempre intentamos dar lugar a títulos populares y sumar alguna rareza o alguna película menos comercial o a la que usualmente no se acceda por medio de plataformas o el cable.  Cada sábado se proyecta una función infantil y una para adultos, y se programan solamente aquellas de las cuales podamos adquirir permisos de exhibición. Teniendo en cuenta que somos una sala municipal, pública y EXCLUSIVAMENTE NO COMERCIAL, los recursos para pagar los permisos son limitados, aunque estamos realizando compras de permisos anuales y realizamos convenios con instituciones, productoras y particulares. Otra de las limitaciones a la hora de programar tiene que ver con la calidad del sonido de nuestra sala, que presenta muchísimas dificultades, en especial cuando son películas realizadas en español y que no están acompañadas por subtítulos. Otro tema es el soporte de formatos de nuestros equipos: actualmente no tenemos posibilidad de proyectar en blu-ray o DCP, porque no contamos con equipos de ese tipo. La adquisición de copias es otra de las grandes cuestiones a la hora de programar. Muchas veces las productoras no cuentan con el material, o no tienen manera de hacer llegar las copias a destino en tiempo y forma.
– ¿Por qué consideran relevante exhibir algunas películas que ya pasaron con éxito por las salas comerciales e incluso por la TV?
– No es prioridad de nuestra programación que las películas a proyectar sean aquellas que han pasado con éxito en salas comerciales. Muchas veces lo que se programa es un punto medio entre lo deseable (inquietudes intelectuales de los programadores, demanda del público) y lo que verdaderamente es posible. Dentro del espectro de películas posibles, que se adecuan a nuestras posibilidades técnicas y a los permisos que conseguimos, intentamos abrir un abanico que contemple tanto nuestras intenciones  y la demanda de algunos/as de nuestros concurrentes, que también dejan sus sugerencias y sus observaciones. Hay que tener en cuenta que muchas veces las personas que vienen a nuestro espacio no acuden a cines comerciales, entre otros motivos, por los elevados costos de las entradas, o porque muchas veces las películas que programamos no estuvieron demasiado tiempo en cartelera o son clásicos que ya no se programan en otras salas.
– ¿Hay actividades que permitan acompañar la proyección con la divulgación cultural o el debate?
– Durante muchísimos años realizamos el Cine Fórum que se realiza un viernes al mes. Ese día se programa una película referida a la temática mensual, que generalmente es considerada de culto, o de algún director de renombre, o clásica, y se realiza un desarrollo previo de la misma y posteriormente se realiza un debate. En ciertas ocasiones se ha invitado a especialistas en el tema a tratar o a la/el  directora/r en caso que se contara con esa posibilidad. Este año el Cine Forum se programó de manera anual en función de una propuesta de desarrollar el tema de lo utópico y lo distópico por parte del CELChe, y armamos un ciclo especial. Se llama Utopías y Distopías y está dirigido a estudiantes de 4to, 5to y 6to años de escuelas secundarias. Se toma como eje temático el cine, como espacio en el que se han desarrollado las utopías y distopías de forma más popular, y se invita a pensar al respecto junto con especialistas de otros campos: psicología, filosofía, historia, literatura, comunicación y estudios de género. Y contamos con profesionales muy comprometidos que llevarán adelante estos encuentros.
– ¿Qué espacio ocupa en la programación el cine realizado en la provincia de Santa Fe?
– Hemos tenido muchas proyecciones de directores locales y de la provincia, que muy generosamente han exhibido sus trabajos en nuestra sala, entre ellos Mario Piazza,  Claudio Perrin, Federico Actis, Patricio Carroggio, videorealizaciones del acervo digital del Castagnino+Macro, entre otros. La realidad es que al no contar con recursos digitales modernos y de calidad para la proyección, sumado a las dificultades técnicas (sonido deficiente, formatos obsoletos, proyector de uso doméstico) para los propios realizadores nuestra sala no es una prioridad como espacio para estrenos o exhibición de sus proyectos. Estamos trabajando para ir mejorando esos recursos: hay un proyecto de digitalización y acustización de la sala que estamos intentando llevar a cabo, vamos adquiriendo y alquilando equipos, realizando licitaciones y otras acciones concretas que año a año van mejorando la calidad técnica y nos van posicionando como un espacio apetecible a tales fines. Siempre hay productoras locales y directoras que se acercan y nos ofrecen sus películas e intentamos satisfacer esas demandas. Además, estamos acondicionando los proyectores de 35 mm. del antiguo cine, con la idea de poder proyectar películas en ese formato. Cabe aclarar que el Lumière también tiene programación teatral y musical, y que en el mismo se realizan  eventos de instituciones de la zona (colaciones y festivales de escuelas cercanas, festivales de academias de danzas) y que es un polo cultural del Distrito Norte, teniendo actualmente  28 talleres de diversas disciplinas. Es por eso que la programación de cine es, en principio, los días sábados, función doble, y algunas funciones especiales que se adaptan a la programación habitual de centro cultural.
GRACIELA MIRAGLIA
(Jefa de Actividades Culturales del Centro Cultural Fontanarrosa)
– Salvo alguna ocasión excepcional (como ocurrió recientemente dentro de las actividades agrupadas bajo el título La imaginación al poder), no se programan ciclos de cine con continuidad. ¿A qué se debe?
– El motivo por el cual no se ha programado cine en el CCRF en el último año se debe a que el edificio se encuentra aún en un proceso de remodelación de varias de sus salas, entre las que se encuentra la destinada a las proyecciones cinematográficas. Por eso no se han realizado las gestiones correspondientes de renovación de la autorización anual que nos exige el INCAA como sala de proyección para poder realizarlas.
– Los ciclos de cine tenían la particularidad de exhibir cine clásico, material muy poco difundido en otras salas e incluso en la TV actual. ¿Quién o quiénes los programaban?
– La programación del ciclo de cine y la elección de los filmes  a proyectar  se realiza conjuntamente  entre la dirección de CCRF y un coordinador, en este caso el cineasta Pablo Romano, quienes, teniendo en cuenta que es un Centro Cultural, definen la programación  teniendo como objetivo  la difusión de un cine no comercial o no tan difundido.
– ¿Qué contactos tienen con la comunidad audiovisual local y qué espacio ocupan en la programación las producciones audiovisuales de nuestra provincia?
– La producción audiovisual  local  es parte integrante  de nuestra  programación cuando ilustran las  conferencias o charlas de los disertantes  sobre una temática   particular, o  en ciclos completos (que incluyen varias conferencias sobre un determinada temática), como es el de Ecología, donde la actividad está basada  en el debate  sobre lo proyectado.

