Hombres y mujeres que hicieron la TV argentina

El 17 de octubre de 1951, con la primera transmisión en vivo, nació la televisión argentina: buen pretexto para rescatar la encuesta organizada por el investigador Jorge Nielsen y publicada en La magia de la televisión argentina 5 (Ediciones del Jilguero, 2008), uno de los libros de su valiosa colección, que atesora información imprescindible de la historia del medio en sus distintas épocas. Grandes valores de la tele fue el título con el que se reunieron en dicho libro los votos de más de cien trabajadores de la TV y periodistas especializados –auténticos maestros algunos–, entre los cuales tuve el honor de participar. La propuesta era elegir personas, no programas ni equipos de trabajo (en mi caso, en la mención a Ricardo Espalter procuraba incluir al grupo de libretistas y actores uruguayos que llevó adelante Telecataplum, Jaujarana y otros recordados ciclos humorísticos). Los más citados fueron Alberto Olmedo, Nicolás Pipo Mancera, Alberto Migré, Tato Bores, Narciso Ibáñez Menta, Alejandro Romay y Blackie, aunque tal vez sea más interesante apreciar lo que han elegido algunos votantes (las imágenes se amplían cliqueando en ellas). Así como varios nombres pueden ser discutidos, es indudable que muchos fueron profesionales exigentes, innovadores a su manera, que supieron ofrecer productos dignos aprovechando las posibilidades del medio televisivo. Hoy, que cuesta tanto encontrar alguna perla en una TV argentina ganada por el efectismo y la falta de riesgo, creemos que vale la pena recordarlos y desear que sus trabajos –algunos olvidados o difíciles de rastrear en la web– sigan siendo buscados, analizados y difundidos, como parte esencial de la historia de nuestra cultura.

Fernando Varea

 

http://teleficcionesdeljilguero.blogspot.com.ar/

Nuevas historias y miradas en el espacio santafesino

Una de las primeras iniciativas de Espacio Cine, siete años atrás, fue convocar a los ganadores del Concurso de Proyectos de Producción y Realización Audiovisual (organizado por la Secretaría de Producciones e Industrias Culturales de la pcia. de Santa Fe, dependiente del Ministerio de Innovación y Cultura), para conocerlos y compartir sus inquietudes. Una vez terminados y lanzados al ruedo, algunos de aquéllos trabajos (Los labiosLos teleféricos, Guía de Rosario misteriosa, El gran río, 8:05, Punto QomLos nueve puntos de mi padreLa infinita distanciaSustancias elementales y otros) consiguieron repercusión y premios. Puede decirse que la difusión de esas producciones (que, de alguna manera, terminaron siendo referentes de la calidad de la producción audiovisual santafesina) comenzó con aquella encuesta, extendiéndose después a otros medios. Este año repetimos la experiencia, invitando a los responsables de los proyectos del área audiovisual seleccionados en la 9ª edición de la Convocatoria Espacio Santafesino para que anticipen algunas características de sus obras en preparación. Vale la pena poner atención en los nombres y datos que se despliegan a continuación: de estos cortos, series y películas se hablará mucho, seguramente, en los próximos meses, a medida que vayan concretándose y revelándose en diversas pantallas.
Preguntas:
1) ¿De qué se trata tu proyecto?
2) ¿Cuáles son tus expectativas?

PATRICIO CARROGGIO
(Categoría Largometraje en Producción, Proyecto de ficción Siempre es tarde)
1- Gustavo Maffei y Eugenia Solana son amigos de hace muchos años. A pesar de eso nunca habían actuado juntos y tenían ganas. Me convocaron para filmar algo con ellos. Lo que podía haber terminado como un corto se volvió mas grande y de una forma natural se ha convertido en un largometraje. La historia se está construyendo a medida que avanzamos. Así que en cualquier momento puede tener un giro inesperado. Es una película de ideas sencillas que plantea situaciones sin profundizar demasiado en ellas. Tampoco resuelve ni cierra las tramas. Un fresco de la vida de dos amigos. Un fragmento de lo que podría ser una historia mas grande.
2- Estamos en un momento en que las ventajas de proyectar tu película en internet ya pasaron. Ahora hay un magma infinito de contenidos vara ver en la red donde una película sencilla desaparece como gota en el mar. El reto es poder acceder a pantallas grandes que sean apreciadas por el público. Hace ya muchos años que estas pantallas han quedado concentradas exclusivamente en los festivales de cine y uno o dos cines por ciudad grande. Es una forma de distribución elitista, que excluye a producciones que están fuera del gusto de los programadores. Entonces para ver algunas películas, o tomás un avión a la República Checa para asistir al festival que la ha programado, o no las podés ver nunca más, ni siquiera piratearlas por internet porque nadie tuvo oportunidad de subirlas. Se mantiene de cierta forma esa quimera romántica que había antes por ir a ver una película que te interesaba, aunque después te llevaras una decepción enorme porque era un bodrio y tuviste que ir a no sé donde a verla. No soy muy romántico. Una forma que me parece muy interesante es lograr generar un público como hacen las bandas de música. Pero con el paradigma habitual de tres años para mostrar una película es complicado lograrlo.
http://www.patriciocarroggio.com/

LEONARDO DAVICINO
(Categoría Documental digital, proyecto El niño de la nube)
1) El niño de la nube es un proyecto documental que aborda la vida y el pensamiento del pedagogo uruguayo Jesualdo Sosa, inspirado en su libro Vida de un maestro, en el que narra las vivencias del año escolar en una humilde escuela rural de Canteras del Riachuelo en los años 30. Lo interesante de este personaje es que abordó la educación siendo detractor del sistema educativo clásico, extrayendo de cada niño su expresión creadora y enseñándoles fuera del aula. Jesualdo optó por una escuela que funcionara como espacio político, cultural, recreativo, y un hogar para el niño. Sus alumnos eran provenientes de familias de inmigrantes de variadas nacionalidades, sumergidos en una profunda miseria económica, sin embargo la lucha llevada a cabo por Jesualdo demostró que, desde una escuela que escapara a la tradicional, se podía extraer la expresión creadora de cada alumno. Los poemas y las acuarelas de esos niños acompañaron los seminarios que Jesualdo dio por el mundo, una vez que tuvo que exiliarse de Uruguay y sus libros fueran prohibidos. Este documental tendrá un fuerte arraigo estético basado en los dibujos de aquellos niños, donde se planteará una narrativa de animación y recreación, marcando una delgada línea entre lo documental y la ficción.
2) Las expectativas con este proyecto, que ya se viene trabajando y moldeando hace dos años, es la que todo cineasta tiene: que pueda concretarse y plasmarse en pantalla para ser visto por la mayor cantidad de espectadores posibles. Al ser un documental con una temática educativa, pensamos en la posibilidad que pueda ser visto en los distintos ámbitos de las instituciones educativas y ser un material que sirva a alumnos y docentes, pero no recaer sólo en ese espacio. Al tener una impronta poética desde su narrativa estética y escapar al típico documental de entrevistas, creemos que puede tener otro tipo de receptividad en el público en general, no viéndolo como un material didáctico sino como un producto artístico. Creo que como realizador uno no debe dar mensajes digeridos al público con sus producciones, sino generar preguntas. Se trata de que el espectador pueda generar un diálogo interno con el film.

