Jóvenes rebeldes y no tanto

SOLEDAD
(2018, dir. Agustina Macri)

El mismo año, tres películas en torno a jóvenes contestatarios realizadas por hijos de conocidos empresarios y/o políticos argentinos: El ángel, dirigida por Luis Ortega (hijo de Ramón Palito Ortega, gobernador de Tucumán durante el menemismo y candidato a vicepresidente de Eduardo Duhalde en 1999), El camino de Santiago, dirigida por Tristán Bauer sobre guión escrito por Omar Quiroga y Florencia Kirchner (hija de los ex presidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández, esta última actualmente senadora), y Soledad, dirigida por Agustina Macri (hija del ex Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires y actual Presidente de la Nación Mauricio Macri).  Estrenadas con pocas semanas de diferencia, generan algunas preguntas.
En principio, ¿qué los lleva a hacer cine a estos jóvenes, cuyos ingresos familiares y posibilidades de estudiar seguramente les permitiría emprender otros proyectos de distinto tipo con holgura? Luis Ortega se ha referido varias veces al tema, combinando cierta ansiedad existencialista (“Si fuera feliz no estaría haciendo cine”, “Soy cineasta porque ser humano es terrible”) con la idea del cine como un medio de aprendizaje para quien ha vivido en una suerte de campana de cristal (“De chico, cuando vivía en Miami, estaba mucho tiempo solo y ver largometrajes era mi mundo; eso me acompañó hasta que llegué a Tucumán, en donde no había cines pero estaba la realidad que se convirtió en el cine”). Aunque de perfil bajo igual que Florencia Kirchner, de Agustina Macri se sabe que llegó al cine influenciada por su madre y sus hermanos, interesados en el teatro y la publicidad.
Sin dudas, uno puede embarcarse en la realización de una película para desplegar una vocación o para expresar sentimientos o ideas sobre determinada problemática. Pero muchas veces parece haber algo más, difícil de demarcar, que excede esa propensión por la manifestación artística y tiene que ver con el lustre, la repercusión periodística, el diseño de un poster promocional, el posible glamour que pueden ofrecer un estreno con invitados o exhibiciones en festivales internacionales, la oportunidad de sumar al proyecto figuras reconocidas, e incluso el interés por evitar la fugacidad (al margen del poco o mucho éxito en las salas, una película sigue exhibiéndose, viéndose y comentándose en TV, en plataformas digitales o en youtube), todas ventajas que no ofrecen –no de la misma manera, al menos– la publicación de un libro o la realización de un programa de TV.
Otro punto es por qué estos hijos de políticos (o empresarios empujados al terreno de la política) argentinos eligieron estudiar cine en el exterior. No sólo por la calidad de muchas de las producciones cinematográficas y televisivas que se hacen aquí sino también por nuestra tradición cinéfila, la repercusión internacional de festivales como el de Mar del Plata o el BAFICI y la gran cantidad de estudiantes que ingresan anualmente a las diversas instituciones de enseñanza audiovisual que existen en nuestro país, resulta curioso que Agustina Macri haya estudiado cine en Barcelona y Florencia Kirchner en Nueva York; incluso Luis Ortega, aunque fue alumno de la Universidad del Cine (Buenos Aires), se educó en Miami. El hecho, claro, es menos inesperado en los casos de Luis Ortega y Agustina Macri, si se asocia el apellido de ambos a los proyectos económicos de los que sus padres son o fueron parte.
Finalmente, otro rasgo curioso puede encontrarse en las temáticas y personajes elegidos. Está claro que no debería esperarse de ellos obras que parezcan spots promocionales de la gestión de sus padres, así como, por otra parte, parece natural que les atraiga participar de proyectos audiovisuales sobre personas/personajes de su misma edad. Pero aún así es sugestivo el interés de estos cineastas (en buena medida privilegiados) por ponerse en la piel de congéneres de ideas o actitudes libertarias, perseguidos por las fuerzas del orden. En todo caso, en El camino de Santiago (2018) Florencia Kirchner como coguionista se hace eco de broncas legítimamente generadas por la desprolijidad con que se manejó el caso de la desaparición seguida de muerte del militante social Santiago Maldonado, tomado por el kirchnerismo como evidencia de la represión policial ejercida por la gestión del gobierno de Cambiemos, es decir: participa de una producción que revalida lo que la corriente política representada por sus padres y su hermano ha sostenido desde un principio sobre el hecho. En la figura elegida, el formato de documental didáctico y el equipo de trabajo (incluyendo a Bauer como director) se advierte una coherencia con su posición política.
