El corazón de las fábricas

LA VIDA DE LAS FÁBRICAS
(2018; dir. Florencia Castagnani)

¿Cuántas veces han aparecido trabajadores de una fábrica en nuestro cine y nuestra TV, en los últimos años? Muy pocas: la ficción suele poner su atención en otro tipo de personajes y conflictos, y en los noticiarios televisivos suelen asomar sólo para dar cuenta de alguna crisis laboral. Cuando en la última edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata compitió el film portugués A fábrica de nada (Pedro Pinho) –más allá de algunos reparos al film que mencionamos aquí– fue para muchos una conmoción encontrar como protagonistas de una historia a un conjunto de obreros.
La serie documental La vida de las fábricas pone su mirada, precisamente, sobre la actividad cotidiana en el interior de diferentes fábricas santafesinas. Dos de los capítulos de la primera temporada se exhibirán en Cine El Cairo el próximo viernes 19/10 a las 20.30 hs: el realizado en Fabricaciones Rosario Cooperativa Ltda. y el de Cristalería San Carlos. Son parte de un trabajo dirigido por Florencia Castagnani, sobre guión de Castagnani y Sebastián Bier, con producción ejecutiva de Luciana Lacorazza y Francisco Matiozzi Molinas, que pudo concretarse gracias a un premio del Ministerio de Innovación y Cultura de Santa Fe a través del Programa Espacio Santafesino 2014, a lo que se sumó tres años después un nuevo estímulo del Concurso para Serie Federal Documental del INCAA, a partir del cual el equipo produjo cuatro episodios más que completan el ciclo de ocho.
Ambos capítulos comienzan sin vueltas, ya dentro del vasto espacio de las fábricas. En uno, resplandece la iniciativa del trabajo en cooperativa; en el otro, la aceptación de contar con un trabajo que, a la larga, se termina apreciando. Los testimonios en torno a dificultades y experiencias personales, las discusiones, las miradas y gestos de camaradería, van delineando el cuadro humano que conforman esos grupos de trabajadores (varones y mujeres, jóvenes y experimentados, padres e hijos) que comparten horas de su vida en un mismo sitio.
A diferencia de lo que acostumbra hacer el medio televisivo, no hay un periodista mediador sino que los propios obreros hablan de su trabajo, mientras se los ve haciéndolo. En algunos momentos del episodio de Fabricaciones Rosario se los muestra entrando o saliendo de la fábrica, pero no como lo registraban los Lumière: aquí la cámara está siempre adentro, de su lado. El capítulo de la Cristalería San Carlos, en tanto, además de exponer cómo los operarios van dando forma a vasos y jarrones –de manera artesanal, modelando formas y colores–, asoman comentarios acerca del uso que le dan al dinero ganado e incluso la confesión de un joven a quien no le fue fácil integrarse a ese ámbito en el que, “como trabajan muchos hombres”, debió soportar algún gesto de prepotencia.
Quienes hemos visto anteriores trabajos de Castagnani sabemos de su sensibilidad; acá, además, tuvo el sostén de valiosos colegas como los ya mencionados, Mauricio Riccio en la fotografía y Fernando Romero de Toma en el sonido. El resultado es óptimo no sólo por su calidad sino por plasmar elocuentemente aquello que, con sencillez, expresó alguna vez una canción de Serrat: detrás (de las máquinas, del debe y el haber de las empresas, de los resortes del comercio) está la gente.

Por Fernando G. Varea

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Preguntas en torno a nuestras pantallas públicas(III)

