Violencia

martel“La violencia sexual y la corrupción tienen un vínculo muy fuerte y están presentes en Zama. En este país muere una mujer asesinada cada 18 horas. Hay una escena en la novela en la que el protagonista viola a una chica. Yo había puesto esa escena; como el tono de la película es de comedia absurda, pensé que podía manejarla de tal forma que no resultara chocante. Pero finalmente la saqué, porque no podía ni quería filmar esa escena ni aún en tono de comedia”.

(LUCRECIA MARTEL, realizadora, directora de películas como La ciénaga y Zama, a estrenarse en septiembre).

Anuncios

El futuro del INCAA: opiniones y sospechas

Una improvisada denuncia en el programa televisivo conducido por el periodista deportivo Alejandro Fantino fue el disparador. Inmediatamente, fue removido de su cargo el presidente del INCAA, Alejandro Cacetta, y comenzaron a circular temores de que, detrás de esas descuidadas acusaciones de falta de control en los gastos del organismo, podría avizorarse un recorte presupuestario y la retirada también del rector de la ENERC, Pablo Rovito (designado por concurso). El hecho generó reacciones de indignación y de apoyo a Cacetta de gente del medio: asambleas, comunicados, declaraciones en medios de comunicación y en redes sociales. “Protestan porque se les acaba el curro” dijo al día siguiente el periodista acusador, Eduardo Feinmann, demostrando que su imputación aparece más revestida de agresividad que de honestidad, incluyendo en la volteada a realizadores, productores, actores, docentes e investigadores prestigiosos y de distintas posiciones políticas. Espacio Cine ha puesto siempre su atención en lo que dicen y hacen los trabajadores del cine y la cultura, por eso consideramos importante reproducir algunos de los comentarios provocados por esta decisión.

LUCRECIA MARTEL: “Necesitamos defender desde el Estado nuestra industria del cine. No entendemos por qué el nombre de Cacetta es cuestionado y mancillado en los titulares por un informe periodístico de cuarta, diciendo cualquier cosa sin ningún conocimiento sobre cuál es la realidad del cine argentino. Pienso que el problema de este país es la ignorancia y no la maldad. Fantino y Feinmann son dos personas ignorantes de lo que pasa en el cine y salieron a maltratar de una manera baja a alguien que nosotros queremos y respetamos. Cacetta no tuvo una posición mezquina, a pesar de que cuando entró al Instituto había funcionarios de la gestión anterior. Para mí era un ejemplo de funcionario que no estaba fomentando la idea de la grieta tan absurda. No entró en la purga de si sos kirchnerista o no, y en toda esa miseria argentina.” (La Gaceta de Salta)

ADRIÁN CAETANO: “No vienen a por ninguna corrupción, vienen a por el INCAA y cualquier atisbo de construir cultura nacional.” (Twitter)

GUSTAVO FONTÁN: “Van por todo. Proponen el hambre en el sentido más amplio. En un avance de las negociaciones con los docentes, por ejemplo, muestran toda su sensibilidad: pasaron del 18 % anual en cuotas a 18 % anual en cuotas. Ahora van por el fondo de fomento del cine, me permito arriesgarlo como opinión personal. Y se apoyan en los bufones del rey como Fantino y Feinmann.” (Facebook)

LUIS PUENZO: “El tema no es Cacetta, su honestidad no está en duda. No hay que gastar tiempo en hablar de esta infamia y acusación de corrupción. Hay una operación atrás de esto. Durante la época de la Alianza ya se quiso disolver el INCAA, [Ricardo] López Murphy lo dijo. Nos costó mucho pelear por la Ley de Cine, que es ejemplar en todo el mundo. Argentina es el país con más óperas primas del planeta. Nuestro cine tiene 6 o 7 películas en cada festival importante. Detrás de todo esto están los fondos del cine, están [Mario] Quintana y [Nicolás] Dujovne. Detrás de esta medida hay mucho dinero, muchos negocios. Esto es un plan de negocios.” (AM750)

JUAN JOSÉ CAMPANELLA: “No hay UNA persona en la industria del cine, NI UNA, que tenga dudas sobre la honestidad de Alejandro Cacetta. Horrible y torpe opereta.” (Twitter)

GRACIELA BORGES: “NO a la destrucción de la Ley de Cine. NO a la destrucción del cine argentino.” (Twitter)

NATALIA OREIRO: “NO a la suspensión de la Ley de Cine. NO al vaciamiento del Fondo de Financiamiento Audiovisual. NO al atropello contra la industria audiovisual. Defendamos al cine argentino.” (Twitter)

FERNANDO MARTÍN PEÑA: “Anoche el programa Animales Sueltos divulgó un informe sobre el INCAA que, aunque falaz, provocó una crisis institucional. Necesitamos YA la unidad de los trabajadores audiovisuales para contrarrestarla y proteger los recursos que hasta ahora han permitido que nuestro cine exista. (…) Hoy los medios siguieron la opereta diciendo que Rovito estaba atrincherado en la ENERC, que los alumnos habían tomado la escuela, que estábamos todos cortando la 9 de Julio. Yo estuve hoy en la escuela y soy testigo (junto a muchos otros) de que los tres datos son falsos. Es impresionante. No les importa nada. La operación contra la gestión de Cacetta (y de Rovito en la ENERC) merece una nueva categoría: la posmentira.” (Facebook)