DIEGO FIDALGO
(Categoría Documental digital, , Proyecto Fotosíntesis
1) Fotosíntesis es un documental de observación que sigue los pasos de Matías Sarlo, un fotógrafo de la región que viene desarrollando un registro de la mutación y pérdida de la cultura rural. En el 2012 realizamos la primera jornada de rodaje juntos, en su pueblo, durante una cosecha de soja, y de allí para acá venimos registrando regularmente distintos eventos relacionados a su obra. Matías aborda desde una mirada lateral el problema del extractivismo y la sojización, a través de la denuncia y de la poesía que quedan atrapadas en sus fotografías: la migración interna, la pérdida de trabajos; la excesiva acumulación de riquezas; el abandono de prácticas rurales; la desaparición de los lugares de encuentro en los pueblos; los lazos cortados entre generaciones. Matías trabaja un tema y arma series de 10 fotografías y sigue adelante con otra serie. Se propuso hacer este registro de la cultura rural durante 10 años, arrancó en el 2009. El disparador de este trabajo fue el darse cuenta que cada vez que volvía a su pueblo (Rafael Obligado) se daba cuenta que los lugares de encuentro iban desapareciendo: el club, la escuela, la biblioteca, la cancha de fútbol… Fueron cambios paulatinos, no fue de golpe.
2) Creo haber podido capturar el espíritu que mueve la obra de Matías, que intenta rescatar lo esencial, lo que realmente es importante, los lazos afectivos entre las personas, esos que perduran sobre lo material, la confianza en el otro; todo eso que el capitalismo encarnado en el extractivismo salvaje se ha encargado de destruir e intenta desterrar. Finalmente, Matías está empezando una nueva serie que aborda el tema de las migraciones inversas, es decir, los que abandonan las ciudades para irse a vivir al campo, lo cual dista de la realidad idílica setentosa, hoy en el campo te fumigan sobre tu cabeza y tenés que ir a poner el cuerpo a todas las adversidades que eso implica.
http://oximoroncine.blogspot.com.ar/

PABLO RODRÍGUEZ JÁUREGUI
(Categoría Cortometraje de animación, Proyecto Mi bisabuelo es un vampiro)
1) Se trata de un corto de 15 minutos en la técnica de dibujo animado tradicional dirigido a chicos de entre 6 y 10 años, pero también de interés general. Dos hermanos mellizos de 10 años visitan la oscura mansión de su bisabuelo por su cumpleaños 122. El bisabuelo es un tipo raro que nunca sale de día, y de noche sólo sale para ir al cine a ver películas de terror. Siguiendo la historia del bisabuelo, que nació el mismo año que el cine llegó por primera vez a la ciudad de Santa Fe, se contará la cronología de las proyecciones de películas allí, desde los cines al aire libre, en bares y hoteles, a la construcción de las salas que, en su mejor momento, llegaron a ser 22 en los años 60. Más luego, a partir de la llegada de la TV a Santa Fe, la progresiva desaparición de las grandes salas, migrando el consumo de películas a nuevos formatos de pantallas. En el fondo Mi bisabuelo es un vampiro trata sobre la relación que tenemos los cinéfilos con las películas y con las salas de cine y sobre el deseo de ir al cine.
2) El proyecto está pensado como un disparador para conversar con los chicos de esta década sobre cómo era la experiencia colectiva de ir regularmente a cines llenos y ruidosos distribuidos en todos los barrios. Invitarlos a buscar los edificios que quedan en pie de las antiguas salas y preguntarle a sus mayores cómo era su relación con las películas.

ESTEFANÍA CLOTTI
(Categoría Cortometraje de animación, Proyecto Juan Cambiante)
1) Mi película es un cortometraje animado que cuenta la historia de un grupo de personajes que tiene distintas cualidades físicas, el personaje principal cambia de aspecto constantemente. Estos personajes trabajan en una fábrica donde estas cualidades son transformadas en defectos a partir del trabajo que les es asignado. A partir de una ola de despidos deciden tomar la fábrica y reorganizar las tareas, pudiendo hacer valer esas cualidades como virtudes. El proyecto se caracteriza por ser una animación 2D tradicional coloreada con acrílico y acuarela. Representa mi línea de trabajo diario, mantiene mi línea personal.
2) Que lo vea muchísima gente, que circule y que guste.
http://estefaniaclotti.blogspot.com.ar/

ANDRÉS ALMASIO
(Categoría Serie web; Proyecto Verdadera verdad
1- Es una serie de animación, una especie de fábula filosófica delirante. La idea es combinar momentos reflexivos, cómicos y satíricos. Una trama que sorprende.
2- Mis expectativas se resumen en poder plasmar un grupo de ideas en un lenguaje audiovisual concreto y lograr identificación en las preguntas, más que en las respuestas, que plantea la serie.

SANDRA MARTÍNEZ / ARTURO MARINHO
(Categoría Serie web; Proyecto Los conversos
1) Narra las historias de cinco voluntarios talleristas y cinco internos participantes de los talleres, que desafiando la lógica carcelaria imperante en los contextos de privación de la libertad, se convierten mutuamente. Cada uno encuentra su espejo en el que viene del otro lado. En cada uno de los capítulos la frontera entre el adentro y el afuera se desvanece: alfabetización, fotografía, música, poesía, lectura. La serie web pone en escena un diálogo entre mundos opuestos que se transforman en complementarios: al final de los talleres ya nadie vuelve a ser el mismo.
2) Desde el inicio mismo de la investigación, hace un año y medio atrás, la motivación ha sido visibilizar lo que consideramos un acontecimiento, esta particularidad universal con potencial de ser válida para muchos. La posibilidad de filmar este proyecto, que nos otorga la instancia de Industrias Culturales de Santa Fe, es definitoria y definitiva para lograr ese objetivo.

