Santiago Mitre: “Me interesó retratar a la política en estado puro”

Después de estudiar en la Universidad del Cine y de haber realizado algunos cortometrajes, co-dirigir El amor (1ª parte) y escribir guiones para cine y TV (incluyendo los de las películas dirigidas por Pablo Trapero Leonera y Carancho), Santiago Mitre (Buenos Aires, 1980) llegó a su primer largometraje en solitario, que él mismo produjo, y con el que obtuvo un Premio Especial del Jurado en la última edición del BAFICI. El estudiante es un film de ficción que estimula la polémica, siguiendo los pasos de un joven (encarnado por Esteban Lamothe) absorbido por los pliegues de la militancia política a partir de su ingreso a una universidad de Buenos Aires. Una propuesta discutible no sólo por su mirada sobre un tema difícil, poco tratado por el cine argentino reciente, sino también por sus decisiones estéticas y narrativas. Hablamos con Mitre después de la exhibición de El estudiante en la 9° muestra del BAFICI en Rosario, organizada por Calanda Producciones.
– Tu película me trajo a la memoria, por momentos, el cine de Ken Loach, por ejemplo las discusiones en Tierra y libertad, y también Los traidores, de Gleyzer. ¿Fueron referentes para vos?
– No tengo referentes concretos, pero sí hay una gran tradición de cine político en la Argentina, dentro de la cual Los traidores se destaca tal vez como la obra más importante en cuanto a ficción. Me gusta muchísimo y admiro mucho a Gleyzer. Tal vez fue un referente como antecedente ficcional de retrato de procedimientos políticos. Hay otra que también me gusta mucho, El ausente, de Filipelli, incluso la homenajeo en una escena.
El estudiante tiene una estética marcadamente realista, con muchos planos cortos y la cámara siempre cerca de los actores ¿Te interesa el realismo en el cine?
– Si bien yo no la veo como una película realista, sí era importante que el registro remitiese a cierto realismo, porque parte del retrato de un universo particular: una universidad pública en Argentina y la militancia en la universidad. Siento que, de algún modo, el relato se va desnaturalizando y se vuelve más general, como que sirve para plantear un espacio político más universal. La película es realista en su registro pero, a medida que avanza, se va volviendo más general y más moral.
– El protagonista parece bastante dúctil o manejable hasta los últimos segundos.
– Ahí se centra la idea moral que tiene la película. Es un personaje con ciertas aptitudes, es seductor, le cae bien a la gente, logra ser creíble, pero se acerca a la política únicamente desde la praxis. Va para adelante para lograr sus objetivos pero sin un bagaje ideológico detrás. Su aprendizaje es ése: la política no es sólo la práctica, hace falta entender también con qué objetivos se la practica.
– El final me recordó al de La comedia del poder, de Chabrol.
– Era importante que la película terminara con una posición respecto a lo que estaba retratando, interpelando al espectador sobre lo que ha visto.
– ¿Por qué pusiste esas referencias, bastante explícitas, a hechos políticos como el discurso de Perón en la Plaza de Mayo en 1974 o la despedida de Balbín, o a dos de los personajes cantando la Marcha Peronista?
– Porque El estudiante plantea un universo ficcional muy de esta época, y a mí me interesaba que todo eso se relacionase con la historia argentina, para poder pensarla de modo dialéctico. También se mencionan otros hechos, como el traslado de la capital a Viedma durante el alfonsinismo.
– ¿Y por qué agregaste esas referencias a través de conversaciones y no de imágenes documentales u otros recursos?
– Hay otros elementos. Las voces en off, por ejemplo, que sirven para darle carácter de relato en el sentido clásico.
– La visión del film sobre la política es bastante turbia, como si algunos de sus males fueran inevitables. ¿Pensás que la política es un medio que puede permitir cambiar algunas cosas?
– Definitivamente sí, y me parece que los personajes están convencidos de que es el vehículo para producir modificaciones. Lo que me interesó mostrar es la pasión con la que se meten en la política. De todos modos, la política es algo suficientemente amplio como para no dar una definición exacta. Y la verdad es que yo no lo sé exactamente. Sé que el modo de hacer política de Acevedo (Ricardo Félix) no es el correcto, y es lo que El estudiante pretende condenar. Pero hay muchas formas de acercarse a la política.
– ¿Te preocupó que pudiera parecerse a esos productos cinematográficos y televisivos que, al abordar la corrupción en la política, terminan resultando previsibles y estereotipados?
– Sí, mucho. Hay como una especie de prejuicio respecto a la militancia política, mayor aún en torno a la política universitaria. El ámbito universitario me permitía hablar del tema desde un lugar donde los niveles de corrupción son muy bajos, ya que no hay dinero interviniendo, salvo en algunas cosas muy menores. Es la política en cuanto defensa de un territorio o de búsqueda de un espacio determinado para conseguir poder. La universidad era un lugar perfecto para retratar a la política en estado puro. Sin mezclarla con los intereses económicos, que le sirven de argumento a mucha gente para degradar la práctica política.

Por Fernando G. Varea

Trailer de El estudiante aquí

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