Tras nuestra consulta a los programadores de espacios públicos locales que exhiben material audiovisual (los cines El Cairo y Arteón, los centros culturales Fontanarrosa y Lumiere y el canal 5RTV), nos pareció oportuno recabar la opinión de gente del medio, algunos con la experiencia de haber integrado con sus producciones la programación de los mismos. Los propósitos no son otros que aclarar dudas y exponer necesidades en torno a su funcionamiento, incentivando el intercambio y la discusión, esenciales para el ejercicio de la democracia. Algunas de las inquietudes ya podían advertirse en las preguntas planteadas a los programadores, a las que podrían sumarse otras (como la manera salteada u ocasional con la que se exhiben las películas, o el hecho de que algunos rosarinos conocedores y apasionados por el cine sean mantenidos al margen de las actividades que allí se organizan). Reunir opiniones de gente del medio audiovisual creemos que suma puntos de vista y puede servir para mejorar lo bueno que ya tenemos. Cabe aclarar que sólo siete de las 28 personas consultadas enviaron sus apreciaciones sobre el tema; del resto, unos pocos se excusaron por no poder participar, por falta de tiempo o por motivos personales.
DIEGO FIDALGO
Realizador (Hombres de ideas avanzadas, El origen del pudor, Fotosíntesis), productor (Oxímoron)
Creo que en el caso de 5RTV hay una crisis de identidad. No saben a qué público quieren llegar con sus propuestas y quienes diseñan y programan tienen un gran desconocimiento de lo que es el medio audiovisual en la región santafesina, más allá de que haya algunos intentos aislados de remediar esa situación, con (por ejemplo) 7 Latidos o algún programa que están empezando a producir sobre archivos documentales, que ayudan a poner en contexto y visibilizar la producción regional de cine de ficción y documental, y nuevos formatos multimedias. Pero ese no es el caso, lo que es importante es poder tener espacios donde pasar nuestros trabajos, no digeridos dentro de otros programas de TV sino como obras completas, que interpelan y ayudan en el desarrollo de nuestra identidad regional. Veo en la grilla mucha programación tomada del BACUA, producciones porteñas, documentales de otros países y una serie de programas que hacen acordar a la televisión de cable de los ’80. Veo poca innovación y en, el mismo movimiento, poca memoria. Creo que el canal no debería despreciar la reciente producción de documentales y ficciones (producidos con fondos del mismo Estado que lo financia), ni hablar de los programas producidos por Señal Santa Fe, tildados de aburridos. Por último, lo más importante aún no dicho sobre el contenido del canal es que no están claros los procesos por los cuales los programas se producen. No escuché jamás de una licitación o concurso para realizar contenido para la señal, cosa que se propuso de entrada, por ejemplo, canal Encuentro.
LUCRECIA MASTRÁNGELO
Realizadora, guionista (Nosotros detrás del muro, Sexo, dignidad y muerte)
Si bien tenemos que celebrar cierta apertura a nuevos canales de exhibición sobre los materiales que hacemos los realizadores locales, creo que sigue siendo una gran deuda pendiente la verdadera promoción y difusión de los mismos en tiempo y forma, de acuerdo a las particularidades de cada proyecto. Personalmente, nunca he sido convocada por El Cairo ni por Arteón para proyectar mis documentales, salvo en el momento de su estreno (años 2010 y 2013 en El Cairo, después de una tenaz persistencia en el pedido de sala). Sabemos que la exhibición sigue siendo una tarea más del realizador, pero resulta incomprensible que además del enorme trabajo que significa producir películas en Rosario (muchas veces con escaso financiamiento, sin descuidar la calidad técnica y estética, queriendo hacer cine contra viento y marea) seamos nosotros también los que vayamos a golpear las puertas de las salas y/o canales locales, cuando debería ser prioridad la búsqueda de materiales federales, indagando sobre la producción existente y sus realizadores, antes de dar espacio a otras producciones. Hace pocos días me solicitaron la serie documental que realicé en 2013 con un premio del INCAA Nosotros detrás del muro (4 capitulos para TV) para un nuevo espacio de R5TV llamado Archivo Documentalque comenzó a emitirse los lunes a las 23 hs. Amablemente cedí el material (no hay ningún pago en dinero por la emisión de la serie) y la sorpresa fue que se emitió el primer capítulo pero no me pueden confirmar cuándo saldrán los otros tres, porque (respuesta textual del coordinador artístico Juan Carlos Cheroni) “Lamento no poder emitir todos los capítulos de manera correlativa, pero tenemos que ordenar el material de manera de ir emitiendo diferentes cosas para lograr variedad, dando lugar a diversos realizadores, tratando de que nadie quede excluido ni se sienta postergado ni piense que hay otros que tienen prioridad. Tenemos mucho respeto por todos y tratamos de que no haya que cortar ni alterar ninguna pieza, lo que no es fácil cuando se tiene la premisa de armar un programa de 48 min con piezas de muy disímiles duraciones.” Por eso salió un primer capítulo de 26 min, después siguió otro material de 22 min y este lunes habrá otra mixtura de documentales que encajen como piezas de rompecabezas. ¿Cuál es entonces el criterio narrativo cuando despedazan así un material de 4 capítulos? ¿Quién o quiénes y con qué capacidad en el oficio de narrar hacen esta mezcolanza de programación? Esto va en desmedro no sólo del material sino del televidente, que si se enganchó con el primer capítulo… vaya uno a saber cuando podrá ver el otro. Sin la menor intención de opacar la emisión y el merecido espacio a otros colegas, lo que estoy diciendo es: si no tienen criterio, pasen música.
GUSTAVO POSTIGLIONE
Realizador, guionista, director de cine y teatro (El asadito, Brisas heladas), productor (2779 Home Movies)
Creo que la difusión del cine que se exhibe en las pantallas que podríamos llamar alternativas está conformado por películas que no son de fácil acceso o de acceso restringido en comparación con el que se estrena semanalmente en las cadenas comerciales. Pero son pequeños incentivos, que por ahora solo satisfacen la necesidad de exhibir esos materiales por parte tanto de los programadores como de los directores-productores que ven en esa pantalla una salida a sus laburos. En el caso de las producciones santafesinas, entiendo que para que ese tipo de difusión sea una alternativa real debería dársele prioridad y continuidad, ya que una o dos proyecciones solo sirven para mostrarle la película a los amigos o colaboradores. Lo que hace falta es una continuidad en ese tipo de difusión y esto lo digo en lo que atañe a lo que podríamos llamar los espacios públicos, que aparte de ser difusores muchas veces también participan de la producción. Creo que se debería cuidar a nuestras películas desde el mismo Estado, más aún cuando éste a nivel nacional está cada vez más ausente. En Santa Fe deberíamos tener un refugio para nuestras producciones que no sean solamante proyecciones eventuales, sino crear una línea de distribución en acuerdo con los productores para que el cine de la provincia rompa el cerco del público iniciado.
FEDERICO ACTIS
Realizador (Los teleféricos, La arquitectura del crimen), productor (Pez Cine)
Me parece indispensable que las producciones locales adquieran en las salas mencionadas un mayor número de repeticiones y no solo una función de estreno, o como sucede en el mejor de los casos, un estreno y solo algunas funciones más. Necesitamos que los rosarinos se acerquen más al cine rosarino, y desde el lugar de la exhibición estoy convencido que eso se logra también con una oferta sostenida de horarios como lo hace cualquier sala comercial. Más horarios y más días en cartel es una necesidad de los productores y realizadores.
MARÍA LANGHI
Realizadora (Seguir remando, Ni una menos en Santa Fe), productora