De El ángel ya hemos expresado nuestra opinión aquí. El oficio del joven Ortega para hacer cine y TV de calidad es indiscutible, en tanto ofrece apropiado material para la discusión su predilección por personajes indóciles como el que modeló a su gusto a partir de la figura real de Carlos Robledo Puch, condenado a cadena perpetua por crímenes varios a los veinte años (y que, según publicó algun diario, recientemente se ha defendido diciendo “Yo vaciaba las joyerías, luego iba y ayudaba a los pobres”). Así como, por ejemplo, en Algo quema (2018) el joven realizador boliviano Mauricio Ovando pone en duda –no sin dolor– la imagen pública de su abuelo (militar influyente y presidente de facto de Bolivia en dos ocasiones), o incluso entre nosotros hay casos como el de Javier Olivera, que en La sombra (2015) exterioriza interrogantes en torno a la trayectoria de su padre (el cineasta Héctor Olivera), Luis Ortega retrata a seres turbulentos sin dejar de homenajear a su padre Palito Ortega, cantautor-actor-productor-director-empresario cuestionado por sus canciones conformistas y sus películas oficialistas realizadas durante la última dictadura cívico-militar.
De modo se diría similar, Agustina Macri esboza en Soledad una biopic de María Soledad Rosas (la joven argentina que abrazó ardorosamente la causa anarquista en Italia en los años ’90) sin incomodar demasiado ni tocar zonas que podrían afectar la imagen del gobierno de su padre. Basado en una novela de Martín Caparrós, su film es desapasionado, hilando momentos de la vida de la chica en cuestión sin imprimirle convicción desde las imágenes. Ni la historia de amor de esta Soledad –que es como la antítesis de su tocaya Pastorutti– con su novio italiano Edo, ni el halo trágico que cerró el periplo de furor militante de ambos, son plasmados con pasión por lo que se cuenta. Puede decirse que se trata de un trabajo honesto, en tanto y en cuanto no luce sensacionalista, recurre a una fotografía nada edulcorada y compensa algunas actuaciones flojas con una esforzada caracterización de Vera Spinetta. Pero contar la historia de una joven dispuesta a todo de manera tan tibia (estética e ideológicamente hablando) suena frustrante. Vale recordar que las noticias periodísticas de algunos corresponsales argentinos sobre las detenciones y desplantes de María Soledad Rosas en Italia, antes de su suicidio en 1998, hablaban de su parecido con la Marilina Ross rapada de La Raulito (1974/75); claro que detrás de aquel film (sobre una criatura libertaria a su manera) había un director como Lautaro Murúa.
Soledad debió enfrentar algunas resistencias, durante su rodaje y después de su estreno: en Turín, Macri hija debió soportar que jóvenes italianos escribieran en paredes de la ciudad leyendas como Sole y Edo viven en la lucha, boicot al film, por lo que debió mudar la producción a Génova. Estrenado el film en Argentina, una de las proyecciones fue interrumpida por anarquistas que (según registraron los medios) vociferaban “Soledad, Santiago Maldonado, todos los mártires de la clase media se revuelven en su tumba… La hija de Macri hace una película en la que habla de nuestra compañera como se le canta y encima la pagamos nosotros”.
Aunque en 2008 colaboró con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (registrando el deterioro del Teatro Colón en su centenario durante las obras de remodelación), sería injusto cargarle a Agustina Macri el sambenito de las medidas adoptadas por el gobierno de su padre; sin embargo, no suena descabellado desear que una directora sensible a este tipo de personajes hubiera deslizado alguna crítica (aunque sea irónica o sutil) a la aprensión de la alianza gobernante hacia ciertas manifestaciones de militancia juvenil o de rebelión a la espiral capitalista. El hecho de que los incidentes durante el rodaje de Soledad en Turín la llevaran a buscar la protección de la DIGOS (la División de Investigaciones Generales y Operaciones Especiales, cuyos agentes inculparon al personaje real) profundiza la contradicción que significa tomar ciertos íconos de rebeldía y representarlos restándoles beligerancia, sin ponerse claramente en su lugar.