ELAD ABRAHAM
(Categoría Desarrollo de Proyectos de Largometraje; Proyecto Bajar, subir, bajar)
Es el relato de mi vida. De cómo nací en medio de la guerra del Líbano durante el exilio de mis viejos en Israel, que volvieron a Argentina con la democracia. De cómo me crié en Rosario y recibí formación sionista hasta que en el 2001, con los exilios económicos masivos, me volví a Israel. De cómo estando allá, luego de un año y medio, me echaron del ejército por presunta locura. De cómo volví a Rosario y empecé a desarmar los mecanismos de manipulación que hace el estado de Israel para ocultar un genocidio tan grosero que las comparaciones históricas nos obligan a preguntarnos ¿cómo puede ser que no aprendimos de nuestra propia experiencia en la Shoá? ¿cómo podemos hacer impunemente una limpieza étnica en Palestina?… La particularidad de este proyecto es que, si bien la trama gira en torno a la evolución histórica de un personaje, no está contado únicamente con recursos narrativos típicos de los documentales de denuncia. Podríamos pensar que el término que más se acerca a nuestra propuesta es el de ensayo audiovisual, que conjuga la reflexión teórica con la mirada poética y subjetiva del autor. El tema es muy complejo y áspero cómo para pensarlo únicamente desde verdades absolutas, o discursos polarizantes. Creo que funciona mejor generar preguntas y dudas, que certezas que sólo les reafirman las posturas a quienes ya han tomado partido. Esta perspectiva subjetiva le permite al espectador surfear el drama con el personaje y hacerse un abanico de preguntas cercano o inspirado por este sujeto que elige dejar de ser judío para devenir simplemente humano. La búsqueda filosófica de fondo está en la construcción de una ética responsable, racional y sensible, pero no supersticiosa ni mística. Este film parte de la convicción de que no debemos tirar bajo la alfombra las preguntas incómodas para perpetuar el statu quo. Hay una injusticia desproporcionada que cada vez que alguien la denuncia es tildado de antisemita. Yo soy israelí de nacimiento, y argentino por opción; hago esta crítica con la esperanza de  que genere movimiento y colabore para transformar el estado de Apartheid (similar a lo que fue el régimen sudafricano) que hoy por hoy se vive en Palestina.
https://bajarsubirbajarfilm.com/

CRISTIAN CABRUJA
(Categoría Desarrollo de Proyectos de Largometraje; Proyecto El Diego y la Claudia)
1) Diego Armando Barrancosa, un niño de 12 años hijo de la crisis del 2001, es un apasionado por el fútbol. Sueña con ser el mejor jugador, ganar el campeonato del barrio y conquistar a Claudia, la chica de sus sueños. Le está yendo muy mal en los estudios debido a la reciente muerte de su padre. Si no pasa de año, su madre no lo dejará jugar más al fútbol; por eso lo manda a una maestra particular y eso empeora más las cosas. Comienza el campeonato y se entera que su ídolo máximo va a venir a entregar un premio el día de la final. ¿Llegará Diego a fin de año sin materias a rendir? ¿Podrá jugar la final del campeonato? ¿Vendrá Maradona a su club a entregarle un premio? ¿Logrará el amor de Claudia?
2) Filmarla. Estrenarla.

ARTURO CASTRO GODOY
 (Categoría Desarrollo de Proyectos de Largometraje; Proyecto Aire)
1- Aire es una película sobre el amor de una madre por su hijo, y sobre cuánto ese amor es capaz de impulsarla a enfrentarse contra cualquier cosa que se le ponga en frente.
2- Mis expectativas son poder completar la etapa de desarrollo de manera que podamos avanzar con el proyecto hasta lograr filmarlo en las mejores condiciones posibles.

FERNANDO ZINGERLING
(Categoría Cortometraje Regional, por la Región 3/Nodo Santa Fe, proyecto Días de verano)
1) Días de verano cuenta la historia de Agustina y Franco, dos primos que se reencuentran un fin de semana en una quinta de verano donde sus familias deciden vacacionar. La relación entre ambos adolescentes crece mientras los adultos parecen no notar nada extraño. La idea del proyecto es contar a través de distintas situaciones cotidianas cómo interactúan los personajes entre sí, en especial ambos primos que están atados a un contexto familiar. También resaltar, a través de una estética correcta, el clima de verano, la sensación de calor constante y el contexto en general en el que se encuentran sumergidos los personajes de la historia.
2) El hecho de haber ganado el concurso de Espacio Santafesino le brinda al proyecto una mayor solidez en todo sentido. La realización del mismo será una experiencia enriquecedora, teniendo en cuenta también que es el proyecto final con el cual me recibiré en la carrera que estudio actualmente en el Instituto Superior de Cine y Artes Audiovisuales de Santa Fe. Esto, más el hecho de trabajar con compañeros y gente cercana al proyecto, generará un clima agradable de trabajo y una motivación para concertarlo de la mejor manera posible. 

JUAN LINCH
(Categoría Cortometraje Regional por la Región 4/Nodo Rosario; Proyecto El cumpleaños de Mora)
1- Es un cortometraje fantástico. La historia transcurre en la casa de Mora, el día de su cumpleaños número 30. Antes de que lleguen sus amigos, recibe la visita de su tío Emilio, fallecido hace varios años. Aparece sin demasiadas explicaciones, lleno de tierra y con la garganta seca. Pasan el día juntos. Con los amigos de Mora, con Male que no confía en su psicóloga, con Manuel que no pudo entrar a la Unión Europea, con Diego que quiere ser mago.
2- Espero disfrutar del proceso. Que el corto se difunda mucho y bien.

JERÓNIMO MARROQUÍN 
(Categoría Cortometraje Regional por la Región 4/Nodo Rosario; Proyecto La desaparición)
1) Es un proyecto audiovisual de ficción de suspenso, del género fantástico. De época: final de la campaña del desierto, principio de la colonización, al sur de Santa Fe. Año 1882. Inicio de la colonia Fuerte Verde. Encuentran a un aborigen desmayado en una carreta. Javier Mendizábal, juez de paz del lugar, ordena que lo aten a un árbol. El acontecimiento empieza a ser público y no tarda en generar paranoia y miedo.  Javier teme por la integridad de su colonia y ordena darlo de baja. Le pegan un tiro en la cabeza y lo arrojan en la llanura pampeana envuelto en una tela. Tiempo después, el día de la inauguración del refugio religioso, la colonia empieza a vivir hechos extraños: Mendizábal tiene una terrible pesadilla, el agua del aljibe está ensangrentada, un hombre aparece colgado en un árbol, Ana (su ama de llaves) pierde su embarazo. Mendizábal tratará de proteger a su colonia de esta maldición y del espectro, comprendiendo que debe darle sepultura al cuerpo del aborigen y que cargará para siempre con el peso de su propia cruz. Lo más cruel es saber que nunca más me sentiré cercano a nada, todo será ajeno, perdido, amargo. Solo y olvidado, le dice al espectro.
2) Esta idea surgió de un documento histórico haciendo revisionismo local: un colono de Venado Tuerto relata la aparición de un aborigen al inicio de la colonia, su intento de domesticación frustrada y su posterior asesinato. A raíz de esto, y puntualizando algunos hechos históricos que fueron sucediendo por esos tiempos, fui dándole forma al guión. Somos un equipo sólido en todas las áreas y sabemos el esfuerzo y la dedicación que nos demanda la realización de un cortometraje de estas características. La historia de las colonias en esta zona tienen características muy similares: un pasado con el peso del genocidio a los pueblos originarios, terratenientes ambiciosos con grandes expectativas alineados al poder político de turno moviendo los hilos con intereses de capital extranjeros, y los inmigrantes exiliados con la ilusión de un futuro próspero. Será un buen material para las instituciones educativas y un encuentro con nuevas preguntas para arrojarle a nuestra historia.