El Canal Público 5RTV tiene por constitución un Consejo Asesor que debe estar compuesto por organismos representantes del sector audiovisual y de la sociedad en su conjunto, como las universidades, las escuelas de cine, las distintas ONG, la Cámara de Productores Audiovisuales de Rosario, las Mujeres Audiovisuales de Rosario, etc; agentes públicos que pueden asegurar una programación con pluralidad de voces. A lo largo de los 3 años que lleva funcionando esto nunca sucedió, porque según lo que nos transmitieron sus representantes nunca se terminó de conformar su Directorio para que pudiera existir dicho Consejo Asesor, como lo dicta (repito) su Acta de Constitución. A mí entender, un canal público debe discutir su línea de programación con estas organizaciones y hacer llamados a Licitación Pública para sus contenidos, basados en un Manual de Estilo y un Presupuesto Estimado para sus realizaciones, para que todes puedan acceder a él como plataforma de producción y divulgación. Como quedó claro en la reunión solicitada a través del Diputado Carlos Del Frade hace 2 años, entre el presidente de su directorio el Sr. Canabal y la Cámara de Productores Audiovisuales de Rosario (CEPIAR) todo esto está lejos de existir, y pareciera que los contenidos que se producen y se exhiben fueran elegidos a gusto y piacere de un Directorio, que por otra parte ya fue cuestionado por estar conformado por siete hombres y ninguna mujer. El año pasado el grupo Mujeres Audiovisuales de Rosario presentó una carta en la Legislatura Provincial (que curiosamente fue extraviada y tuvo que ser rehecha) cuando se realizó la renovación de las autoridades del canal. Lamentablemente el Directorio fue renovado con la misma desigualdad de género, a pesar de tener el respaldo del proyecto de ley de la Diputada Silvia Augsburger, que garantiza la paridad de las mujeres en el ámbito audiovisual. Por otro lado, cuando se habla de incluir material producido en la Provincia, habría que aclarar si dichos contenidos son aireados gratuitamente o cuál es el canon de exhibición que se ofrece. La mayoría de las veces estas exhibiciones se hacen sin ninguna contraprestación para les productores que exhiben su material, lo que nos deja en un lugar más que vulnerable a la hora de seguir produciendo. Si se habla de declarar Industria a la Producción Audiovisual en nuestra Provincia, no debería permitirse dicha manera de trabajar. Se debe tener presente que nuestros contenidos son nuestra fuente de ingresos y lo que hace girar la rueda para que podamos seguir produciendo. Esto también es una falencia, no sólo del canal público sino también de las salas que se mencionan en la nota realizada. Pareciera que filmar es una cuestión meramente artística por la cual no hace falta una retribución económica, cuando todes los que estamos en este medio sabemos que producir contenidos audiovisuales es una de las tareas económicamente más difíciles de afrontar. Con respecto a El Cairo, creo que también debería tener un Consejo Asesor de contenidos y, por lo pronto, servir como plataforma de exhibición para les productores locales. La exhibición en sala es uno de los cuellos de botella más difíciles de superar por les productores cinematográficos de nuestro país y ni qué hablar para les locales. Según las reglamentaciones del INCAA una película debe tener una exhibición de siete días consecutivos en sala para ser considerada de estreno comercial; esto hace que puedan ser tenidas en cuenta a la hora de presentar nuevos proyectos al INCAA y acceder a las diferentes líneas de financiamiento que tiene ese organismo. Jamás hemos podido lograr eso en El Cairo, porque no está abierto siete días a la semana y porque, aún teniendo películas premiadas y bien recibidas por el público, jamás se nos ha dado la oportunidad de ir por una media de taquilla, es decir: si va gente se queda, sino se baja. No conozco en detalle el funcionamiento de las demás salas que se mencionan en la nota, pero me parece que es mucho lo que falta hacer en materia de exhibición en nuestras pantallas, y sería bueno que desde el Estado (Provincial y Municipal) se generaran políticas de diálogo con todos los agentes del sector para poder mejorarlo. Lo primero que se debería lograr es la sinceridad de los interlocutores, como es el caso de la representante del Cine Lumiere, que habla de los déficits con los que se enfrenta diariamente para poder llevar adelante al buen funcionamiento de esa sala. Rescato profundamente las respuestas de Sol Dorigo, porque no se para en la defensa a ultranza de cosas que todes les que estamos en este medio sabemos que deberían ser mejoradas. Espero que este espacio sirva para profundizar la discusión, entre el buen funcionamiento de estos espacios del Estado y les realizadores y productores locales, porque en definitiva lo que todes queremos es que haya más producción audiovisual local, de mejor calidad y con pluralidad de voces en sus contenidos.
MARIO PIAZZA
Realizador, director de La Escuela de la Srta Olga, Madres con ruedas y Acha Acha Cucaracha
Valiosa por necesaria tu iniciativa, Fernando, de realizar esta encuesta sobre las pantallas públicas de la provincia. Rescato como especialmente representativa en este sentido tu frase Son espacios a cuidar, lo que implica conocerlos mejor. Cuando el programador de un espacio comercial dice programar de acuerdo al gusto del público, lo que ciertamente está haciendo es sumarse a la propaganda de los más poderosos y contribuir a consolidar un estado de cosas establecido. Las pantallas públicas son (han de serlo) lugares de resistencia cultural. Donde pueda participarse del cine que importa cultural e ideológicamente, y no necesariamente comercialmente. Sus programadores debieran tener bien en claro esta condición, estar seguros de una misión a cumplir en este sentido, en una sociedad que librada a las leyes del capital caminaría hacia siniestros destinos. Como integrante de la comunidad de realizadores audiovisuales santafesinos tengo muy determinados intereses en la forma de programar que tengan las pantallas públicas de la provincia; pero también los tengo como espectador. Debiera ser interés de la población en general el de poder apreciar especialmente las producciones del propio lugar. En todo caso, los programadores no habrían de actuar con una certeza en contrario y sí fomentar e incentivar entre el público la apreciación de los trabajos que hablan de los aconteceres y sentires del propio lugar y de las propias gentes. En este sentido tiene también mucha importancia la difusión, la posibilidad de dar a conocer cada producción audiovisual a través de los medios de comunicación. Lo cual implica incorporar a estos otros actores en la cuestión, sin que pueda el exhibidor desatenderla.
DAVID PIRE
Realizador, director de Delinquido, programador de la muestra Conecta
Valoro todas estas pantallas y es importante destacar que existen por políticas de Estado municipales y provinciales, que se han dado en las gestiones del Frente Progresista Cívico y Social. Lejos de adherir al partido, creo oportuno reconocer algunos valores en lo que respecta a sus gestiones culturales. Con respecto al Espacio Incaa en Arteón, corresponde a la gestión, un poco federal, del INCAA durante los gobiernos del Frente para la Victoria. Entidad ahora venida a menos, por las garras de Cambiemos, donde se subejecuta el presupuesto. Esto significa tener dinero que (por ley) se tiene que gastar en el fomento del cine nacional y que con el mismo no se hace nada, algo que tiene fines oscuros para el pueblo; no dichos, pero sospechados. Arteón está muy lejos de otros espacios INCAA del país. Creo que su principal problema como Espacio INCAA se debe a los pocos y malos días de proyección. No creo que desde el INCAA hayan dicho Preferimos los días martes y jueves. Y no está demás recordar la lamentable censura a la película Pibe Chorro. El Cairo me encanta, sobre todo por su programación; sin embargo, al cumplirse este propósito de incluir a públicos diversos, a veces pasan semanas sin que encuentre alguna película que me interese. Respecto al convenio con la EPCTV, lo veo como una mejora, ya que para estos estudiantes la entrada debería ser gratuita: ambiciono que la ciudad crezca en calidad y cantidad de producciones audiovisuales y, para ello, el Estado debe propiciar y facilitar con la gratuidad todo espacio de aprendizaje posible para su estudiantado. De las otras pantallas no tengo mucho conocimiento así que me abstengo de opinar sobre las respuestas de sus exhibidorxs. PD: Gracias por tu trabajo.