Por Fernando G. Varea

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Torre Nilsson: aquellos años, aquel director

Este 8 de septiembre se cumplen 40 años del fallecimiento de Leopoldo Torre Nilsson. Mucho habría para decir sobre este gran realizador argentino hoy casi olvidado, de quien no hace mucho rescatamos una entrevista que le habían realizado en 1976 en España. Mientras deseamos que toda su obra como director sea restaurada y adecuadamente difundida, compartimos una curiosidad: un texto suyo publicado en la revista Gente del 22 de junio de 1972 donde reflexionaba sobre la década del ’50, en la que –primero acompañando a su padre Leopoldo Torres Ríos y, más tarde, con el apoyo y la influencia de su compañera, la escritora rosarina Beatriz Guido– había desplegado sus inquietudes como cineasta con una madurez y audacias que el cine argentino no conocía.

 

Crear imágenes a través de la escritura

Son cuatro jóvenes que estudian o estudiaron cine y, al mismo tiempo, dedican buena parte de su tiempo a escribir. Pero no son guionistas, redactores de gacetillas o avisos publicitarios ni utilizan la escritura con un sentido práctico, sino que les sirve para expresarse, a través de cuentos, poesías o canciones. ¿Qué los lleva a confiar en el noble ejercicio de la escritura? ¿Cómo complementan su vocación por las artes audiovisuales con la posibilidad de volcar sentimientos e inquietudes en un texto?
Lisandro Giampietro (35 años) estudió Comunicación Social en la UNR y cine en la EPCTV. Después de realizar la serie documental Territorio cero, dictar un taller en Cetear, desempeñarse como ayudante de cátedra en la facultad y escribir un par de guiones que docentes y amigos celebraron, publicó en forma independiente Cuentos de cine. En este libro de 125 páginas despliega siete relatos en los que aparecen constantes guiños al mundo del cine: un film titulado El suburbano para emular El ciudadano, un director que piensa suicidarse por la mala recepción de un trabajo suyo (mientras un crítico radial opina “a Sanguinetti en el papel de rescatista no lo veo para nada”), los contratiempos de una filmación en una oficina de ANSES, una persona a la que le cuesta enfrentar la cámara para enviar un saludo de cumpleaños, etc. Comunicativos, sencillos, ocasionalmente tiernos, estos cuentos parecen ideales para cobrar forma como cortos de ficción. Su lectura se disfruta, sobre todo si se está familiarizado con pormenores de la profesión y se hacen propios interrogantes que desliza el autor, como la duda acerca de si el responsable del fracaso de un film es exclusivamente el director. Posiblemente distraiga un poco la abundancia de personajes en El video de cumpleaños o pueda discutirse el fastidio de un entendido ante la falta de emociones en el final de una película en Morir por el cine (cuento ganador de un concurso en Ordizia, localidad del País Vasco), pero Giampietro trasluce cariño y sensibilidad en sus escritos, en los que asoman referencias a lugares de la ciudad, al cine fantástico y a cierto culto por la amistad entre varones habitual en la obra de Fontanarrosa. El autor reconoce esta influencia (recuerda haber leído más de cincuenta veces Viaje al país de los Naninga, del humorista rosarino) y siente que la publicación de Cuentos de cine responde a una auténtica necesidad, mientras sigue escribiendo en sus ratos libres, tanto ficción en prosa como en formato de guión.
Federico Monti (24 años) reside en Rosario pero es de Pergamino, donde –con la ayuda de la Subsecretaría de Cultura de dicha ciudad– publicó este año su primer libro de poesías, Las flores y la criatura. Al mismo tiempo, comenzó a estudiar cine en la EPCTV, dejando atrás estudios de Contabilidad y de Historia. La muerte de su padre hace cinco años lo impulsó a escribir: “Tenía muchos interrogantes y escasas respuestas –confiesa–. Escribía en formato de canción sobre todo aquello que me dolía. Finalmente, haber asistido a un taller literario dictado por el escritor Daniel Ruiz Rubini me sirvió para perfeccionarme.” Sus textos invitan a la reflexión y suelen sugerir imágenes, como Un barco del sur: Nace de lagos de cristal / un barco del sur / revoluciona el agua y los sentidos /se condensan en la hora del viento / al margen de sierras / erosionadas como los arados de dios. / Muere de incógnitas de hielo / un hombre del mundo / transita la insignificancia y la existencia / se desnuda ante el temperamento del páramo / aunque agonice / en la memoria de un ángel.
Nacido en Río Negro, Alejandro Torriggino (28 años) se instaló hace algunos años en Rosario para estudiar cine en la UAI. Ya egresado, reparte su tiempo entre sus trabajos como realizador audiovisual y distintas presentaciones como músico y cantautor independiente. “Lo primero que compuse fue música para proyectos de la carrera y cortometrajes –recuerda–. Siempre me gustó escribir: cuentos cortos, poemas, letras de canciones, guiones. La canción es una película en sí misma. Con otro formato pero la misma intención: expresar una emoción y decir algo.” Con influencias que van de B.B. King y Pink Floyd a músicos contemporáneos como John Mayer y Gary Clark Jr., Torriggino encontró en el sello independiente River Flow Records la oportunidad de editar el año pasado su primer álbum, Sureste, producido y mezclado por el productor rosarino Gonzalo Esteybar. Este año llegó Blue Light, con raíces en la música afroamericana. “Una cosa que aprendí estudiando cine es a pensar en imágenes y en sonido –sostiene–. Es lo que hay que tener en cuenta a la hora de escribir un guión. Si hay una imagen evocativa que me atrae, la uso en una canción, y a veces a la inversa, uso una melodía para una escena o personaje. También incluí efectos de sonido en algunas de mis canciones.” No hace mucho musicalizó (junto a Esteybar) una proyección del clásico mudo de Fritz Lang Metrópolis (1927) en un conocido bar rosarino.
Matías Julián Pérez (18 años) también escribe canciones. A los diez años dejó de golpear cacerolas y comenzó a hacer música con su propia batería. Hoy se muestra agradecido a sus amigos Joaquín, Fabrizio, Micaela y León, que ayudaron en su afición por la música: los dos últimos le regalaron una guitarra eléctrica y otra criolla, con las cuales fue dándole vida a letras inconclusas que había escrito tiempo atrás. Con la experiencia de haber integrado junto a compañeros de su escuela secundaria, en Arroyo Seco, una banda llamada Multitud Rock, y tras haber compuesto canciones como En ti (dedicada a su madre), actualmente realiza presentaciones junto a Fabrizio Ricchetti, bajo el nombre Luz y Sombra. “Algo que nos caracteriza son las improvisaciones en vivo, tanto en letra como en instrumental –comenta–, lo cual me llevó a experimentar la rima improvisada”. Junto a Maribel Ferreyra, además, ha emprendido un proyecto llamado Acuáridas. Mientras tanto, estudia en la EPCTV. “Desde que empecé la secundaria, filmo y edito mis propios cortometrajes –cuenta–, proponiéndome crear una película por año. Así llegué a hacer ya ocho películas, con mi celular o con lo que podía, narrando mi paso por la secundaria y las experiencias, sentimientos e ideas que me atravesaron.”
Combinar la pasión por el cine con la producción de textos es el sueño de estos jóvenes, aunque no son los únicos (el periodista cinéfilo Martín Fraire tiene una novela escrita que espera salir a la luz, Federico Basteri publicó recientemente su libro Retorno a la oscuridad tras estudiar cine en la UAI, y la lista podría ensancharse). “La clásica recomendación a los que empiezan a escribir es: escribe sobre lo que sabes –sostiene Lisandro Giampietro–. No sé si sé de cine, pero quería escribir y las ideas que se me ocurrían se relacionaban con ese mundillo que conocía y que me proporcionaba material para desarrollarlas.” Alejandro Torriggino sostiene que, en su caso, el cine y la música van muy unidos al hecho de crear algo, y concluye: “Después de todo, la historia es lo que cuenta y cómo está contada, sea en un corto, película o canción.” Por su parte, Federico Monti considera que “lo escrito le da materialidad a cosas volátiles como pensamientos, ansiedades, locuras, alegrías, tristezas, ideas… si no se vuelcan sobre un papel, desaparecen.” Y agrega: “En el cine el guión es una guía, una brújula, del mismo modo que, en su momento, lo fue para mí la poesía para asumir la muerte, tener los pies sobre la tierra y seguir mi vida.”

