Distintas maneras de entender el cine

CON AMOR Y FURIA
(2021, Avec amour et acharnement; dir. Claire Denis)

Dudas, temores, deseo, mortificación: esos resbaladizos estados de ánimo movilizan a Sara (Juliette Binoche), que convive con Jean (Vincent Lindon) –quien paga todavía las consecuencias de haber estado en prisión– y se reencuentra con su anterior pareja, François (Grégoire Colin), lo cual la desestabiliza. Aunque la obra de la directora francesa Claire Denis es irregular (ha recibido críticas unánimemente negativas por su último film Stars at noon, paradójicamente –o no– premiado en Cannes), es también indudablemente valiosa, procurando un dramatismo alejado de los cánones hollywoodenses y desplegando una belleza a veces sosegada (35 ruhms), y en otras ocasiones inquietante y enrarecida (Bella tarea, High life). En este caso, su cámara parece subyugada por los gestos y miradas de los personajes principales, seduciendo con la tensión de los diálogos, las sospechas, los encuentros y desencuentros, la atmósfera que crean la música y la notable fotografía de Eric Gautier, más la sensualidad que genera (más allá de que sean escasas las escenas de intimidad sexual y los cuerpos semidesnudos, ya no juveniles, de Binoche y Colin).
Algunos ingredientes del guion, basado en una novela de Christine Angot, no encajan a la perfección con esta suerte de conflictivo triángulo amoroso, como las entrevistas radiales de Sara a personas de países periféricos. El personaje del hijo, encarnando cierta desorientación juvenil e incluso alguna forma de discriminación, suena prescindente, en tanto el de la abuela (interpretada por Bulle Ogier, la actriz de El discreto encanto de la burguesía) parece desaprovechado. El film puede resultar algo insatisfactorio, además, al provocar innecesariamente intriga sobre los motivos del encarcelamiento de Jean, o al dejarse llevar indefinidamente por la indecisión de Sara, pero vale por lo sensitivo, por momentos espléndidamente logrados (como el casual encuentro de Sara y François) y por exponer, de alguna manera, la sensación de desazón que marcó el tiempo en pandemia.

LOS FABELMAN
(2022, The Fabelmans; dir. Steven Spielberg)

En el cine de Spielberg suelen confluir lo divertido y lo almibarado, lo encantador y lo conservador. Este retrato familiar con pibe apasionado por el cine incluido (suma de recuerdos del propio Spielberg, según parece) responde a fórmulas que el director de Tiburón (1975) conoce muy bien, realizado con todo su oficio y las limitaciones que las mismas le imponen. Por eso, internarse en la infancia y adolescencia de Sammy Fabelman resulta tan grato como inocuo. A lo largo de dos horas y media, y aunque no falten conflictos, todo es tan benigno y dulzón como simple, a veces redundante: Sammy niño (Mateo Zoryan) se deslumbra ante una proyección cinematográfica y entonces sus ojos parecen bolitas brillosas; los momentos en que alguien sufre o muere son subrayados por música sentimental; los compañeros de colegio de Sammy adolescente (Gabriel Labelle) sobreactúan sus modales cancheros; el tío excéntrico (Judd Hirsch) dispara previsiblemente chistes y consejos; la habitación de la noviecita católica (Chloe East) rebosa de posters de Jesús; y así podría continuarse. Las viñetas de la vida de Sammy, en definitiva, repiten esa especie de postas que acompañan el crecimiento del estadounidense promedio (el baile de egresados, el ingreso a la universidad, el auto, la búsqueda de éxito y dinero).
Si algo saca a Los Fabelman de sus convencionalismos es el personaje de la madre, a quien le gusta la música, baila, sus pequeñas hijas le reprochan que se le transparenta el vestido sin que a ella le importe, y hasta esconde un secreto que termina poniendo en jaque la felicidad familiar. Michelle Williams (que sufre tanto como en La isla siniestra, Wendy y Lucy, Manchester junto al mar y otras) logra imponerle ambigüedad a su Mitzi Fabelman: no se sabe a ciencia cierta si desvaría o lucha por su felicidad, o ambas cosas a la vez, mientras sus lágrimas y sonrisas se confunden, por lo cual termina siendo lo menos predecible del film. Esto al margen de algunas secuencias indiscutiblemente efectivas, como la de la fascinación del chico al ver el choque de trenes de El espectáculo más grande del mundo (1952, Cecil B. de Mille) –con la consecuencia de querer imitarlo con un tren de juguete– o la manera en la que, años después, descubre el secreto de su madre. El diálogo final es también un guiño simpático para los cinéfilos.

EL TRIÁNGULO DE LA TRISTEZA
(2022, Triangle of sadness; dir. Ruben Östlund)

Dividida en tres partes, esta sátira comienza con un casting para elegir modelos masculinos, continúa en un restaurante, luego en un yate de lujo y finalmente en una isla, donde (tras un naufragio) algunos de los húespedes del barco sobreviven como pueden.
La intención es dejar en evidencia la frivolidad de ciertas personas y las dificultades para superar desigualdades sociales, pero lo hace desperdigando ironías sin brillo. Términos como igualdad, racismo, marxismo, feminismo o matriarcado se arrojan como provocaciones, así como se habla de instagram, influencers y otras expresiones de estos tiempos, sin alcanzar la profundidad que determinados debates o reflexiones suponen. Puede empezar recordando a Prêt-à-porter (1994, Robert Altman), continuar trayendo a la memoria una famosa canción de Cabaret (1972, Bob Fosse) cuando los empleados del yate se repiten a sí mismos Money, money, o a los Monty Phyton ante el aluvión de vómitos y mierda provocados por el meneo del yate (Estamos todos locos/The meaning of life, 1983), así como, al pronunciarse la palabra surrealismo, asoma el fantasma de Luis Buñuel. Pero si El triángulo de la tristeza toma –deliberadamente o no– elementos de mordaces películas previas, lo hace con pereza.
Hay un altercado por dinero cuyos ribetes histéricos pueden resultar graciosos, del mismo modo que las caídas y tropiezos ante los movimientos del barco pueden provocar risas, aunque ya Chaplin apelaba a ese tipo de gags, hace más de cien años y sin crueldad. Las ¿discusiones? entre un millonario ruso y el capitán del barco (Woody Harrelson), aunque no escalan –como uno supone– a la violencia, tampoco encuentran una justificación narrativa. ¿Hace falta agregar que en determinado momento se mata a un animal y que no falta la aparición ridícula de un negro, supuesto nativo de la isla en cuestión, cerca del final? No se trata de negar la verdad de algunas cosas que se dicen –como que Estados Unidos suele instalar “dictadores títeres en Venezuela, Chile o Argentina», o que “la guerra es algo lucrativo”– sino de lamentar que esos dardos no se integren a un todo más coherente y adulto. Teniendo en cuenta que con Force Majeure (que, pese a todo, dejaba la impresión de un director a seguir) el sueco Östlund había ganado un premio en una de las secciones del Festival de Cannes, y que posteriormente con The square, tanto como con ésta, obtuvo la Palma de Oro (en 2017 y 2022 respectivamente), bien podría usarse el título El triángulo de la tristeza para una ironía fácil, de esas que tanto parecen gustarle.

Por Fernando G. Varea

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Clara Zappettini: «Todo trabajo audiovisual es como una batalla»