DAVID BLAUSTEIN:  “Hay una intención clarísima: vienen por el fondo de fomento cinematográfico, el corazón del INCAA, que son millones de pesos. Cacetta dijo que el fondo y la autarquía financiera no se tocan, eso puede haber molestado en el macrismo.” (Clarín)

DIEGO LERMAN: “Indignación y repudio frente a la burda y grosera operación que le hicieron a Cacetta para que renuncie al INCAA. Toda mi solidaridad con él frente a esta canallada. Recorrí la ENERC hace menos de un mes y es impresionante la obra que hizo Rovito, una Escuela de Cine Modelo. Las obras se ven y son increíbles. La Cinemateca recientemente inaugurada en la ex-Cinecolor es un logro de todo el sector que veníamos reclamando hace tiempo, la ley se sancionó hace ya varios años y hace unos días nomás se hizo realidad. Bronca, impotencia y tristeza.” (Facebook)

ARIEL ROTTER: “Con indignación, enojo y profunda tristeza, repudio el forzado alejamiento de Cacetta de la conducción del INCAA. Manifiesto públicamente mi solidaridad con él y mi enorme preocupación por lo que esconde esta maniobra política. Todos quienes formamos parte de la industria cinematográfica sabemos de su idoneidad y su honestidad. Cacetta aceptó el cargo por pedido de la propia industria que se refugió en su figura, frente al temor de que esta gestión ponga al frente del INCAA a un improvisado de turno, que no sepa lo que implica hacer una película y que no pueda defender los recursos y los logros del medio cinematográfico. Hoy, quienes debían valorar su austera y dignísima gestión, le soltaron la mano. Y somos nosotros, los cineastas, quienes alzamos nuestra voz para defender no sólo su reputación personal sino el rumbo que su gestión dirigía. Su alejamiento supone un retroceso importantísimo para el cine argentino, que nuevamente debe ponerse en guardia, para defender los recursos que le son propios y que muchos sectores codician.” (Facebook)

PAULO PÉCORA: “En algún lugar muy recóndito de los medios de comunicación -aunque totalmente invisibilizados por el imperio de la idiotez y el sensacionalismo- estoy seguro de que todavía existen periodistas honestos y comprometidos con la verdad. Lo que se ve por la televisión no es periodismo. Es show, entretenimiento vacío, lobby y operación mediática. Estos no son periodistas ni nunca lo fueron. Son mercenarios y oportunistas. No son honestos ni lo serán. Y no están comprometidos con nada, sólo con el dinero, el poder y la maldad.” (Facebook)

DIEGO DUBCOVSKY: “El cine nacional le debe a Rovito una enorme gratitud por su inmensa gestión al frente del ENERC. Cacetta asumió solo riesgos al aceptar ser presidente del INCAA. Un tipo honesto y genuino castigado por no pertenecer a la política.” (Twitter)

CELINA MURGA: “Fantino y Feinmann siguen haciendo papelones sin decir nada de nada. Un espanto. Ahora dicen que Rovito se ‘atrincheró’ en la ENERC. Se burlan de las personas, hablan sin saber, mal informados. Y encima van por más… ¿Eso es periodismo? Encima callan en vivo a un periodista que quería decir otra cosa y que sé, de primera mano, que tenía el comunicado de la Industria. Siniestro!!! Igual está claro que eso es lo menos importante, ellos son payasos enviados por el gobierno, va por todo.” (Facebook)

DANIEL ROSENFELD: “Para los que no estén al tanto: el Instituto de cine es autárquico, quiere decir que sus fondos provienen de la propia industria, se automantiene. No es un entidad subsidiada por el Estado que le quita el dinero a los jubilados de los bolsillos. Los fondos que defiende la ley de cine no deben ser tocados, ni los del ex-Afca ni el porcentaje de taquilla, porque de eso también se nutre el Fondo del Instituto. La forzada renuncia del Presidente del INCAA es un ataque a la gente que hace cine porque termina afectando a una Institución y a los que hacemos películas. No sólo porque Cacetta fue apoyado en su elección por muchos sectores de la industria, sino por las acciones que hicieron. Hasta donde yo sé, en un año el INCAA logró poner en funciomiento la Cinemateca Argenina (CINAIN), por primera vez en la historia! (…) Por supuesto que todas estas cosas y más pueden ser mejoradas o cambiadas, pero no se puede manchar a las personas ni tirar a la basura lo realizado, salvo que esa sea la intención.” (Facebook)

ADRIÁN SUAR: “Cacetta es una persona honesta, trabajadora y fundamentalmente conocedora de la industria cinematográfica. Siempre fui bastante crítico con ciertos manejos internos que me parecían raros, pero tampoco quiero avalar la idea de la cantidad de películas que se hacen, las que se ven y las que no se ven, o evaluar solamente el cine argentino por las películas más o menos exitosas. Guarda con eso porque es engañoso. En ese sentido, el rol del Estado es otro. El cine argentino viene creciendo desde hace más de una década.” (TN)