Por Fernando Varea

Imagen (de izq a der): Lisandro Giampetro, Alejandro Torriggino, Federico Monti y Matías Julián Pérez.

Violencia

martel“La violencia sexual y la corrupción tienen un vínculo muy fuerte y están presentes en Zama. En este país muere una mujer asesinada cada 18 horas. Hay una escena en la novela en la que el protagonista viola a una chica. Yo había puesto esa escena; como el tono de la película es de comedia absurda, pensé que podía manejarla de tal forma que no resultara chocante. Pero finalmente la saqué, porque no podía ni quería filmar esa escena ni aún en tono de comedia”.

(LUCRECIA MARTEL, realizadora, directora de películas como La ciénaga y Zama, a estrenarse en septiembre).

El futuro del INCAA: opiniones y sospechas

Una improvisada denuncia en el programa televisivo conducido por el periodista deportivo Alejandro Fantino fue el disparador. Inmediatamente, fue removido de su cargo el presidente del INCAA, Alejandro Cacetta, y comenzaron a circular temores de que, detrás de esas descuidadas acusaciones de falta de control en los gastos del organismo, podría avizorarse un recorte presupuestario y la retirada también del rector de la ENERC, Pablo Rovito (designado por concurso). El hecho generó reacciones de indignación y de apoyo a Cacetta de gente del medio: asambleas, comunicados, declaraciones en medios de comunicación y en redes sociales. “Protestan porque se les acaba el curro” dijo al día siguiente el periodista acusador, Eduardo Feinmann, demostrando que su imputación aparece más revestida de agresividad que de honestidad, incluyendo en la volteada a realizadores, productores, actores, docentes e investigadores prestigiosos y de distintas posiciones políticas. Espacio Cine ha puesto siempre su atención en lo que dicen y hacen los trabajadores del cine y la cultura, por eso consideramos importante reproducir algunos de los comentarios provocados por esta decisión.

LUCRECIA MARTEL: “Necesitamos defender desde el Estado nuestra industria del cine. No entendemos por qué el nombre de Cacetta es cuestionado y mancillado en los titulares por un informe periodístico de cuarta, diciendo cualquier cosa sin ningún conocimiento sobre cuál es la realidad del cine argentino. Pienso que el problema de este país es la ignorancia y no la maldad. Fantino y Feinmann son dos personas ignorantes de lo que pasa en el cine y salieron a maltratar de una manera baja a alguien que nosotros queremos y respetamos. Cacetta no tuvo una posición mezquina, a pesar de que cuando entró al Instituto había funcionarios de la gestión anterior. Para mí era un ejemplo de funcionario que no estaba fomentando la idea de la grieta tan absurda. No entró en la purga de si sos kirchnerista o no, y en toda esa miseria argentina.” (La Gaceta de Salta)

ADRIÁN CAETANO: “No vienen a por ninguna corrupción, vienen a por el INCAA y cualquier atisbo de construir cultura nacional.” (Twitter)

GUSTAVO FONTÁN: “Van por todo. Proponen el hambre en el sentido más amplio. En un avance de las negociaciones con los docentes, por ejemplo, muestran toda su sensibilidad: pasaron del 18 % anual en cuotas a 18 % anual en cuotas. Ahora van por el fondo de fomento del cine, me permito arriesgarlo como opinión personal. Y se apoyan en los bufones del rey como Fantino y Feinmann.” (Facebook)

LUIS PUENZO: “El tema no es Cacetta, su honestidad no está en duda. No hay que gastar tiempo en hablar de esta infamia y acusación de corrupción. Hay una operación atrás de esto. Durante la época de la Alianza ya se quiso disolver el INCAA, [Ricardo] López Murphy lo dijo. Nos costó mucho pelear por la Ley de Cine, que es ejemplar en todo el mundo. Argentina es el país con más óperas primas del planeta. Nuestro cine tiene 6 o 7 películas en cada festival importante. Detrás de todo esto están los fondos del cine, están [Mario] Quintana y [Nicolás] Dujovne. Detrás de esta medida hay mucho dinero, muchos negocios. Esto es un plan de negocios.” (AM750)

JUAN JOSÉ CAMPANELLA: “No hay UNA persona en la industria del cine, NI UNA, que tenga dudas sobre la honestidad de Alejandro Cacetta. Horrible y torpe opereta.” (Twitter)

GRACIELA BORGES: “NO a la destrucción de la Ley de Cine. NO a la destrucción del cine argentino.” (Twitter)

NATALIA OREIRO: “NO a la suspensión de la Ley de Cine. NO al vaciamiento del Fondo de Financiamiento Audiovisual. NO al atropello contra la industria audiovisual. Defendamos al cine argentino.” (Twitter)