Cuando se presentó el libro Huellas e historias del cine platense 1955/1978 en el reciente 37º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, Clara Zappettini (Buenos Aires, 1940) protestaba con una sonrisa porque en la tapa había una foto suya, aunque –más allá de su modestia– ese reconocimiento parece razonable para quien, después de estudiar cine y TV en las universidades de la Plata y del Salvador, empezó a ocupar con dignidad espacios importantes en el medio audiovisual en tiempos en que no era habitual encontrar allí mujeres. Buscar en la web información sobre sus trabajos, sin embargo, no es tarea fácil: como ocurre con otros valiosos profesionales argentinos de su generación, no ha sido muy entrevistada. Tal vez por ese motivo, o por su comunicativa personalidad, se predispuso sin problemas a que le hiciera una serie de preguntas. La charla se inició en noviembre en Mar del Plata y continuó, desde Rosario, por mail y por whatsapp, nutriéndose de comentarios de Zappettini sobre contratiempos varios (el viento marplatense, el calor porteño, algún problema de salud, los ruidos imprevistos en el consultorio del departamento de arriba al que alquila) con sus numerosos recuerdos.
– ¿Es cierto que, cuando empezaste a estudiar cine, Antonio Ripoll te dijo “Las mujeres no pueden ser montajistas, solo cortan negativos”?
– Sí, fue realmente así. Muy amablemente, evitó el compromiso de dejarme ir a la cabina para ver cómo se compaginaba. Habíamos tenido dos años de clase con él en La Plata. Teníamos una moviola vertical, la única vertical que recuerdo haber visto alguna vez. Ripoll era muy macanudo y tenía mucha confianza con nosotros, por eso me atreví a planteárselo. Le había dado trabajo a compañeros nuestros, como Armando Blanco y Carlitos Piaggio. No recuerdo cómo era el tema del pago pero era algo rentado. Yo además veía en el montaje –que siempre me interesó– la posibilidad de trabajar, ya que estábamos terminando los estudios y había que ver para qué lado rumbeaba uno.
– ¿Te costó desarrollar tu vocación siendo mujer?
– Yo lo que tenía claro es que no tenía una vocación doméstica. Con todo respeto, lo digo hoy también: no soy ama de casa. Me encantaría serlo pero no lo soy. A lo mejor era también la marca de mis padres inmigrantes, esa necesidad de pensar en el trabajo. Por ser mujer me costó integrar equipos de trabajo y tener autoridad, pero también por mi carácter: uno tiene que tener flexibilidad y no siempre fui muy flexible que digamos.
– En la presentación en Mar del Plata del libro sobre la carrera de cine de la Universidad Nacional de La Plata se mencionó en varias ocasiones a Raymundo Gleyzer. ¿Lo conociste?
– Lo recuerdo muy poco, no lo traté. Raymundo no era de nuestro grupo. Sí me acuerdo que me había impactado mucho su trabajo en Malvinas, para Canal 13. Lo que me molesta es esa actitud que tenemos en general en Argentina, de subrayar y engrandecer la entrega de la vida en favor de la patria y a través de la profesión. No tengo por qué criticarlo a él ni a los que se dedicaron a la política en forma expresa y violenta, pero hay distintas formas de vivir la patria y de encarar la propia vida.
– En 1968 participaste del Festival de Mar del Plata como coordinadora en seminarios de especialistas en cine. ¿En qué consistía tu trabajo?
– En ese momento el secretario del festival era el periodista Germinal Nogués, del cual me hice muy amiga. La tarea consistía en coordinar los encuentros culturales que habían caracterizado al festival hasta ese momento. No únicamente invitar directores, como ocurre últimamente, sino organizar charlas. Otros años había sido coordinador Rolando Fustiñana [Roland], que había sido profesor nuestro de Historia del cine. Se trataba de organizar esos encuentros y estar en los lugares donde se realizaban.
– De 1972 a 1979 fuiste productora ejecutiva en Canal 7 (TV Pública). ¿Cómo fue esa experiencia?
– Yo trataba de evitar cierto tipo de situaciones, me refiero a algunos invitados en determinado momento… Pero me acuerdo cuando se anunció la tablita [cambiaria] y la llegada al canal de Martínez de Hoz, que me quedé para espiarlo un poco. La famosa tablita la explicó en un pizarrón con tiza. Huelgan mis comentarios. Prefiero hablar de las cosas que pude realizar. Hubo, por ejemplo, un proyecto con Roberto Grasso sobre inmigrantes españoles e italianos, llegamos a grabar entrevistas que después regrabábamos en off con otras voces, como un relato. Eso fue en diciembre de 1975 y principios de 1976. Al volver de unas vacaciones, quisimos retomar esa experiencia pero con el golpe [del 24/3/1976] el proyecto se desmembró, solo pudimos revivirlo en un programa especial de una hora y media que fue un desastre como realización. Había además muchos programas que no eran de nuestra creación, que salían en vivo. Todos los días, por ejemplo, había programas musicales específicos: uno de tango, otro de jazz, otro de folklore. Recuerdo que Antonio Tarragó Ros debutó en ese viejo Canal 7 de calle Viamonte, inclusive –aunque él no se debe acordar– le ofrecí presentar un programa litoraleño porque no teníamos quien lo hiciera, y, como él siempre fue tan dicharachero, aceptó. Se fomentaba muchísimo la música de Argentina. Me acuerdo también que estuve en la coordinación de producción de los programas del Teatro Colón, que transmitían los espectáculos más importantes que se hacían allí. Eso dentro de la programación, por supuesto en blanco y negro.
– ¿Es cierto que cuando empezaste a trabajar en TV conociste a Luis Moglia Barth?
– Lo de Moglia fue un privilegio de mi vida, que yo, tímida y corta, no supe aprovechar en ese momento. Él andaba por los setenta y pico de años y estaba en la pobreza, en la lona; de hecho, terminó sus días en la Casa del Teatro… como corresponde a uno de los primeros directores que hicieron cine sonoro en la Argentina (se ríe, irónicamente). A mediados de los años ’70, este señor había conseguido un apoyo del Fondo Nacional de las Artes, que le prestó su filmoteca para un programa de TV que se llamaba El cine y el Fondo Nacional de las Artes. Utilizó ese material, que era reversible, reeditando las películas que pasaba en moviola. El problema fue que no le dieron oportunidad ni horarios para rearmarlas después, o sea que ese material quedó desarmado. Mucho después, por el 2005, jovencitos de la época en un documental que hicieron sobre el FNA lo criticaron por esta cuestión de depredar el material. Pero, en realidad, no lo depredaba sino que lo ponía en valor. Trabajaba solo, era muy exigente. Ese programa duró unos meses y era simple, digamos, pero de gran envergadura, aunque después lo hayan minimizado porque el viejo –como le decíamos– no pudo rearmarlo. Ay de mí cuando no tenemos el foco puesto en el respeto por la gente…
– Fuiste parte de programas televisivos de divulgación cultural muy recordados: Generación espontánea (1974), Argentina secreta (1975, retomado en 1984 como Historias de la Argentina secreta), Historias con aplausos (1989/1992). ¿Qué apoyo tenían?
Generación espontánea es un gratísimo recuerdo porque pudimos tratar en profundidad a un periodista y productor extraordinario como fue Miguel Ángel Merellano. Él traía ese programa de la radio, un programa nocturno que había sido un éxito total. En Argentina secreta mi colaboración fue breve, en la primera o segunda temporada. Llegué a acompañar a Roberto Vacca en algunos viajes. Iba como fotógrafo Jorge De León. El programa era realmente de Vacca y el otro periodista, Daniel Pla, ya que cuando el programa empezó a hacerse en ATC estaba Otelo Borroni. La responsabilidad era de ellos. Historias con aplausos fue un programa de ATC, se generó artesanalmente y pudo existir porque el canal público tenía ciertos elementos técnicos casi artesanales. Ningún canal tenía un transfer en 35 mm, por ejemplo. Y los viejos técnicos –que venían del Canal 7 de calle Viamonte, o incluso del de calle Posadas o del Palais de Glace– armaron un transfer. Nosotros en general pedíamos las películas en 16 mm pero muchas veces nos facilitaban algunos actos (no completas) en 35 mm. La moviola que el canal tenía era grande, de varios platos, y tenía la opción de 16 mm y 35 mm. Es muy loco imaginárselo ahora, en la era digital: ver las películas muchas veces incompletas y marcarlas –porque tampoco las cortábamos– de papel a papel, o sea una entrada y una salida. Después teníamos un horario especial para el transfer en el laboratorio, que tanto el viejo canal como ATC tenían para revelar el material reversible que se usaba en los noticieros. Era un trabajo chino lograr la transcripción en el laboratorio, donde estaba el viejo proyector de 35 mm, pasando a video los fragmentitos que nosotros elegíamos. Se producían simultáneamente tres capítulos de personajes distintos, era la única manera de terminar los programas semanales que eran como mediometrajes de 50 minutos.
– ¿Cómo fue entrevistar a tantas figuras del cine y el espectáculo, la mayoría ya retiradas, incluyendo algunas que no accedían fácilmente a la TV en esos años, como Zully Moreno?
– No recuerdo quién aprobó el proyecto de Historias con aplausos, probablemente haya sido Marito Sábato, que era gerente artístico. Recurrimos a Claudio España para la investigación. Fue un ciclo muy laborioso, lo mismo que La otra tierra (1986/1988, retomado en 2000), sobre los inmigrantes, con Marta Prada como investigadora. Porque obviamente no se podía improvisar. En general, se encaraba de entrada la búsqueda de material de archivo. Suponéte que te entrevistábamos a vos: ya sabías que íbamos a hablar de tus padres o tus abuelos y si tenías alguna fotografía, un pasaporte, o algún hecho significativo, tratábamos de ilustrarlo de cualquier forma. La otra tierra llegó a tener entre Canal 7 y Canal (á) 99 capítulos. Habría que rescatar esas entrevistas, porque había testimonios de inmigrantes del comienzo de siglo, que habían vivido la primera Guerra Mundial… Pero bueno, alguna vez Argentina tendrá buenos archivos. El apoyo del público para Historias con aplausos fue inmediato. La famosa entrevista con Zully Moreno fue precaria, de eso me hago cargo, porque fue tan difícil durante un año y medio estar detrás de ella… Representó una cuestión emblemática de producción porque no había enfrentado una cámara desde que había vuelto a la Argentina, después de radicarse en España con [Luis César] Amadori por la caída de Perón. Ellos habían sido muy oficialistas, Amadori fue uno de los pocos directores que filmaba porque conseguía película en una época en la que no había. El encuentro con ella fue fantástico aunque tenía un problema de salud del que prefiero no hablar, realmente. Pero ese capítulo logró 11 puntos de rating, que para Canal 7 era completamente excepcional. Para ambos ciclos tuvimos un gran apoyo periodístico. Independientemente que Claudio España, dentro de lo que podía, movía en Espectáculos de La Nación, fue Pablo Sirvén en los comienzos de su carrera –creo que en el diario Tiempo Argentino– quien apoyó mucho este programa y otros que hicimos. Por ejemplo Café con Canela (1985), en el que hacíamos transmisiones en vivo desde las provincias. Pero desde los canales provinciales, no llevando el móvil del canal como se hizo después en El espejo. Historias con aplausos ganó dos premios Martín Fierro seguidos y eso le dio más difusión.
– ¿Hubo gente a la que no pudieron entrevistar o programas que les trajeron problemas?
– Todos los programas eran problemáticos en lo cotidiano. Siempre fue muy difícil hacer cierto tipo de TV. Los argentinos somos un poco problemáticos, en nuestra forma de organizarnos desorganizadamente. De pronto, había que conseguir dos equipos permanentes para rotar, cuando el sindicato te obligaba a salir con once personas para hacer un reportaje (se ríe)… Porque nosotros no solo teníamos la cámara sino también el sonido y la iluminación. Además, estaba el chofer de la camioneta que siempre venía y se metía en un departamento chiquitito, o al revés, en la sala del Liceo, recuerdo ahora, se paraba a inspeccionar lo que estábamos haciendo en la mitad del palco donde estábamos preparando la entrevista con Enrique Pinti. Todo era levemente promiscuo en cuanto a la cantidad de personas. Teníamos también dos editores que rotaban. No te cuento lo que era musicalizar los programas, porque puede ser largo y aburrido. Y sí, quedó gente afuera que no pudimos entrevistar. Una fue María Duval, que tenía una actitud de privacidad muy grande. Por las vueltas de la vida, la llegué a conocer en el Festival de Mar del Plata, cuando en 2001 hubo un homenaje de la sección La Mujer y el Cine a todas las actrices argentinas. Allí aceptó ir. Me acuerdo que fuimos a una cena juntas, fuera del festival, que le habían brindado a ella y a Olga Zubarry. Era una señora encantadora y muy ubicada en la vida. Más para una entrevista para La otra tierra, por el tema de la inmigración, que para Historias con aplausos. Los recuerdo con mucho respeto a todos los que entrevistamos, francamente. Hugo del Carril no aceptó ser entrevistado pero igualmente hicimos el programa con él presente, en su casa, mientras hablamos con el hijo, la hija y otras personas. Cuando entramos, todos me decían “No va a estar, no va a querer ver la grabación” Y yo les decía «¡Pero sí!… ¡Si el tipo ve que entramos con un farol va a querer oler la luz de la cámara que le está dando al hijo! ¿Se va a perder una grabación a esta altura de su vida?» Y efectivamente, en ese departamento de la calle Perón, al entrar había un living grande y a la izquierda un comedor enorme con una mesa muy larga, y Hugo estuvo sentado en la cabecera todas las veces que fuimos a verlo. Recuerdo cuando entramos –de esto tengo testigos vivos todavía–, lo primero que dijo fue “Uh, cuántas mujeres” (se ríe)…
– Es interesante que en tu documental Buenos Aires, la tercera fundación (1979) los protagonistas son los trabajadores, los ciudadanos anónimos. Incluso cuando aparecen algunas personalidades lo hacen fugazmente y sin hablar. ¿De quién había sido la idea de darle ese enfoque?
– El objetivo final era que la ciudad es fundada todos los días por la gente que trabaja. No sé si quedó muy claro, pero era el objetivo. Por eso, no queríamos ponerles nombres a las personas destacadas. Con Roberto Grasso, que trabajó en el guion conmigo, nos habíamos planteado que si poníamos los nombres de Caloi o quien fuera, era distinguirlos. Terminamos poniéndolos en los agradecimientos únicamente. La idea era que el trabajo nos iguala a todos. Volví a verla hace poco y nos preguntamos si hoy la gente reconocería a esas personalidades. La verdad es que no sé… En ese momento se celebraban los 400 años de la segunda fundación de Buenos Aires, la de Garay. Me parece que en la película no se aclara lo de las dos fundaciones, la primera tan cruenta, que termina de una manera tan espantosa. En realidad, para hacer un documental quizás era más atractiva la primera que la segunda… De todas formas, fue una feliz locura. La preproducción, la producción: fue todo muy artesanal, muy precario dentro de nuestros límites, de dinero y creativos. Uno tiene que hacerse cargo de lo que ha hecho y yo lo quiero realmente a este no largo, porque apenas tenía un poquito más de una hora. Pero en fin, Buenos Aires la tercera fundición (como algunas veces la llamé), fue una batalla. Todo lo que tenga que ver con lo audiovisual, o cualquier trabajo encarado en equipo, suele ser una batalla. Pueden ser batallas muy bellas, el problema es después pagar las consecuencias. En una Argentina en la que no había estrenos, ese jueves de junio que era el aniversario de la fundación de la ciudad se estrenó junto con otras dos películas argentinas, en salas de cine cercanas entre sí. Bastante suicida la cosa.
– En un momento de esta película la voz en off que representa a los ciudadanos dice “A veces sos tan pacífica, Buenos Aires”, y la ciudad responde “Cuando ustedes me dejan”. Resulta sugestivo ese diálogo si se piensa que se filmó en 1979 y se estrenó en 1980. ¿Tuvieron problemas de censura o algún condicionamiento?
– La película se pudo hacer porque aprobaron el guion en el Instituto Nacional de Cinematografía. Nos cuidamos muy bien de poner lo que creíamos que podía circular. Desde un punto de vista ideológico, no se ensalzaba lo militar. Nosotros pusimos hincapié en el laburo, en el trabajo. El metamensaje del trabajo no creo que le interesara mucho a esta gente… La película fue un poco consecuencia de ese proyecto sobre la inmigración que te contaba, previo al golpe. Surgió también por la frustración de que nos levantaran un programa documental llamado Memorias de una anciana dama, en homenaje a Buenos Aires, en el que habíamos puesto mucha energía, era muy bueno. No sé por qué lo levantaron, son esas cosas que suelen pasar en el canal estatal, que la programación se levanta de un día para otro al cambiar el director artístico, ese tipo de cosas. Con el mismo equipo surgió la idea de hacer un documental que no fuera histórico, no sobre la fundación de Garay sino sobre el Buenos Aires de todos los días. Y el INC lo aprobó, aunque censura por supuesto que había. Nosotros la filmamos en enero de 1979, sábados y domingos. No había mucha gente en la ciudad y ese fue otro de los problemas que tuvimos. La hicimos con mucho amor pero no previmos esas cosas. Hay un doble juego ahí: se dice “Cuando ustedes dejan de trabajar”… y había cosas que pasaban en la ciudad que no eran precisamente de trabajo ¿no? Era algo muy sutil. Sos una de las pocas personas que pudo entenderlo. Si nosotros hubiéramos encarado la temática del trabajo de otra manera hubiéramos tenido que hacerla con nuestra plata y estrenarla, no sé… El estreno en sí fue otro combate, porque nadie quería estrenar un documental. Llegaron a amenazar a nuestro exhibidor –prefiero no dar nombres–, que renunció después, y a quien hace poco lo vi en un BAFICI… Cuando logramos estrenarla y vimos que no se podía pagar el crédito, fue todo un calvario. Después el Instituto de Cine nos autorizó a hacer exhibiciones en los colegios.
– ¿Cómo se dio tu participación en El palacio de la risa (1992/95), el programa de Antonio Gasalla?
– A Gasalla lo conocía como actor, no personalmente. En un momento determinado me convoca porque yo seguía haciendo Historias con aplausos pero el programa, a pesar de los dos premios Martín Fierro, no salía al aire. En vez de ayudarte te bloqueaban, era bastante feo, un maltrato muy terrible. Cada gerente nuevo venía con sus ideas y su grilla, lo mismo que pasa en general con nuestro queridísimo país ¿no? Cada uno quiere imponer su impronta. Fue entonces que Antonio me convocó para hacer videos sobre figuras importantes de la época de oro del cine y contemporáneos. Cuando llegó el segundo año le planteé que no podíamos seguir con lo mismo y empezamos a recrear situaciones de actualidad. No tengo copias de esos programas, con tantas mudanzas tuve que desprenderme de esas cosas… El inconveniente fue que Antonio me plantó en cámara, y para los que no estamos acostumbrados y de alguna forma le tenemos fobia a eso, la primera vez fue horrible. Pero, por otro lado, fue muy divertido, por los comentarios de la gente que me había bloqueado el programa, porque de alguna manera yo lo seguía haciendo y hasta aparecía ante la cámara. Cosas propias de Gasalla, que siempre fue un tipo muy creativo. Recuerdo cuando falleció Federico Fellini. Fue muy difícil organizar un video para ¡Fellini! (se ríe)… era como una falta de respeto. Y se me ocurrió poner el fragmento de cuando llega el famoso barco Rex, de Amarcord (1973), en un mar artificial, de papeles. El barco no entraba de derecha a izquierda o al revés, sino desde el fondo. No compaginé nada, puse eso nomás.
– ¿Cómo fue tu contacto con otras mujeres cineastas de nuestro país? 
– Lamentablemente a Vlasta Lah no la conocí, sí al hijo y al marido, Catrano Catrani. Tampoco trabajé con María Herminia Avellaneda, aunque la tuve de gerente en ATC en un período no muy largo, en la época de Alfonsín. Hizo un par de películas pero era más que nada una excelente directora de TV, su tratamiento de los primeros planos era muy creativo y dramático. A Eva Landeck la quería conocer, además ella sí puso en su película Gente en Buenos Aires (1974) cosas que nosotros queríamos poner en Buenos Aires, la tercera fundación y no lo logramos. Tenía un concepto cinematográfico muy desarrollado. Con María Luisa Bemberg y Lita Stantic tuve el privilegio de compartir el trabajo en Camila (1983/84). Las productoras éramos Marta Parga y yo. Para mí significaba la tercer experiencia en cine, después de Buenos Aires, la tercera fundación y antes La balada del regreso (1974) con Oscar Barney Finn, en la que yo era multirubro porque llegó un momento en que se fue todo el equipo. Allí era asistente de dirección y llegué a hacer producción. En Camila mi trabajo en la producción fue algo único: hoy se me ocurre que sería una película imposible de producir. Haber conseguido carruajes del Museo de Luján, llevarlos a Colonia transportándolos en el buque bus… Francamente si alguna vez tuve que terminar de comprender muchas cosas del trabajo de producción eso me lo enseñó indirectamente Lita y la experiencia de haber trabajado con María Luisa. Ella no era muy… (piensa) no se acercaba mucho al equipo, en general… Por supuesto que uno hablaba con ella, pero estaba más con el equipo de luz y de dirección.
– ¿Hay en el cine argentino actual directoras que te gusten?
– Hay algunas que me interesan, me gusta mucho Ana Katz. Pero por el infarto que tuve, y después por la pandemia, en los últimos años he ido muy poco al cine y al teatro. Recién en este año que pasó fui al cine, a ver el documental sobre Ennio Morricone y Argentina 1985. Además estoy más abocada al tema de Derecho de Autor, participando de las comisiones directivas de Argentores. Esto me mantiene ocupada y activa.