Por Fernando Varea

También fueron invitados a participar de esta encuesta FERNANDO MARTÍN MOLINAS e IGNACIO ESBORRAZ, ambos ganadores en la categoría Cortometraje Regional por las regiones 1/Nodo Reconquista y 2/Nodo Rafaela, proyectos Vorágine y El habitante del silencio respectivamente. Cabe destacar que entre los estímulos de Espacio Santafesino 2016 hubo menciones también para los proyectos Sesentaycinco Setentaycinco de Alejandro David (Documental digital), La dimensión descocada de Juan Pablo González (Serie Web), El viajante de Gastón Del Porto (Desarrollo de proyectos de Largometraje) y Libertad 121 de Javier Rossanigo (Cortometraje Regional).

Las imágenes corresponden a los rodajes de Fotosíntesis, Bajar, subir, bajar  y Días de verano

Cine y/o series: un debate posible

“Las series se han vuelto cada vez más ambiciosas y sofisticadas, tanto temática como formalmente –escribía en marzo de 2009 Hernán Schell en la revista de cine El Amante–. Han logrado popularizar temas adultos y formas narrativas transgresoras gracias a uno de sus aspectos más importantes: su forma de consumo.” Otras publicaciones especializadas se han ocupado, igualmente, de analizar el fenómeno, mientras van sumándose fans (y detractores) detrás de estos productos televisivos que imponen personajes, jerga y códigos propios. Sin otro propósito que disparar elementos para la discusión en torno al tema, en Espacio Cine volcamos reflexiones de tres especialistas-defensores: Pablo Makovsky (periodista cultural y escritor), Marcelo Vieguer (docente y Licenciado en Comunicación Audiovisual) y Gustavo Galuppo (videasta y realizador independiente). Al final, el punto de vista del autor de este blog.

EN DEFENSA DE LAS SERIES

  • Las series de televisión actuales –que la mayoría vemos por internet, haya streaming legal o no– son la máxima realización del arte pop: nos ofrecen no sólo un modelo para observar y llevar al discurso cotidiano las complejas tramas del mundo –conspiraciones de poder, universos paralelos, interpretaciones de hitos históricos–, también son su caricatura y en ellas vemos los artificios de la realidad: el profesor de secundario que fabrica droga con las inobjetables intenciones de legarle una casa y una educación a sus hijos (Breaking Bad), la consolidación de la mafia como artefacto político del imperio mientras se encamina hacia el crack del 29 y a la Segunda Guerra (Boardwalk Empire), la imposibilidad de construir un futuro alternativo porque, como lo sintetizó Mark Fisher, es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo (The Walking Dead, The Leftovers, The 100, etc). Las series que interesan son una continuación del cine y, si se desvían de ese camino, rara vez se desentienden de lo que Borges llamó las obligaciones épicas de sus creadores. El gran cambio es el del rito social: en lugar de comulgar en la sala a oscuras, la serie se ve en la pantalla doméstica (pc, tableta, teléfono) pero ingresa en otro rito, el de la lectura a través de Internet. (PABLO MAKOVSKY)
  • El cine ha pasado a ser un registro de lo real, una fotocopia de mala calidad, la más de las veces. El cine de ficción, en el siglo pasado, como aquello más grande que la vida, y ante la opacidad de la vida cotidiana, un brillar en salas inmensas y en compartir la experiencia con toda la comunidad. En algún momento, ese brillo -que el cine siempre tuvo- se perdió y es como que sólo queda el documento, la expresión de algún nervio, la anécdota tonta, o simple, o importante, pero anécdota al fin. El cine ha pasado a tener la importancia de un cuadro en un living poco visitado y sólo nos muestra la experiencia de ese hacer cine. Nada casual, en este contexto, la profusión de documentales. Y en las ficciones, hora y media o dos horas donde se cuenta poco y nada. Las series recuperaron el brillo y la posibilidad de introducirse en otro mundo, sea el de la fantasía de Games of Thrones, o en el sur profundo de los Estados Unidos en True Detective, o el mundo de los `60 en Mad Men. Las peripecias vividas por estos personajes nos son más reales, y tales avatares nos involucran emocionalmente. Si el cine es mirado a lo lejos y a la distancia, las series nos vuelven a entregar la cercanía, esa que, modernidad cinematográfica mediante, convirtieron en ideología. La mayoría de las series tienen una extensión de entre diez y trece capítulos por temporada. El arco argumental en cada una de ellas permite desarrollar tramas y subtramas con una profunda elaboración en el perfil de los personajes; y como una novela, expandir en cada episodio muchos de esos caracteres. La extensión del tiempo, algo así como alrededor de diez horas por temporada completa, permitió el arraigo de guionistas que volvieron a dar al espectador aquello que se estaba perdiendo: la posibilidad de contar una buena historia. Por lo demás, tal despliegue fue posible ante el cambio en los espacios de recepción naturales en el espectador contemporáneo: en su casa, y a la hora que se sienta más cómodo o le sea posible. Y como en una sala a oscuras, la comunicación inmediata en todos los medios posibles con comentarios y tomas de posición de rigor ante los episodios. Hasta en eso las series se adelantaron un paso: posibilitaron tales reencuentros. Nada poco para estos tiempos. (MARCELO VIEGUER)
  • ¿Qué es lo que, después de la bisagra que fue Twin Peaks, hizo que las series de TV puedan reformular la ficción cinematográfica de género para revitalizarla allí donde ya se veía claramente extinta? Podría pensarse en primera instancia que el propio carácter de su serialidad promueve la posibilidad disruptiva de la aparición de nuevas estructuras narrativas abiertas a la indeterminación. La serie es un proceso en apariencia siempre abierto, una cadena de estados cambiantes en la que el objeto (el personaje, el conflicto) se transforma permanentemente frente a la mirada espectatorial, transmuta relativizándose para abrirse a la inseguridad de lo inesperado. Podría no terminar nunca, o durar 5, 6, 7 años, o más, no importa, lo verdaderamente relevante es esa pura potencia instaurada en la duración indefinida, en lo aparentemente inconmensurable, en lo que permanece siempre abierto al abismo de la posibilidad de lo desconocido por venir, en lo inacabado o en lo eternamente cambiante, o sea, finalmente, en el caos. Y es de la desproporción de una estructura expansiva que amenaza con perder en el camino a los personajes y a los conflictos, de lo inaprensible arraigado en el corazón del caos, que uno de los temas recurrentes sea el de la paranoia conspirativa. Allí hay una enorme convulsión. Las viejas estructuras narrativas del cine no alcanzan para hurgar en el desconcierto y la desesperación de la ausencia de sentido. ¿Cómo narrar eso que no se entiende? ¿Qué y dónde buscar ese algo desconocido que configure un eje de la existencia misma? Eso no puede saberse nunca, pero de todas formas tiene que haber un orden, un fin, un objetivo, un trazo que articule racionalmente estas vivencias injustificadas, una razón para esta barbarie. Por eso muchos de los personajes se obstinan en buscar patrones capaces de reorganizar el caos, que podrían ser una conspiración ancestral, o un bosque encantado del que todos fuimos expulsados por un hechizo, o una intriga ramificada en todos los poderes, o un experimento gubernamental, o lo que sea, en algún punto la explicación se vuelve irrelevante: la principal característica de la conspiración es que jamás puede ser desentrañada, ya que siempre habrá algo más por descubrir, otro eslabón de una cadena de sometimiento interminable. En un mundo en el que campea la barbarie, si ya no existe Dios tiene que pensarse una conspiración indescifrable que en su inaccesibilidad prometa y posponga la existencia de una explicación tranquilizadora. Las series que han sabido entender y poner en juego esa potencia de la estructura abierta son las que han insuflado nuevos aires al ya agotado cine de género y, de algún modo, en ese mismo gesto, han devuelto a la imagen su valor constitutivo, su mayor potencia: la incertidumbre y el temor frente a lo que indefectiblemente escapa a lo conocido. El mundo, en la imagen de las series, vuelve a escapar de la domesticación impuesta por el cine para recobrar una parte de sus misterios. Otro tema de suma importancia, y muy ligado claramente a la cuestión de las estructuras, es la radicalidad de sus posiciones como discurso político. Podrían tomarse un puñado de ellas y componer la visión más salvajemente cáustica de nuestra contemporaneidad en un mundo atrozmente neoliberalizado. (GUSTAVO GALUPPO)