FERNANDO MARTÍN PEÑA: “Anoche el programa Animales Sueltos divulgó un informe sobre el INCAA que, aunque falaz, provocó una crisis institucional. Necesitamos YA la unidad de los trabajadores audiovisuales para contrarrestarla y proteger los recursos que hasta ahora han permitido que nuestro cine exista. (…) Hoy los medios siguieron la opereta diciendo que Rovito estaba atrincherado en la ENERC, que los alumnos habían tomado la escuela, que estábamos todos cortando la 9 de Julio. Yo estuve hoy en la escuela y soy testigo (junto a muchos otros) de que los tres datos son falsos. Es impresionante. No les importa nada. La operación contra la gestión de Cacetta (y de Rovito en la ENERC) merece una nueva categoría: la posmentira.” (Facebook)

DAVID BLAUSTEIN:  “Hay una intención clarísima: vienen por el fondo de fomento cinematográfico, el corazón del INCAA, que son millones de pesos. Cacetta dijo que el fondo y la autarquía financiera no se tocan, eso puede haber molestado en el macrismo.” (Clarín)

DIEGO LERMAN: “Indignación y repudio frente a la burda y grosera operación que le hicieron a Cacetta para que renuncie al INCAA. Toda mi solidaridad con él frente a esta canallada. Recorrí la ENERC hace menos de un mes y es impresionante la obra que hizo Rovito, una Escuela de Cine Modelo. Las obras se ven y son increíbles. La Cinemateca recientemente inaugurada en la ex-Cinecolor es un logro de todo el sector que veníamos reclamando hace tiempo, la ley se sancionó hace ya varios años y hace unos días nomás se hizo realidad. Bronca, impotencia y tristeza.” (Facebook)

ARIEL ROTTER: “Con indignación, enojo y profunda tristeza, repudio el forzado alejamiento de Cacetta de la conducción del INCAA. Manifiesto públicamente mi solidaridad con él y mi enorme preocupación por lo que esconde esta maniobra política. Todos quienes formamos parte de la industria cinematográfica sabemos de su idoneidad y su honestidad. Cacetta aceptó el cargo por pedido de la propia industria que se refugió en su figura, frente al temor de que esta gestión ponga al frente del INCAA a un improvisado de turno, que no sepa lo que implica hacer una película y que no pueda defender los recursos y los logros del medio cinematográfico. Hoy, quienes debían valorar su austera y dignísima gestión, le soltaron la mano. Y somos nosotros, los cineastas, quienes alzamos nuestra voz para defender no sólo su reputación personal sino el rumbo que su gestión dirigía. Su alejamiento supone un retroceso importantísimo para el cine argentino, que nuevamente debe ponerse en guardia, para defender los recursos que le son propios y que muchos sectores codician.” (Facebook)

PAULO PÉCORA: “En algún lugar muy recóndito de los medios de comunicación -aunque totalmente invisibilizados por el imperio de la idiotez y el sensacionalismo- estoy seguro de que todavía existen periodistas honestos y comprometidos con la verdad. Lo que se ve por la televisión no es periodismo. Es show, entretenimiento vacío, lobby y operación mediática. Estos no son periodistas ni nunca lo fueron. Son mercenarios y oportunistas. No son honestos ni lo serán. Y no están comprometidos con nada, sólo con el dinero, el poder y la maldad.” (Facebook)

DIEGO DUBCOVSKY: “El cine nacional le debe a Rovito una enorme gratitud por su inmensa gestión al frente del ENERC. Cacetta asumió solo riesgos al aceptar ser presidente del INCAA. Un tipo honesto y genuino castigado por no pertenecer a la política.” (Twitter)

CELINA MURGA: “Fantino y Feinmann siguen haciendo papelones sin decir nada de nada. Un espanto. Ahora dicen que Rovito se ‘atrincheró’ en la ENERC. Se burlan de las personas, hablan sin saber, mal informados. Y encima van por más… ¿Eso es periodismo? Encima callan en vivo a un periodista que quería decir otra cosa y que sé, de primera mano, que tenía el comunicado de la Industria. Siniestro!!! Igual está claro que eso es lo menos importante, ellos son payasos enviados por el gobierno, va por todo.” (Facebook)

DANIEL ROSENFELD: “Para los que no estén al tanto: el Instituto de cine es autárquico, quiere decir que sus fondos provienen de la propia industria, se automantiene. No es un entidad subsidiada por el Estado que le quita el dinero a los jubilados de los bolsillos. Los fondos que defiende la ley de cine no deben ser tocados, ni los del ex-Afca ni el porcentaje de taquilla, porque de eso también se nutre el Fondo del Instituto. La forzada renuncia del Presidente del INCAA es un ataque a la gente que hace cine porque termina afectando a una Institución y a los que hacemos películas. No sólo porque Cacetta fue apoyado en su elección por muchos sectores de la industria, sino por las acciones que hicieron. Hasta donde yo sé, en un año el INCAA logró poner en funciomiento la Cinemateca Argenina (CINAIN), por primera vez en la historia! (…) Por supuesto que todas estas cosas y más pueden ser mejoradas o cambiadas, pero no se puede manchar a las personas ni tirar a la basura lo realizado, salvo que esa sea la intención.” (Facebook)