Por Fernando G. Varea
Imagen: Fotografía de Magdalena Viggiani

La belleza finita

HERBARIA
(2022; dir. Leandro Listorti)

¿Qué texturas y colores de la naturaleza acompañaban la vida cotidiana de los seres humanos uno o dos siglos atrás? ¿Cómo recuperar esas sensaciones? Leandro Listorti (director de Los jóvenes muertos y La película infinita) procura ese rescate indagando en las inquietudes y quehaceres de preservadores de especies vegetales, relacionándolos con el trabajo de los archivistas audiovisuales.
Su ensayo documental es delicado y misterioso como el material que analiza. Evita la agitación que tendría un programa televisivo, prefiriendo el detenimiento en el detalle, la impresión que causan las imágenes en super 8 y 16 mm (incluso para registros recientes), el temblor de flores sacudidas por la brisa o la suavidad de las manos manipulando hojas de plantas o rollos de celuloide como tesoros. Afortunadamente –a diferencia de lo que ocurría con La película infinita– Listorti provee algo de información al espectador, deslizando datos a veces sobreimpresos y otras veces provistos por las voces en off de especialistas (cuyos nombres, en la mayoría de los casos, son eludidos). Las referencias pueden ser curiosas (el parentesco del botánico Cristóbal Hicken con el coleccionista Pablo Ducrós Hicken, que da nombre al Museo del Cine que existe en Buenos Aires) o dramáticas (la cantidad de especies vegetales extinguidas desde 1750, y asimismo el porcentaje de películas mudas e incluso sonoras que se consideran perdidas), así como certeros algunos interrogantes (¿qué debería conservarse y qué no?), y entre los testimonios aparece el de la mítica artista y cineasta experimental Narcisa Hirsch, en Bariloche (extrañamente disociando su voz del movimiento de sus labios).
La información no impide que el film sea provechosamente invadido por una suerte de danza etérea, generalmente acompañada por música que funciona como un rumor acuoso, combinándose lo científico con lo lírico, cruzándose los tiempos y aflorando cierta belleza límpida, nunca efectista. Coherentemente, por el tema abordado, la fragilidad, la sutileza, incluso alguna forma de pureza, aparecen como cualidades de Herbaria.
Por ahí asoma también un cuento ligeramente terrorífico narrado por una niña, lo cual –sumado a menciones a lo desconocido y lo monstruoso– aproxima el film de Listorti al terreno de lo fantástico. No parece desatinado: los afanes de la ciencia, el deseo de reanimar el pasado, el universo de los sueños y enigmas varios son parte del film (que mereció el premio a la Mejor Dirección de la Competencia Argentina en la 37ª edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata), entre los pasillos de los museos y el encanto tenue o voluptuoso de jardines y bosques.