EN DEFENSA DEL CINE

Tal vez entre los consumidores de producciones audiovisuales haya necesidad de novedades y satisfacción por señalar por dónde pasa lo más original que se está haciendo en cada época, tendencia que se toca con una saludable vocación por la curiosidad y el descubrimiento o, lisa y llanamente, por estar a la moda. En este sentido, en los últimos tiempos vienen repitiéndose expresiones entusiastas a favor de series estadounidenses que se emiten por canales de cable o pueden descargarse en la web, en detrimento de las películas que llegan a las salas de cine. Está claro que no tendría sentido trazar una oposición terminante entre ambas expresiones culturales ni minimizar el valor de las series; sin embargo, me interesa desgranar algunos motivos por los cuales me sigue seduciendo el cine, aún en esta época en la que resulta arduo encontrar películas estimulantes en la cartelera.
1) El sostén de las series televisivas es el guión; una película, en cambio, como dijo alguna vez François Truffaut, no es su guión. En una serie los personajes pueden ser complejos, la temática adulta y las ironías sustanciosas, pero estos elementos irán siempre a caballo de una historia que atrape al televidente, limitándose o acomodándose las ideas visuales a esa premisa: hay más formato que forma, abrevan más en el pulp y la novela policial que en los ejercicios libres de la plástica. Mientras las series estadounidenses apelan a dos o tres géneros (el policial, el melodrama, la ciencia ficción, a veces algunas modalidades de la comedia), una película puede deparar más sorpresas, mixturando y enrareciendo categorías, estéticas, ficción y documental, actores y animación.
2) La esencia de la TV es captar la atención para evitar el zapping o el hecho de que, simplemente, se termine abandonando la serie en busca de otra. Las herramientas para ello son conocidas: enroscar la historia, complicar las resoluciones, provocar mutaciones inesperadas en los personajes, emocionar o sacudir casi permanentemente; tal vez por eso suelen tener como tics asesinatos, adulterios y traiciones varias, con droga, dinero y armas circulando como mercancías preciadas. Afuera quedan, por lo tanto, planos dilatados que conduzcan al drama recóndito o la contemplación sosegada, los tanteos narrativos con proposiciones puramente lúdicas, los planeos líricos, el humor absurdo. Las series se encadenan en capítulos inagotables, las películas son piezas únicas.
3) Las series exitosas-prestigiosas que se ven, se descargan y de las que todos hablan, son estadounidenses. Es cierto que la mayor parte del cine que se estrena en salas también lo es, y que seguramente las series son más cáusticas y adultas que ese cine que se propaga sediento de público infanto-juvenil; por otra parte, nada tiene de malo que buenas producciones audiovisuales provengan de determinado país, si es que su televisión ostenta un nivel superior de calidad. Pero el cine –sobre todo en salas alternativas, festivales y muestras– ofrece una mayor diversidad de idiomas, culturas, relatos y miradas. Películas recientes como la india Court (Chaitanya Tamhane), la portuguesa Tabú (Miguel Gómes), la francesa 35 Rhums (Claire Denis) o la rumana Aquél martes después de Navidad (Radu Muntean), que han pasado o pasarán por las salas comerciales, van más allá de críticas al Poder o analogías con la Historia: exploran relaciones humanas y situaciones de injusticia en distintos países, y lo hacen en voz baja, sin cinismo, eludiendo el plot y actuando sobre el espectador con sutileza y calidez.
4) A las series se las ve generalmente solo, en la pantalla de un televisor o una computadora. Las películas muchas veces también se ven así, pero –a diferencia de las primeras– permiten ser disfrutadas en una sala a oscuras, con público, en pantalla grande. Clásicos editados en dvd o de fácil acceso en youtube, por ejemplo, cobran una fuerza increíble cuando se los ve en una buena sala de cine, con gente alrededor celebrando sus distintas escenas con risas, lágrimas o aplausos (me ha ocurrido viendo recientemente el clásico de Luchino Visconti El gatopardo en la sala Leopoldo Lugones de la ciudad de Buenos Aires). En el consumidor de series hay algo de coleccionista ensimismado, en tanto el cine invita a salir, a invitar, a compartir. El hobbie solitario en el living de casa pierde inevitablemente ante el ritual compartido. (FERNANDO VAREA)