ADRIÁN SUAR: “Cacetta es una persona honesta, trabajadora y fundamentalmente conocedora de la industria cinematográfica. Siempre fui bastante crítico con ciertos manejos internos que me parecían raros, pero tampoco quiero avalar la idea de la cantidad de películas que se hacen, las que se ven y las que no se ven, o evaluar solamente el cine argentino por las películas más o menos exitosas. Guarda con eso porque es engañoso. En ese sentido, el rol del Estado es otro. El cine argentino viene creciendo desde hace más de una década.” (TN)

NATALIA SMIRNOFF: “Ayer vi ‘Animales sueltos’ por primera vez. ¿Qué clase de periodismo no abre el juego a oír lo que tiene que decir a quien acusa, al sector perjudicado por las supuestas denuncias? Dañar sin impunidad la vida de profesionales de años, respetados y de gran gestión para todo un medio como Rovito o Cacetta, queriendo sumarlos a una bolsa que nada tiene que ver. Qué periodismo tan pobre… El INCAA es autárquico, se sostiene con el dinero que recauda su propia industria. No usa dinero del Estado. Y es una industria exitosa. Mucho más allá de los espectadores, como transportador de una identidad nacional y cultural. Sólo observemos qué pasa con los países que no defienden su cultura.” (Facebook)

ANAHÍ BERNERI: “Muy burdo jugar con la desinformación de esta manera. Opereta!” (Facebook)

JUAN VILLEGAS: “Es malísimo lo que está pasando con el INCAA No termino de entender por qué echaron a Cacetta, pero lo que puede venir me da miedo.” (Twitter)

ANA KATZ: “Ataque violento contra un comedor, contra docentes, contra mujeres manifestantes… Imaginate si querrán cuidar el cine. Qué grave todo.” (Twitter)

CARMEN GUARINI: “Sigamos defendiendo lo público! No toquen a la ENERC!” (Facebook)

GASTÓN SOLNICKI: “¿No se puede exigir también la renuncia de Feinmann y del otro periodista?” (Twitter)

ANDREA TESTA: “Ayer en el Gaumont levantamos la mano para defender nuestro cine, fue emocionante.” (Facebook)

ERNESTO ARDITO: “Al cine argentino lo voy a defender con el cuerpo y el alma hasta el final, porque es lo único que le da sentido a mi vida. Porque quiero que los excelentes cineastas que tenemos sigan produciendo como cultura de identidad y resistencia al modelo de Hollywood. Porque no quiero que los técnicos, actores o cineastas se queden sin trabajo. Porque quieren paralizar la industria. NO a la destrucción del cine nacional. NO a la intervención del INCAA.” (Facebook)

GUSTAVO POSTIGLIONE: “Lo más grave es que la mayor cantidad de dinero que va al fondo de fomento viene de lo que los canales de TV aportan por la pauta publicitaria. Es así por ley. Antes lo administraba el Comfer y luego la Afsca, disuelto por este gobierno ni bien comenzó. En apariencia, quieren quedarse con ese dinero. Si se lo quedan, el cine argentino desaparece directamente; desfinanciás las películas, dejás sin trabajo a los técnicos, a los actores, a las productoras y olvidate de que haya cine nacional, porque el 70-80% de las películas se financian con ese fondo. Con Cacetta el INCAA funcionaba bien. Largaron concursos para producción, vos entrabas a la página y tenías concursos de cortometrajes, de ópera prima, de documentales, serie web y convocatorias para presentar proyectos. Era gerente de Patagonik, viene de la industria del cine, que es lo más interesante porque no va a ir en contra del laburo que hace y va a seguir haciendo cuando deje su puesto, no como los gerentes de empresas puestos a manejar el país. Había llegado ahí con el consenso de la  industria. Los que llegan al INCAA tienen que tener ese consenso, más allá de que lo nombre el gobierno. Siempre ha sido así, salvo en algún caso con Menem y Julio Mahárbiz. Ralph Haiek [sucesor de Cacetta] viene de la industria del entretenimiento, los videojuegos, el streaming y el haber creado MuchMusic. Es un CEO. Entiendo que va a ser más funcional a esta política de cierta efectividad y poca sensibilidad.” (Diario Cruz del Sur)

CRISTIAN PAULS: “La separación del cargo de Cacetta sería parte, no de una búsqueda de transparencia, sino de intentar golpear sobre las marcadas contradicciones con que él mismo –como parte de una industria que conoce- podría haber llevado adelante ese plan. Son esas idas y venidas, muy probablemente, las que propiciaron el carpetazo mafioso con que Avelutto/Quintana intentan tomar (¿intervenir?) ahora el INCAA para posibilitar su saqueo a no muy largo plazo y la entrega de parte de sus fondos al gran capital. Es en ese marco que vale la pena preguntarse sobre la función que cumpliría el segundo de Cacetta, Ralph Haiek, hombre ligado al armado de canales de TV. Por eso, creo que la eventual -hasta ahora- renuncia de Pablo Rovito, quien ha realizado una de las gestiones más luminosas de los últimos tiempos al frente del ENERC, sería abrirle un flanco más a las intenciones del gobierno y posibilitaría allanarle el camino en un sitio que resiste cualquier política de mercado. (Véase, sino, la extraordinaria apertura de sedes provinciales de la escuela). ¿Cómo pensar, por último, esta lucha que se viene sino es ligada a la de los docentes y a miles de trabajadores en lucha por el salario y sus puestos de trabajo? Pienso en los despedidos de AGR Clarín, pienso en los científicos movilizados, pienso en los Ferroviarios y tantos otros miles. Tal vez sea la hora de unir esas luchas y empezar a verles sus puntos en común. ¿Hacia una asamblea general de la cultura?” (Facebook)