Por Fernando G. Varea

Balance 2022: películas para celebrar, recordar y discutir

Intentar elegir las películas más valiosas del año puede ser algo más que un divertimento. Entre otras cosas, permite recordar experiencias estimulantes y placenteras que el cine nos ofreció en el transcurso de los últimos meses, y, por otra parte, poner el foco en las películas que tuvieron algo o mucho de innovación, de audacia, de sensibilidad o de destreza para buscarlas, verlas o reverlas, discutirlas y analizarlas. De las respuestas a diversos interrogantes pueden desprenderse elementos para el debate: ¿Quiénes las hicieron? ¿Cómo las financiaron? ¿En qué países? ¿Dónde fueron exhibidas? ¿Hasta qué punto responden (o no) a las exigencias de las plataformas y de ciertos festivales cinematográficos? ¿Qué nos dicen de la sociedad actual?
Como siempre –creyendo en el aporte que supone la suma de opiniones– fueron convocados críticos, realizadores, productores, programadores e investigadores de distintas formaciones, generaciones y ciudades del país, para elegir no más de diez películas estrenadas en salas, plataformas o festivales durante 2022. Los mismos podían repetir alguna ya votada el año pasado (suele suceder que lo que se vio en un ciclo o festival, al año siguiente llega a estrenarse comercialmente) y agregar una mención especial para destacar un corto, videoclip, serie, programa de TV o reposición. También podían añadir una breve fundamentación. A continuación, los títulos de las películas más relevantes según la apreciación de la mayoría, precedidos de la cantidad de votos obtenidos, más las listas de cada participante (incluyendo la mía, al final). Todo comentario o sugerencia será bienvenido. FGV

24 v: LICORICE PIZZA (Paul Thomas Anderson)
21 v: CRÍMENES DEL FUTURO (Crimes of the future, David Cronenberg)
19 v: SEXO DESAFORTUNADO O PORNO LOCO (Babardeală cu buclucsau porno balamuc; Radu Jude)
18 v: ARGENTINA 1985 (Santiago Mitre)
MEMORIA (Apichatpong Weerasethakul)
16 v: ESQUIRLAS (Natalia Garayalde)
15 v: DRIVE MY CAR (Ryûsuke Hamaguchi)
13 v: EL FULGOR (Martín Farina)
JESÚS LÓPEZ (Maximiliano Schonfeld)
12 v: THE CARD COUNTER (Paul Schrader)
11 v: AFTERSUN (Charlotte Wells)
9 v: ¡NOP! (Nope; Jordan Peele)
EL GRAN MOVIMIENTO (Kiro Russo)
PACIFICTION (Albert Serra)
8 v: BÁRBARO (Barbarian; Zach Cregger)
ENNIO, EL MAESTRO (Giuseppe Tornatore)

PINOCHO (Guillermo del Toro/Mark Gustafson)
7 v: HERBARIA (Lisandro Listorti)
LA RUEDA DE LA FORTUNA Y LA FANTASÍA (Guzen to sozo; Ryûsuke Hamaguchi)
TOP GUN 2: MAVERICK (Joseph Kosinski)
6 v: C´MON C´MON, SIEMPRE ADELANTE (Mike Mills)
EL JOVEN AHMED (Le Jeune Ahmed; Luc y Jean-Pierre Dardenne)
TRENQUE LAUQUEN (Laura Citarella)
5 v: À VENDREDI, ROBINSON (Mitra Farahani)
EL HOMBRE DEL NORTE (The Northman, Robert Eggers)
ELVIS (Baz Luhrmann)
TÁR (Todd Field)
4 v: ALCARRÀS (Carla Simón)
APOLO 10 ½: UNA INFANCIA ESPACIAL (Apollo 10½: A space age adventure; Richard Linklater)
AZOR (Andreas Fontana)
EL CALLEJÓN DE LAS ALMAS PERDIDAS (Nightmare Alley; Guillermo Del Toro)
EL PISO DEL VIENTO (Gustavo Fontán/Gloria Peirano)
IOSI, EL ESPÍA ARREPENTIDO (Daniel Burman/Sebastián Borenzstein) –miniserie de TV–
LOS ESPÍRITUS DE LA ISLA (The banshees of inisherin; Martin McDonagh)
MARX PUÒ ASPETTARE (Marco Bellocchio)
MATO SECO EM LLAMAS (Adirley Queirós/Joana Pimenta)
PEQUEÑA FLOR (Petite fleur; Santiago Mitre)
SOBRE LAS NUBES (María Aparicio)

LUCIANO MONTEAGUDO
Periodista, crítico (Página/12), programador (sala Lugones del TGSM)
Crímenes del futuro (Cronenberg) – Esquirlas (Garayalde) – La rueda de la fortuna y la fantasía (Hamaguchi) – Licorice Pizza (Anderson) – Mato seco em chamas (Queirós/Pimenta) – Memoria (Weerasethakul) – Rancho (Speroni) – Sexo desafortunado o porno loco (Jude) – The natural history of destruction (Loznitsa) – Viens je t’emmène [Nobody’s Hero] (Guiraudie)
Mención especial:
Esterno notte (Marco Bellocchio, serie)

MARTIN FARINA
Realizador (Fulboy, Los niños de Dios, El fulgor, El náufrago)
El gran movimiento (Russo) – Sean eternxs (Perrone) – Camuflaje (Perel) – Argentina 1985 (Mitre) – Jesús López (Schonfeld) – Memoria (Weerasetakuul) – Sexo desafortunado o porno Loco (Jude)

ALEJANDRA PORTELA
Docente, investigadora (Un diccionario de films argentinos), directora de Leedor
Drive my car (Hamaguchi) – Memoria (Weerasethakul) – Sexo desafortunado o porno loco (Jude) – Saudade fez morada aqui dentro (Borges) – Sin novedad en el frente (Berger) – Manto de gemas (López) – Tres hermanos (Paparella) – No existen treinta y seis maneras de mostrar cómo un hombre se sube a un caballo (Zukerfeld)

MAXIMILIANO SCHONFELD
Director, guionista (La siesta del tigre, La helada negra, Jesús López)
Sobre las nubes (Aparicio) – Amigas en un camino de campo (Loza) – Las Delicias (Crespo) – Trenque Lauquen (Citarella) – La invención de una mano (corto de Lucila Podestá)

GUSTAVO POSTIGLIONE
Director, productor, guionista de cine, TV y teatro (El asadito, Días de mayo, Simulacro)
Drive my car (Hamaguchi) – La rueda de la fortuna y la fantasía (Hamaguchi) – Memoria (Weerasethakul) – Retratos del futuro (Molina) – Sexo desafortunado o porno loco (Jude) – The Batman (Reeves) – Tren Bala (Leitch) – The card counter (Schrader) – Tenéis que venir a verla (Trueba)

GONZALO AGUILAR
Docente (UBA), ensayista (Más allá del pueblo. Imágenes, indicios y políticas del cine)
Sexo desafortunado o porno loco (Jude) – Spencer (Larraín) – Tár (Field) – Licorice Pizza (Anderson) – Pequeña flor (Mitre) – Rifkin’s Festival (Allen) – The card counter (Schrader)
Mención especial:
Irma Vep (2022), de Olivier Assayas, me pareció una de las mejores series de todos los tiempos.

EDUARDO A. RUSSO
Crítico, investigador (El cine clásico), director del Doctorado en Artes de la FDA-UNLP
À vendredi, Robinson (Farahani) – Crímenes del futuro (Cronenberg) – Eami (Encina) – El joven Ahmed (Hnos. Dardenne) – El piso del viento (Fontán/Peirano) – Esquirlas (Garayalde) – La rueda de la fortuna y la fantasía (Hamaguchi) – Noche oscura (George) – Sexo desafortunado o porno loco (Jude) – Vortex (Noé)

CÉSAR MARANGHELLO
Historiador del cine argentino (Breve historia del cine argentino; Eva Duarte, más allá de tanta pena)
El buen patrón (De Aranoa) – El campo luminoso (Pauls) – El piso del viento (Fontán/Peirano) – El suplente ( Lerman) – Esquirlas (Garayalde) – La edad media (Moguillansky/Acuña) – Licorice Pizza (Anderson) – Pequeña flor (Mitre) – Reloj, soledad (González) – Marx puó aspettare (Bellocchio)

ROGER KOZA
Crítico (Ñ, Con los ojos abiertos), director artístico (Doc Buenos Aires), programador (Viennale)
Sinfon14 (Perrone) – Last screening (Omirbayev) – Noche oscura (George) / Al amparo del cielo (Acosta) – Clorindo Testa (Llinás) – À vendredi, Robinson (Farahani)
Entre las películas que amé hay 15 títulos que justifican mi deseo de persistir en dedicarme a lo que hago. Según dónde me inviten elijo 5 y dejo constancia de mi año en películas. Eso es todo. El orden es aleatorio.

PAULO PÉCORA
Cineasta (El sueño del perro, Marea baja), periodista
El gran movimiento (Russo) – No existen treinta y seis maneras de mostrar cómo un hombre se sube a un caballo (Zukerfeld) – Clementina (Feldman/Mendilaharzu) – Jesús López (Schonfeld) – Juana Banana (Szulanski) – La herida y el cuchillo (Zeballos) – La luna representa mi corazón (Hsu) – Marquetalia (Linares) – El tiempo perdido (Alvarez) – Esquirlas (Garayalde)

NICOLÁS HERZOG
Director, productor, guionista (Vuelo nocturno, La sombra del gallo)
Licorice Pizza (Anderson) – Crímenes del futuro (Cronenberg) – Jesús López (Schonfeld) – Camila saldrá esta noche (Barrionuevo) – El fulgor (Farina)

GUSTAVO J. CASTAGNA
Docente, crítico (A sala llena)
Sexo desafortunado o porno loco (Jude) – Drive my car (Hamaguchi) – El monte (Caulier) – Licorice Pizza (Anderson) – The card counter (Schrader) – El joven Ahmed (Hnos. Dardenne) – Aftersun (Wells) – Madres paralelas (Almodóvar)

ANDRÉS FEVRIER
Periodista, editor de Cinematófilos
Crímenes del futuro (Cronenberg) – El arponero (Stopar) – Esquirlas (Garayalde) – Huesera (Cervera) – Las bestias (Sorogoyen) – Sexo desafortunado o porno loco (Jude) – The card counter (Schrader)

MARCELA GAMBERINI
Docente, crítica (Con los ojos abiertos)
Mato seco em chamas (Pimenta/Queirós) – No Bears (Panahi) – Trenque Lauquen (Citarella) – Argentina 1985 (Mitre) – Amigas en un camino de campo (Loza) – Luminum (Schonfeld) – Fanny camina (Arias/Masllorens) – Corsini interpreta a Blomberg y Maciel (Llinas) – Unrest (Schäublin).
Este año elijo películas variadas –no solo en su nacionalidad sino en sus temáticas–; sin embargo en algún punto son similares, todas ellas cuentan la contemporaneidad de modos tan disímiles como valiosos.

EMILIO BELLON
Licenciado en Letras, crítico, docente
Belfast (Branagh) – Ennio, el maestro (Tornatore) – C’mon c’mon: Siempre adelante (Mills) – Las cosas que decimos, las cosas que hacemos (Mourier) – El callejón de las almas perdidas (Del Toro) – Great freedom (Meise) – El dilema de Mr. Haffman (Cavayé) – Drive my car (Hamaguchi) – Pinocho (Del Toro) – Rifkin’s Festival (Allen) [Observación: No elijo la ya multipremiada Argentina 1985 por intencionadas omisiones, en lo que respecta a la noble y virtuosa labor de la Conadep y por no hacer mención al indulto decretado un 30/12/1990 mediante decretos]
Mención especial:
The last movies stars y The Staircase (series, HBO Max) y Fosse-Verdon (Netflix).