Imágenes del entusiasmo

AMADORAS
(2015; dir: Arturo Marinho, prod: Javier Matteucci)

Mientras el chantaje emocional, el impacto gratuito y la sobreabundancia de explicaciones detonan a diario en los informes periodísticos e historias de vida que suele ofrecernos nuestra televisión, la obra de Arturo Marinho (videasta nacido en 1963 en Gral. Arenales, pcia. de Buenos Aires, residente desde 1981 en Rosario, realizador de Detrás de la línea amarilla, El amansador y Los degolladores) se abre espacio en el universo audiovisual con una estimable búsqueda de recursos honestos, exquisitos incluso (cinematográficos si se quiere), por lo que merecería mayor atención y difusión.
Amadoras es su nuevo trabajo para TDA: un unitario documental dividido en cuatro capítulos de media hora, que realizó y editó acompañado por Javier Matteucci (productor animoso y responsable), Fernando Romero de Toma (que domina como pocos el diseño y edición de sonido), Sandra Martinez Massaro (productora ejecutiva), Agustín Pagliuca, Lucio Azcurrain y Darío Caamaño.
Las protagonistas son mujeres deportistas: en torno a sus comienzos en el box, la natación, la navegación y el automovilismo, su preparación física y expectativas para participar en competencias de distinta importancia, gira el recorte que propone la serie. Voces en off, recreaciones y textos sobreimpresos son sustituidos por conversaciones de entrecasa (ligeramente orientadas o guionadas) para dar información al espectador sobre esas luminosas jóvenes. Entre mates que van y vienen, juegos de naipes, miradas a viejas fotografías e incluso la preparación de una torta, las chicas rastrean en voz alta el germen de su vocación, recordando temores propios y de sus familias. Detrás de ese clima afectuoso se insinúan, sutilmente, estratos sociales diferentes.
Entrenadores y colegas por un lado, padres y amigos por otro, aportan consejos en medio de preparativos por viajes a Estados Unidos o a Mar del Plata (los traslados permanecen fuera de campo) y entrenamientos, atravesados por expresiones como “Hay que llegar”, “Quiero más”, “Podemos”. Optimismo y esfuerzo que no parecen suficientes sin apoyarse en alguna forma de fe (en sí mismas, en la familia, en los amigos, en alguna figura religiosa).
Como en realizaciones previas, Marinho encuadra ocasionalmente pies, manos, espaldas, sombras y espejos; de esa manera, en Amadoras asoma algo de reflexión o melancolía en los intersticios de ambientes plenos de contagiosa energía. Consigue transmitir, además, de manera vívida, el perfume de la mañana en un frío descampado o el húmedo aliento de un salón de boxeo barrial.
No parece haber propósitos de darle a Amadoras una impronta feminista ni nacionalista, aunque son mujeres las que llevan (sin grandilocuencia) la palabra y alguna bandera argentina asoma por ahí, en un momento inesperado. Autos de juguete o el deseo de ir a ver al cine a Maravilla Martínez hablan, asimismo, de esas aficiones que desbordan hasta apropiarse del tiempo de ocio. Y la alegría o la satisfacción, finalmente, no brotan por un premio en dinero sino por alcanzar la perfección en una danza acrobática en el agua o el acuerdo tras un trabajo en equipo.
Por momentos desconcierta la música utilizada, hasta que se descubre en ella la intención de enfatizar un halo épico: de ese entusiasmo que provee la pasión por practicar un deporte –mezclado con las contingencias de la vida cotidiana– se ocupa, elocuentemente, Amadoras.

Por Fernando G. Varea

https://vimeo.com/dfilm

TV 2013: algunas opiniones

Este año, al margen de la elección de las mejores películas, y teniendo en cuenta que muchos advierten en producciones televisivas (sobre todo series extranjeras) un nivel de calidad que en el cine escasea, Espacio Cine le ha pedido a un puñado de conocedores del medio elegir lo mejor de la TV.  Éstas son sus opiniones. 

DIEGO ROLLE
Co-director de la serie animada de TV Cabeza de ratón
Mis favoritos: Jorge Game of Thrones (3ª Temporada) – Germán, últimas viñetasTerritoriosLes revenants

GABRIEL GUILLAUMET
Realizador, director de fotografía, docente
Horacio y los plasticines (Dir: Cristián Louit – Coproducción Chile-Argentina – Canal Paka Paka). Excelente serie de animación stopmotion y títeres.
Continuará… (4ta. Temporada) (Dir: Mariano Mucci – Canal Encuentro). Programa dedicado a la historieta con muy buena factura técnica y la intervención de Juan Sasturain que le suma muchos puntos.
Filmoteca, temas de cine (Conducción: Fernando Martín Peña y Fabio Manes – TV Pública). Por lejos el programa que fielmente he seguido en los últimos años.
Territorios (Producción: Mauro Boggino, Horacio Ríos, Sofía Pagani, CAR – Canal 5 de Rosario). Me gustó la selección de músicos y la alta calidad en el registro de los temas.
Zaffaroni presenta ‘El Decálogo’ de Kieslowski (TV Pública). El Decálogo tiene una profundidad y una calidad narrativa que no hace falta decir, pero me pareció muy interesante repensarlo a partir de los análisis de Zaffaroni antes y después de cada capítulo, que apuntaban al contenido y no tanto a lo audiovisual.

FEDERICO FRITSCHI
Periodista, productor audiovisual, conductor de Parte del plato
Anthony Bourdain: Parts Unknown (CNN). Cualquier programa que haga el chef Anthony Bourdain me gusta. Por su impronta, por el estilo descontracturado y su forma de preguntar, de entrarle a la gente. Tanto éste como Anthony Bourdain: No Reservations y The Layover son insuperables. Da gusto verlos.
Clase turista (Telefé). Lo dejaron de grabar hace un par de años pero siguen pasando sus capítulos y no quedan viejos. Me gusta cuando los programas no tienen fecha de vencimiento. A este ciclo le encontraron la vuelta, tiene un formato muy entretenido y te invita a visitar diversas ciudades del mundo desde los recorridos que proponen los argentinos que viven en esos lugares. Viajás por el mundo sentado en el sillón más cómodo de tu casa.
Pura química (ESPN). Germán Paoloski es un conductor muy versátil y lleva adelante muy bien un programa que sale por radio y TV, manteniendo un espíritu de estudiantina con onda y contenido. Lo retipen en varios horarios y anda. Logró dar con públicos de diferentes edades y eso lo hace muy potente. Me gusta el clima que generan con los entrevistados, les sacan cosas que no dicen en otros lados. Tiene ritmo, es un programa con swing.
Black mirror. Nunca vi una serie tan tan buena. No sé dónde la pasan porque todas las series me las pasan mis amigos. Se puede ver online. Es la crítica más acertada al uso de las tecnologías que se pueda haber hecho en TV. Entre el placer y la angustia está ese espejo negro en el que todos nos miramos un rato. Tremenda. Tremendamente recomendable.
Antes de salir (Canal 3). Celebro que haya nuevas caras en la TV local. Apostaron por un equipo de trabajo conformado por periodistas jóvenes, con otro empuje, otra impronta. Cuidaron los planos, la escenografía y propusieron otros contenidos. Generaron tan buen clima que se robaron la primera mañana de la pantalla local. Y sin duda los videograph son la vedette del programa (muy divertidos).