Por Fernando G. Varea

Preguntas en torno a nuestras pantallas públicas (II)

Hace unos días publicábamos las respuestas de los programadores y coordinadores de los cines El Cairo y Arteón y de los centros culturales Fontanarrosa y Lumière a nuestras dudas acerca de cómo eran elegidas las películas que programan en dichas salas (nota que puede leerse aquí). Ahora compartimos con los lectores de Espacio Cine lo que nos ha expresado un representante de 5RTV –el primer canal público de la provincia de Santa Fe, próximo a cumplir dos años de existencia– respecto a la elección del material audiovisual que se difunde en este medio.
FABIÁN GALLEGO
(Subcoordinador artístico de 5RTV – Radio y Televisión Santafesina S.E.)
– ¿Quién o quiénes programan las películas que emiten en el canal? ¿Qué criterios se tienen en cuenta para seleccionarlas?
– En la selección y programación del cine dentro de 5RTV participan diferentes personas de varios departamentos. La programación como tarea de ubicar en día y horario los envíos la lleva el Departamento de Programación, que es el encargado de dar coherencia a las grillas y orden a los programas, series, películas, coberturas y otras piezas que la componen. La selección de los films corresponde al Departamento de Arte y se ajusta según el ciclo en el que se emiten. En este momento contamos con tres ciclos de largos de ficción y uno de cortos del cine mudo. Entre los largos, encontramos un ciclo de cine nacional, con presentador y contextualización del film; uno de directores consagrados, donde un presentador y un invitado relacionado al medio audiovisual conversando sobre el film presentado; y un ciclo diario por la tarde con películas dirigidas al público en general. Nuestro criterio de selección está definido de acuerdo con las pautas de participación, divulgación y compromiso expresadas en la creación de RTS S.E. Damos prioridad a los contenidos generados en la provincia, apuntando a difundir nuestra cultura, a generar fuertes vínculos afectivos con nuestro territorio mientras damos a conocer formas de vida, lugares, modos de producción y temáticas que constituyen a nuestra provincia. En Noche de cine, el ciclo nacional. Las películas seleccionadas son grandes obras de las últimas décadas, algunas de directores consagrados y otras de directores noveles. Encarnación, Un oso rojo y Bolishopping son ejemplo de la oferta variada y de calidad que proponemos en nuestra pantalla. En el marco de este ciclo nacional hemos ubicado una gran cantidad de films de realizadores santafesinos como Hugo Grosso, Florencia Castagnani y Héctor Molina. Como canal público tenemos la tarea intransferible de difundir los realizadores de la provincia y hemos puesto al aire obras consagradas por el público de todo el país como A cada lado y otras que, sin ser de menor valor, se han vuelto difíciles de encontrar o rara vez se programan, como es el caso de El investigador de ciudades de Fernando Zago y 10 mil atados de Daniel Mancini. Estamos preparando una nueva temporada de este ciclo nacional y provincial y ya contamos con Umbral, la premiada película de Claudio Perrín. Noche de cine estrena los jueves a las 22 y repite los sábados en el mismo horario. En los ciclos Noche de cine y Grandes directores contamos con la ayuda imponderable del periodista y crítico rosarino Leandro Arteaga que, además, conduce ambos envíos semanales. Grandes directores es un ciclo dedicado a presentar títulos referenciales de realizadores internacionales. El programa recrea un living y en él se ubican Arteaga y un invitado para intercambiar opiniones sobre la película y su director. Hemos emitido películas como Tootsie de Pollack, Átame de Almodóvar y La conversación de Coppola, y hemos tenido invitados de la talla de Andrea Fiorino, Juan Aguzzi y Gustavo Escalante. También está en preparación una nueva temporada para este ciclo. Grandes directores se emite los domingos a las 22. Por último, dentro del cine de ficción, tenemos el ciclo Tardes de novela. Es un ciclo de películas internacionales que se emite de lunes a viernes, de 16 a 18, con títulos en español latino y apuntado a completar un segmento de programación distendido. Como canal público, contamos con recursos limitados y ciclos como éste ayudan a dar continuidad a nuestra pantalla, con películas de bajo costo pero buen nivel. Nuestra política es ubicar los estrenos y las producciones locales dentro de las franjas de mayor encendido para potenciar la difusión de contenidos locales y dejar los horarios marginales para producciones foráneas, a la inversa de lo que ofrecen los canales privados de la provincia. Además de los espacios dedicados a los largos, tenemos un ciclo semanal de media hora de cine mudo. Pablo Suárez, su presentador, es licenciado en Historia, escritor, músico y redactor publicitario y elige y pone en contexto cada corto mudo del programa. Han pasado ya piezas de Chaplin, Lloyd y Keaton y en las semanas próximas se sumarán personajes como Gloria Swanson y Fatty Arbuckle.
– ¿Qué espacio ocupa en la programación el cine realizado en la provincia de Santa Fe? Hace poco hubo una discusión en redes sociales por considerar que así como se programan documentales de la Televisión Alemana podrían hacerlo también con documentales santafesinos.
– Para el canal toda la producción realizada en la provincia es importante, a la vez que es resultado y motor de nuestra actividad. El 80% de los contenidos que presenta 5RTV es de producción provincial. Hay ciclos producidos íntegramente por el canal, como son los de emisión diaria: tres noticieros de una hora, Aventurados, infantil de media, y Tardenautas, programa joven de una hora. También producimos de manera integral varios programas semanales de debate, deportes y noticias internacionales. Entre las co-producciones en las que participamos podemos encontrar a 7 Latidosel programa de la EPCTV, Automovilismo Argentino, ciclo sobre las distintas categorías de la disciplina  y El cielo que nos une, una bellísima serie documental grabada en distintos países de Latinoamérica. El cine de la provincia tiene dedicado un espacio junto al nacional en Noche de cine, donde emitimos largos de ficción y apuntamos a generar nuevas temporadas con una mayor cantidad de películas realizadas en la provincia. El cine documental tiene su espacio en un ciclo que estrenamos hace un par de semanas y se llama Archivo documental. Este ciclo cuenta con piezas de media y corta duración de realizadores de la provincia. Los primeros capítulos están dedicados a Fernando Irigaray y el DCM Team y a Lucrecia Mastrángelo. Con el correr de los capítulos iremos incorporando a otros realizadores y realizadoras de la provincia y sumaremos más material de Señal Santa Fe y Espacio Santafesino. Al momento de aparecer esta nota se estarán grabando los pisos para Los transmisores, Van y El caso Melincué, de Señal Santa Fe.
Con respecto a la discusión que se dió en FB, y en la cual participé, poco me queda por sumar. Emitimos documentales de Deutsche Welle y Russia Today a través de acuerdos con ambas cadenas. Esto nos permite incorporar puntos de vista diferentes a los que propone la televisión internacional de mayor llegada e incluir en nuestra programación piezas de gran calidad artística y de temática variada. De todas formas, la presencia de estas producciones no impide la proyección de producciones documentales locales. No se da competencia entre ellas ya que las producciones de DW y RT se emiten fuera del horario central y las locales, como el caso de Archivo documental, se emiten en el primetime. El estreno de Archivo documental es los días lunes a las 23 y repite los sábados a las 20. Me gustaría sumar a la respuesta el espacio que estamos brindando al cine de animación. Dentro de los ciclos Aventurados y Aventurados Finde emitimos El viaje de Gaia, de Pablo Rodríguez Jáuregui, Anselmo quiere saber, de Juan Álvarez Neme y Conejos y Super conejos, del super joven Ezequiel González. Actualmente estamos ampliando los ciclos con nuevas piezas de animadores y animadoras de la provincia. En resumen, el cine santafesino, en todas sus expresiones, tiene lugar en nuestra pantalla y ocupa un espacio de relevancia ante cualquier elección, pero no nos olvidemos que 5RTV es un canal de televisión y, como tal, tiene una programación compuesta por contenidos producidos para ese tipo de pantalla, con duraciones ajustadas a los ciclos y estructura de temporadas.
– Teniendo en cuenta que se trata de un canal público: ¿de qué manera se posibilita la participación de la comunidad?
– 5RTV es el canal público de la provincia y es por lo tanto un servicio esencial para la participación, la divulgación científica y cultural, el fomento de la educación, para el conocimiento de los derechos, de la tradición y del territorio. La participación de la comunidad se logra a través de articulaciones con organizaciones intermedias, constituidas legalmente o como formaciones temporales. Ejemplo de ello creemos que es interesante mencionar los acuerdos logrados con la Escuela Provincial de Cine y Televisión, que dio como fruto el programa 7 Latidos; el convenio firmado con la escuela de Comunicación Social de la UNR para la grabación en sus estudios del programa En clave Salud; y las relaciones permanentes con el Instituto 18 y la Facultad Católica de Santa Fe sobre asuntos periodísticos y de producción audiovisual. También, en la misma línea, fue para nosotros una experiencia muy interesante el lanzamiento de un llamado provincial de propuestas para que el canal presente al concurso nacional del sistema de gestión de medios públicos de Nación. Para el armado de dicho concurso provincial se aplicó presupuesto y tres meses de trabajo, logrando recibir 86 proyectos de distintos realizadores de la provincia. Creemos que el eje de participación son las articulaciones. 5RTV, para tener  un rol activo junto a la comunidad, busca enfocarse en la generación de convenios y espacios de interacción y no quedar a la espera pasiva de propuestas.
– ¿Qué repercusión advierten que tiene la difusión de producciones locales en el canal?
– La repercusión de las producciones tiene distintos impactos. Como decía más arriba, casi toda nuestra pantalla es de producción local, entendiendo local por provincial, y la repercusión varía entre programas o entre capítulos. Los noticieros tienen su público y la respuesta es inmediata a través de las redes sociales, por ejemplo. Ciclos como Noche de Cine tienen una repercusión irregular. Si bien el canal promociona en pantalla y en redes sociales todos los programas, influye mucho la difusión que le da cada realizador a la proyección de su película en el canal. Pasa lo mismo con el ciclo documental y con los programas musicales; tienen una devolución irregular y varía mucho según la difusión que hacen los músicos y los realizadores sobre su aparición. En general, tenemos una repercusión esperada con las producciones propias y una fluctuante con las producciones locales ajenas al canal.

Por Fernando G. Varea

Preguntas en torno a nuestras pantallas públicas (I)