RODRIGO MORENO: “Hay que exigirle a Avelluto una reunión con representantes de la Asamblea permanente en defensa del cine argentino (o en su defecto una conferencia de prensa) en donde dé explicaciones sobre sus planes específicos en relación al INCAA, a la ENERC y a la Cinemateca, sobre la infame operación de prensa, sobre la legitimación por parte de Cultura de programas como el de Fantino. Resulta inadmisible la metodología sucia que están empleando.” (Facebook)

PABLO RAGO: “Nos quieren robar la cultura. Tenemos que impedirlo.” (Twitter)

JUAN MINUJÍN: “El cine en la Argentina se autofinancia. No le saca recursos a los jubilados, ni a los maestros ni a los hospitales. NO a la suspensión e la Ley de Cine”. (Facebook)

TOMÁS LIPGOT: “Mi absoluta solidaridad con Cacetta, luego de la burda operación para mancharlo. Doy fe de su honorabilidad y de la gestión que venía realizando.” (Facebook)

ALEJANDRA PORTELA: “Vergüenza ajena los shows ‘periodisticos’ que tiene nuestra TV y que desinforman y difaman de una manera barata, grosera y errónea. Mi apoyo al INCAA, organismo modelo de nuestro cine. No coman basura, no miren TV. Vayan al cine.” (Facebook)

NICOLÁS HERZOG: “Que la tristeza no cunda, que la opereta es del punga, que estos mafiosos sospechen que el cine no les pertenece.” (Facebook)

GABRIEL MEDINA: “Muy triste lo que le han hecho a Alejandro Cacetta, no se lo merece.” (Twitter)

ADRIÁN MUOYO: “Lastima, duele, que un ser abyecto sin ningún mérito, un operador político que ni siquiera se preocupa en parecer periodista, inicie una campaña para denigrar todos estos logros. Un tipo que en su informe ni siquiera sabía quién era quién en las fotos. El único objetivo era hacer daño. Y saben lo que más duele, lo que desgarra el alma, es que detrás de todo esto que este ser ruin ataca hay mucho trabajo. Mucho.” (Facebook)

MÓNICA LAIRANA: “Con mucha claridad Puenzo explica qué hay detrás de este despido del presidente del INCAA: vienen por el dinero que fomenta el cine, vienen a desmantelar el INCAA. Pensamos que a nosotros no nos llegaría el desmantelamiento PRO. Apenas supimos postear alguna foto ante el desmantelamiento de edificios, programas de toda índole, salud, educación, cultura. Sólo algunos lúcidos le pusieron el cuerpo. Ahora tocan a nuestra puerta, como recita un conocido poema. Aprendamos de esto. Las luchas son y deben ser siempre colectivas. La unión hace la fuerza.” (Facebook)

PAULA DE LUQUE: “Con el cine NO. Así como a nadie se le ocurriría decir que las políticas públicas educativas están pensadas para sostener maestros, sino que son los maestros y las escuelas públicas los que garantizan que todos tengan acceso a la educación, del mismo modo, las políticas de salud, todos lo sabemos, están pensadas para garantizar una población sana, y las políticas culturales para garantizar una sociedad que pueda mirarse a sí misma. No todo es una mercancía. La Ley de cine no está pensada para sostener directores, esa es la falacia que quieren construir. Está pensada para garantizar que nuestras imágenes, nuestras historias, nuestra personalidad como pueblo y como nación sea para todos. Que eso que llamamos Cultura, que por definición, es lo único que no se puede importar, sea nuestra, sea argentina. De eso se trata esta pelea. El cine argentino se autofinancia, no se paga con los impuestos ni con ‘la plata de los jubilados’. Genera contenidos propios con dinero propio. En cambio, las operaciones de prensa, las pagamos todos.” (Facebook)

MAURO ANDRIZZI: “La ignorancia y torpeza con la que opera el gobierno nacional es cada vez más lamentable. Más triste aún es que un botonazo, violento, soberbio y rajador de gente sea Ministro de Cultura. El Ministro que debería defender al INCAA es uno de los que están operando para intervenirlo. En un sector, el de la vida cultural argentina, donde la inmensa mayoría de la gente está sin trabajo y pasándola pésimo, que Este especulador de todas las cosas ocupe un rol central es una verdadera desgracia, al igual que toda la banda de tuiteros irónicos que han conseguido trabajo en su Ministerio gracias a Cambiemos. Todo es cada día un poco más triste.” (Facebook)

ENRIQUE BELLANDE: “Hay una antiquísima técnica de robo callejero que consiste en acusar de ladrón a la futura víctima (en público y airadamente) para generar caos y, en la confusión, aprovechar para robarle. Bueno, esto es igual.” (Facebook)

FRANCISCO D’EUFEMIA: “Mi ex Escuela, el INCAA y un informe de TV ridículo”. (Facebook)

PABLO ROMANO: “Un gobierno que viene a saquear ayudado por personas que pretenden ejercer el periodismo.” (Facebook)

DIEGO LERER: “Es obvio que la denuncia por corrupción a Cacetta es una excusa. Los motivos reales para rajarlo son otros y se harán evidentes muy pronto.” (Twitter)

DIEGO BATLLE: “No pongo las manos en el fuego por nadie, pero lo de ‘Animales sueltos’ para justificar la salida de Cacetta fue patético y penoso. Hubieran pagado el costo político de echar a Cacetta y listo. Pero armaron la opereta del inepto de Feinmann para justificarlo. Asco. Como de cine conozco bastante, indigna la forma en que el PRO se cargó a Cacetta en el INCAA. Lo que será con tantos temas que uno desconoce.” (Twitter)