Por Fernando G. Varea

Temores de una madre adoptiva

JOEL
(2018; dir: Carlos Sorín)

Aunque el título y el afiche –por cierto, bastante poco imaginativos– se centran en Joel, el niño de esta historia, la verdadera protagonista es Cecilia, la mujer que afronta con miedos y contradicciones la difícil tarea de ser madre adoptiva, más ardua aún porque el chico que recibe tiene nueve años y toda una vida previa. Como la Alicia (Norma Aleandro) de La historia oficial (1984), Cecilia también es bienintencionada, toca el piano y parece algo incómoda con los buenos modales que se impone ante los demás, poniendo a prueba su amor por el niño ante sospechas sobre la familia biológica y presiones de la sociedad. Desde ya, en el film de Sorín la protagonista no carga con el peso de la metáfora ni debe lidiar con intereses en juego durante la dictadura en retirada o con un marido perverso, según proponía la guionista Aída Bortnik en el film de Luis Puenzo: Joel transcurre en la época actual, en la Patagonia, y la adopción se realiza sin infringir la ley, de manera más que deseable. Sin embargo, hay también intolerancia agazapada y derechos del niño en peligro.
Ocurre que Joel parece tener un tío preso y habla de droga con sus compañeros: eso basta para que los padres de la escuela se alarmen y no duden en discriminarlo. Así, una sencilla escuela o un nevado pueblo del sur terminan siendo algo mucho más hostil de lo que sugiere su benigna apariencia.
Sorín (a quien alguna vez tuvimos oportunidad de hacerle una entrevista, que puede leerse aquí), es uno de los pocos realizadores de cine argentino de ficción de los ’80 que continuó su obra con dignidad hasta el presente, apostando desde Historias mínimas (2002) a relatos con pocos personajes atravesando conflictos nada extraordinarios. Continuando esa línea, ofrece ahora un film sobrio y honesto, con una estructura narrativa excesivamente simple y un tono algo apagado. Lo que cuenta podría resumirse en una o dos oraciones, lo cual puede ser un obstáculo cuando se trata de un film sujeto al conflicto. Como sus personajes, Joel avanza temeroso y sin correr grandes riesgos, asomando lo dramático (e incluso lo polémico) sin que nadie levante demasiado la voz.
La verosimilitud flaquea de a ratos: sorprende que nadie sugiera un psicólogo como ayuda para el niño o para sus padres adoptivos, así como hay algunos descuidos en el tratamiento que le da la institución educativa al problema (la legislación actual impide que los directivos de una escuela adopten una medida como la que aquí afecta finalmente a Joel, por más bravos que parezcan los reclamos de los padres).
Sus mejores momentos son aquéllos en los que no se apoya en las conversaciones, por ejemplo cuando la cámara busca la mirada y las esquivas sonrisas de Joel (Joel Noguera, gran hallazgo del director) o cuando muestra a Cecilia mirando la nieve por la ventana del gimnasio vacío mientras escucha el aplauso de la reunión de padres finalizando. En otro orden, resulta atinada la manera con la que se expone –sin juzgar, sin subrayar, dejando en el espectador la posibilidad de darle relevancia o no– la convivencia del director de la escuela con la joven que había señalado como su mejor maestra, la confiabilidad tal vez dudosa de una de las madres, o la resignación de otra que revela haber sido adoptada. Defrauda, en cambio, que cuando director y supervisora le comunican a Cecilia la decisión a la que se arribó tras la reunión de padres, no se haga un primer plano de su rostro, o que en algún momento el pastor y su mujer desparezcan de la trama. El propio desenlace, acertado en términos de efecto, podría haberse resuelto de modo menos blando, más conmovedor.
En cuanto a los actores, no pueden ponerse en duda la eficacia de Victoria Almeida (que ya había actuado en otro film de Sorín, Días de pesca) como Cecilia, Diego Gentile (el novio de Érica Rivas en Relatos salvajes) como su paciente marido, y Ana Katz (actriz y realizadora de Mi amiga del parque, entre otros trabajos) como una madre de apariencia amistosa. Pero hay también escenas como la de la reunión de padres, en las que queda muy en evidencia el esfuerzo por conseguir naturalidad. Algo que viene advirtiéndose en varias películas argentinas (como la reciente Animal), como si tras el progreso que significó la soltura en el habla de los personajes en las primeras obras de Caetano, Martel, Burman y otros, nuestro cine estuviera volviendo ahora a un estado anterior.

Por Fernando G. Varea