PABLO MAKOVSKY
Periodista, escritor, blog Apóstrofe
La premisa de este año es que la distopía, que antes era social, ahora es familiar. Es decir, todas aquellas pesadillas sociales que vemos en películas como El precio del mañana, El vengador del futuro o, para ir a un clásico, Un mundo feliz, ahora suceden de alguna manera en la perversión de lo que conocemos como familia. En ese sentido, las series que mejor entendieron esta premisa y se estrenaron en 2013 son las siguientes cinco:
Ray Donovan (Showtime, 12 episodios). La historia de un fixer que arregla los conflictos criminales de las estrellas de Hollywood pero no ha podido reconstruir los puentes con su familia: desde su padre que es un ex convicto hasta sus hijos que comienzan a asumir solapadamente el legado del padre. Actúan Jon Voight, Liev Schreiber y Elliott Gould.
The Americans (FX, 13 episodios),. El asunto acá es el matrimonio: los Jennings (Keri Russell y Mathew Rhys) actúan como matrimonio, con sus dos adorables hijos americanos que viven en Washington, pero son espías de la KGB y tienen de vecino a un agente del FBI. Es el año 1981 y el FBI persigue comunistas. Todo lo irreal del mundo de los espías –sus lealtades, traiciones y trampas– son más reales en el universo del matrimonio.
Rectify (Sundance Channel, 6 episodios). En los 90 una familia de un pequeño pueblo de Georgia despide a su hijo adolescente, quien se va al pabellón de la muerte acusado de un crimen que no sabemos si cometió o no. Con apelaciones la sentencia a muerte se posterga como 30 años y el hijo sale, vuelve a la casa y al pueblo hecho casi un zombie: un ser suspendido en el tiempo, ni vivo ni muerto. La familia también va contaminándose de esa no-vida. La escribe, dirige y produce el escritor, director y actor Ray McKinnon. Actúa Abigail Spencer, que no es un dato menor.
Top of the Lake (BBC2 + Sundance Channel, 7 episodios). Es el paraíso indie bien entendido, la hicieron productoras de cine australianas en locaciones de Neo Zelanda. Actúan Holly Hunter y Elisabeth Moss, y la escribió y dirigió Jane Campion. O sea, es una película de Campion de poco más de seis horas.
The Fall (BBC, 5 episodios). Como para que quede claro que no es la angelical Dan Scully de X-Files, la primera imagen que vemos de Gillian Anderson nos la muestra con una máscara facial verde (verde: como los marcianitos), en el baño, poco antes de quitársela con una toalla. La puesta en escena de esa aparición es un dato para el espectador atento: Pibe, sacate de la cabeza a aquella agente inmaculada del FBI, esto es Irlanda del Norte, parece decirnos. Anderson persigue a un asesino serial al que vemos cometer sus crímenes y desarrollar su vida cotidiana (es un psicólogo social). Transcurre en Belfast. El título está tomado de una línea del poema de T.S. Eliot The Hollow Men (forma parte de la educación básica de cualquier estudiante avanzado del Reino Unido e incluso Estados Unidos). El relato se apoya en la investigación porque es la investigación la que pone un relato a la pornografía (en todo sentido) de los crímenes.

La belleza de la música y del silencio

ALEXANDER PANIZZA, SOLO PIANO
(2012; dir. Pablo Romano)
EL AMANSADOR
(2012; dir. Arturo Marinho)

No son pocas las producciones audiovisuales valiosas que, al depender del esquivo apoyo de determinados medios e instituciones para su exhibición y promoción, pasan injustamente desapercibidas. Esto también ocurre en el ámbito local, donde las obras más conocidas suelen ser las que presentan una impronta periodística, por lo cual logran difusión en canales de TV y ámbitos educativos.
Distinto es el caso de Alexander Panizza, solo piano y El amansador, de los rosarinos Pablo Romano y Arturo Marinho, ambas producciones de Digitalburo, que, si bien pueden ser utilizadas con fines informativos o didácticos, están realizadas con una visión más personal, se diría que más cinematográfica (más allá de que en el segundo caso se trate de una producción realizada específicamente para TV). No procuran distraer o arrojar datos como proponiendo hojear un diccionario ilustrado, sino estudiar con la mirada, comprender a los seres que examinan, apresar los misterios que albergan una obra de arte, un paisaje, un animal o la vida de una persona.
El documental de Pablo Romano -exhibido en una de las secciones de la última edición del BAFICI– se centra en un pianista canadiense radicado desde hace más de veinte años en Rosario, reconocido en el mundo. Nos enteramos de ello por el mismo músico, a quien (después de ver el dificultoso traslado de su piano, como si se tratara de un enorme y delicado animal) escuchamos hilando recuerdos mate en mano mientras mira el río Paraná, con lejanos cantos de pájaros y ladridos de perros de fondo. Panizza ni siquiera mira a cámara: lo vamos conociendo por esos comentarios dispersos, registrados en un íntimo momento de descanso junto a su mujer. Luego se lo verá impartiendo lecciones a un alumno en su casa mientras sus hijos juegan, ultimando detalles en torno a la edición de un disco suyo, participando de los ceremoniosos preparativos para un concierto.
Como el artista que retrata, el film no es ampuloso pero sí escrupuloso, sutil y algo distante. Salvo un suave acercamiento a una vidriera con anuncios del concierto, algunos leves movimientos durante los ensayos y un travelling de seguimiento cuando Panizza ingresa con su mujer al Centro Cultural Parque de España, todo está filmado con planos fijos, desprovistos de elementos superfluos.
Romano toma cierta distancia del suelto lirismo de Una mancha en el agua (2005) y la espontaneidad confesional de Los nueve puntos de mi padre (2010), algunos de sus trabajos anteriores, aunque se muestra siempre inquieto por lo que pueden deparar la observación y la memoria. Alexander Panizza, solo piano despliega una elegancia derivada de formas armónicas –como los movimientos de las piezas del ajedrez con las que juegan la mujer y el hijo del pianista en un momento del film– y una sobriedad que parece desprenderse de la personalidad del propio Panizza. Un equilibrio ocasionalmente asaltado por la conmovedora, inconmensurable belleza de la música de Beethoven.
En tanto, para El amansador (ganador por Santa Fe de un concurso del Plan Operativo de Promoción y Fomento de Contenidos Audiovisuales Digitales para la Televisión Digital Abierta) lo importante es “la paciencia, el cariño y el respeto” con los que se ejerce la doma racional en algún lugar del interior de nuestra provincia. El diestro amansador al que alude el título sosiega a una potranca arisca acompañado de un joven ayudante y de su nieto (un pibe particularmente fotogénico), mientras paralelamente, a pedido suyo, un orfebre cincela el cabo de un cuchillo.
Es evidente que Marinho (videasta de importante trayectoria, director de Detrás de la línea amarilla) emplea lo mencionado como pretexto o punto de partida para plasmar algo mayor, no porque subestime esas tradiciones sino porque las excede largamente, deslizando reflexiones sobre otros temas sustanciales, desde el valor del trabajo y la conservación de proverbiales ritos hasta el entendimiento con los animales. Las palabras no son más que las justas, cobrando fuerza expresiva los silencios que acompañan gestos y miradas, apenas interferidos por la funcional música de Juancho Perone, que emula los golpeteos del platero y los jadeos del caballo.
Aunque exhibiendo un grado de convivencia tal vez algo idealizada, El amansador demuestra –por la serena belleza de cada uno de sus planos, por su meditada y rigurosa construcción– que otra televisión es posible.