NATALIA SMIRNOFF: “Ayer vi ‘Animales sueltos’ por primera vez. ¿Qué clase de periodismo no abre el juego a oír lo que tiene que decir a quien acusa, al sector perjudicado por las supuestas denuncias? Dañar sin impunidad la vida de profesionales de años, respetados y de gran gestión para todo un medio como Rovito o Cacetta, queriendo sumarlos a una bolsa que nada tiene que ver. Qué periodismo tan pobre… El INCAA es autárquico, se sostiene con el dinero que recauda su propia industria. No usa dinero del Estado. Y es una industria exitosa. Mucho más allá de los espectadores, como transportador de una identidad nacional y cultural. Sólo observemos qué pasa con los países que no defienden su cultura.” (Facebook)

ANAHÍ BERNERI: “Muy burdo jugar con la desinformación de esta manera. Opereta!” (Facebook)

JUAN VILLEGAS: “Es malísimo lo que está pasando con el INCAA No termino de entender por qué echaron a Cacetta, pero lo que puede venir me da miedo.” (Twitter)

ANA KATZ: “Ataque violento contra un comedor, contra docentes, contra mujeres manifestantes… Imaginate si querrán cuidar el cine. Qué grave todo.” (Twitter)

CARMEN GUARINI: “Sigamos defendiendo lo público! No toquen a la ENERC!” (Facebook)

GASTÓN SOLNICKI: “¿No se puede exigir también la renuncia de Feinmann y del otro periodista?” (Twitter)

ANDREA TESTA: “Ayer en el Gaumont levantamos la mano para defender nuestro cine, fue emocionante.” (Facebook)

ERNESTO ARDITO: “Al cine argentino lo voy a defender con el cuerpo y el alma hasta el final, porque es lo único que le da sentido a mi vida. Porque quiero que los excelentes cineastas que tenemos sigan produciendo como cultura de identidad y resistencia al modelo de Hollywood. Porque no quiero que los técnicos, actores o cineastas se queden sin trabajo. Porque quieren paralizar la industria. NO a la destrucción del cine nacional. NO a la intervención del INCAA.” (Facebook)

GUSTAVO POSTIGLIONE: “Lo más grave es que la mayor cantidad de dinero que va al fondo de fomento viene de lo que los canales de TV aportan por la pauta publicitaria. Es así por ley. Antes lo administraba el Comfer y luego la Afsca, disuelto por este gobierno ni bien comenzó. En apariencia, quieren quedarse con ese dinero. Si se lo quedan, el cine argentino desaparece directamente; desfinanciás las películas, dejás sin trabajo a los técnicos, a los actores, a las productoras y olvidate de que haya cine nacional, porque el 70-80% de las películas se financian con ese fondo. Con Cacetta el INCAA funcionaba bien. Largaron concursos para producción, vos entrabas a la página y tenías concursos de cortometrajes, de ópera prima, de documentales, serie web y convocatorias para presentar proyectos. Era gerente de Patagonik, viene de la industria del cine, que es lo más interesante porque no va a ir en contra del laburo que hace y va a seguir haciendo cuando deje su puesto, no como los gerentes de empresas puestos a manejar el país. Había llegado ahí con el consenso de la  industria. Los que llegan al INCAA tienen que tener ese consenso, más allá de que lo nombre el gobierno. Siempre ha sido así, salvo en algún caso con Menem y Julio Mahárbiz. Ralph Haiek [sucesor de Cacetta] viene de la industria del entretenimiento, los videojuegos, el streaming y el haber creado MuchMusic. Es un CEO. Entiendo que va a ser más funcional a esta política de cierta efectividad y poca sensibilidad.” (Diario Cruz del Sur)

CRISTIAN PAULS: “La separación del cargo de Cacetta sería parte, no de una búsqueda de transparencia, sino de intentar golpear sobre las marcadas contradicciones con que él mismo –como parte de una industria que conoce- podría haber llevado adelante ese plan. Son esas idas y venidas, muy probablemente, las que propiciaron el carpetazo mafioso con que Avelutto/Quintana intentan tomar (¿intervenir?) ahora el INCAA para posibilitar su saqueo a no muy largo plazo y la entrega de parte de sus fondos al gran capital. Es en ese marco que vale la pena preguntarse sobre la función que cumpliría el segundo de Cacetta, Ralph Haiek, hombre ligado al armado de canales de TV. Por eso, creo que la eventual -hasta ahora- renuncia de Pablo Rovito, quien ha realizado una de las gestiones más luminosas de los últimos tiempos al frente del ENERC, sería abrirle un flanco más a las intenciones del gobierno y posibilitaría allanarle el camino en un sitio que resiste cualquier política de mercado. (Véase, sino, la extraordinaria apertura de sedes provinciales de la escuela). ¿Cómo pensar, por último, esta lucha que se viene sino es ligada a la de los docentes y a miles de trabajadores en lucha por el salario y sus puestos de trabajo? Pienso en los despedidos de AGR Clarín, pienso en los científicos movilizados, pienso en los Ferroviarios y tantos otros miles. Tal vez sea la hora de unir esas luchas y empezar a verles sus puntos en común. ¿Hacia una asamblea general de la cultura?” (Facebook)