Son espacios públicos valiosos y entrañables que los cinéfilos rosarinos aprovechamos, sabiendo que allí pueden apreciarse producciones audiovisuales que las salas comerciales suelen desestimar. Si bien en Rosario hay centros culturales que proyectan, ocasionalmente, material discriminado por los exhibidores (como el Centro Cultural Parque de España, el Museo de la Memoria o el Complejo Cultural Atlas), así como lo hacen también valiosas muestras siempre bienvenidas, organizadas en distintas sedes (BAFICI Rosario, Conecta, Documental de Creación), y al margen de las actividades que organiza el Centro Audiovisual Rosario dependiente de la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad (como el Festival Latinoamericano de Cine), los cines El Cairo y Arteón, así como los centros culturales Fontanarrosa y Lumièremerecen especial atención. El Cairo pertenece al Ministerio de Innovación y Cultura de Santa Fe y es, desde hace nueve años, el primer cine público de la provincia. En Arteón, que tiene una larga historia como cine y teatro, funciona el llamado Espacio INCAA. El Fontanarrosa y el Lumiére dependen de la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario. Son espacios a cuidar, lo cual implica, entre otras cosas, conocerlos mejor. Por eso elevamos a sus coordinadores y programadores algunas preguntas sobre el funcionamiento de los mismos. A continuación, compartimos las respuestas que nos dieron; pronto sumaremos también la opinión de un representante de 5RTV, canal televisivo público de alcance provincial.
NÉSTOR ZAPATA
(Director Sala Arteón)
– ¿Quién o quiénes programan las películas que proyectan? ¿Cuáles son los criterios para seleccionarlas?
– La programación en general está a cargo del titular de Arteón, Sr. Enrique C. Fenizi, quien cuenta en distintos casos (ciclos, cine arte, muestras, etc.) con mi participación, como director. La programación correspondiente a Espacio INCAA (días martes y jueves) corresponde a ese organismo. Los criterios de selección responden a una tradicional condición de Arteón de más de cinco décadas, que es la de privilegiar aquellos títulos de reconocida calidad artística, que a pesar de ser desechados en los circuitos comerciales poseen verdaderos valores temáticos, lingüísticos y expresivos. Asimismo, reposiciones de los grandes títulos de la cinematografía mundial de todas las épocas.
– Las películas a exhibir dentro del Espacio INCAA, así como los días y horarios de las funciones, ¿son resultado de decisiones del INCAA, de los propietarios de la sala o de ambos?
– Los criterios de programación del Espacio INCAA corresponden al área de programación de ese organismo, que atiende esencialmente a la difusión de todas las películas argentinas, así como latinoamericanas, ya sean de ficción o documentales. Como Espacio INCAA de Rosario, Arteón comparte el objetivo de difundir la cinematografía de producción nacional y latinoamericana. Los días y horarios han sido acordados desde su inicio en forma conjunta.
– Hay descuentos para jubilados y funciones gratuitas dos días de la semana para la Tercera Edad. ¿Esto responde a un interés por incentivar la asistencia de determinado sector de público?
– Responde a atender las posibilidades económicas del sector, así como a la valorización del mismo del arte cinematográfico y del rol social que cumple el cine. Igualmente, está implementado el descuento especial a jóvenes a través de planes municipales como 0-21 y Movi Joven, y de estudiantes a través de convenios con la UNR, la UAI, etc.
– ¿Cómo se manejan para difundir la programación?
– A través de nuestra página, así como con la información semanal a nuestros socios, a la base de datos de contactos-asistentes y a través de las redes sociales. Igualmente con la cartelera en diarios y la información a través de nuestro Departamento de Prensa con gacetillas a medios gráficos, radiales y televisivos. Poseemos además seis carteleras (115 X 72 cm) a la calle y efectuamos la impresión y distribución de un programa anticipando la programación mensual.
– ¿Qué espacio ocupan en la programación las producciones audiovisuales realizadas en la pcia. de Santa Fe?
– La pantalla de Arteón está abierta históricamente a la proyección de todas las realizaciones audiovisuales de nuestra provincia, tanto en largometrajes ficción como documentales, inclusive a estrenos y proyección de distintos formatos como series, telefilms y cortometrajes. De estos últimos se organizan múltiples funciones con las producciones de alumnos de las escuelas de Cine de Rosario, como la EPCTV y la UAI.
ARIEL VICENTE
(Director general y responsable de programación de Cine El Cairo)
– ¿Quién o quiénes programan las películas que proyectan? ¿Qué criterios se tienen en cuenta para seleccionarlas?
– El Cairo pertenece al Ministerio de Innovación y Cultura de Santa Fe, su rescate lo  transformó en el primer cine público de la provincia. Su misión fundacional es la de ser un cine para todos los públicos. En ese sentido, el servicio cultural que presta hace énfasis en la formación de audiencias y en la democratización del acceso a bienes culturales audiovisuales, a través de una oferta amplia que expresa la riqueza y diversidad de la producción contemporánea. En tanto espacio cultural, posibilita la experiencia cinematográfica o audiovisual a nuevos y diversos públicos, a nuevas propuestas de programación y dispositivos de visualización, buscando la innovación en las lógicas, ejes y contenidos, a través de producciones y formatos inéditos, propuestas culturales multiplataforma y pedagógicas, que interpelan a partir de la experiencia audiovisual, como también jornadas y encuentros de formación y capacitación, entre otros. En cuanto a la programación, su composición, tanto presencial como virtual, pone en diálogo producciones legitimadas por un circuito de difusión con otras producciones alternativas y con aquellas narrativas en las que los lenguajes audiovisuales están involucrados. Se trata de un espacio público de encuentro, en el que se ponen en juego disciplinas, lenguajes o expresiones artísticas y comunicacionales, así como también los diversos espectadores posibles. Un espacio que genera lazos, diálogos e intercambio de ideas, apelando a posiciones críticas en torno a narrativas multiplataforma y a lenguajes audiovisuales y performáticos. Por todo lo anterior, se entiende la complejidad que reviste la programación de El Cairo y los diversos criterios y saberes que implica.
– ¿Por qué los ciclos suelen organizarse de acuerdo a temáticas y no siguiendo otro tipo de valoración?
– La programación se trabaja desde una mirada crítica, entendiéndose como tal una posición critica frente a la obra cinematográfica o audiovisual a ser programada pero también en torno a la programación del propio espacio público. La misma pregunta encierra ya una toma de posición en cuanto a cómo deberían organizarse los ciclos de cine, lo que demuestra que precisamente, desde el trabajo de programacion de El Cairo se busca un corrimiento respecto de lo que suponen las formas de programar cine.
– Respecto a las producciones realizadas en el ámbito de la provincia: ¿existe algún criterio para la programación de las mismas y la cantidad de funciones que se le destinan?
– Los programas de estímulo a la producción audiovisual de la Provincia y el propio cine El Cairo forman parte de una misma política cultural, que propicia la producción y difusión de bienes culturales, en este caso audiovisuales. Lo fundamental a la hora de programar cualquier material en El Cairo es que cada producción encuentre su público en consonancia con el objetivo del cine que es construir una oferta plural para diferentes públicos. En definitiva, El Cairo es la pantalla legitimada de las producciones locales ganadoras de Espacio Santafesino, pero no por ello encuentran un tratamiento diferencial en cuanto a su programación.
– ¿De qué forma se eligen a los que programan el ciclo Un día para los amigos?
– Los amigos de El Cairo son las personas que originariamente se encargaron de detener con su accionar la venta del edificio del cine. Fueron ellos quienes, a través de la Asociación Amigos de El Cairo, visibilizaron la posible pérdida de este espacio, quienes militaron su rescate y así  detuvieron esa venta, vehiculizando la refundación del nuevo cine. Personalmente, entiendo que todo acto siempre es una declaración política y el accionar de los amigos no escapa a eso: defender un espacio cultural para que el Estado tome partido en el caso. Y así fue. Por otro lado, y a lo largo de los casi nueve años del cine público, es innegable que el compromiso y trabajo de muchos otros nuevos actores sociales, profesionales y nuevos públicos hicieron posible sostenerlo una vez fundado como espacio provincial. Y así ellos han engrosado la lista de los originales Amigos de El Cairo. Desde El Cairo, una manera de mantener vivo ese lazo con sus amigos, de agradecerles la importancia de todo lo que siguen haciendo para que siga en funcionamiento, es que cada mes uno de ellos es invitado a programar la función de este ciclo con una película que le haya sigo significativa.
– Uno de los fuertes es la presencia de realizadores, productores o actores presentando sus películas, brindando al público la oportunidad de poder dialogar con ellos. ¿Hay alguna anécdota de este tipo de presentaciones que recuerdes especialmente? 