JUAN PABLO RUSSO
Crítico, director de Escribiendo Cine, presidente de la ACCA
Aftersun (Wells) – Argentina, 1985 (Mitre) – Drive my car (Hamaguchi) – El empleado y el patrón (Nieto Zas) – Jesús López (Schonfeld) – La rueda de la fortuna y la fantasía (Hamaguchi) – Licorice Pizza (Anderson) – Pinocho (Del Toro) – Tenéis que venir a verla (Trueba) – Ruido de fondo (Baumbach)
Bonus Track:
Santa Evita y Iosi, el espía arrepentido (series).

EMILIO BERNINI
Ensayista, director de Kilómetro 111. Ensayos sobre cine, docente (FUC)
Herbaria (Listorti) – El fulgor (Farina) – El gran movimiento (Russo) – Moonage daydream (Morgen) – Vortex (Noé) – Athena (Gavras) – Tár (Field) – Speak no evil (Tafdrup)

JUAN VILLEGAS
Director, guionista, productor (Sábado, Las Vegas), periodista (Seúl)
El teléfono negro (Derrickson) – Los paseos (Tabacznik) – Sexo desafortunado o porno loco (Jude) – Apolo 10 ½: una infancia espacial (Linklater) – Bárbaro (Cregger)

JUAN JOSÉ GORASURRETA
Cineasta, cineclubista (La Quimera, Córdoba)
Sexo desafortunado o porno loco (Jude) – Mi país imaginario (Guzmán) – Esquirlas (Garayalde) – El piso del viento (Fontán/Peirano) – Memoria (Weerasethakul) – El fulgor (Farina) – Río Turbio (Mazú) – Una escuela en Cerro Hueso (Cappato) – El gran movimiento (Russo) – C’mon c’mon: Siempre adelante (Mills)

JUAN AGUZZI
Periodista, crítico, editor de la sección Espectáculos y Cultura del diario El Ciudadano
1-The card counter (Schrader).  2-Memoria (Weerasethakul). 3-Sexo desafortunado o porno loco (Jude). 4-Crímenes del futuro (Cronenberg). 5-Licorice Pizza (Anderson)

OSCAR CUERVO
Ensayista, periodista (La Otra), realizador
Dos Perrones: Sean Eternxs [probablemente su obra maestra de la línea callejera-juvenil] y Sinfon14 [una alucinación fauve con un epílogo antológico] – Náufrago (Farina/Villalobos) [Una interrogación política con forma de una pesadilla, se destaca por su ambición formal y temática de las modestas intenciones del cine independiente argentino] – Cow (Arnold) [Un documental sensible y crítico con la protagonista menos pensada] – La trilogía de Luján [una película en 3 partes o 3 películas en serie: Smog en tu corazón, Saturday Disorders y Weak Rangers de la enigmática Lucia Seles, la revelación del año] – À vendredi, Robinson (Farahani) [Los cineastas Ebrahim Golestan y Jean-Luc Godard intercambiaron durante 2014 una correspondencia audiovisual que queda como la vibrante e íntima despedida de Godard] – Azor (Fontana) [La adusta mirada de un cineasta suizo sobre la clase dirigente de la última dictadura]
Mención especial:
Argentina 1985 (Mitre). No es una gran película pero su valor reside en reponer la intención de un cine de corte popular y a la vez histórico político.

EZEQUIEL IVÁN DUARTE
Crítico (Taipei), investigador (UNLP)
Sexo desafortunado o porno loco (Jude) – Esquí (La Banca) – Jesús López (Schonfeld) – Herbaria (Listorti) – Érase una vez un genio (Miller) [es mucho mejor que el horrible CGI que emplea] – Pare(s)er. Ensayo sobre lo íntimo (Grupo La Joda) – Licorice Pizza (Anderson) – Crímenes del futuro (Cronenberg)
Mención especial:
La semana del film experimental de La Plata, además de una mini retrospectiva de Narcisa Hirsch, ofreció nuevos y estupendos cortos de Claudio Caldini, Manque La Banca y Guillermo Detzel que están entre lo mejor de mi año cinematográfico.

JOSÉ TRIPODERO
Crítico, periodista (A sala llena, podcast Sucesos Argentinos)
Herbaria (Listorti) – Licorice Pizza (Anderson) – Huesera (Garza) – Crímenes del futuro (Cronenberg) – Bárbaro (Cregger) – Los espíritus de la isla (McDonagh) – Kimi (Soderbergh) – Argentina 1985 (Mitre) – Prey (Trachtenberg) – ¡Nop! (Peele)

JOSÉ LUIS VISCONTI
Crítico (Hacerse la crítica), ensayista (El peligro está en los vivos)
Crimenes del futuro (Cronenberg) – El coso (Frenkel) – El tiempo perdido (Alvarez) – Mi país imaginario (Guzmán) – El joven Ahmed (Hnos. Dardenne) – El piso del viento (Fontan/Peirano) – El fulgor (Farina) – Esquirlas (Garayalde) – Jesús López (Schonfeld) – El empleado y el patrón (Nieto)
Mención especial:
El cortometraje de animación Bestia, de Hugo Covarrubias.

GISELA MANUSOVICH
Licenciada y profesora en Artes (UBA), crítica (Hacerse la crítica)
Alcarràs (Simón) [Una historia familiar que marca una problemática de época universal de manera poética y profunda] – The card counter (Schrader) [La desigualdad social no es casual, como en el azar, las cartas están marcadas] – Argentina 1985 (Mitre) [Políticamente eficaz; un discurso necesario que se atreve a seducir a un público apático en relación con nuestra Historia] – Drive my car (Hamaguchi) [Algo pretenciosa pero comprometida con la elaboración de los duelos de manera muy particular] – La rebelión de las flores (Vásquez) [Documental necesario, actual y urgente] – Licorice Pizza (Anderson) [En apariencia sólo fresca y simplona; en esencia celebratoria de la mirada romantizada de los jóvenes frente a un mundo que se los devora] – Little Joe, el negocio de la felicidad (Hausner) [con exquisita factura austríaca se acerca al doloroso proceso de encontrar lo ajeno en lo que se creía propio] – Pequeña flor (Mitre) [Tantas veces morir para soportar el deseo] – Aftersun (Wells) [Un acercamiento delicioso a los laberintos de la memoria] – Un bolso lleno de carteras (Petralia) [Una biopic curativa]

MILAGROS PORTA
Crítica, editora (Taipei)
(…) el mismo río (Mouján) – Anhell69 (Montoya) – Cinco lobitos (Ruiz de Azúa) – El fulgor (Farina) – Smog en tu corazón (Seles) – Trenque Lauquen (Citarella)

ALEJANDRO TÉVEZ
Crítico (Las Veredas), redactor del catálogo del Festival de Mar del Plata
¡Nop! (Peele) – Aftersun (Wells) – Bárbaro (Zach Cregger) – El fulgor (Farina) – Jackass para siempre (Tremaine) – No existen treinta y seis maneras de mostrar cómo un hombre se sube a un caballo (Zukerfeld) – Pinocho (Del Toro) – Río Turbio (Mazú) – Top Gun 2: Maverick (Kosinski) – Weird: The al yankovic story (Appel)
Mención especial:
El final de The novelist’ film (Hong Sang-soo). Quizás uno de los quiebres/momentos más hermosos de su carrera y de todo el cine de este siglo.

LEANDRO ARTEAGA
Crítico, periodista (Rosario/12, Radio Universidad Rosario), docente
¡Nop! (Peele) – C’mon c’mon: Siempre adelante (Mills) – Crímenes del futuro (Cronenberg) – El callejón de las almas perdidas (Del Toro) – Érase una vez un genio (Miller) – Esquirlas (Garayalde) – La vida dormida (Labaké) – Licorice Pizza (Anderson) – Sexo desafortunado o porno loco (Jude) – La casa de los tíos (Rossi)

PEDRO SQUILLACI
Crítico de espectáculos (La Capital), escritor
Argentina 1985 (Mitre) – Aftersun (Wells) – Licorice Pizza (Anderson) – Competencia oficial (Cohn/Duprat) – Pinocho (Del Toro)

ÁLVARO BRETAL
Crítico, ensayista (Taipei), integrante del staff del Festival de Mar del Plata
Anhell69 (Montoya) – Bárbaro (Cregger) – Don Juan (Bozon) – Drive my car (Hamaguchi) – El fulgor (Farina) – Fumer fait tousser (Dupieux) – Herbaria (Listorti) – Nous, étudiants! (Fariala) – Trenque Lauquen (Citarella) – Weak Rangers (Seles)

GUILLERMO BRUNO
Periodista de espectáculos (LT8, La Red, Radio Rivadavia Rosario)
1) Solo las bestias (Moll) – 2) Elvis (Luhrmann) – 3) Argentina 1985 (Mitre) – 4) C’mon c’mon: Siempre adelante (Mills) – 5) Belfast (Branagh) – 6) El joven Ahmed (Hnos. Dardenne) – 7) El hombre que vendió su piel (Hania) – 8) Ella dijo (Schrader) – 9) La chica salvaje (Newman) – 10) Nosotras (Meneghetti)
Mención especial:
Ennio, el maestro (Tornatore) y Un hombre de cine (Gaffet)

RICARDO RANDAZZO
Crítico, conductor y productor de Noches de cine (LT8), miembro de Signis Argentina y de ACCA
Alicia y el alcalde (Parisier) – Belfast (Branagh) – C´mon c´mon: Siempre adelante (Mills) – Dolce fine giornata (Borcuch) – El joven Ahmed (Hnos. Dardenne) – Sexo desafortunado o porno loco (Jude) – El buen patrón (De Aranoa) – El dilema de Mr.Haffman (Cavayé) –  Ennio, el maestro (Tornatore) – Pequeños momentos de felicidad (Luchetti)

BARTOLOMÉ ARMENTANO
Realizador, periodista (Rolling Stone, Indie Hoy)
1) Licorice Pizza (Anderson) – 2) Hasta los huesos (Guadagnino) – 3) El hombre del Norte (Robert Eggers) – 4) Todo en todas partes al mismo tiempo (Kwan-Scheinert) – 5) Spencer (Larraín) – 6) La rueda de la fortuna y la fantasía (Hamaguchi) – 7) Aftersun (Wells) – 8) We’re all going to the world’s fair (Schoenbrun) – 9) Crímenes del futuro (Cronenberg) – 10) Argentina 1985 (Mitre)
Mención especial:
Memoria (Weerasethakul), que ya la había incluido entre mis seleccionadas del año pasado / el corto Luna que se quiebra sobre la tiniebla de mi soledad, de Lucila Mariani / El videoclip Atopos de Björk / La serie The Rehearsal.