RODRIGO MORENO: “Hay que exigirle a Avelluto una reunión con representantes de la Asamblea permanente en defensa del cine argentino (o en su defecto una conferencia de prensa) en donde dé explicaciones sobre sus planes específicos en relación al INCAA, a la ENERC y a la Cinemateca, sobre la infame operación de prensa, sobre la legitimación por parte de Cultura de programas como el de Fantino. Resulta inadmisible la metodología sucia que están empleando.” (Facebook)

PABLO RAGO: “Nos quieren robar la cultura. Tenemos que impedirlo.” (Twitter)

JUAN MINUJÍN: “El cine en la Argentina se autofinancia. No le saca recursos a los jubilados, ni a los maestros ni a los hospitales. NO a la suspensión e la Ley de Cine”. (Facebook)

TOMÁS LIPGOT: “Mi absoluta solidaridad con Cacetta, luego de la burda operación para mancharlo. Doy fe de su honorabilidad y de la gestión que venía realizando.” (Facebook)

ALEJANDRA PORTELA: “Vergüenza ajena los shows ‘periodisticos’ que tiene nuestra TV y que desinforman y difaman de una manera barata, grosera y errónea. Mi apoyo al INCAA, organismo modelo de nuestro cine. No coman basura, no miren TV. Vayan al cine.” (Facebook)

NICOLÁS HERZOG: “Que la tristeza no cunda, que la opereta es del punga, que estos mafiosos sospechen que el cine no les pertenece.” (Facebook)

GABRIEL MEDINA: “Muy triste lo que le han hecho a Alejandro Cacetta, no se lo merece.” (Twitter)

ADRIÁN MUOYO: “Lastima, duele, que un ser abyecto sin ningún mérito, un operador político que ni siquiera se preocupa en parecer periodista, inicie una campaña para denigrar todos estos logros. Un tipo que en su informe ni siquiera sabía quién era quién en las fotos. El único objetivo era hacer daño. Y saben lo que más duele, lo que desgarra el alma, es que detrás de todo esto que este ser ruin ataca hay mucho trabajo. Mucho.” (Facebook)

MÓNICA LAIRANA: “Con mucha claridad Puenzo explica qué hay detrás de este despido del presidente del INCAA: vienen por el dinero que fomenta el cine, vienen a desmantelar el INCAA. Pensamos que a nosotros no nos llegaría el desmantelamiento PRO. Apenas supimos postear alguna foto ante el desmantelamiento de edificios, programas de toda índole, salud, educación, cultura. Sólo algunos lúcidos le pusieron el cuerpo. Ahora tocan a nuestra puerta, como recita un conocido poema. Aprendamos de esto. Las luchas son y deben ser siempre colectivas. La unión hace la fuerza.” (Facebook)

PAULA DE LUQUE: “Con el cine NO. Así como a nadie se le ocurriría decir que las políticas públicas educativas están pensadas para sostener maestros, sino que son los maestros y las escuelas públicas los que garantizan que todos tengan acceso a la educación, del mismo modo, las políticas de salud, todos lo sabemos, están pensadas para garantizar una población sana, y las políticas culturales para garantizar una sociedad que pueda mirarse a sí misma. No todo es una mercancía. La Ley de cine no está pensada para sostener directores, esa es la falacia que quieren construir. Está pensada para garantizar que nuestras imágenes, nuestras historias, nuestra personalidad como pueblo y como nación sea para todos. Que eso que llamamos Cultura, que por definición, es lo único que no se puede importar, sea nuestra, sea argentina. De eso se trata esta pelea. El cine argentino se autofinancia, no se paga con los impuestos ni con ‘la plata de los jubilados’. Genera contenidos propios con dinero propio. En cambio, las operaciones de prensa, las pagamos todos.” (Facebook)

MAURO ANDRIZZI: “La ignorancia y torpeza con la que opera el gobierno nacional es cada vez más lamentable. Más triste aún es que un botonazo, violento, soberbio y rajador de gente sea Ministro de Cultura. El Ministro que debería defender al INCAA es uno de los que están operando para intervenirlo. En un sector, el de la vida cultural argentina, donde la inmensa mayoría de la gente está sin trabajo y pasándola pésimo, que Este especulador de todas las cosas ocupe un rol central es una verdadera desgracia, al igual que toda la banda de tuiteros irónicos que han conseguido trabajo en su Ministerio gracias a Cambiemos. Todo es cada día un poco más triste.” (Facebook)

ENRIQUE BELLANDE: “Hay una antiquísima técnica de robo callejero que consiste en acusar de ladrón a la futura víctima (en público y airadamente) para generar caos y, en la confusión, aprovechar para robarle. Bueno, esto es igual.” (Facebook)

FRANCISCO D’EUFEMIA: “Mi ex Escuela, el INCAA y un informe de TV ridículo”. (Facebook)

PABLO ROMANO: “Un gobierno que viene a saquear ayudado por personas que pretenden ejercer el periodismo.” (Facebook)

DIEGO LERER: “Es obvio que la denuncia por corrupción a Cacetta es una excusa. Los motivos reales para rajarlo son otros y se harán evidentes muy pronto.” (Twitter)