– Es cierto que los encuentros con realizadores, productores, actores y público en general son fundamentales dentro de las ofertas. Supongo que las anécdotas no deben faltar pero seguramente son impresiones que quedan en la memoria de sus protagonistas, es decir el público asistente, aquellos para los que tales propuestas han sido pensadas. Invitados que no han venido son muchos, pero siempre por problemas de agenda, así que estoy seguro que esas visitas en algún momento se van a concretar.
– Recientemente, en una medida sin dudas positiva, se resolvió que los estudiantes de la Escuela Provincial de Cine y TV de Rosario puedan acceder a las distintas funciones pagando la mitad del valor de las entradas. ¿Cómo se llegó a ese acuerdo?
– El Cairo Cine Público y la EPCTV forman parte del mismo Ministerio. Este acuerdo surge como una acción concreta para incentivar a los estudiantes de cine y televisión de la escuela, a ir al cine y ver películas. Se tata de un interés común que tiene tanto la Escuela como El Cairo. Esperamos que este acuerdo sea el puntapié para articular con la EPCTV acciones más complejas en el futuro próximo.
SOL DORIGO
(Coordinadora General del Centro Cultural Cine Lumière)
– ¿Quién o quiénes programan las películas que proyectan? ¿Cuáles son los criterios para seleccionarlas?
– El Centro Cultural Cine Lumière pertenece a la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario y  cuenta con un equipo de programación/producción, encargado de armar los ciclos temáticos mensuales y las funciones especiales. Está compuesto por Ernesto Micol (coordinador cultural del espacio), Pamela Gaido (programadora, productora y comunicadora del Lumière) y María Sol Dorigo (coordinadora general del Centro Cultural). Los criterios de programación son varios y se encuentran condicionados por los recursos técnicos de la sala. Durante varios años en el Lumière no se programó cine infantil. Cuando ingresé a trabajar en producción en 2014 propuse a la directora que intentáramos retomar las funciones para niños. Durante unos meses no tuvimos gran respuesta de público, pero poco a poco fue creciendo de manera exponencial. Mensualmente programamos en función de temas que muchas veces tienen que ver con efemérides (por ejemplo, Revoluciones, en junio de este año, surge del 90º aniversario del natalicio del Che Guevara; en julio de 2016 se tomó como tema las celebraciones, teniendo en cuenta que es el mes aniversario del Lumière, y así muchas otras temáticas), con directores y/o actores cuya obra nos interesaba difundir (hemos hecho ciclos de Miyazaki,  Tim Burton, Woody Allen, etc.), o con ofertas de diferentes espacios que proponen ciclos (embajadas, espacios de investigación, Festivales como Una Mirada Mayor, F.I.N.C.A 2017, Festival de Cine Latinoamericano Rosario) . Siempre intentamos dar lugar a títulos populares y sumar alguna rareza o alguna película menos comercial o a la que usualmente no se acceda por medio de plataformas o el cable.  Cada sábado se proyecta una función infantil y una para adultos, y se programan solamente aquellas de las cuales podamos adquirir permisos de exhibición. Teniendo en cuenta que somos una sala municipal, pública y EXCLUSIVAMENTE NO COMERCIAL, los recursos para pagar los permisos son limitados, aunque estamos realizando compras de permisos anuales y realizamos convenios con instituciones, productoras y particulares. Otra de las limitaciones a la hora de programar tiene que ver con la calidad del sonido de nuestra sala, que presenta muchísimas dificultades, en especial cuando son películas realizadas en español y que no están acompañadas por subtítulos. Otro tema es el soporte de formatos de nuestros equipos: actualmente no tenemos posibilidad de proyectar en blu-ray o DCP, porque no contamos con equipos de ese tipo. La adquisición de copias es otra de las grandes cuestiones a la hora de programar. Muchas veces las productoras no cuentan con el material, o no tienen manera de hacer llegar las copias a destino en tiempo y forma.
– ¿Por qué consideran relevante exhibir algunas películas que ya pasaron con éxito por las salas comerciales e incluso por la TV?
– No es prioridad de nuestra programación que las películas a proyectar sean aquellas que han pasado con éxito en salas comerciales. Muchas veces lo que se programa es un punto medio entre lo deseable (inquietudes intelectuales de los programadores, demanda del público) y lo que verdaderamente es posible. Dentro del espectro de películas posibles, que se adecuan a nuestras posibilidades técnicas y a los permisos que conseguimos, intentamos abrir un abanico que contemple tanto nuestras intenciones  y la demanda de algunos/as de nuestros concurrentes, que también dejan sus sugerencias y sus observaciones. Hay que tener en cuenta que muchas veces las personas que vienen a nuestro espacio no acuden a cines comerciales, entre otros motivos, por los elevados costos de las entradas, o porque muchas veces las películas que programamos no estuvieron demasiado tiempo en cartelera o son clásicos que ya no se programan en otras salas.
– ¿Hay actividades que permitan acompañar la proyección con la divulgación cultural o el debate?
– Durante muchísimos años realizamos el Cine Fórum que se realiza un viernes al mes. Ese día se programa una película referida a la temática mensual, que generalmente es considerada de culto, o de algún director de renombre, o clásica, y se realiza un desarrollo previo de la misma y posteriormente se realiza un debate. En ciertas ocasiones se ha invitado a especialistas en el tema a tratar o a la/el  directora/r en caso que se contara con esa posibilidad. Este año el Cine Forum se programó de manera anual en función de una propuesta de desarrollar el tema de lo utópico y lo distópico por parte del CELChe, y armamos un ciclo especial. Se llama Utopías y Distopías y está dirigido a estudiantes de 4to, 5to y 6to años de escuelas secundarias. Se toma como eje temático el cine, como espacio en el que se han desarrollado las utopías y distopías de forma más popular, y se invita a pensar al respecto junto con especialistas de otros campos: psicología, filosofía, historia, literatura, comunicación y estudios de género. Y contamos con profesionales muy comprometidos que llevarán adelante estos encuentros.
– ¿Qué espacio ocupa en la programación el cine realizado en la provincia de Santa Fe?
– Hemos tenido muchas proyecciones de directores locales y de la provincia, que muy generosamente han exhibido sus trabajos en nuestra sala, entre ellos Mario Piazza,  Claudio Perrin, Federico Actis, Patricio Carroggio, videorealizaciones del acervo digital del Castagnino+Macro, entre otros. La realidad es que al no contar con recursos digitales modernos y de calidad para la proyección, sumado a las dificultades técnicas (sonido deficiente, formatos obsoletos, proyector de uso doméstico) para los propios realizadores nuestra sala no es una prioridad como espacio para estrenos o exhibición de sus proyectos. Estamos trabajando para ir mejorando esos recursos: hay un proyecto de digitalización y acustización de la sala que estamos intentando llevar a cabo, vamos adquiriendo y alquilando equipos, realizando licitaciones y otras acciones concretas que año a año van mejorando la calidad técnica y nos van posicionando como un espacio apetecible a tales fines. Siempre hay productoras locales y directoras que se acercan y nos ofrecen sus películas e intentamos satisfacer esas demandas. Además, estamos acondicionando los proyectores de 35 mm. del antiguo cine, con la idea de poder proyectar películas en ese formato. Cabe aclarar que el Lumière también tiene programación teatral y musical, y que en el mismo se realizan  eventos de instituciones de la zona (colaciones y festivales de escuelas cercanas, festivales de academias de danzas) y que es un polo cultural del Distrito Norte, teniendo actualmente  28 talleres de diversas disciplinas. Es por eso que la programación de cine es, en principio, los días sábados, función doble, y algunas funciones especiales que se adaptan a la programación habitual de centro cultural.
GRACIELA MIRAGLIA
(Jefa de Actividades Culturales del Centro Cultural Fontanarrosa)
– Salvo alguna ocasión excepcional (como ocurrió recientemente dentro de las actividades agrupadas bajo el título La imaginación al poder), no se programan ciclos de cine con continuidad. ¿A qué se debe?
– El motivo por el cual no se ha programado cine en el CCRF en el último año se debe a que el edificio se encuentra aún en un proceso de remodelación de varias de sus salas, entre las que se encuentra la destinada a las proyecciones cinematográficas. Por eso no se han realizado las gestiones correspondientes de renovación de la autorización anual que nos exige el INCAA como sala de proyección para poder realizarlas.
– Los ciclos de cine tenían la particularidad de exhibir cine clásico, material muy poco difundido en otras salas e incluso en la TV actual. ¿Quién o quiénes los programaban?
– La programación del ciclo de cine y la elección de los filmes  a proyectar  se realiza conjuntamente  entre la dirección de CCRF y un coordinador, en este caso el cineasta Pablo Romano, quienes, teniendo en cuenta que es un Centro Cultural, definen la programación  teniendo como objetivo  la difusión de un cine no comercial o no tan difundido.
– ¿Qué contactos tienen con la comunidad audiovisual local y qué espacio ocupan en la programación las producciones audiovisuales de nuestra provincia?
– La producción audiovisual  local  es parte integrante  de nuestra  programación cuando ilustran las  conferencias o charlas de los disertantes  sobre una temática   particular, o  en ciclos completos (que incluyen varias conferencias sobre un determinada temática), como es el de Ecología, donde la actividad está basada  en el debate  sobre lo proyectado.