GUSTAVO NORIEGA:”Toda la industria del cine en pie de guerra. No salgo de mi asombro por lo que hizo el gobierno.” (Twitter)

PAMPERO CINE (Laura Citarella, Mariano Llinás, Alejo Moguillansky, Agustín Mendilaharzu): “Desde hace más de quince años combatimos las políticas industrialistas y excluyentes del INCAA. Esta vez acompañamos el reclamo de las diversas organizaciones cinematográficas ante la evidente INFAMIA orquestada desde el GOBIERNO NACIONAL y repudiamos enérgicamente cualquier intento de vaciamiento institucional o de intervención mafiosa impulsada desde el poder que pueda acarrear tan grotesca operación mediática.” (Twitter)

También Edgardo Cozarinsky, Axel Kuschevatzky, Mercedes Morán, Daniel Burman, Paz Encina, Lorena Muñoz, Albertina Carri, Pablo Giorgelli, José Campusano, Santiago Mitre, Javier Olivera, Benjamín Naishtat, Ariel Winograd, Luis Kramer, Vanessa Ragone, Antonella Costa, Paula Félix-Didier, Ulises Rosell, Hernán Rosselli, Maximiliano Schonfeld, Hernán Guerschuny, Rubén Plataneo, Rodrigo Grande, Rosendo Ruiz, Eduardo Crespo, Mariano Luque, Nacho Garassino, Gustavo Galuppo, Pablo Mazzola, Roger Koza, Emilio Bernini, Mario Piazza, Raúl Manrupe, Cynthia Sabat, Marcos Vieytes y otros compartieron comunicados como el de la Industria Cinematográfica, que puede leerse aquí. Asimismo, asociaciones como la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Cine de la Argentina, la Cámara de la Industria Cinematográfica, la Asociación de Productores de Cine y Medios Audiovisuales, la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina, la Cámara de Distribuidores Independientes Cinematográficos, la filial argentina de Fipresci y el equipo de la revista Las Pistas manifestaron su repudio y preocupación.

Por Fernando G. Varea

Imagen: Gente del medio audiovisual reunida en el porteño cine Gaumont tras conocerse la noticia de la remoción de Cacetta.

Y la vida continúa

El cine es experiencia. Cuando un film se nos revela excitante y profundo, iluminándonos, moviéndonos el piso, emocionándonos (aunque no contenga escenas sentimentales), su visión se convierte en un acto liberador. Los sentidos se despiertan, el placer y el aprendizaje se combinan gozosamente.
Películas del iraní Abbas Kiarostami (1940-2016) he visto varias y de distintas formas, desde El sabor de la cereza (1997) en una sala rosarina que ya no existe, hasta Shirin (2008) en un BAFICI, algunos cortos en youtube, y otras (como la última, Like someone in love) descargadas de la web. Pero nada se compara a la experiencia de haber visto ¿Dónde queda la casa de mi amigo? (1987), Primer plano (1990) y Y la vida continúa (1992) en el transcurso de una misma semana, cuando se estrenaron juntas en los complejos Village de distintas ciudades del país, en octubre de 2000. Con la expectativa generada por elogiosas críticas publicadas en los diarios porteños (difícil recordar un caso en el que tres films de un mismo director se hayan estrenado un mismo día, recibiendo las máximas calificaciones –10 puntos, Excelente– de los periodistas especializados), asistí sabiendo que no habría otra forma de verlas en aquel tiempo. Aún me duran los efectos benéficos de ese encuentro con la belleza y la madurez de las que el cine es posible.
En diciembre pasado, invitado por la gente del cine El Cairo a programar una película, propuse ¿Dónde queda la casa de mi amigo? Cuando supe que se exhibiría cinco días antes de la Nochebuena, dudé que –en medio del frenesí de compras compulsivas y despedidas que se desata a fin de año– mucha gente acudiera a verla. Sin embargo, participó de la proyección un público numeroso y entusiasta de distintas edades, que disfrutó visiblemente del film de Kiarostami y aplaudió al final. Nadie suponía que su creador moriría seis meses después. 
Seguramente porque durante la vida escasean, uno desea siempre repetir –de una u otra manera– los momentos dichosos. Si un artista que nos ha hecho bien continúa activo, confiamos en que nos gratificará con una obra nueva en cualquier momento: por eso su partida nos frustra y nos hace sentir un poco huérfanos. Pero aunque ya no puedan agregarse más piezas a su obra, hay algo reverberante en ella: “Para mí una película prácticamente no termina nunca, es un juego que nunca acaba –ha dicho Kiarostami, según registra el excelente libro publicado por Los Ríos Editorial–. Cada vez que exhibo una película, espero las reacciones del público. Para mí, la belleza del arte reside en las reacciones que causa.”
Por otra parte, Kiarostami ha sabido reflexionar maravillosamente sobre el tema en sus propios films: un auténtico tratado sobre la vida y la muerte (nunca altisonante, además) es, por ejemplo, Y la vida continúa, donde el protagonista y su hijo observan y escuchan a personas con las que van cruzándose, entre los restos de un terremoto. Allí, en medio de los escombros, hay quienes se muestran apurados por casarse o ver un partido de fútbol, justificándose: “Después de todo, la vida continúa”.

Por Fernando Varea