DIEGO BATLLE: “No pongo las manos en el fuego por nadie, pero lo de ‘Animales sueltos’ para justificar la salida de Cacetta fue patético y penoso. Hubieran pagado el costo político de echar a Cacetta y listo. Pero armaron la opereta del inepto de Feinmann para justificarlo. Asco. Como de cine conozco bastante, indigna la forma en que el PRO se cargó a Cacetta en el INCAA. Lo que será con tantos temas que uno desconoce.” (Twitter)

GUSTAVO NORIEGA:”Toda la industria del cine en pie de guerra. No salgo de mi asombro por lo que hizo el gobierno.” (Twitter)

PAMPERO CINE (Laura Citarella, Mariano Llinás, Alejo Moguillansky, Agustín Mendilaharzu): “Desde hace más de quince años combatimos las políticas industrialistas y excluyentes del INCAA. Esta vez acompañamos el reclamo de las diversas organizaciones cinematográficas ante la evidente INFAMIA orquestada desde el GOBIERNO NACIONAL y repudiamos enérgicamente cualquier intento de vaciamiento institucional o de intervención mafiosa impulsada desde el poder que pueda acarrear tan grotesca operación mediática.” (Twitter)

También Edgardo Cozarinsky, Axel Kuschevatzky, Mercedes Morán, Daniel Burman, Paz Encina, Lorena Muñoz, Albertina Carri, Pablo Giorgelli, José Campusano, Santiago Mitre, Javier Olivera, Benjamín Naishtat, Ariel Winograd, Luis Kramer, Vanessa Ragone, Antonella Costa, Paula Félix-Didier, Ulises Rosell, Hernán Rosselli, Maximiliano Schonfeld, Hernán Guerschuny, Rubén Plataneo, Rodrigo Grande, Rosendo Ruiz, Eduardo Crespo, Mariano Luque, Nacho Garassino, Gustavo Galuppo, Pablo Mazzola, Roger Koza, Emilio Bernini, Mario Piazza, Raúl Manrupe, Cynthia Sabat, Marcos Vieytes y otros compartieron comunicados como el de la Industria Cinematográfica, que puede leerse aquí. Asimismo, asociaciones como la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Cine de la Argentina, la Cámara de la Industria Cinematográfica, la Asociación de Productores de Cine y Medios Audiovisuales, la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina, la Cámara de Distribuidores Independientes Cinematográficos, la filial argentina de Fipresci y el equipo de la revista Las Pistas manifestaron su repudio y preocupación.

Por Fernando G. Varea

Imagen: Gente del medio audiovisual reunida en el porteño cine Gaumont tras conocerse la noticia de la remoción de Cacetta.

Ameba

“La condición de exiliado no me gusta. El exiliado no puede hablar de la política de su país porque queda mal, ni criticar el país donde está porque es el que lo recibe generosamente. Entonces empieza por apolitizarse. Lo cual significa tomar una especie de color de ameba, que no me gusta nada”.

(LEOPOLDO TORRE NILSSON en España en 1976, durante una entrevista realizada por la Televisión Española que puede verse/escucharse aquí)