FERNANDO HERRERA
Realizador (Punto Qom), docente (Centro Cultural Atlas), crítico (Mirar y ver)
1) Alcarràs (Simón) – 2) Tár (Field) – 3) Crímenes del futuro (Cronenberg) – 4) The card counter (Schrader) – 5) Moonage daydream (Morgen) – 6) Argentina 1985 (Mitre) – 7) Marx può aspettare (Bellocchio) – 8) Las bestias (Sorogoyen) – 9) Pacifiction (Serra) – 10) Camila saldrá esta noche (Barrionuevo)
Mención especial:
Love, death and robots (serie).

ALEJANDRO PEREYRA
Director de fotografía, ensayista (El cine probablemente), escritor
El triángulo de la tristeza (Östlund) – Memoria (Weerasethakul) – Tár (Field) – Happer´s Comet (Taormina) – Drive my car (Hamaguchi) – Clementina (Feldman/Mendilaharzu) – Crímenes del futuro (Cronenberg) – La leyenda del Rey Cangrejo [Re Granchio] (De Righi/Zoppis) – Sexo desafortunado o porno loco (Jude) – El gran movimiento (Russo)

CARLA MAGLIO
Docente, ensayista (No viste nada, Con los ojos abiertos, El cine probablemente)
Crímenes del futuro (Cronenberg) – Vas-tu renoncer? [Edouard and Charles] (Bodet) – Drive my car (Hamaguchi) – El fulgor (Farina) – The novelist’s film (Sang-soo) – No hay regreso a casa (Gottlieb) – Rancho (Speroni) – Herbaria (Listorti) – Filme do quarto (corto de Raffaella Rosset, exhibido en Rec Festival, La Plata)

JUAN FRANCISCO GACITÚA
Crítico (podcast Los jóvenes viejos), integrante del área de comunicación del Museo del Cine
1) Buscar trabajo (cortometraje de María Aparicio para la película colectiva Lo que vieron aquellos ojos) – 2) Trenque Lauquen (Citarella) – 3) Cambio cambio (García Candela) – 4) Argentina 1985 (Mitre) –  5) Norm Macdonald: Nothing Special (Norm Macdonald/Jeff Tomsic, especial televisivo)

JUAN PABLO MARTÍNEZ
Crítico (podcast Los jóvenes viejos)
1) Top Gun 2: Maverick (Kosinski) – 2) The Fabelmans (Spielberg) – 3) Halloween: la noche final (Green) – 4) RRR (Rajamouli) – 5) Herbaria (Listorti) – 6) Aftersun (Wells) – 7) Ambulancia (Bay) – 8) Memoria (Weerasethakul) – 9) The scary of sixty-first (Nekrasova) – 10) Bros (Stoller)

PASTOR LUNA
Podcaster (Rosarigacine, Stalkers)
1 – After yang (Kogonada). 2 – Sobre las nubes (Aparicio). 3 – Todo en todas partes al mismo tiempo (Kwan/Scheinert). 4 – Pacifiction (Serra). 5 – Mato seco em chamas (Queirós/Pimenta)

FRANCISCO TOMAT
Realizador egresado de la EPCTV, asistente de sonido y de edición
Pacifiction (Serra) – El gran movimiento (Russo) – Memoria (Weerasethakul) – Mi mejor amigo (Karahan) – Aftersun (Wells) – Azor (Fontana) – El fulgor (Farina) – Jesús López (Schonfeld) – ¡Nop! (Peele)

MEX FALIERO
Crítico (Funcinema), organizador del Festival de Cine de Comedia Funcinema
Licorice Pizza (Anderson) – Pinocho (Del Toro) – Esquirlas (Garayalde) – Apolo 10 ½: Una infancia espacial (Linklater) – Le petit Nicolas: Qu’est-ce qu’on attend pour être heureux? (Fredon/Massoubre) – Top Gun 2: Maverick (Kosinski) – Garra (Zagar) – I get knocked down (Bruce/Robinson) – Telma, el cine y el soldado (Taubin) – Aftersun (Wells)
Mención especial:
Saul gone, último episodio de la última temporada de la serie Better call Saul.

MARCELO VIEGUER
Docente, realizador audiovisual, director de la revista Estación Cine
Armageddon Time (Gray) – Avatar 2 – El camino del agua (Cameron) – Decision to leave (Chan-wook) – El último zombi (Basterretche) – Emily the criminal (Ford) – Ennio, el maestro (Tornatore) – Glass onion: A knives out mystery (Johnson) – Los espíritus de la isla (McDonagh) – The card counter (Schrader) – The Fabelmans (Spielberg)
Mención especial:
Las series Better Call Saul (Temporada 6 – AMC), Tokyo Vice (Temporada 1, HBO Max), Yellowstone (Temporada 5, Paramount) y las miniseries Dahmer (Netflix), Mind Over Murder (HBO) y The Staircase (HBO).

DAVID PIRE
Realizador, premio Desarrollo de Largometraje Espacio Santafesino 2018 por Mal Enseñado
Alcarràs (Simón) – Tengo sueños eléctricos (Maurel) – Mi mejor amigo (Karahan) – Camila saldrá esta noche (Barrionuevo) – Azor (Fontana) – Esquirlas (Garayalde) – Jesús López (Schonfeld) – Fantasma neón (cortometraje de Leonardo Martinelli)

LUCIANO REDIGONDA
Realizador, guionista, programador del Festival de Cine Latinoamericano Rosario
¡Nop! (Peele) – Apolo 10 ½: Una infancia espacial (Linklater) – Argentina 1985 (Mitre) – Bárbaro (Cregger) – El gran movimiento (Russo) – Elvis (Luhrmann) – Esquirlas (Garayalde) – Jesús López (Schonfeld) – Justicieros (Jensen) – Los espíritus de la isla (McDonagh)
Mención especial:
Better call Saul (serie)

GUSTAVO ESCALANTE
Realizador, miembro del equipo del Centro Audiovisual Rosario y de AsAECA
Aftersun (Wells) – El hombre del Norte (Eggers) – Elvis (Luhrmann) – Jesús López (Schonfeld) – Licorice Pizza (Anderson) – Azor (Fontana) – Drive my car (Hamaguchi) – El empleado y el patrón (Nieto) – El silencio del topo (Taracena) – Pinocho (Del Toro)

TOMÁS GUARNACCIA
Crítico (Con los ojos abiertos)
À vendredi, Robinson (Farahani) – Pacifiction (Serra) – Una película sobre parejas (Cabral/Estrada) – Sean Eternxs (Perrone) – Fummer Fait Tousser (Dupieux)
Mención especial:
Sobre las nubes (María Aparicio)

DIEGO FIDALGO
Realizador audiovisual (Trescientoscincuenta, Fotosíntesis)
Argentina 1985 (Mitre) – Jesús López (Schonfeld) – Licorice Pizza (Anderson) – Madres paralelas (Almodóvar) – Memoria (Weerasethakul) – Pinocho (Del Toro) – Iosi, el espía arrepentido (Burman) – The card counter (Schrader)

ESTEBAN TRIVISONNO
Realizador (Tito), guionista, actor
Memoria (Weerasethakul) – Drive my car (Hamaguchi) – El callejón de las almas perdidas (Del Toro) – El método Tangalanga (Bendesky) – Decision to leave (Chan-wook) – El menú (Mylod) – Licorice Pizza (Anderson) – Little Joe, el negocio de la felicidad (Hausner) – Todo en todas partes al mismo tiempo (Kwan-Scheinert)
Mención especial:
Iosi, el espía arrepentido (Burman)

CLAUDIO HUCK
Crítico (revista Cineficción), ensayista (Arcadia salteña / Estudios sobre cine)
The card counter (Schrader) – Marx può aspettare (Bellocchio) – The viewing (Cosmatos) – Crímenes del futuro (Cronenberg) – Las bestias (Sorogoyen)
Mención especial:
El evento cinematográfico del año fue la proyección de la copia nueva, restaurada y en 35 mm. de Nazareno Cruz y el lobo (Favio) en la gran pantalla del cine Gaumont (ovacionada por la sala colmada). A pesar de haberla visto montones de veces a lo largo de la vida fue tan impactante como si hubiese sido la primera vez.

SOFÍA ELIZALDE
Realizadora, archivista audiovisual
Ennio, el maestro (Tornatore) – Argentina 1985 (Mitre) – El suplente (Lerman) – Esquirlas (Garayalde) – Un hombre de cine (Gaffet) – Un crimen argentino (Combina) – Perros del viento (Grosso) – Elvis (Luhrmann)
Mención especial:
Archivo 81 (Netflix) / Gabinete de curiosidades (Guillermo Del Toro) / Iosi, el espía arrepentido (Daniel Burman)

FERNANDO LUIS PUJATO
Crítico (Perro blanco), ensayista (Hacia lo que vendrá. Escritos desde el cine)
1: Days (Ming-liang). 2: Crímenes del futuro (Cronenberg). 3: Marx puó aspettare (Bellocchio). 4: Tales of the Purple House (Fahdel). 5: A Chiara (Carpignano). 6: Memoria (Weerasethakul). 7: El gran movimiento (Russo). 8: The natural history of destruction (Loznitsa). 9: Esquirlas (Garayalde)
Mención especial:
Exhibición de la versión restaurada de Si muero antes de despertar (1952, Carlos Hugo Christensen).

JAVIER ROSSANIGO
Docente, guionista, codirector de Libertad 121 y La Mutuante
1 – Pacifiction (Serra). 2 – Sexo desafortunado o porno loco (Jude). 3 – The card counter (Schrader). 4 – Alcarràs (Simón). 5 – El gran movimiento (Russo). 6 – Jesús López (Schonfeld)

CRISTIAN ANDRADE
Realizador, productor (Santa soja), programador (Conecta)
1 Memoria (Weerasethakul) – 2 Sexo desafortunado o porno loco (Jude) – 3 Pacifiction (Serra) – 4 Crímenes del futuro (Cronenberg) – 5 Annette (Carax) – 6 La rueda de la fortuna y la fantasía (Hamaguchi) – 7 El gran movimiento (Russo) – 8 La peor persona del mundo (Trier) – 9 Petite Maman (Sciamma) – 10 Belle (Hosoda)

PAULA VÁZQUEZ PRIETO
Periodista, crítica (La Nación), directora y editora de Hacerse La Crítica, docente
1) Crímenes del futuro (Cronenberg) – 2) Licorice Pizza (Anderson) – 3) Top Gun 2: Maverick (Kosinski) – 4) Aftersun (Wells) – 5) Drive my car (Hamaguchi) – 6) Los espíritus de la isla (McDonagh) – 7) Alcarràs (Simón) – 8) Abrázame fuerte (Amalric) – 9) Bárbaro (Cregger) – 10) El fulgor (Farina)
A la hora de la elección intenté priorizar aquellas películas que vi en el cine, ya sea en estrenos comerciales o en el contexto de un festival, y aspiré a un equilibrio entre diversos orígenes, géneros y envergadura de las producciones. Sin embargo, siempre hay una cuota de placer o inexplicable atracción que provocan algunas películas y determinan la decisión. Como todos los años, cualquier votación es siempre la radiografía de un momento, que puede cambiar con el ánimo de los días venideros, con nuevas revisiones, con las reflexiones que promueven los textos propios y ajenos. Pese a esa inevitable arbitrariedad, cada voto es parte de un juego serio y divertido, todo al mismo tiempo.