Por Fernando G. Varea

20º BAFICI: Cada uno elige su propia aventura

Evaluar la 20ª edición del Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires no sería razonable, teniendo en cuenta que pudimos estar allí poco tiempo. Pero lo cierto es que (más allá de los avances y retrocesos que atravesó el festival a lo largo de los años) para los cinéfilos sigue siendo estimulante el vértigo de poder elegir entre varias propuestas atrayentes al mismo tiempo, durante poco más de una semana. Van a continuación algunas consideraciones sobre lo que pudimos apreciar este año, en las salas de cine y fuera de ellas.
20 AÑOS NO ES NADA. El festival cumplió veinte años pero el aniversario no fue capitalizado para generar un clima de fiesta. El spot institucional parecía hecho por alguien sin idea alguna de lo que representa el BAFICI y se editó un libro con historias del festival (Otoños porteños) que no era sencillo conseguir y que no contó con testimonios u opiniones de sus dos primeros directores (Andrés Di Tella y Fernando Martín Peña). Al mismo tiempo, no resultaba muy acogedor el ámbito de trabajo para el periodismo especializado: una serie de casillas frente al Centro Cultural Recoleta, con medialunas y buena atención pero escasas computadoras y ni siquiera afiches de película en sus paredes de madera. No hubo tampoco recitales o acontecimientos artísticos que incentivaran la sensación de festejo o (como en ediciones anteriores) acompañaran la oferta cinematográfica: apenas un espacio de realidad virtual curiosamente a cargo del realizador José Celestino Campusano. El debate organizado por Colectivo de Cineastas en torno a las dificultades para hacer cine independiente en Argentina (al que se sumaron expresiones de Mariano Llinás, premiado por su maratónico film La flor) tal vez echen luz sobre el poco ánimo de celebración.
CLÁSICOS Y MODERNOS. La presencia de John Waters, Philippe Garrel y James Benning fue ponderable, en tanto la del actor Ewen Bremner, para rendir una suerte de homenaje al film de Danny Boyle Trainspotting, pareció una concesión a cierto público juvenil que suele concurrir al BAFICI. El video de Waters encontrándose con Isabel Sarli –a raíz del entusiasmo del director estadounidense por Fuego (1969, Armando Bo, protagonizada por Sarli)– aportó un poco de simpatía y confirmó esa frívola predilección por agasajar o convocar a divas del cine argentino que viene repitiéndose en los últimos años, tanto en el BAFICI como en Mar del Plata. Respecto a Waters, quien esto escribe tuvo oportunidad de ver su película Pink Flamingos (1972) en copia impecable en el cine Gaumont, en medio de un público enfervorizado, función precedida por el propio director recordando graciosamente algunas anécdotas. La experiencia de ver esa obra paradigmática de la contracultura de principios de los ’70 no en la mezquina pantalla de una computadora sino en una espléndida sala de cine, fue uno de esos momentos por los que valió la pena asistir al festival, tanto como apreciar la versión restaurada y completa (tres horas) de El bueno, el malo y el feo (1966, Sergio Leone), con su puesta en escena magistral, su mezcla de acción, emoción y humor, sus personajes que parecen salidos de un comic y una última parte resuelta con planos generales espléndidamente compuestos, todo envuelto en la recordable música de Ennio Morricone.
De entre las películas recientes, exhibidas en carácter de estreno, merece destacarse The green fog (Guy Muddin/Evan Johnson/Galen Johnson), lúdico experimento por el que distintos momentos del clásico de Hitchcock Vértigo (1958) se reconocen a través de un obsesivo montaje de infinitos fragmentos de otras películas, con los diálogos cuidadosamente eliminados, música omnipresente y una puesta en abismo por la que algunos de los actores se ven a sí mismos en la pantalla de un televisor. Los créditos de todos los films citados cierran este divertimento cinéfilo. Los cortos experimentales del cineasta mexicano Teo Hernández, algunos proyectados en 16 mm (incluyendo su bello Salomé), y el documental La locura lúcida de Marco Ferreri (2017, Anselma Dell’Olio) depararon, igualmente, momentos placenteros. El film sobre Ferreri comienza rescatando la acalorada discusión del realizador italiano con un periodista durante una conferencia de prensa y continúa con interesantes apuntes para quienes apreciamos su obra, desde el dato de su deseo de haber sido veterinario (“Hay algo en él de vincular la vida humana con la animal” dice alguien) y las opiniones de Isabelle Huppert (“Era misógino y feminista”), Hannah Schygulla (“Era, como Buñuel y Pasolini, un arcángel de la destrucción que también traía resurrección”), Andrea Ferreol, Philippe Sarde, Sergio Castellitto y el siempre hiperquinético Roberto Benigni. Trabajos como éstos se alzaban con peso propio por encima de algunas de las películas de la Competencia Internacional, como la sueca Blue my mind (Lisa Brühlmann), en la que una adolescente cuya rebeldía nunca llega a justificarse se interna en una espiral de droga, abusos sexuales y malas compañías, mientras poco a poco va convirtiéndose (literalmente) en sirena. Ni la belleza de su protagonista Luna Wedler salva al film de su paulatino descenso hacia el desatino.
ARGENTINOS EN COMPETENCIA. En la Competencia Argentina, además de Las hijas de fuego (Albertina Carri) y Esto no es un golpe (Sergio Wolf) –sobre las que escribimos aparte–, pudimos ver La otra piel (Inés de Oliveira Cézar) y Casa propia (Rosendo Ruiz). El film de Oliveira Cézar (Como pasan las horasEl recuento de los daños), sobre una chica que, tras la imprevista muerte de un ocasional amante, escapa a Brasil, está mejor dirigido que escrito. El clima tormentoso, el fondo sonoro (ruido de aviones y trenes insinúan presagios) y los sugestivos paneos por el interior de silenciosas viviendas prometen una intriga que va diluyéndose. La búsqueda emprendida por la protagonista parece ingenua, más ligada al ocio vacacional (y sin problemas de dinero) que a un estado emocional. Mónica Galán y Rafael Spregelburd aportan profesionalismo en personajes secundarios, combinándose elementos de la ficción cinematográfica con los ensayos de una obra teatral.
Menos ambiciosa pero más sincera es Casa propia, tal vez la mejor película hasta el momento de Rosendo Ruiz (De caravana, Todo el tiempo del mundo). El mérito principal está en poner el foco en un tipo de personajes y conflictos cotidianos de nuestra clase media que no suelen verse en el cine argentino: un docente de mediana edad sortea con bastante dignidad los obstáculos que le presentan la relación con su novia (que tiene un hijo de una pareja previa), el cuidado de su madre (que sufre una enfermedad) y las discusiones con su hermana más joven, mientras busca dificultosamente un departamento para alquilar. Nadie es demasiado patético ni ridículo, nada es muy cruel: la vida de esta gente transcurre con altibajos emocionales, temores lógicos y ocasionales motivos de alegría. La visión de Ruiz es compasiva y afectuosa, sin desestimar detalles que sirven para una pintura barrial nada idealizada y un registro campechano pero elocuente de la dudosa prosperidad de los argentinos en estos tiempos. En tanto resultan poco comprensibles algunos aditamentos del guión en torno al protagonista (su visita a un prostíbulo, una trifulca con su pareja hacia el final), no concede sobresaltos el trabajo con la cámara: apenas el simpático momento en el que espía por la ventana de una maqueta sorprende dentro del estilo clásico de Casa propia, con suaves travellings que dan tiempo a los comunicativos actores a desplegar sus gestos.
Finalmente, merece señalarse que en la Competencia Latinoamericana (como ya anticipábamos aquí) participó la producción rosarina Tito (Esteban Trivisonno). Cercana a películas como Upa! (2007, Giralt/Toker/Garateguy) e incluso El escarabajo de oro (2014, Moguillansky/Sandlund), Tito responde a esa suerte de subgénero que suele denominarse cine dentro del cine, con incipientes cineastas en problemas para poder concretar su proyecto (tópico que suele gustar mucho en el BAFICI). En este caso, un grupo de estudiantes de Comunicación Social se proponen para su tesis realizar un documental sobre el experimentado actor Tito Gómez, enfrentando problemas apenas se contactan con él, quien empieza a tratarlos con diminutivos, a hablar de sí mismo en tercera persona y a utilizar expresiones del tipo “Hoy es un día Gómez”. Las sospechas se agravan cuando algunos realizadores y actores consultados para el documental insinúan rasgos despóticos en el actor: la empresa terminará siendo accidentada, y no sólo por el absorbente carácter del entrevistado.
El resultado es liviano y gracioso, con momentos inspirados y otros en los que el amateurismo de los personajes parece trasladarse al film mismo. Un par de conversaciones registradas con montaje paralelo, después de una escena de Tito Gómez en El asadito (como si fueran ecos del film de Gustavo Postiglione), y los planos del desenlace, son resoluciones formales afortunadas, que evidencian un planeamiento previo; el resto (incluyendo un ensayo teatral divertido por los cruces entre los intérpretes, beneficiado por la presencia de Andrea Fiorino) se deja llevar por los avatares de la improvisación, recurriendo al zoom y la cámara en movimiento, transmitiendo la inestabilidad del trabajo de este grupo de desafortunados realizadores y dejando, al mismo tiempo, la sensación de que el disparate podría no haber desdeñado el rigor.
Tito entraña, por otra parte, una paradoja: a la vez que insiste en el discutible concepto de que el “cine rosarino” empieza y termina en el cine de ficción realizado por Postiglione (subestimando valiosas experiencias realizadas en nuestra ciudad en materia de cine de animación, experimental y documental), también ironiza sobre el punto, jugando con la idea de que el actor del título (o lo que representa) pueda ser visto como una amenaza.