7 años de Espacio Cine

Cuando Espacio Cine asomó en la blogósfera en diciembre de 2009 sus objetivos eran bastante precisos: reunir textos propios, publicados anteriormente en medios gráficos y en la web (hasta entonces dispersos), e ir agregando nuevos. Con el tiempo, mis colaboraciones en el lamentablemente extinguido suplemento Señales del diario La Capital y en El Ciudadano fueron menguando, por lo que el blog terminó convirtiéndose prácticamente en el único espacio donde desarrollar mi vocación periodística e inquietudes cinéfilas. Pero este atajo a las limitadas posibilidades que supieron brindarme los medios rosarinos resultó algo más que eso. El intenso trabajo de estos siete años fue, también, un medio de aprendizaje y de encuentro(s).
Una de mis intenciones era que en Espacio Cine pudieran encontrarse textos no sólo propios: hoy es motivo de orgullo saber que aquí están reunidos trabajos de Juan Aguzzi, Leandro Arteaga, Pablo Makovsky, Gustavo Galuppo, Marcelo Vieguer, Alejandro Hugolini, Diego Barcia, Fernando Herrera, Martín Fraire, Ignacio Fosco, Gonzalo Villalba y Javier Rossanigo (este último devenido colaborador del blog después de haber dejado un intenso comentario sobre ciertos problemas del medio audiovisual local, en diciembre de 2012). A la lista habría que agregar a Fernando Martín Peña, que me autorizó a publicar una hermosa nota sobre Buster Keaton que había escrito en Facebook.
Hablaba de encuentros: las entrevistas realizadas sirvieron para conocer mejor a muchos directores, guionistas y periodistas. Algunas fueron realizadas por mail (las de Manuel Antín, Lucrecia Martel, José Luis García y Nicolás Prividera, aunque con Antín pude posteriormente hablar y agradecerle su amabilidad), pero en la mayoría de los casos fueron charlas, no siempre breves, en lugares de trabajo, dentro o cerca de salas de cine, o café por medio en un bar: siete años atrás no imaginaba que el blog me permitiría intercambiar impresiones, cara a cara, con Jacques Rancière, John Gianvito, Miguel Gómes, Oskar Alegría, Javier Rebollo, Patricio Henríquez, Paz Alicia Garciadiego, Lita Stantic, Narcisa Hirsch, José Martínez Suárez, Matías Piñeyro, Julia Solomonoff, Lisandro Alonso, Mariano Llinás, Alejo Moguillansky, Ezequiel Acuña, Gustavo Fontán, Rodrigo Moreno, Hernán Rosselli, Rosendo Ruiz, Javier Olivera, Inés de Oliveira Cézar, Nicolás Herzog, Santiago Mitre, Gustavo Taretto, Pablo Giorgelli, Tomás Lipgot, Celina Murga, Benjamín Ávila, Iván Fund, Ariel Rotter, Alejo Hoijman, Matías Rojo, Federico Pintos, Sergio Wolf, Marcelo Panozzo, David Oubiña, Raúl Beceyro, Pablo Rodríguez Júaregui y otros.
Hay otras historias detrás de todo el material subido a Espacio Cine en este tiempo. La encuesta, apenas iniciado el blog, a los ganadores del 1º Concurso de Proyectos de Producción y Realización Audiovisual organizado por la Secretaría de Producciones e Industrias Culturales de la pcia. de Sta. Fe, permitió que quedaran aquí testimonios como el de la recordada Mónica Chirife, y esbozos en torno a proyectos que terminaron siendo logros radiantes y tangibles (Los labios, Guía de Rosario misteriosa, Los teleféricos, Punto Qom, Sustancias elementales, Sexo, dignidad y muerte, Los nueve puntos de mi padre, Operación México, La infinita distancia). Un aniversario de la muerte del actor River Phoenix me permitió rescatar una carta mía que había publicado la revista El Amante en 1994, así como el recuerdo del humorista Roberto Fontanarrosa sirvió para desempolvar algunos de sus chistes sobre cine, que conservaba recortados del diario Clarín. La reposición de Tango feroz (1993) me llevó a contactar al gran Daniel Briguet, hablar con él y lograr su autorización para reflotar un análisis que había publicado sobre la película veinte años atrás. Los textos críticos sobre films locales encontraron, en muchos casos, el agradecimiento de sus responsables, deseosos de encontrar alguna mirada atenta sobre sus trabajos, ignorados por muchos periodistas de espectáculos.
Hubo debates y devoluciones de esas que inspiran confianza (elogios de Horacio Bernades y Juan Villegas a posteos del blog, artículos recomendando Espacio Cine de Lisy Smiles en La Capital, de Pablo Makovsky en Cruz del Sur, de Emilio Bellon y Leandro Arteaga en Rosario/12, de Roger Koza en Ojos abiertos, de Diego Batlle en Otros Cines, de colegas locales y porteños en programas de radio, numerosas reverberaciones en las redes sociales), así como contrariedades (como aquella respuesta que, ante mi invitación a participar junto a otros colegas de la elección de las mejores películas de 2009, me dio el entonces jefe de la sección Espectáculos del diario La Capital: “¿Y vos quién sos?”) y el permanente esfuerzo para que el espacio no sea considerado menor en comparación con otros (más tradicionales, masivos o porteños).
Habrá que ver qué cabida tendrán los medios de comunicación verdaderamente independientes en 2016, qué nuevos avances y transformaciones nos deparará la tecnología, qué medios usaremos para comunicarnos en el futuro inmediato, y hasta qué punto este trabajo iniciado hace siete años podrá extenderse en el tiempo. En tanto, que haya muchas producciones audiovisuales con las cuales seguir soñando y creciendo, así como oportunidades para analizarlas y discutirlas, siguen siendo los deseos de Espacio Cine.

Fernando Varea

Cine y/o series: un debate posible

“Las series se han vuelto cada vez más ambiciosas y sofisticadas, tanto temática como formalmente –escribía en marzo de 2009 Hernán Schell en la revista de cine El Amante–. Han logrado popularizar temas adultos y formas narrativas transgresoras gracias a uno de sus aspectos más importantes: su forma de consumo.” Otras publicaciones especializadas se han ocupado, igualmente, de analizar el fenómeno, mientras van sumándose fans (y detractores) detrás de estos productos televisivos que imponen personajes, jerga y códigos propios. Sin otro propósito que disparar elementos para la discusión en torno al tema, en Espacio Cine volcamos reflexiones de tres especialistas-defensores: Pablo Makovsky (periodista cultural y escritor), Marcelo Vieguer (docente y Licenciado en Comunicación Audiovisual) y Gustavo Galuppo (videasta y realizador independiente). Al final, el punto de vista del autor de este blog.