Por Fernando Varea

http://digitalburo.com.ar/

Recorriendo el alma de una ciudad

CUATRO CALLES
(2012; dir: Francisco Zini y Pablo Zini)

Sin temor a caer en exageraciones, puede asegurarse que este programa que los hermanos platenses Juan Francisco Zini (1980) y Pablo Zini (1978) realizaron después de haber sido premiados en la Convocatoria del Espacio Santafesino Estímulo a la Producción Audiovisual del Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe, es un modelo de buena televisión.
Se trata de Cuatro calles, una serie documental que rastrea historias del pasado y el presente de nuestra ciudad recorriendo la Avenida San Martín, la calle Mendoza, el Boulevard Oroño y la Avenida del Rosario, deteniéndose en algunos sitios y personas.
En principio, no sólo evita los lugares comunes de un presentador y un relato en off: tampoco recurre a reconstrucciones con actores ni al registro de situaciones triviales con una cámara indecisa. Y si bien asoman algunos emblemas de Rosario (los trolebuses, el parque Independencia, la sala Lavardén), se da cabida a puntos poco o nunca explorados cada vez que se ha contado la vida cotidiana de los rosarinos, valorando algunas franjas de la ciudad relegadas en libros y películas previas. De la misma manera, resulta inteligente la selección de las personas elegidas como portavoces de cada calle, ya que, junto a personalidades conocidas como Jorge Debiazzi, Rafael Ielpi y Dante Taparelli, aparecen, por ejemplo, un boxeador, un afilador, un artista callejero o el dueño de una pizzería, hablando de Rosario con otras palabras, a partir de su experiencia y con los invalorables conocimientos que les brinda el hecho de ser vecinos de las zonas en las que viven. Y aunque la investigación no es –ni pretende ser– exhaustiva, incluye testimonios de hombres y mujeres de distintas generaciones y estratos culturales que, reunidos, resultan representativos de la ciudadanía en su conjunto.
Otro de sus aciertos es no creer que los hechos importantes en la vida de los rosarinos son los relacionados con los cambios de gobierno y la coyuntura política. ¿O acaso la participación en los corsos de carnaval o la asistencia a un balneario en el verano no han sido tanto o más importantes en la historia personal de los habitantes de esta ciudad que la visita de un presidente o un evento público? Evidentemente, el equipo de trabajo de Cuatro calles tuvo la clara y saludable intención de ponerse del lado de la gente que transita las calles a las que alude el título, dándole valor a lo que realmente lo tiene.
De todas maneras, algunos cambios políticos, económicos y sociales que Rosario atravesó a lo largo de su existencia surgen casi sin explicitarse, como cuando se hace referencia a las transformaciones que produjo en el barrio Saladillo la instalación del frigorífico Swift (una muestra de la declinación de ciertos privilegios y la integración a la sociedad de sectores hasta entonces postergados, que afectaban a toda la sociedad argentina) o cuando se escucha el testimonio de una joven integrante de HIJOS (dando, de paso, una visión diferente del elegante boulevard Oroño).
Hay que agregar, además, que la serie soslaya acertadamente –aunque no sin dificultad– el tema de la delincuencia urbana: a diferencia de los noticiarios, donde éstas y otras calles sólo son mencionadas como escenarios de noticias policiales, aquí se las muestra como fuentes de recuerdos y de afecto, atendiendo a las historias de vida que atesoran y a la belleza de sus esquinas, fachadas y casonas.
Con dinámica televisiva, la travesía por la ciudad es agitada y divertida. Si bien detenerse unos segundos de más en algunos planos no hubiera venido mal, el resultado es un ejemplo de cómo generar un producto audiovisual con fines informativos o educativos sin renunciar en ningún momento a la lógica del entretenimiento, interponiendo momentos emotivos y graciosos nunca forzados, provenientes de las reflexiones y anécdotas de los entrevistados.
El irreprochable profesionalismo que exhibe Cuatro calles incluye –además del trabajo de los Zini y de Hernán Roperto en la producción, la realización, la fotografía y la edición– una excelente musicalización, sumando a la pegadiza música compuesta especialmente por Alexis Kanter y Diego Zaballa ráfagas con las voces de Alberto Castillo o de una banda de hip-hop local.
La presentación en público de los cuatro capítulos de esta producción televisiva en el cine El Cairo de Rosario contó con un público numeroso, que aplaudió espontáneamente en varios momentos. Ahora es de esperar que, por su calidad y sus características, encuentre el lugar que se merece en el medio televisivo, ya que, lamentablemente, muchos de los trabajos producidos o alentados por el Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe en los últimos años (algunos realmente valiosos, como La canción del lugar, Punto Qom, Los días del juicio, Sopa de sapo y Memoria del suelo), más allá de los premios y los comentarios entusiastas, deambulan erráticos por internet y por horarios marginales en los canales de TV.

Por Fernando G. Varea

http://cuatrocallesrosario.blogspot.com.ar/