AGUSTÍN DURRUTY
Crítico, ensayista (Taipei)
À vendredi, Robinson (Farahani) – Smog en tu corazón (Seles) – Viens je t’emmène (Guiraudie) – Pacifiction (Serra) – Al amparo del cielo (Acosta)
Mención especial:
La balada de Narayama (1958), parte de la retrospectiva de Kinuyo Tanaka en el 37º Mar del Plata: no se me ocurren películas contemporáneas con tal nivel de experimentación plástica, dentro de una narración más bien clásica, que enlaza el drama íntimo, personal y social.

CRISTIAN OLIVA
Periodista (Central Mutante, Mirador Provincial)
1 – Drive my car (Hamaguchi). 2 – Top Gun 2: Maverick (Kosinski). 3 – El callejón de las almas perdidas (Del Toro). 4 – Pinocho (Del Toro). 5 – Todo en todas partes al mismo tiempo (Kwan/Scheinert). 6 – Red (Shi). 7 – Argentina 1985 (Mitre). 8 – Licorice Pizza (Anderson). 9 – El hombre del Norte (Eggers). 10 – The Batman (Reeves)
Mención especial:
The House (Emma De Swaef, Niki Lindroth von Bahr, Paloma Baeza, Marc James Roels), antología animada en stop-motion producida para Netflix.

GUILLERMO FRANCO
Programador (Cineclub Hugo del Carril, Córdoba)
Drive my car (Hamaguchi) – Esquirlas (Garayalde) – Licorice Pizza (Anderson) – Memoria (Weerasethakul) – Nunca volverá a nevar (Szumowska/Englert) – Sexo desafortunado o porno loco (Jude) – Shirley (Decker) – Herbaria (Listorti) – Moonage Daydream (Morgen) – Chaco (Mondaca)

SONIA HELMAN
Realizadora independiente, bioquímica
Argentina 1985 (Mitre) [está bien hecha y ha causado un fenómeno social que muchos de los que hacemos cine, soñamos] – Ennio, el maestro (Tornatore) [excelente, una mini historia de parte de la historia del cine y de nuestra historia] – Un crimen argentino (Combina) [por cómo muestra la ciudad de Rosario, palpitando detrás del guion] – Downton Abbey (Fellowes) [una fantástica muestra de cómo incluir en un guion ambientado en la Inglaterra five o clock de 1920 las diferencias sociales, las luchas por Irlanda independiente, la homosexualidad, el nazismo, el antisemitismo, la adicción al juego y mucho más, sin que parezca injertado] – A big shtetl (canal Encuentro) [interesante paseo por los barrios judíos de Buenos Aires, del panadero al humorista hiper religioso, como para desandar prejuicios]
Mención especial:
La reposición en TCM de La ventana (Tezlaff, 1949), fascinante muestra de ángulos de cámara y juego de iluminaciones en un thriller muy bien armado.

MARTÍN EMILIO CAMPOS
Proyectorista (Cineclub Municipal Hugo del Carril, Córdoba), crítico (La vida útil)
Apolo 10 ½: Una infancia espacial (Linklater) – Bárbaro (Cregger) – Cambio cambio (García Candela) – Crímenes del futuro (Cronenberg) – Depredador: la presa (Trachtenberg) – Licorice Pizza (Anderson) – ¡Nop! (Peele) – Sobre las nubes (Aparicio) – Top Gun 2: Maverick (Kosinski) – Trilogía Odio Desencadenada (Seles)

PABLO CECCARELLI
Egresado de la Facultad de Artes de la UNLP, crítico (Taipei), realizador (Calle 52)
Licorice Pizza (Anderson) – Trenque Lauquen (Citarella) – This much I know to be true (Dominik) – Moonage daydream (Morgen) – Náufrago (Farina/Villalobos)

PEDRO INSÚA
Crítico (Las Veredas), montajista
The primitives (Buto) – El fulgor (Farina) – Pacifiction (Serra) – Saturdays disorders (Seles) – Licorice Pizza (Anderson) – En compañía (Fontini) – Fogo-fátuo (Rodrigues) – Vas-tu renoncer? (Bodet) – Ruido de fondo (Baumbach)

LUIS FRANC
Crítico (Hacerse la crítica), conductor de Periferias del cine (Radio Caput)
Eami (Encina) – Mato seco em chamas (Pimenta/Queirós) – Retratos del futuro (Molina) – El fulgor (Farina) – El joven Ahmed (Hnos. Dardenne)

MAXIMILIANO CURCIO
Periodista, crítico (Siete Artes)
Argentina 1985 (Mitre) – Belfast (Branagh) – Cuando la miro (Chávez) – Elvis (Luhrmann) – Ennio, el maestro (Tornatore) – ¡Nop! (Peele) – El hombre del Norte (Eggers) – Hasta los huesos (Guadagnino) – Licorice Pizza (Anderson) – Un crimen argentino (Combina)

JUAN MANUEL LINCH
Realizador audiovisual, guionista (El cumpleaños de Mora)
Memoria (Weerasethakul) – C’mon c’mon: Siempre adelante (Mills) – The novelist’s film (Sangsoo) – Blonde (Dominik) – Madres paralelas (Almodóvar)

DIEGO M. CASTRO
Realizador audiovisual (1100), productor, fotógrafo
Sexo desafortunado o porno loco (Jude) – Crímenes del futuro (Cronenberg) – La isla de Bergman (Hansen-Løve) – Drive my car (Hamaguchi) – The novelist´s film (Sang-soo) – Memoria (Weerasethakul) – Esquirlas (Garayalde) – Una escuela en Cerro Hueso (Cappato) – Jesús López (Schonfeld)

MATÍAS ORTA
Crítico, co-creador de A Sala Llena, guionista en Zepfilms
1-Top Gun 2: Maverick (Kosinski). 2-El hombre del Norte (Eggers). 3-¡Nop! (Peele). 4-Hasta los huesos (Guadagnino). 5-Bárbaro (Cregger). 6-Argentina 1985 (Mitre). 7-El teléfono negro (Derrickson). 8-Crímenes del futuro (Cronenberg). 9-Pequeña flor (Mitre). 10-Me encontrarás en lo profundo del abismo (Rispau)

FERNANDO VAREA
Crítico (Espacio Cine), ensayista (El cine como eco /Vaivenes de la lengua en el cine argentino)
Eami (Encina) – Saudade fez morada aquí dentro (Borges) – Crímenes del futuro (Cronenberg) – ¡Nop! (Peele) – Tenéis que venir a verla (Trueba) – La rueda de la fortuna y la fantasía (Hamaguchi) – Memoria (Weerasethakul) – Pacifiction (Serra) –  The card counter (Schrader) – El fulgor (Farina) / Esquirlas (Garayalde)
Mención especial:
Ennio, el maestro (Tornatore) / exhibición de cortos mudos de Reneé Oro, con música en vivo de Tremor, en el 37º Festival de Mar del Plata.

Encuesta Cine Argentino 2021 AQUÍ

Beatriz Guido: aquellas historias, aquel cine

Hija del arquitecto Ángel Guido y la actriz Berta Eirin, Beatriz Guido nacía en Rosario el 13 de diciembre de 1922. Después de vivir en la ciudad santafesina los años de su infancia y adolescencia –fue alumna del colegio Nuestra Señora del Huerto y, más tarde, estudió Filosofía y Letras en el Consejo de Mujeres–, continuó sus estudios en Buenos Aires y en Roma, vinculándose con distintas personalidades de la literatura argentina y europea. A los 25 años publicó su primer libro (Regreso a los hilos) y tres años después se casó con Julio Gottheil, aunque fue Leopoldo Torre Nilsson el compañero de su vida, después que éste le pidiera escribir una secuencia para su película Días de odio (1953) y llevara al cine en 1956 su novela La casa del ángel, que había ganado el concurso Emecé. Intensa, fructífera y discutida ha sido su colaboración con LTN, hasta la muerte del director en 1978. Al cumplirse el centenario del nacimiento de la imaginativa escritora y guionista, rescatamos para Espacio Cine una entrevista que le realizaron en 1985 en España, tres años antes que falleciera. 