EN DEFENSA DE LAS SERIES

  • Las series de televisión actuales –que la mayoría vemos por internet, haya streaming legal o no– son la máxima realización del arte pop: nos ofrecen no sólo un modelo para observar y llevar al discurso cotidiano las complejas tramas del mundo –conspiraciones de poder, universos paralelos, interpretaciones de hitos históricos–, también son su caricatura y en ellas vemos los artificios de la realidad: el profesor de secundario que fabrica droga con las inobjetables intenciones de legarle una casa y una educación a sus hijos (Breaking Bad), la consolidación de la mafia como artefacto político del imperio mientras se encamina hacia el crack del 29 y a la Segunda Guerra (Boardwalk Empire), la imposibilidad de construir un futuro alternativo porque, como lo sintetizó Mark Fisher, es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo (The Walking Dead, The Leftovers, The 100, etc). Las series que interesan son una continuación del cine y, si se desvían de ese camino, rara vez se desentienden de lo que Borges llamó las obligaciones épicas de sus creadores. El gran cambio es el del rito social: en lugar de comulgar en la sala a oscuras, la serie se ve en la pantalla doméstica (pc, tableta, teléfono) pero ingresa en otro rito, el de la lectura a través de Internet. (PABLO MAKOVSKY)
  • El cine ha pasado a ser un registro de lo real, una fotocopia de mala calidad, la más de las veces. El cine de ficción, en el siglo pasado, como aquello más grande que la vida, y ante la opacidad de la vida cotidiana, un brillar en salas inmensas y en compartir la experiencia con toda la comunidad. En algún momento, ese brillo -que el cine siempre tuvo- se perdió y es como que sólo queda el documento, la expresión de algún nervio, la anécdota tonta, o simple, o importante, pero anécdota al fin. El cine ha pasado a tener la importancia de un cuadro en un living poco visitado y sólo nos muestra la experiencia de ese hacer cine. Nada casual, en este contexto, la profusión de documentales. Y en las ficciones, hora y media o dos horas donde se cuenta poco y nada. Las series recuperaron el brillo y la posibilidad de introducirse en otro mundo, sea el de la fantasía de Games of Thrones, o en el sur profundo de los Estados Unidos en True Detective, o el mundo de los `60 en Mad Men. Las peripecias vividas por estos personajes nos son más reales, y tales avatares nos involucran emocionalmente. Si el cine es mirado a lo lejos y a la distancia, las series nos vuelven a entregar la cercanía, esa que, modernidad cinematográfica mediante, convirtieron en ideología. La mayoría de las series tienen una extensión de entre diez y trece capítulos por temporada. El arco argumental en cada una de ellas permite desarrollar tramas y subtramas con una profunda elaboración en el perfil de los personajes; y como una novela, expandir en cada episodio muchos de esos caracteres. La extensión del tiempo, algo así como alrededor de diez horas por temporada completa, permitió el arraigo de guionistas que volvieron a dar al espectador aquello que se estaba perdiendo: la posibilidad de contar una buena historia. Por lo demás, tal despliegue fue posible ante el cambio en los espacios de recepción naturales en el espectador contemporáneo: en su casa, y a la hora que se sienta más cómodo o le sea posible. Y como en una sala a oscuras, la comunicación inmediata en todos los medios posibles con comentarios y tomas de posición de rigor ante los episodios. Hasta en eso las series se adelantaron un paso: posibilitaron tales reencuentros. Nada poco para estos tiempos. (MARCELO VIEGUER)
  • ¿Qué es lo que, después de la bisagra que fue Twin Peaks, hizo que las series de TV puedan reformular la ficción cinematográfica de género para revitalizarla allí donde ya se veía claramente extinta? Podría pensarse en primera instancia que el propio carácter de su serialidad promueve la posibilidad disruptiva de la aparición de nuevas estructuras narrativas abiertas a la indeterminación. La serie es un proceso en apariencia siempre abierto, una cadena de estados cambiantes en la que el objeto (el personaje, el conflicto) se transforma permanentemente frente a la mirada espectatorial, transmuta relativizándose para abrirse a la inseguridad de lo inesperado. Podría no terminar nunca, o durar 5, 6, 7 años, o más, no importa, lo verdaderamente relevante es esa pura potencia instaurada en la duración indefinida, en lo aparentemente inconmensurable, en lo que permanece siempre abierto al abismo de la posibilidad de lo desconocido por venir, en lo inacabado o en lo eternamente cambiante, o sea, finalmente, en el caos. Y es de la desproporción de una estructura expansiva que amenaza con perder en el camino a los personajes y a los conflictos, de lo inaprensible arraigado en el corazón del caos, que uno de los temas recurrentes sea el de la paranoia conspirativa. Allí hay una enorme convulsión. Las viejas estructuras narrativas del cine no alcanzan para hurgar en el desconcierto y la desesperación de la ausencia de sentido. ¿Cómo narrar eso que no se entiende? ¿Qué y dónde buscar ese algo desconocido que configure un eje de la existencia misma? Eso no puede saberse nunca, pero de todas formas tiene que haber un orden, un fin, un objetivo, un trazo que articule racionalmente estas vivencias injustificadas, una razón para esta barbarie. Por eso muchos de los personajes se obstinan en buscar patrones capaces de reorganizar el caos, que podrían ser una conspiración ancestral, o un bosque encantado del que todos fuimos expulsados por un hechizo, o una intriga ramificada en todos los poderes, o un experimento gubernamental, o lo que sea, en algún punto la explicación se vuelve irrelevante: la principal característica de la conspiración es que jamás puede ser desentrañada, ya que siempre habrá algo más por descubrir, otro eslabón de una cadena de sometimiento interminable. En un mundo en el que campea la barbarie, si ya no existe Dios tiene que pensarse una conspiración indescifrable que en su inaccesibilidad prometa y posponga la existencia de una explicación tranquilizadora. Las series que han sabido entender y poner en juego esa potencia de la estructura abierta son las que han insuflado nuevos aires al ya agotado cine de género y, de algún modo, en ese mismo gesto, han devuelto a la imagen su valor constitutivo, su mayor potencia: la incertidumbre y el temor frente a lo que indefectiblemente escapa a lo conocido. El mundo, en la imagen de las series, vuelve a escapar de la domesticación impuesta por el cine para recobrar una parte de sus misterios. Otro tema de suma importancia, y muy ligado claramente a la cuestión de las estructuras, es la radicalidad de sus posiciones como discurso político. Podrían tomarse un puñado de ellas y componer la visión más salvajemente cáustica de nuestra contemporaneidad en un mundo atrozmente neoliberalizado. (GUSTAVO GALUPPO)