Por Fernando G. Varea

Imágenes: Fotogramas de The green fog (derecha, arriba)  y El bueno, el malo y el feo (debajo).

Frágiles vidas cruzadas

SIEMPRE ES TARDE
(2018; dir: Patricio Carroggio)

“Un fresco de la vida de dos amigos”: así definía Patricio Carroggio (realizador barcelonés que desde hace diez años vive y trabaja en Rosario) Siempre es tarde, consultado hace un año y medio por Espacio Cine tras haber sido seleccionado en la 9ª edición de la Convocatoria Espacio Santafesino. Decía también (en aquélla nota que puede leerse aquí) que su propuesta podía resumirse como “Un fragmento de lo que podría ser una historia más grande”.
Hoy, con la película terminada, puede afirmarse que Carroggio cumplió su objetivo. Porque los rodeos de sus personajes (Eugenia y su amigo) no son más que el armazón por donde se agita la respiración de sus vidas, sus temores e ilusiones. Ella está por viajar por razones de trabajo, dubitativa ante esa decisión que implicará tomar distancia de su pareja; él, en tanto, mientras se distrae con sus ensayos de teatro, parece dejarse llevar por un estado de abatimiento y preocupación. Las decisiones para acompañar esa sensación de melancolía resultan atinadas: las características de las casas donde viven y que visitan, el clima de barrio, la luz otoñal, la música severa apenas incidental, estimulan esa cotidianidad agrisada. El director acierta también poniendo toda la atención en la comunicatividad de los rostros, dejando fuera de campo la comida o detalles de la casa que su “fresco” no necesita. El encuentro con la madre de Eugenia, y la charla entre los tres, transmite ese mismo efecto tristón, apenas interceptado por los chispazos de alguna discusión. En esos diálogos desplegados con admirable espontaneidad puede advertirse cierta confrontación entre sexos y la estabilidad de los afectos en riesgo con la descarga de ciertas palabras. “Sólo hay que saber lo que no hay que hacer”, dice en un momento la madre de Eugenia, recordando una reflexión relacionada a su afición (la pintura) que pareciera poder aplicarse a otras cuestiones.
Al mismo tiempo hay en Siempre es tarde una historia paralela, a la luz de la cual los mencionados personajes y sus actitudes pueden resignificarse. Un obrero que trabaja para el novio arquitecto de Eugenia sufre un accidente en su trabajo y sobrelleva la situación con una mezcla de dignidad y resignación: con sus intervenciones y las de amigos suyos –pescando, susurrando la Marcha Peronista, charlando en torno a penurias parecidas– la película procura balancearse dando lugar, ocasionalmente, a otra mirada, a otro mundo que es el mismo de Eugenia y su gente pero distinto. Ese contrapunto no es lo suficientemente inquietante o convincente, si bien evidencia cómo cada uno sigue su camino casi predeterminado por su condición social, iguales todos en el presentimiento de estar cumpliendo con el sino pesimista que expresa el título del film.
Aunque uno de los trabajos más conocidos de Carroggio es un documental (El perro de Ituzaingó, 2016, sobre el cineasta independiente Raúl Perrone), a este cineasta treintañero le gusta indagar en las posibilidades de la ficción, como lo demuestran la ligeramente extravagante Sábado hawaiano (2010) y el astuto corto French y Beruti (2011). Aquí prueba algo distinto, interesado más en la tensión que generan conversaciones y silencios, con un marco formal sereno en el que asoman momentos inspirados (toques bressonianos en el accidente del obrero y la posterior “compensación”, bella composición de los planos a orillas del río). Finalmente, entre los valores de Siempre es tarde merece señalarse la expresividad de sus intérpretes principales María Eugenia Solana, Gustavo Maffei y Francisco Fissolo, que nunca ceden a énfasis costumbristas y con su sinceridad seducen noblemente al espectador.

Por Fernando G. Varea