El cine argentino como rompecabezas

  • Julio de 1975: la revista de espectáculos Antena publicaba los resultados de una encuesta entre especialistas para elegir las mejores películas argentinas de la historia. Los votantes habían sido solo diez, todos críticos, periodistas, cineclubistas o investigadores: Domingo Di Núbila, Jorge Miguel Couselo, Alberto Tabbia, Roland, Salvador Sammaritano, Agustín Mahieu, Daniel López, Antonio Salgado, Carlos Ferreira y Néstor Romano. Con más votos (siete) resultó primera La casa del ángel (1956, Leopoldo Torre Nilsson), seguida (con seis) por La vuelta al nido (1938, Leopoldo Torres Ríos), Prisioneros de la tierra (1939, Mario Soffici), La guerra gaucha (1942, Lucas Demare) y Las aguas bajan turbias (1952, Hugo del Carril). Cinco votos obtuvieron Alias Gardelito (1961, Lautaro Murúa), Crónica de un niño solo (1964, Leonardo Favio) y La Patagonia rebelde (1974, Héctor Olivera). Con cuatro votos se ubicó después La fuga (1937, Luis Saslavasky) y, un escalón más abajo, con tres votos cada una, se situaron Así es la vida (1939, Francisco Mugica), El jefe (1958, Fernando Ayala), Los inundados (1961, Fernando Birri), Tres veces Ana (1961, David Kohon), La hora de los hornos (1966-68, Fernando Solanas/Octavio Getino), El romance del Aniceto y la Francisca (1966, Favio) y La tregua (1974, Sergio Renán). Finalmente, con dos votos, fueron mencionadas Puente Alsina (1935, José Agustín Ferreyra), Los muchachos de antes no usaban gomina (1937, Manuel Romero), Malambo (1942, Alberto de Zavalía), Tres hombres del río (1943, Soffici), La dama duende (1945, Saslavsky), La mano en la trampa (1961, Torre Nilsson), The players vs ángeles caídos (1969, Alberto Fischerman) y Nazareno Cruz y el lobo (1974-75, Favio). El director más votado había sido Soffici (13 votos), seguido de Torre Nilsson (12) y Favio (11). Puede advertirse que tres películas estrenadas durante 1974/75 merecieron dos o más votos; que eran muy valoradas algunas del período clásico con aliento épico o testimonial; y que La hora de los hornos y The players vs ángeles caídos (más marginales o independientes que las demás) ya eran reconocidas por ciertos críticos.
  • Probablemente ese antecedente llevó a que el Museo del Cine organizara una encuesta similar en 1977: no se sabe quiénes participaron ni cómo fue la modalidad, pero parece ser que debían elegirse solo películas estrenadas hasta la década del ’60: de otra manera no se explica que (así como se incorporaba a la decena de elegidas Fuera de la ley, de 1937, dirigida por Manuel Romero) no apareciera nada de Favio, Birri, Solanas o Murúa, directores prohibidos o exiliados durante la dictadura 1976/1983 (¿qué podía pasarle, por ejemplo, a quien se animara a votar en 1977 La hora de los hornos?); tampoco La Patagonia rebelde o La tregua, que por su temática, guionistas, actores y actrices dejaron de exhibirse durante esos años. Hasta Torre Nilsson y Del Carril –de los que sí había películas en la decena de las elegidas– estaban forzosamente apartados del medio.
  • Marzo de 1985: en una ceremonia en la sala Casacuberta del Teatro Municipal General San Martín, el secretario de Cultura de la Municipalidad, Mario Pacho O’Donnell, anunció los ganadores de “Las 10 películas argentinas más votadas por la crítica”, tal como se definió la encuesta producida, una vez más, por el Museo del Cine. Se proyectaron fragmentos de los films más votados y se entregaron plaquetas a los responsables o a las personas que los representaron. El encargado de Prensa del Museo, y de haber encuestado a los convocados, era el cronista Andrés Pohrebny. Con 55 votos, la más votada fue Prisioneros de la tierra, seguida por La Patagonia rebelde (52), La guerra gaucha (47) y Las aguas bajan turbias (45), irrumpiendo ahora en el 5º lugar Tiempo de revancha (1981, Adolfo Aristarain) (42). Les siguieron La casa del ángel (38), Los isleros (1951, Soffici) (32), La tregua (31), El romance del Aniceto y la Francisca (30) y El jefe (29). Los votantes habían sido 91 –nuevamente críticos, historiadores e investigadores–, de los cuales 19 no quisieron o no pudieron responder, y 2 lo hicieron fuera de la fecha de entrega, por lo que se computaron 70. Según contaba el periodista Fernando Brenner en la revista Humor Nº 146, cada uno debía votar veinte películas, sin orden de importancia. De Favio se habían votado los seis films que había realizado hasta ese momento y de Aristarain, cuatro (seguramente La discoteca del amor tuvo al menos un voto). De las directoras, solo dos tuvieron películas entre las elegidas (María Luisa Bemberg, con sus tres largometrajes, y Eva Landeck, con Gente en Buenos Aires), y de los documentalistas, tres (Birri, Jorge Prelorán y Juan Schroder). Brenner señalaba en su artículo, además, que “para sorpresa de algunos figura Armando Bo con dos (Carne y Sabaleros) y para alegría de todos no aparece con ninguno de sus casi 90 films Enrique Carreras”. Se sorprendía también porque entre las nueve películas estrenadas en 1984 que habían sido votadas figuraba Atrapadas (“¡para no creer!”), y que Don Segundo Sombra (1969, Manuel Antín) había recibido más votos que el Juan Moreira de Favio. Asimismo, se preguntaba si los pocos votos obtenidos por La fuga (Saslavsky) no serían  consecuencia de que muchos menores de 40 años no la habrían visto “pues no hay copia de este film”: como puede apreciarse, la necesidad de la preservación de nuestro cine viene de lejos. Brenner había participado en la encuesta, tanto como Hugo Paredero y Aníbal Vinelli (los tres periodistas de espectáculos en la revista Humor, los dos primeros aún en actividad),  aunque no daban a conocer sus listas individuales.
  • Agosto de 1999: con la adhesión de la OCIC y el Cineclub Núcleo, el Museo del Cine volvió a emprender una encuesta entre cronistas, críticos, investigadores e historiadores de cine para recabar cuáles son “los 100 mejores films argentinos del período sonoro estrenados comercialmente” (claramente, dejando de lado la producción del período mudo así como las producciones que no habían tenido un estreno comercial, entre las que podrían mencionarse Juan, como si nada hubiera sucedido, de Carlos Echeverría, o las de Jorge Acha). El Nº 4 de la revista La Mirada Cautiva, del Museo del Cine (dirigida por José María Poirier), publicado en septiembre de 2000, dio a conocer los resultados (en esos meses que transcurrieron desde la convocatoria hasta la publicación de la revista se estrenaron películas como Garage Olimpo y Nueve reinas, que por lo tanto no pudieron ser votadas). Cien personas respondieron a la invitación, “quienes debieron optar por un máximo de cien títulos cada una, sin orden de prioridad, acompañadas de una breve fundamentación”, definiéndose el resultado por la suma de votos de cada título. El 1º puesto fue para Crónica de un niño solo, de Favio, director que pudo colocar otras dos entre las diez primeras (El romance del Aniceto y la Francisca y Juan Moreira) y otras tres en el total de las cien (dejando de lado Aniceto, que todavía no había sido realizada ¿cuáles habrán sido las dos películas de Favio que nadie votó?). De Soffici también hubo dos en la primera decena y, por primera vez, un film dirigido por una mujer (Camila, María Luisa Bemberg) apareció entre los primeros cinco –aquí puede leerse el resto de las elegidas–. Los directores con más películas votadas fueron Torre Nilsson (7), Lucas Demare (6), los ya mencionados Favio (6) y Soffici (5), Bemberg (4), Carlos Hugo Christensen (5), Adolfo Aristarain (5), Leopoldo Torres Ríos (4) y Fernando Pino Solanas (4). Al comentar los datos resultantes en la revista, María del Carmen Vieites destacaba que figuraban entre los primeros puestos dos óperas primas de “jóvenes realizadores del reciente cine argentino”: Pablo Trapero (Mundo grúa) y Bruno Stagnaro/Adrián Caetano (Pizza, birra, faso). Luego, al señalar que las décadas con menos títulos elegidos fueron las del 30 y 40, se preguntaba: “¿Será porque la fragilidad del soporte y la desidia que nos condujo a perder un alto porcentaje de películas –sumada a la tradicional deficiencia en la conservación y restauración y a las dificultades que esto implica para difundir las que aún se conservan– nos impide ver o revisar los films más viejos?”. Dos detalles: cada una de las diez más votadas fue acompañada del fragmento de una crítica, y entre los votantes hubo gente de CABA, Rosario, Santa Fe, Paraná, Tucumán, Salta, San Juan, La Plata, Mar del Plata, Bahía Blanca y “provincia de Buenos Aires”, pero nadie de Córdoba.
  • Noviembre de 2022: sin que el Museo del Cine se interesara en hacer una encuesta similar a las de 1977, 1984 y 1999, un grupo de jóvenes críticos, de tres publicaciones especializadas (Taipei, La vida útil y La tierra quema), emprendieron el trabajo y lo hicieron más ambicioso o generoso: 546 fueron los votantes, sumando a críticos e investigadores también cineastas, directores de fotografía, artistas plásticos, actores, actrices y creadores de otras disciplinas artísticas, además de –curiosamente– un político y un filósofo. Sumado a esta desbordante carga de participantes el hecho de permitir que pudieran elegirse cortos y mediometrajes (hubo hasta quienes votaron programas de TV y videoclips), los resultados terminaron brindando amplio material para el debate. ¿Los razonamientos para organizar esta encuesta podrían haberse ajustado? Seguramente (evitándose la ambigüedad entre películas preferidas y mejores películas, por ejemplo). ¿El trabajo encarado resulta provechoso? Sin duda alguna, porque sirve –como los mismos impulsores expresan como deseo en su editorial– para “la divulgación de películas poco conocidas que vale la pena rescatar del olvido, ya sea por falta de acceso o conocimiento” (incluso agregaron links para verlas online). Lo paradójico es que, siendo la primera encuesta de este tipo que se realiza desde que existe internet, la dificultad para apreciar las diversas películas en óptima calidad sigue existiendo, por la simple razón de que (como me decía Fernando Martín Peña en esta entrevista) Argentina es, todavía, el único país sin Cinemateca. Volviendo a los resultados, algunos son para celebrar: que películas desaparecidas o invisibilizadas veinte años atrás hoy puedan verse y valorarse (Juan, como si nada hubiera sucedido, Los traidores, Ufa con el sexo, La civilización está haciendo masa y no deja oír); que películas mudas como El último malón (1917, Alcides Greca) aparezcan mencionadas; que el rosarino Luis Bras, pionero de la animación, haya recibido cuatro votos; que Fabián Bielinsky (1959/2006) figure con sus dos largometrajes y hasta un corto suyo. Al mismo tiempo, otros datos generan preguntas: La ciénaga (2001, Lucrecia Martel) es, indiscutiblemente, una gran película –incluso no porteña sino argentina–, pero ¿mejor que algunas de las dirigidas por Favio? ¿Merecen figurar Pizza, birra, faso y Silvia Prieto (1999, Rejtman) antes que Torre Nilsson o Hugo del Carril, o Esperando la carroza (1985, Doria) antes que Soffici? ¿Es justo que la obra de José Agustín Ferreyra haya merecido solo cinco votos, mientras que, por ejemplo, Vlasta Lah recibió 14? ¿No incomoda que El negoción (1958, Simón Feldman) haya tenido un solo voto y que otras películas valiosas por distintos motivos no hayan tenido ni uno (Tres hombres del río, El muerto falta a la cita, Danza del fuego, Ayer fue primavera, Esta tierra es mía, Nosotros los monos, El habilitado, La hora de María y el pájaro de oro, Piedra libre, Crecer de golpe, La isla, Evita [Quien quiera oír que oiga], Los días de junio, Hospital Borda, un llamado a la razón, Facundo, la sombra del tigre, Nietos [Identidad y memoria], Cándido López, los campos de batalla)?
    Mientras tanto: ¿qué hacer con estos datos? Ojalá sirvan para algo más que como divertimento (haciendo competir películas o directores) y para difundir títulos y nombres. Despertar en unos u otros las ganas de escribir sobre las más o menos votadas sería una consecuencia beneficiosa, tanto como estimular ciclos de cine (en festivales o en salas) y encuentros (en lo posible presenciales, no en redes sociales) para debatir sobre las mismas. Asimismo, sería interesante buscar y valorar a las que quedaron relegadas de este canon. Por otra parte, entre los votantes hubo algunos hacedores del cine argentino de décadas atrás (Ricardo Aronovich, Roberto Tito Cossa, Juan Carlos Desanzo, Félix Monti, Néstor Paternostro, Ana María Picchio): sería altamente provechoso entrevistarlos, lo mismo que a investigadores y críticos de importante trayectoria que también participaron, como Abel Posadas, Andrés Insaurralde, César Maranghello, Néstor Tirri y Rómulo Berruti.
    La encuesta 2022 implica, desde ya, un formidable encuentro intergeneracional, zanjando diferencias (logrando reunir a Juan José Campanella y Víctor Hugo Morales, a Jorge La Ferla y Marcos Carnevale) con el objetivo de pensar y compartir recuerdos y valoraciones sobre el cine argentino. Es más que bienvenida si se la considera un punto de partida, para continuar la tarea yendo hacia distintas direcciones.

Por Fernando G. Varea