EN DEFENSA DEL CINE

Tal vez entre los consumidores de producciones audiovisuales haya necesidad de novedades y satisfacción por señalar por dónde pasa lo más original que se está haciendo en cada época, tendencia que se toca con una saludable vocación por la curiosidad y el descubrimiento o, lisa y llanamente, por estar a la moda. En este sentido, en los últimos tiempos vienen repitiéndose expresiones entusiastas a favor de series estadounidenses que se emiten por canales de cable o pueden descargarse en la web, en detrimento de las películas que llegan a las salas de cine. Está claro que no tendría sentido trazar una oposición terminante entre ambas expresiones culturales ni minimizar el valor de las series; sin embargo, me interesa desgranar algunos motivos por los cuales me sigue seduciendo el cine, aún en esta época en la que resulta arduo encontrar películas estimulantes en la cartelera.
1) El sostén de las series televisivas es el guión; una película, en cambio, como dijo alguna vez François Truffaut, no es su guión. En una serie los personajes pueden ser complejos, la temática adulta y las ironías sustanciosas, pero estos elementos irán siempre a caballo de una historia que atrape al televidente, limitándose o acomodándose las ideas visuales a esa premisa: hay más formato que forma, abrevan más en el pulp y la novela policial que en los ejercicios libres de la plástica. Mientras las series estadounidenses apelan a dos o tres géneros (el policial, el melodrama, la ciencia ficción, a veces algunas modalidades de la comedia), una película puede deparar más sorpresas, mixturando y enrareciendo categorías, estéticas, ficción y documental, actores y animación.
2) La esencia de la TV es captar la atención para evitar el zapping o el hecho de que, simplemente, se termine abandonando la serie en busca de otra. Las herramientas para ello son conocidas: enroscar la historia, complicar las resoluciones, provocar mutaciones inesperadas en los personajes, emocionar o sacudir casi permanentemente; tal vez por eso suelen tener como tics asesinatos, adulterios y traiciones varias, con droga, dinero y armas circulando como mercancías preciadas. Afuera quedan, por lo tanto, planos dilatados que conduzcan al drama recóndito o la contemplación sosegada, los tanteos narrativos con proposiciones puramente lúdicas, los planeos líricos, el humor absurdo. Las series se encadenan en capítulos inagotables, las películas son piezas únicas.
3) Las series exitosas-prestigiosas que se ven, se descargan y de las que todos hablan, son estadounidenses. Es cierto que la mayor parte del cine que se estrena en salas también lo es, y que seguramente las series son más cáusticas y adultas que ese cine que se propaga sediento de público infanto-juvenil; por otra parte, nada tiene de malo que buenas producciones audiovisuales provengan de determinado país, si es que su televisión ostenta un nivel superior de calidad. Pero el cine –sobre todo en salas alternativas, festivales y muestras– ofrece una mayor diversidad de idiomas, culturas, relatos y miradas. Películas recientes como la india Court (Chaitanya Tamhane), la portuguesa Tabú (Miguel Gómes), la francesa 35 Rhums (Claire Denis) o la rumana Aquél martes después de Navidad (Radu Muntean), que han pasado o pasarán por las salas comerciales, van más allá de críticas al Poder o analogías con la Historia: exploran relaciones humanas y situaciones de injusticia en distintos países, y lo hacen en voz baja, sin cinismo, eludiendo el plot y actuando sobre el espectador con sutileza y calidez.
4) A las series se las ve generalmente solo, en la pantalla de un televisor o una computadora. Las películas muchas veces también se ven así, pero –a diferencia de las primeras– permiten ser disfrutadas en una sala a oscuras, con público, en pantalla grande. Clásicos editados en dvd o de fácil acceso en youtube, por ejemplo, cobran una fuerza increíble cuando se los ve en una buena sala de cine, con gente alrededor celebrando sus distintas escenas con risas, lágrimas o aplausos (me ha ocurrido viendo recientemente el clásico de Luchino Visconti El gatopardo en la sala Leopoldo Lugones de la ciudad de Buenos Aires). En el consumidor de series hay algo de coleccionista ensimismado, en tanto el cine invita a salir, a invitar, a compartir. El hobbie solitario en el living de casa pierde inevitablemente ante el ritual compartido. (FERNANDO VAREA)

Emoción

“Cualquiera puede pensar en un movimiento difícil de la cámara, pero muy pocos consiguen retener la misma sensación entre un plano general y un primer plano para conservar la calidad de la emoción.”

(JOHN FORD, 1894/1973, director y productor estadounidense)